Esta noche intentaron asaltarnos. Entraron dentro, con los ojos llenos de malicia. Apunte con la escopeta desde el suelo, protegiendo con mis rodillas mi estómago, mientras que mi hijo atrás de mí apuntaba con su rifle. Los intrusos solo tenían una pala y un hacha, retrocedieron fácilmente; Seguro regresaran con armas.
La mañana llego antes de lo que esperábamos. Teníamos hambre, aunque el frio se había disipado, el ambiente era tenso. Queríamos huir de ese lugar.
Un cadáver frente a nuestra puerta nos había alertado, uno de los ladrones volvió al amanecer. Pero fue asesinado por un francotirador. Aun seguíamos en la cuidad, la cual tenía una política que nos condenaba a muerte de día.
"Soldados Vivian, rebeldes morían" Era simple pero mortal, más aun, cuando todo lo que no es soldado debe morir; En resumen.
Apenas el sol se puso, comenzamos nuestra caminata otra vez. Estaba vez tranquila, con prisa silenciosa, nada nos apuraba. Más allá de un ladrón o un soldado rezagado, pero nada inminente como un bombardeo. El ambiente era diferente al de la noche anterior.
El cielo era iluminado por pequeñas explosiones, veíamos personas desbalijar las casas y uno que otro tiroteo alejado. Nos detuvimos a observar un reloj y el mapa. Estábamos increíblemente cerca de la casa de los padres de Bulma.
Corrimos hasta llegar a destino, donde nos recibieron con amabilidad. No éramos los únicos, por desgracia. Había una mujer y un adolecente.
— ¿Quién eres? —Pregunte tajante. La comida no podría alimentar a tantas bocas, y mi familia no pasaría hambre.
La mujer frunció el ceño y no contesto, el adolecente rápidamente comenzó a relacionarse con Trunks. Compañeros de curso, claramente. Bra comenzó a brincar cerca de la mujer de cabellos negros, que se sentó junto a Bulma.
¿Es que todos se conocían? No me gusta para nada que me oculten cosas.
Aleje al señor para hablar en privado al respecto de la mujer— ¿Se puede saber qué paso exactamente?
El señor bajo la mirada— Tiene un bebé, no pude dejarlos fuera.
— ¿Qué no tienen quien los proteja?
—El marido ha salido a buscar comida. —Contesto rápidamente— Hay suficiente lugar.
— ¿Y qué? ¿No ha vuelto y tuvo que venir aquí? —Me cruce de brazos— Solo debo mantener con vida mi familia. Que tengan o no un mocoso no me importa, no son mi problema; No hay suficiente comida.
—El esposo podría acompañarte a buscar comida.
— ¡El mocoso ni debe saber empuñar un arma! —exclame furioso.
El señor bajo la mirada, había estado en lo correcto. Solo eran peso muerto sobre mis hombros, un peso que no estoy dispuesto a cargar.
—La familia Son se quedara, te guste o no te guste, Vegeta.
