2. Viejo como Matusalén (Canon)
Esme... es tan pura, tan hermosa, tan dulce... Parece una doncella de cuento, una princesa. No, una reina.
¿Y qué soy yo? Un vampiro viejo como Matusalén, un anciano de cientos de años. Si lo piensas así suena repugnante que un anciano como yo anhele el amor de una joven de veintiséis como ella. Si no fuera porque yo también estoy atrapado en el cuerpo de un veinteañero, nuestra relación sería grotesca.
Por suerte no es así. Algo bueno tenía que tener el vampirismo. Pero no me atrae solo la belleza de Esme. Es su esencia… Algo indefinible, embriagador que me empuja hacia ella como una polilla hacia la luz. Porque ella ilumina mi vida, y la busco y anhelo su compañía más que nada en el mundo. Porque yo también quiero iluminar su vida, disipar las tinieblas de su vida pasada y ayudarla a ser feliz de nuevo. Porque su felicidad es la mía.
