Declaimer: Los personajes no me pertenecen; la historia es de mi total y absoluta pertenencia.
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-Mierda- exclama el por lo bajo.
-¿Quién podrá ser?-cuestiono. Pero ninguno de los dos se movía.- ¿Esperabas a alguien?-negó con la cabeza.
-¿Edward? Soy Irina, casi lo olvido. Quería pedirte permiso para no asistir mañana viernes a la junta de personal…- Por un momento creí que algún maestro o alumno nos había escuchado. En cierta forma, me alegre que no hubiera escuchado nada así que simplemente sonrió negando. Maldita zorra. Maldita, maldita y mil veces maldita. Me levante un poco con la intención de correrla pero Edward me sentó de nuevo, haciendo que sintiera un rico placer.
-Ok, no me muevo-susurro divertida-pero ¿si lo haces de nuevo?-relamí mis labios
-¿Edward?-volvió a preguntar Irina.
-Tranquila Irina-contesto al fin, con una voz clara y serena-Creo que mañana podremos arreglárnosla sin ti- casi suelto una carcajada, haciendo que el igual riera muy bajo-Buen Fin de semana.-La despidió, esperando que me nos dejara continuar donde nos quedamos.
-Gracias Edward, eres un encanto, claro está, además de muy guapo-coqueteo con el. Escuchamos el ruido de sus tacones irse y cuando cerró la puerta de la oficina.
-"Además de muy guapo"-repito molesta. Se rió.
-¿Celosa?-cuestiono
-¿Te gusta?-replique
-Guapa, buen cuerpo-arquee una ceja- aunque muy hueca y finge mucho los orgasmos.
-¿Cómo sabes eso?-digo cruzada de brazos. No me jodas con que se la cogió. No es posible que aquella zorra lo haya disfrutado primero que yo.
-El día de hoy, la vi y escuche, haciendo cosas inapropiadas con un alumno de la escuela, detrás de las gradas del gimnasio-me carcajeo, no inventes, baaah, si ella lo hace porque yo no.-En serio, ¿con quién?, pero ¿Cómo te habla como si nada?-pregunte muy curiosa y divertida.
-¿Quieres saber de la vida sexual de Irina o seguimos con esto?-dijo embistiéndome unas cuantas veces.
-Aaaah!- gemí- Deee acuerdooo… lu-uego… averiguo… quien… se la cogió –No podía articular bien con tremendo miembro que me embestía.
Comenzó a acelerar el paso, y solo me limite a ser cogida. Ya que lo hacía tan bien. Mientras lo cabalgaba, Edward con sus dedos jugaba con mi clítoris, haciendo que se intensificara más mi placer.
-Oh mierda-grite. Esto era el verdadero placer de tener sexo. Claro que quería que el disfrutara, por lo que gemí cerca de su oído, mientras mordisqueaba su lóbulo, sentía como su piel se erizaba y soltaba uno que otro gemido, complaciéndome aún más.
-Bellaaa- gemía mi nombre. Estábamos dándonos un placer inexplicable, pero el disminuye la velocidad para detenerse
-¿¡Que pasa?- le cuestiono casi enojada.
-Intente ser amable pero…. Contigo, así como me pones, no se puede-sus ojos eran negros y llenos de lujuria-Me importa una mierda si alguien nos escucha.
Me tumbo sobre el sillón, poniéndome en cuatro puntos, y comienza a embestirme, tomándome de las caderas para seguirle el ritmo. MIERDA. Cogía tan rico, no pude contener más esos gritos en mi pecho y el tampoco. El placer se intensifico aún más, tanto él y yo gemíamos al unísono. Y me soltó un par de nalgadas.
-Eres una chica mala-me embistió fuertemente y dandome una nalgada-¿Lo sabes, no es así?-
-Siiiii- gemí -aaaaah!- Era la primera vez que cogía en esa posición, y la primera vez que me cogían dándome el placer de varias maneras.
Los gemidos de Edward eran el sonido más hipnotizador que había escuchado. Entre masculinos, sensuales y lujuriosos, incluso eso me excitaba. El placer era tan exquisito, que clave mis uñas en el sofá y el en mis caderas, como queriendo decirme que por nada del mundo me moviera de allí. Estábamos por llegar al climax.
Mis extremidades se entumían, sentía todo un cosquilleo por mis brazos, mi espalda, mis piernas y sentía todo mi cuerpo contraerse a tal inexplicable placer, y él estaba pasando por lo mismo que yo, porque apretó mis caderas, por unos segundos más, para después sentir flojo todo mi cuerpo y un poco más el peso de él. Nos tumbó para recostarnos en el sillón. Ese bendito sillón.
Nuestros cuerpos completamente sudados como si hubiésemos corrido una maratón. El cabello se me pegaba a la piel. Y me encontraba sobre su pecho. Y nuestras respiraciones eran aceleradas.
Gire mi rostro para verlo-Eres todo un experto-lo felicite.
-Gracias- rio-pero quien ocasionó todo esto, fuiste tú-lo mire fijamente con una sonrisa. Pues sí, la que inicio las insinuaciones y el coqueteo fui yo. Culpable.
-Entonces, ¿arreglaras el aire?-cuestione divertida.
-No-arquee una ceja. ¿Enserio? Se carcajeo de mi cara. En realidad, me encantaba su risa, claro después de sus gemidos.-Si por el aire descompuesto, obtengo esto-nos apuntó-tal vez no lo arregle… nunca.-Acariciaba mi espalda, volviendo a erizar mi piel y enviando descargas por todo mi cuerpo, cerré mis ojos y mordí mi labio.
-No hagas eso-rosaba mis labios con su pulgar. Deje de morderme.-Desde que entraste por esa oficina, la primera vez-abrí mis ojos para verlo, recordando mi primera visita en su oficina, y fue cuando me cacharon yéndome de pinta de una clase.
Fue cuando Rivers, le mostraba la escuela a Edward, para que a la semana siguiente el pudiera entrar a su nuevo cargo. Y al verlo, mordí mi labio, casi implorando que fuera un estudiante nuevo. Pero, Rivers solo se limitó a decirme "Swan, a la oficina… AHORA" y viendo que él se sentaba en el lugar de Rivers, diciéndome de los nuevos cambios y medidas que se tomarían con el cambio de Dirección.
-Esa vez, que te querías ir de pinta-reí – te había visto desde que llegue al colegio, te volví a ver en una de tus clases cuando Rivers me daba el recorrido, y tu caminar, tu risa, el contoneo de tus caderas, hacía que mi pantalón se convirtiera en una carpa de circo- comencé a tocarle el pene con mis dedos.
-Como ahora-le dije. Me beso apasionadamente.
-¿Qué me haces Isabella?-cuestiono. Mordí levemente su labio por llamarme así. Y seguimos con los besos apasionados, sin pudor alguno o arrepentimiento. Las caricias se volvieron hacer presentes. Y se giró, para quedar arriba de mí.
Nos separamos cuando el aire empezó hacernos falta. Pero sin dejar de acariciarnos.
-Tienes, estrictamente prohibido-levanto mi mentón para verle la cara-Fajarte con alguien más, coquetearle a alguien más, incluso hablar con cualquiera del sexo masculino-me ordeno.-conozco tus antecedentes Bella-volvió a besarme.
-Maldito Rivers soplón- bromee.
-No bromeo, tendrás serios problemas conmigo-sonrió pícaramente- Te lo digo como tu Decano y como hombre, defendiendo lo suyo-Reí ante su expresión lujuriosa y el tono de voz tan autoritario que hizo.
Acto seguido, Edward, levanto mis manos por encima de mi cabeza y las sostuvo con una mano, haciendo algo de presión sin lastimarme. Y sin más, metió su pene en mí, nuevamente.
-aaaaahh-arquee mi espalda y el paso su brazo por debajo de mí.
Se acercó a mi oído y susurro-La oveja intento cazar al león- me embistió-pero la pobre e inocente oveja-de nuevo otra embestida-jamás creyó, que el león, era mejor depredador-un par de embestidas más- y dejaba que las ovejas vinieran a el- me embistió fuertemente.
-Que estupidaaa… Oveja-conteste nuevamente conteniendo mis gemidos. Me comenzó a besar frenéticamente, mientras me embestía con más fuerza. Cerre mis piernas entorno a su cintura.
-OOH...que bien-gimio Edward.Y llegamos al climax, el primero y unos segundos después yo.
-Me vuelves loco-mordio levemente mi pezón.-Tus padres no vienen a buscarte, ni tu hermano o ¿si?- cuestiono.
Negue.-Mis padres ni están en casa. Y de seguro Jasper esta cogiéndose a su novia, mi amiga, en la sala de mi casa-temblaba todo mi cuerpo, como si me hubieran accionado el botón de "modo vibrador".
-¿Te extrañaran en casa, si no llegas hoy?-me miraba picaramente.
-Mamá y papá doblan turno, y prefiero dejarle la casa sola a Jasper y Alice-conteste mordiendo mi labio.
-Vístete y vamonos de aqui-me ordeno.
Se levanto y admire su cuerpo desnudo, sus musculos cuerpo desnudo, asi parecia todo un Adonis, su cabello todo despeinado y un par de rasguños en la espalda. Comenzo a vestirse, y me dio mi ropa.
-¿Faltan mis bragas?-dije revisando mi ropa.
-Confiscadas-dijo guardandose mis bragas en el bolsillo de su saco.- Date prisa.
Me vestí sin bragas. Tomamos nuestras pertenencias y salimos de su oficina. Y todo estaba vacio. En algunas jardineras se veia uno que otro conserje regando el pasto, pero ni se inmutaron ni mucho menos se percataron de nuestra presencia. El iba caminando detrás de mi. Siguiéndome muy de cerca. El estacionamiento estaba vacio, a excepcion del vehiculo donde venian los conserjes. Y su auto.
Caminamos hasta su BWM negro y me abrio la puerta del copiloto. No sin antes, rozar mi trasero, por debajo de la falda. Rodeo su auto y subio. Lo encendio, subio el volumen de la musica, se puso sus ray bans negros y salimos a toda velocidad de la escuela.
-Como decano, ¿no debes ir mas despacio?
-Que importa. No hay nadie-sonrió de lado. Y colo su mano por debajo de mi falda, jugueteando con sus dedos. Manejando a toda velocidad a su departamento. Y claro, igual meti mi mano en su entrepierna.
Edward sabía cómo darle placer a una mujer y sobretodo como volverme loca, besándome, tocándome y más que nada, cogiéndome.
Y por si se lo preguntan, si reparo el aire. Pero, yo tenía que pagárselo al Decano Masen, de una manera tan… satisfactoria que mis compañeros no podían pagar. Ya que no era novedad, que siempre fuera enviada a su oficina, por "mala conducta" y así recibir mis correctivos y negociar futuros cambios de mi aula, así como "clases privadas", para lograr creditos extra.
Leo cada uno de sus comentarios y contesto cada uno. Agreguenme a Favoritos o alertas para crear mas lemmons como este. Y una que otra historia, para las de corazón cursi y otras para las de hormonas aceleradas.
H.M.
