N/A: Bueno… Aquí actualizo, aunque si no os importa mandarme más reviews… Yo estaría más contenta!
Veremos como queda este capítulo. Por certo, ni la historia ni los personajes me pertenecen sino que le pertenecen. Ostias!! Ya no me acuerdo!!
PROMESAS ROTAS
CAPÍTULO 1: 24 DE AGOSTO
Despertó con un extraño sentimiento de angustia que le atenazó todo el cuerpo. Se desperezó y abrió la ventana de su habitación para que la brisa le refrescara las ideas.
Otra vez había vuelto a soñar con ella. Desde que había resuelto el caso Kira los sueños se habían intensificado de tal forma que prácticamente no dormía. Y eso no estaba bien. Porque el cansancio le desconcentraba para resolver los casos.
Se arregló un poco el pelo y salió al espacioso comedor que era su base de operaciones.
-Buenos días, Near- saludó una mujer rubia de buen humor.
-Buenos días, Halle.
El peliblanco se dirigió directamente hacia la cocina para prepararse una buena taza de chocolate. Entonces, entró un joven policía de aspecto jovial.
-¡Ah, Jefe! Le estaba buscando.
-¿Qué ocurre, Matsuda?- preguntó arrastrando las palabras con aburrimiento.
-En primer lugar gracias por venir a Japón…
-Sí, sí, ya- le indicó con la mano para que se saltase los preliminares-. Vayamos al grano.
Matsuda suspiró cuando detrás de él apareció Ide. Éste llevaba unos papeles en la mano. Near sorbió un poco de chocolate.
-¿Qué es?- preguntó mientras recogía el informe que le ofrecía Ide-. ¿Asesinato? ¿Secuestro? ¿Algún tipo de problema político?
-Averígualo tú mismo- contestó solamente el policía.
Y así lo hizo. Near leyó el documento sin mostrar mucho interés. Hasta llegar a la imagen que se encontraba a pie de página. Luego se irguió intrigado y volvió a releer el texto, ahora mostrando más atención.
Durante unos segundos la cocina se quedó en silencio. Silencio que siempre incomodaba a Matsuda por su falta de paciencia.
-Así que… un robatorio a gran escala nos llama la atención- dijo al fin Near-. Pero no por el robo, sino por el objeto. ¿Eso que ven mis ojos es una Death Note?
Ambos policías asintieron con la cabeza.
-Hace casi dos años que las quemamos, pero aún las recuerdo- prosiguió-. ¿Se ha difundido la noticia?
-Lo han publicado esta mañana en el periódico- dijo Aizawa que entraba en ese momento.
Aizawa le entregó el diario donde se podía leer el título: "Manuscrito robado en el museo nacional de Tokio". Debajo del título decía: "Anecdóticamente se llevaron algo de poca importancia para el museo, ¿por qué?"
-¡¿De poca importancia?!- exclamó Matsuda cuando le echó un vistazo al artículo-. Si ellos supieran…
-Tal vez los del museo no- dijo Near-, pero los ladrones sabían lo que hacían.
El muchacho sonrió complacido a su equipo.
-Pero… ¿Por qué hay otra Death Note?- preguntó Aizawa-. Yo creí que las habíamos aniquilado todas.
-Si te fijas bien, Aizawa- le señaló la fotografía de la Death Note-. Este cuaderno llegó antes que el de Light, pues las hojas están demasiado desgastadas. ¡Ridner!
La joven apareció en cuanto la llamó.
-¿Qué quiere, jefe?
-Lester y Jevanni ya se han puesto en marcha, ¿cierto?
-Sí- afirmó Halle-. No creí necesario despertarle. Además, hace tiempo que no le veo dormir bien.
-Buena chica, Halle- ella se ruborizó levemente-. Ahora creo que iré a dar una vuelta.
-¿Cómo?- preguntó sorprendido Matsuda-. ¿El mundo se está volviendo loco? ¿Tiene fiebre, jefe?
-Es verdad. Raramente sale a dar un paseo por amor al arte- reconoció la joven-. ¿No quiere quedarse a jugar con sus robotitos?
-¡No! ¡Hoy, no!- contestó de mala gana-. ¡Necesito que me dé el aire!
Se levantó con prontitud y decisión para abrir la puerta y alejarse de la panda de tarados que tenía como empleados, pero cuando cogió el pomo de la puerta, una voz femenina le preguntó:
-¿Vas a ir con el pijama puesto, Near?
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-¿Y bien?- preguntó la muchacha mientras cruzaba y descruzaba las piernas, sentada enfrente de la amplia mesa y temblando como un flan-. ¿Qué le parece?
El hombre la miró por encima de las gafas con unos ojos indescifrables.
-¿Qué que me parece?- inquirió el viejo-. ¡Pues genial! ¿Cómo me tiene que parecer una obra viniendo de la pintora más famosa y cotizada del mundo?
Ella suspiró aliviada.
-Entonces…- empezó a decir la joven con bastante inseguridad-. ¿Va a promocionarme aquí… en Japón?
-¡Por supuesto que lo haré! Pero dime joven, ¿por qué esa modestia y ese nerviosismo viniendo de alguien con la experiencia que tiene usted? Supongo que será por su juventud. ¿Cuántos años tiene…?- miró la firma del cuadro-. ¿Linda? ¿Por qué la puedo llamar Linda, verdad?
Ella asintió con la cabeza.
-Pues… 21- contestó con timidez.
-¡Oh, vaya! Es usted muy joven. Le espera una carrera prometedora teniendo en cuenta la fama que se está creando.
-Fa… ¡Fama!- exclamó con la cara completamente roja-. ¡Para nada! Con la pintura uno no se puede crear fama- luego, una extraña seriedad se apoderó de ella-. Hoy en día no existe ese espíritu renacentista por el arte, ni se percibe romanticismo en los cuadros, ya no se expresan tantas emociones, ni se pintan cuadros sombríos. Ahora está el arte moderno. El arte contemporáneo que mucha gente puede dibujar tan solo por agradar a las masas y recaudar dinero, pero que en realidad no sienten. No, señor. El arte se encuentra en decadencia.
El hombre la observó detenidamente con admiración.
-Usted no es una muchacha cualquiera. Usted es especial- tosió para aclararse la garganta y poder proseguir-. Debería tomarlo en cuenta y mostrar un poco más de decisión.
Linda salió del edificio. Cerró los ojos y aspiró todo el aire que pudo hasta que le empezó a picar la nariz. Mientras se la rascaba, recapacitó sobre las palabras del hombre. Y después gritó con fuerza:
-¡A partir de ahora, usaré mi determinación! ¡Y no me rendiré ante nada!
Echó a correr dejando pasmada a la gente que la había escuchado.
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Near encontró lo que buscaba.
-¡Oh, sí, nena! Papá te ha encontrado.
Delante de él tenía la tienda de juguetes más grande de toda la ciudad. Extasiado por una felicidad renacida entró a la tienda. Infinitas estanterías estaban repletas de juegos de mesa, muñecas, merchandising, y juguetes que nunca antes había visto. El peliblanco caminó hacia una que especialmente le había llamado la atención. El último que quedaba en toda la estantería. Un digimon de la primera saga, todo un clásico. Lo cogió y lo examinó con detenimiento y anhelo.
No muy cerca de ahí, un niño lo observaba embobado.
-¡Eh, mira mamá!– estiró del brazo de su madre-. ¡Ese hombre de ahí tiene un digimon! ¡Yo quiero uno!
Pero evidentemente la madre no le hacía caso porque estaba enfrascada en una conversación con otra madre sobre los problemas por las que pasaban sus respectivas vecinas. El crío, al desesperarse, se soltó de su madre y corrió hacia Near.
-¡Eh, señor!- le cogió de la manga-. Me puede dar el último juguete que queda.
Near le dirigió una mirada inquietante.
-Hum… Espera que me lo piense… ¡No!
El niño hizo ojitos, pero como eso no sirvió le pegó una patada. Al torcerse por el dolor, el niño aprovechó para quitarle el digimon y se fue donde se encontraba su madre para que se lo comprase.
-¡Maldito mocoso!
Y vagabundeó por la tienda en busca de algún puzzle o algún robot innovador. Pero lo que no sabía es que encontraría algo mucho más interesante que un juguete.
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-Una tienda de ropa, otra tienda de ropa, y otra tienda de ropa. ¿Qué aquí solo hay tiendas de ropa?
Linda se desesperaba por encontrar algo que la divirtiera. Obviamente le gustaba ir de compras, pero recordar el día que hicieron liquidación en un gran centro comercial y ella y su amiga se habían pasado 24 horas seguidas comprando y sin poder pegar bocado la indigestaba. Juró no volver a abusar nunca más de las compras.
-Una cafetería, una tienda de zapatos, otra tienda de ropa, una tienda de juguetes, otra tienda de…
La muchacha frunció la frente y retrocedió unos pasos.
-Una tienda de juguetes- susurró.
Sus ojos se agrandaron al descubrir a través del cristal a cierta persona que hacia mucho tiempo que no veía. Él no había cambiado para nada. Ese pelo blanco, la forma de caminar y su obsesión por los juguetes todavía estaban presentes en él. Muchos sentimientos resurgieron como un torrente: cariño, anhelo, tristeza, angustia, dolor, melancolía, miedo, excitación, diversión, interés, preocupación, alegría…
-¡Decisión!- se repitió a sí misma-. ¡Tengo que tener decisión!
Y entró en la tienda.
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Near, encontró lo que buscaba. Un puzzle de 10.000 piezas del palacio de Buckingham. Eso le traía muchos recuerdos de su tierra natal. Pero cuando intentó girarse alguien le apuntó con una pistola.
-No se mueva, Nate River.
El escuchar su nombre le hizo sobresaltar, pero no tan solo por eso, sino porque la voz era de mujer. Y esa voz le resultaba bastante familiar.
-Si quisiera dispararme, ya lo habría hecho. La cogió de la mano mientras se giraba para descubrir quien era, pero cuando lo hizo, no pudo evitar abrir la boca a causa de su incredulidad-. No es posible. ¿Eres Linda?
Una joven de pelo largo recogido en dos coletas le sonrió con desenvoltura.
-¡Bang!- dijo mientras hacia como si disparase una pistola con sus dedos-. Justo en el blanco. ¿Cómo te va? ¿Resolviendo un nuevo caso aquí en Japón?
-Sí- contestó él solamente-. ¿Y tú?
-Ya veo que sigues sin enterarte de los eventos especiales. Van a hacer una promoción de mis obras de arte. Estoy haciendo una gira para darme a conocer.
-Ah… bueno… pero…- el joven no sabía que decir y ella lo notó.
-Me tengo que ir- le dio un sonoro beso en la mejilla y corrió hacia la puerta para luego girarse y agitar los brazos en señal de despedida-. Quedemos otro día, ¿vale?
Se fue. Dejando a Near más rojo que un tomate mientras se sujetaba la mejilla que le había besado. Y fue entonces, cuando supo que no tenía su número de teléfono.
-¿y tú que miras?- le preguntó con rencor al niño que le había arrebatado al digimon.
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Erraba por las luminosas calles de Tokio en busca del hotel donde se alojaba. No podía quitarse de la cabeza el beso de Linda. Después de todo, era solo Linda, una amiga que hacia años que no veía. Bueno, la única amiga de verdad que había tenido. Y… aunque le costaba reconocerlo, su primer amor. Se miró al escaparate y se dio cuenta de que sonreía como un idiota. Eso lo enfureció. ¿Por qué? ¿Por qué era la única que podía hacerlo sentir de esa manera? Un idiota. Aunque ese día no le importaba, porque ese día era…
Pensando, pensando, ya había llegado al lujoso hotel. Se esforzó por hacer la misma cara de siempre y cuando abrió la puerta…
-¡¡¡SORPRESA!!!- le gritaron sus subordinados-. ¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS, NEAR!!!
El peliblanco se disculpó y dijo que primero necesitaba ir un momento al baño. Allí, se miró al espejo y sonrió, apretando sus manos contra la pila.
Su cumpleaños. Definitivamente el día más feliz de su vida. Regalos, juguetes, dulces… y Linda.
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Linda paseaba por las calles haciendo un rodeo antes de llegar a su casa.
-¡Kuku!- dijo una voz a su espalda.
Ella se giró y lo miró con regodeo.
-¿Has visto? ¿Tú ya le conocías, verdad?
-Kuku. Veo que eres muy lista. Kuku.
-Entonces, Ryuk- dijo mientras sacaba un cuaderno negro-, con esto puedo matar gente.
Ryuk asintió.
-Creo que hoy, va a ser la primera vez que la utilice.
La joven se mostraba calculadora y tranquila.
-Kuku- rió el shinigami-. ¿Me das una manzana?
-Cuando lleguemos a casa, Ryuk. Cuando lleguemos a casa.
Continuará…
N/A: Esto… espero que este haya gustado más. No sé, no sé… Yo es que siempre me muestro bastante escéptica.
Rak: Oh! Que bonico lo del final… ¿qué faría yo sense tú? Bé, no te m´asustes ni te me poses histèrica pel final xk tot té una explicació. Ok? I està vega no estigues vint anys pa dixarme un review!
Cedrith: Muchas gracias por tu apoyo, las personas que me han dejado review son pocas pero me están animando mucho. Intentaré continuar. Gracias de verdad. Sí, yo también creo que hay mucho yaoi, no me parece mal por la gente que le gusta, pero debería haber de todo n.n, ¿no? O.o
Ladyascar: Bueno… exactamente no era una disculpa, era más bien unas palabras para que no haya intento de asesinato. Ha sido bastante arriesgado, pero me habéis llegado al alma y he continuado. Y bueno, ya se han vuelto a encontrar, ¿no? XD
Mello´s chocolate: Me gusta que te guste la pareja (yo y mis extrañas parejas) y la historia. Veremos que tal este capítulo que contiene escenas chorras. Y por lo de escribir más de DN… bueno, tengo un proyecto de otra pareja rara.
Por lo demás creo que nada más, excepto que creo que en lo de digimon me pasao. Lo siento no puedo evitar poner momentos idiotas que perfectamente podrían expulsarse de la historia. Pero la tentación puede conmigo.
Nos vemos!!
