II - You Are My Daddy Slendy

El Verano se acercó con el inició de un nuevo año, mas bien, de un siglo. Ya era el 2000, y Slenderman seguía igual de siempre: Alto, pálido, de traje; con su carácter tan prepotente y frío.

Pero, quien cambió fue la beba, ya no era una beba, ya tenía 6 años, y al fin de al cabo, Slenderman la llamó Nikora (Nombre derivado de Nicolás [Nicolle]) ¿Quién diría que un monstruo como Slenderman se apegaría al alma de una niña como ella? Pero algo era cierto y lo que llamaba la atención de esa niña era su llamativo ser: Pelo largo hasta los hombros enrulecido de un marrón chocolate, ojos marrones claros, piel pálida con lunares y dos cicatrices y sobre todo una cola gris/ roja de león con orejas idénticas.

La niña se podía decir que era feliz en el bosque, se podría sentir libre y tenía un padre que la consentía en todo.

Esa mañana, Nikora se levantó cuando un tentáculo del hombre alto le acarició la cabeza desde la cocina, la niña caminó somnolienta hasta la mesa y dijo un "Buenos días, Daddy" y su padre dijo "Buenos días, Princesa".

-Vamos a comer y luego iremos al río, ¿Te parece?

Nikora pegó unos saltitos.

-Yay, el río, si-si, vamos Daddy, vamos.

Slenderman sirvió el desayuno a la niña, esas tostadas con el vaso de leche tibia le iban perfecto, pero, él esperaba que creciera rápido así, le enseñaba a cazar su comida favorita.

Humanos.

Luego de terminar todo, Slenderman colocó a la niña sobre su hombro y camino tranquilamente hacia el río.

Nikora se bajo saltando en rama en rama, aunque era muy joven, sus piernas y brazos eran fuertes y su cola a veces era de sostén (Cuando no se tropezaba con ella.) Dando unos saltitos se acercó a la orilla del río y toco el agua, estaba tibia.

Metió las piernas marrones de león en el agua y chapoteó apenas entre risas, miró hacia atrás y llamó la atención de su padre que estaba apoyado en un árbol de hojas caducas.

Daddy, está linda el agua!

-Qué bien, Princess, mojate un poco pero no te metas profundo.

-¡Lo sé!

La niña siguió así largo rato, cuando se cansó, se arrastró respirando cortadamente hasta Slenderman y se recostó entre sus piernas. Slenderman largó una carcajada y con los tentáculos le corrió el pelo de la cara y cuello a Nikora.

-¿Ya te cansaste, Princess?

-Sí, Daddy, Nikora está muy Stres.

-Bueno, suficiente de río por hoy, me parece.

-... Uh-Huh

Slenderman se paró y la agarró en brazos, Nikora se acunó entre ellos, con sus extremidades cayendo hacia abajo y entrecerró los ojos bostezando. Slenderman empezó a tararear, fue esa canción que para Nikora, además de escucharla de su padre, parecía que la conocía desde siempre.

Ven, niña mía, te llevaré a un mundo de encantos.

Ven, niña mía, el tiempo llegó, vamos a jugar en mi jardín oscuro.

Sigueme, mi dulce niña, lejos de aquí, por este camino de susurros.

No duermas todavía, este es el lugar que te llevaré, un lugar de hermosuras y pasiones.

Calla mi niña y ven por aquí, te llevaré a una vida sin decepciones.

Descansa ahora, mi niña, así entras en el frío y el silencio.

Ven, niña mía, te llevaré en un mundo de encantos.

Ven, niña mía, el tiempo llegó, vamos a jugar en mi jardín oscuro.

Pocos minutos después, Nikora ya estaba dormida, se estaba chupando el dedo gordo con dulzura, Slenderman dejó escapar un Heh y se teletransportó hasta la casa. Dejó a la niña en su cama y con un suspiro agotador, se metió en su cuarto.

Caminó hasta la repisa y de ahí, sacó un sobre negro y el collar de esa mujer que dejó a Nikora en el bosque.

Con un toque de nostalgia, se sentó en el borde de su cama y se toco la cabeza gruñendo apenas, sacó un libro bajo su mesa de luz y lo abrió donde estaba un marcador negro. La letra era delicada y estaba escrita

"Si vieras lo feliz que estoy, querido, he quedado embarazada, ya quisiera ver qué nace, ¡Tengo tantas ilusiones! Ya sabes como me pongo por este tema de la Maternidad, aunque, no puedo decir lo mismo de Revyss, es un caso perdido, ¿Sabes? No le he dicho todavía, tengo un mal presentimiento de esto .

Aún así, su amargura no me afecta, mi felicidad es tanta que elegí ya los nombres si es niña o niño. ¿Te los digo? Total, sé que vas a leer esto con ansias; si es nena, le pondré Nikora (Ya sabes por quién, no me lo hagas recordarlo, solo quiero darle un buen uso a ese nombre, ¿No? Sé que si es niña, ojala tenga esa misma valentía y entusiasmo) Y si fuera varón, Slenden, ¿Cute, no? Hahaha, bueno, espero que me contestes pronto, mandame la respuestas como siempre por ya-sabes-quien, espero saber que piensas de esto. Awww, espero verte pronto en las próximas semanas, quisiera preguntarte algo respecto a este niño/a que venga. Como siempre, te amaré, Slendy.

Grisel R."

Del libro se cayo una foto, Slenderman enseguida la agarró, la sostuvo temblando y la miró. Era vieja y era de un grupo de chicos de no más entre 14 a 19 años. Pelos negros, pelos marrones, rubios; ojos oscuros, claros, distintos. Figuras formales e informales, pero resaltaba una figura para él.

Tocó con la garra a una chica que tenía una simple sonrisa, de pelo largo enrulesido y oscuro, de ojos marrón verdoso, tenía puesta un uniforme escolar como el resto, solo que resaltaba un broche en platino. Lo que llamaba la atención era que portaba algo en su ser.

Tenía orejas y cola idénticas a las de Nikora.

Ella era Grisel, la amiga de infancias del Slender, la madre de Nikora.

Sin más, miró la carta, tragó saliva y todavía temblando...

Abrió el sobre.