Ya había tomado consciencia de que su vida nunca se encaminaba en el rumbo que él deseaba. Cuando creía que al fin saldría bien, el destino le atacaba enjaulándolo de nuevo entre apretadas paredes del laberinto que era su existencia. Ahora delante de él, ese Stigma de piel suave y tono pálido que pensaba sería como lo deseaba ahora se tornaba como un truco más del horrible destino.
No es que fuese feo, claro que no, el Stigma era increíblemente hermoso. Sus facciones eran adecuadas, los mechones superiores de su cabello casi plateado enmarcaban su rostro casi hasta el punto de hacerlo parecer un poco más redondo de lo que era e incluso la gran y extraña nariz que poseía no se veía mal del todo. Era parte de él, era un toque único. Alto y de cuerpo formado, sin presencia de una musculatura vulgarmente resaltada si no más bien de un peso saludable con delgadas marcas en sus músculos. Era perfecto, perfecto para quien le viera pero no para él.
El mundo había aceptado la libertad de la atracción hacia todos los géneros por lo que no era algo penado o monstruoso como sus antecesores creían; Volviendo el mundo un campo de guerra hasta en las ciudades más avanzadas por el simple tópico de la atracción carnal; Incluso se habían apropiado de una forma para que de esas uniones no hubiera problema al cumplir la normal general número seis de la sociedad unificada. No, su problema no era nada relacionado con la sociedad ni absolutamente nada legal.
Era diferente. Sus deseos eran diferentes. Era por que lucía como un pilar blanco perfecto. Perfecto.
Aun tomando en cuenta que lucía como un ente mucho más hermoso que un Alfa doble más, no era esa mujer alta de buen peso con los ojos nublados por la torpeza de llegar a un nuevo mundo del que desconocía. Y no quería saber nada acerca de como funcionada el sistema reproductivo en dos hombres.
Empezó a gruñir, soltando insultos contra el mundo entre sus dientes apretados, formando una mueca de lo más horrible en su rostro. Se empeñó en buscar dentro de la capsula evitando a toda costa tocar al Stigma en su interior encontrando ahí una pequeña guía sobre el funcionamiento de ese ser. Como si fuera un objeto más. Lo era, ¿no es así?
No leyó más que la portada: "Guía Básica del Funcionamiento del Stigma". Obvio. Su mirada se paseó hasta encontrar un pequeño número de comunicación de la empresa así que sin dudar tomó el comunicador deseando que contestaran.
Y mientras esperaba, con la punta del pie dando golpes al suelo, rogando mentalmente escuchar una voz para soltar una de las más grandes rabietas hechas en su vida y suplicar al destino que no hiciera ningún truco más, el gas de invernación se había disuelto por completo. El Stigma abrió poco a poco los ojos esperando a que su visión dejara de ser borrosa. Era como un niño al que habían mantenido en la oscuridad por años antes de llevarlo a la luz nuevamente.
Con pequeños pasos, aventurándose a explorar la nueva habitación en la que ha despertado, el Stigma no puede llegar a escuchar nada más que un zumbido constante y molesto pero no expresa irritación alguna en su rostro, no, está mucho más concentrado en analizar cada pequeño detalle del cuarto. No es el laboratorio, ha pasado demasiado tiempo en él como para no saber que ha salido de él, de nuevo.
Es un nuevo hogar.
Curioso, registrando cada pequeño espacio que su visión podía permitirle ver. Su audición comienza a mejorar, haciendo a un lado el zumbido para cambiarlo por el de una voz notoriamente exasperada que grita a algo que a primera vista no parece devolverle las groseras palabras y registra aquella primera voz en su memoria.
"La primera voz que escuches será la de tu nuevo amo. Debes grabarla para acatar las órdenes dadas por este mismo y saber diferenciar de él a otras personas. Siempre obedecer"
Sus labios se separaron temblorosos – Siempre, obedecer – repitió las palabras que se habían reproducido en los primeros de sus recuerdos insertados por el laboratorio. Buscó hasta encontrar quien era el dueño de esa voz, encontrando la espalda de un hombre joven con cabellos rubios.
Alfred pasó su mano por su rostro sin poder escuchar alguna solución directa al "problema" que tenía con la equivocación de esa compañía al no enviarle lo que esperaba. Si, absolutamente todo era culpa de esa tramposa compañía. Cada palabra de la intercomunicadora que seguramente era una Gamma menos (su voz tan flemática le delataba por completo) le hacía pasar desde los ascos más grandes a la pena horrorosa. Revolvió sus cabellos de nuevo con desesperación incesante – ¡No! Mire, no me interesa absolutamente nada del cuidado, ni las relaciones sexuales o su acondicionamiento para la maternidad. ¿Cómo funcionaría eso? – Era una de las tantas cosas que no podía comprender – ¡No, agh! ¡Solo quiero un intercambio! ¿Cómo que no se puede una vez activado? – una mueca atravesó sus labios mientras giraba sobre sus talones – Él no está ac- … –
Por primera vez hubo contacto ocular entre el Beta más y el Stigma. El primer encuentro de sus ojos azules con los violetas tan tranquilos le hizo más que estremecerse; guardó un silencio absoluto, el suficiente tiempo para que la línea de comunicación que había entre él y la operadora del laboratorio se cortara de forma automática. No había algo más en lo que pudiera enfocar su mirada que no fueran ese par de ojos con coloración extraña, como si entrara en un mar refrescante de una mente tan despreocupada.
El Stigma, por su parte, estudiaba cada facción en el rostro de quien se posaba enfrente de él. Su rostro, su peso, altura y la pose que adoptaba le hicieron comprobar que la clasificación de su nueva "pareja" era un Beta más. Una pequeña sonrisa apareció en sus labios delgados a sentir el estímulo de un nuevo sentimiento recorrer desde el fondo de su estómago hasta su pecho y depositarse finalmente en sus mejillas creando una coloración rosada. Su avance fue guiado no solo porque fuera una orden pregrabada en su mente, si no, que deseaba hacerlo.
"El deseo individual se considera egoísmo y tiene que ser abolido. Los deseos personales no dan cabida en la naturaleza de un Stigma perfecto"
Se quedó atascado, apenas con más cercanía de la que poseía anteriormente en relación de su cuerpo con el del rubio Beta. Debía seguir las reglas que le fueron enseñadas gracias a la hipopedia en su etapa temprana de desarrollo – Hola – su voz viajó suave, un contraste grande en comparación con su apariencia.
Y aun así fue lo suficientemente significante como para que sacara del estado de admiración al beta más por la nueva visión que experimentaba. El cuerpo que anteriormente se mostraba como el simple caparazón helado ahora estaba más lleno de vida, mostrando intentos de relacionarse directamente con él y no podía averiguar si aquello le daba cierto gusto o repudio. Seguía sin ser lo que inicialmente esperaba pero a su vez lucía como si completase aquél espacio vacío.
Chasqueó su lengua contra su paladar cuando su rostro se deformaba de esa primera muestra de impresión a la vez mucho más consiente de las emociones que rebelaba ante un contrario de clasificación automáticamente más baja –y aun si frente a él estuviera un Alfa doble más su rostro no se mostraría tan amable con el mismo–. Tenía que controlarse, sin dejarse llevar por la primera impresión después de haberlo visto en el mismo instante en que abrió la capsula que lo contenía en un sueño eterno – Debiste quedarte dormido, me has arruinado el día – espetó sin creer que realmente importara darle una buena bienvenida a algo que salió mal.
Vanya, el nombre al que respondía ese Stigma en especial, sintió un pequeño dolor en la zona del pecho en respuesta a las palabras que se dirigieron tan duras sin tener algún indicio del porqué era acusado de arruinar el día de su nueva pareja – Lo siento – no lo hacía, sabía que no, no tenía la culpa de absolutamente nada de lo que se le era acusado. Que irritante era tener que retractarse solo por su acondicionamiento. Al sentirse demasiado quieto comenzó a actuar en automático, tomando todos los papeles regados por la sala y muchos más intentos de decoración burda alrededor.
Alfred levantó intrigado una ceja por las disculpas que le otorgó el Stigma cuando probablemente no sabía nada de lo que le estaba reprochando. Suspiró pesado entonces, recordando que aquel era un ser prácticamente nuevo y no sabría nada del mundo, eso le trajo de nuevo a su mente una de las razones por las cuales le había adquirido. Una mente nueva a la cual podía enseñarle que era lo que él consideraba era aceptable, sumando, que con su presencia no tendría que ser cuestionado por las autoridades del Estado sobre establecer una pareja para el engendramiento de un vástago. No era tan malo después de todo, pero seguía con un sentimiento de incomodidad con tan solo verlo. Verlo, le perdió de vista hace segundos, provocando que comenzara a buscar con la simple mirada donde es que se había metido ahora. Que tedioso era ahora que estaba activo.
Le encontró arreglando o intentado arreglar las cosas en el desastre que llamaba su hogar, su mirada tomando un enfoque espantado al verlo tomar demasiado brusco un viejo libro que descansaba en el borde de la mesita para café e intentar tirarlo pues no comprendía su utilidad – ¡Espera! ¿Qué demonios crees que estás haciendo? ¡Basta! ¡Detente ahora! – saltó casi sobre el muy confundido Stigma para arrebatar de sus manos los libros, comics y varias hojas que consideraba importantes; Lo mucho que le había costado conseguirlos antes de ser quemados por las tropas de los bomberos, la reconstrucción de algunos versos de hojas faltantes y arriesgar su propia libertad al mantenerlos en vigencia para su propio disfrute estaban a nada de ser destruidas por las tontas intenciones automáticas de aquel Stigma. Su mirada golpeó gélida al contrario que sintiendo las vibraciones negativas usadas en el timbre de voz de Alfred bajó la cabeza inmediatamente, esto provocando una mala sensación de parte del Beta por esa reacción.
Pasó su mano por el cabello en la espera de calmarse antes de proceder a hablar y corregir su agresiva contestación. Las palabras iban a brotar –estaban en la punta de su lengua–, pero fue interrumpido de nuevo por la voz tan ligera volar desde sus labios – Lo siento. He de recibir un castigo físico – lo pronunció como si no fuera tan significativo, provocando una reacción de terror y disgusto sobre el rostro de Alfred.
– ¡No! Espera – gruñó por lo bajo – No voy a golpearte, ¿Crees que de verdad yo…? Olvidalo, solo. Tienes que preguntarme primero sobre las cosas que hay en la casa antes de desecharlas, ¿vale? – intentó reparar, pero el espanto de que aquél sujeto le permitiera tan fácil darle un golpe en forma de castigo seguía en pie.
Vanya miró confundido de nuevo al ojiazul, estaba poniendo cosas que estaban instaladas en él en una duda mucho mayor de la que sus propios pensamientos las colocaban. Se le había acondicionado a recibir ciertos castigos o estímulos por cada acción mala o buena correspondientemente – De acuerdo, pareja –
El beta se sintió incomodado por el uso de la palabra "pareja", aún más debido a que no terminaba de formular en su mente que se encontraba casi formalmente en una relación – Alfred, llamame de esa forma –
&.
El Instituto de Relaciones Sociales y Natalidad se encarga del control sobre la procreación así como el que cada individuo se presente con una pareja oficial con la que llevará a cargo la obligación social de presentar el promedio de dos vástagos. Se hace cargo igualmente de otorgar una pareja seleccionada solo a aquellos que hayan llegado a la edad límite de su clasificación.
Se alienta a la población en general de seguir teniendo encuentros amorosos con otras personas que no sean la misma pareja, ya que esta solo cumple el papel de aportar su carga genética para las siguientes generaciones
La elección de una pareja debe llevarse a cargo pensando en la utilidad de su misma genética, a los Alfas se les recomienda tener una pareja de su misma casta o de una casta mucho más inferior con el fin de que los genes aportados de Alfa se muestren dominantes contra los débiles genes de la pareja de clasificación inferior.
Está prohibido procrear con otra persona que no sea la pareja registrada.
&.
De nuevo y como todos los días de su vida promedio al igual que sus otros compañeros Beta, el fin del día laboral se había acabado sin nada más sobresaliente que saber que en los últimos años el crecimiento de la casta de Stigmas iba en aumento, lo que ponía en alerta al área de acondicionamiento social en caso de que este tipo de individuos sean reconocido como una casta más en la sociedad mundial –y eso significaría buscar un nivel de trabajo, re acomodar el sistema con el cual se ha vivido en paz por años amenazando el equilibrio logrado–. Parecía algo tan lejano e insignificante para la mayoría de los Betas del Distrito 7 ya que los casos de Stigmas registrados en el mismo eran demasiado escasos.
No había nada más significativo en ese día, era como todos los demás, y eso era bueno.
Pero hubo algo, algo que cambió la normalidad de ese día para Matthew. Entre el mar de cabezas de trabajadores Betas no se encontraba la de su hermano gemelo en ninguna parte, aquel hombre usualmente llegaba a su lado para quejarse del día o acerca de su consumo continuo de Soma –Lo que solo le hacía desear tomar mucho más Soma para evitar cualquier complicación con su hermano–, pero ahora no estaba. ¿Se habría metido de nuevo en lugares en los que no pertenecía? Le recordaba a cuando eran pequeños y siempre se metía en los lugares de trabajo de los Deltas a pesar de que tenía conocimiento de que no sobreviviría a los vapores tóxicos con los que trabajaban ellos que ya estaban acostumbrados desde su infancia.
Quedaban unos minutos antes de que las capsulas de transporte llegaran a la estación de arribaje, suficiente para investigar si alguien más de su sector de trabajo lo había visto por alguna parte o salir antes del horario de trabajo aunque resultaba imposible irse a menos de tener un permiso firmado por el Alfa en control del sector. Arthur, debería saber dónde estaba su hermano.
Avanzó con algo de prisa entre la masa para llegar al estacionamiento usado por los Alfas con el conocimiento de que Arthur solía salir un poco más tarde que los demás de su clase para revisar detalladamente cada informe entregado. Demasiado, incluso para un Alfa más, pensar en todo el trabajo que aquel hombre realizaba le hacía doler la cabeza e inminentemente sentir un aborrecimiento por cualquier actividad realizada por los Alfas – Me gusta ser un Beta, no tengo tanta responsabilidad como un Alfa y no deseo ser mediocre como un Gamma – repitió la frase que nacía de sus primeros recuerdos, algo que lo confortaba en la misma cantidad que el soma.
Gracias al Gran Hermano, logró cruzar los impecables jardines que separaban la salida de los Betas con los Alfas. Admirando el esplendor y gracia de los árboles adecuadamente podados, las flores que emanaban un sinfín de aromas que atiborraban su nariz teniendo que arrugarla un poco para no aspirar más de la belleza odorífera de las mismas, los Betas no estaban hechos para soportar tanta cantidad de belleza en todos los sentidos. Casi corriendo, interceptó al Alfa que estaba a nada de subirse en su propio vehículo.
– ¡Arthur! ¡Espera! – Esperó ser notado antes de que se fuera, si no, su carrera hasta el lugar habría sido en vano y los transportes a su pilar habitacional se habrían acabado, teniendo que ir de pie hasta su no tan cercana casa.
El Alfa en cuestión levantó su mirada, encontrando al gemelo del Beta que hace unas horas había dado el permiso de salir – Matthew, que sorpresa verte. No te había visto desde que anunciaste que Katyusha tendría su primer hijo. ¿Cómo te encuentras? – se recargó en la puerta del vehículo, cruzando sus brazos en una típica pose adoptada por él para entablar conversaciones con alguien que resultaba en parte conocido.
Con un suspiro de cansancio, el beta se detuvo enfrente del otro recobrando el oxígeno que se le escapó de sus pulmones tras seguirle – Bien, Katy dará a luz en dos meses. Ya tenemos la cita programada para el ingreso de la bebé en la Guardería, estamos ansiosos de saber si será una Alfa como ella – sonrió, recordando cómo entre ambos se sentía la emoción de tener una hija que seguiría las normas de la sociedad y que ella lograra ser de la clasificación más alta. Se desvió del tema – Venía a preguntarte algo Arthur. ¿Dejaste ir a mi hermano temprano? No lo encontré en la hora de salida y me parecía inusual que no estuviera ahí, creí que se metió en más problemas ó –
Se vio interrumpido por el rubio que colocaba una mano sobre su hombro – Sí, lo dejé salir. Si se metió en problemas después de que le diera permiso de salir ya no cae en mi responsabilidad – Matthew alzó las cejas, más que nada sorprendido.
– Pero ya que me había mencionado que iba a recoger a su nueva pareja no creo que ahora miso este haciendo algo más que tener sexo – alzó los hombros, retando importancia. Hablando de sexo, hace un tiempo notable que no obtenía una reacción sexual por parte de su pareja y tenía que conformarse con ver a esa Gamma menos de piel morena, no es que le importara mucho o ella no fuera lo suficientemente satisfaciente pero se preocupaba de que aquella muchacha se estuviera dando falsas ideas.
– ¿Una pareja? Alfred no me mencionó que había encontrado una – sinceramente aun pensaba que su hermano se negaría a conocer a alguien hasta su fecha límite donde el Estado le daría una, así que pensar que él fue a recibir una pareja se convertía de una fantasía imposible a algo más palpable pero aun así dubitativo. Tal vez sería la razón de por que lucía tan desconectado de todo –aún más–.
No se esperó mucho más del Alfa que un rodamiento de ojos ya que no le parecía demasiado extraño que Alfred evitara contarle sobre aquellos temas a su propio hermano, ese muchacho tenía la extraña capacidad de cuestionar todo o reservarse cosas que los demás no harían. Hace tiempo que lo habría denunciado a poderes más altos en el área de acondicionamiento social si no es que para él no resultaba tan peligroso o con muchos indicios de romper las leyes del Estado.
– Deberías hablar más con él, creo que la ausencia de soma en su sistema le hace algo de mal – sacó un frasco pequeño, tomando una de las píldoras que este contenía – ¿Te llevo a casa? –
&.
Tras una larga hora de enseñarle a Vanya sobre lo que debía y no tirar en cuanto hiciera la limpieza, Alfred se encontraba descansando sobre el sillón con un libro entre sus manos. Othelo, leía en la portada vieja del libro. Era increíble que planeaban quemarlo junto con otras obras tan importantes del tiempo pasado, pero como siempre, él estaba ahí para escabullirse antes de que los bomberos se deshicieran de tan valiosas piezas de arte que demostraban un mundo mucho más diverso en el que los colores siempre tomaban lugar en vez de permanecer en un lienzo blanco como ahora.
Pasaba su vista del libro al Stigma que se movía en la cocina, examinando el almacenador de alimentos. Seguramente planeaba servir la cena, ¿sabría cocinar? Debía hacerlo, es lo que mencionaba su lista de habilidades.
Y no es que se hubiera rendido ante el hecho de que fuera un hombre lo que había recibido, no tenía nada en contra de las relaciones de ese tipo, tampoco el mundo lo hacía, pero siempre había existido en su mente el poder vestir a su pareja como una de las chicas que constantemente aparecían sobre las páginas de las obras escritas por Shakespeare o probar si era tan cierto lo que mencionaban las descripciones sobre el sabor a miel de la piel de una mujer embarazada.
Tendría que descubrir que tan grandes eran las diferencias. No, ahora no, era muy difícil para su mente asimilar que tendría que procrear con él o al menos acercarse de esa forma.
– ¿Qué haces? – no dudó mucho en preguntar, dejando el libro a un lado para moverse hasta la cocina. Su costumbre de caminar entre un desastre le hizo desestabilizarse al no encontrar ya casi impedimentos para que caminara de un lado a otro.
– Carne de cordero en salsa con puré de papas, ensalada cesar y de postre un pay de manzana – Mucha comida, eso era algo bueno. El Stigma no levantaba su mirada de sus manos que preparaban todo lo que prometía ser una buena cena.
Tomó asiento en una silla de la mesa, observando los movimientos realizados por el contrario – Vanya, es un diminutivo. ¿Verdad? ¿Cuál sería el nombre normal? – el aroma de lo que ya se estaba cocinando despertaba a su estómago que con un rugido anunciaba su hambre.
– Ivan – Sonrió, como si ese nombre le hiciera sentir orgulloso y ese destello no fue ignorado por el rubio.
Colocó sus brazos sobre la mesa y recargó su cabeza en ellos, sintiendo lo contagiosa que era la misma sonrisa expresada en los labios pálidos del gran hombre enfrente de él. Era muy calmado, debía ser porqué había despertado por primera vez desde su creación – Veo que te gusta más, te llamaré de esa forma entonces.
– Gracias, Alfred – Poco después la comida estaba servida. Casera y muy buena, hace tiempo que Alfred había olvidado lo bien que se sentía probar bocado de algo que no fuera pre-hecho por compañías de alimentos. E Ivan, recordó la última vez que había preparado una cena de ese estilo y como es que por primera vez no había sido relegado a comer como último.
[LINE BREAK]
Vaya, me ha salido corto. ¡No ha sido mi intención tardar tanto! Pero la escuela me absorbió al igual que unos problemas familiares que bloquearon por completo la continuidad de esta historia.
Ahora se hace presente lo fuerte que puede llegar a ser el sistema, así como los primeros pensamientos de Arthur y Matthew al igual que los problemas de cada uno. Ahora, una pequeña introducción de algunas de las parejas que hasta ahora es presentada en el primer y segundo capítulo.
Matthew (Canadá) es un Beta más que esta actualmente emparejado con Katyusha (Ucrania). Actualmente esperan a su primera hija y ambos están emocionados con la posibilidad de que pueda ser una Alfa. Matthew es el hermano gemelo de Alfred pero al parecer no presenta muchos problemas acerca de su identidad o lugar correspondiente dentro de la sociedad actual. Katyusha es una Alfa menos, hermana de la reconocida Natalya Arlovsakaya, una alfa más que lidera el área de acondicionamiento social en el distrito 11.
Arthur (Inglaterra) es un Alfa más que actualmente está emparejado con Francis (Francia) un Alfa más al igual que él. Arthur trabaja como un jefe de sector en el área de acondicionamiento social (Sector J) y Francis ahora mismo es reconocido como una estrella de películas sensitivas. Tienen una relación un poco complicada aunque en un principio parecía que ellos dos tenían la mejor de las químicas.
&. Instituciones y cosas señaladas en negrita.
"Guía Básica del Funcionamiento del Stigma"Un libro pequeño en el que vienen explicaciones pequeñas sobre cómo ha sido creado el Stigma que se ha adquirido, sus enseñanzas, incluso, castigos en caso de que se muestre rebelde o por puro estimulo del comprador.
Bomberos Estos son diferentes a los que apagan incendios. Se encargan de quemar todo libro o registro del mundo antes del sistema social porqué se considera que alientan a pensar diferente y hacerlo significa poner en riesgo la paz que ha traído el sistema del Estado.
El Instituto de Relaciones Sociales y NatalidadBueno, el texto lo dice.
