Capitulo 2: Solo en la mente
Porque el mundo se encontraba en crisis
Porque todo era tan raro y diferente
Porque todo finalmente se derrumbaba y se hacía añicos
Solo porque su cordura se perdió en el vacío
Solo porque se perdió en aquel eco que lo hacía sentir tranquilo
Era confortante saber que finalmente había perdido
Todo en él se volvía sombrío
¿En qué momento todo se resumía a tener que revivir el pasado cada día? ¿En qué momento debías ver el peso de tus pecados mantenerte en el suelo? Pues ahora lo sabía y era cuando te encontrabas en ese lugar lleno de desesperación, de agonía, de sufrimiento, lleno de llanto desgarrador, gritos, suplicas. Porque todo ese lugar mostraba sin temor la tortura en la que se encontraban, porque eso no estaba hecho un paraíso; hablaba del inframundo de aquel lugar que se alimentaba de la miseria de aquellas almas perdidas en ese sitio, de la crueldad que promovían los demonios y por algún motivo le gustaba, parecía entretenerle.
Porque lo hacía sentir tan normal en aquel lugar, porque por primera vez no tuvo miedo de ser criticado y para eso tan solo tuvo que morir.
Curioso ¿No? Solo tuvo que suicidarse para sentirse en casa…no se arrepentía.
-¿Napoleón Maxwell Sowachowski?-
-Sock- corrigió antes de elevar el cuchillo de cocina que llevaba en mano mostrando que se encontraba aun su sangre en ella pues le gustaba jugar a volver a encajar en aquel agujero que ahora decoraba su pecho y que seguía escurriendo aun después de todo
-Quiere verte en su oficina, intenta llegar a tiempo esta vez-
-No entiendo el porqué de la puntualidad después de todo no entiende el tiempo- se quejo antes de hacerse ligero y dejar caer sus brazos fingiendo que los arrastraba al momento de empezar a caminar de forma perezosa y fastidiada, le aburría el tener que caminar tanto a pesar de que era poco porque para lo que ellos eran horas apenas eran unos insignificantes minutos
-No entenderá el tiempo pero reconoce cuando uno lo desperdicia, no me hagas culpable de las atrocidades que te hare si lo haces enojar-
-Aburrido-
-Infantil-
Hizo un leve puchero al momento en que este lo había llamado de esa forma siendo que él se consideraba lo suficientemente maduro para estar en ese sitio y afrontar la realidad que muchos se negaban a creer, claro que eso no lo hacía de una mente seria o tan siquiera elegante ya que aun si era un adolescente tendía a ser como un niño porque bueno ¿Qué clase de persona iba a hacer el esfuerzo de educar a alguien con tendencias homicidas a temprana a edad? Porque si sus padres lo intentaron debió ser con un esfuerzo para nada real lo único verídico era que al menos no lo habían considerado dejarlo morir en un manicomio. Era lo único que podía agradecer en esos momentos.
-Deberían dejar de ser anticuados en este sitio, todos ya se están cayendo en pedazos justamente como tu- se quejo teniendo que avanzar con un paso molesto y maldiciones que apenas se alcanzaban a comprender pero no era necesario adivinar lo que escapaba de su boca después de todo estaban en el infierno ¿Qué cosas no se habían escuchado en ese sitio? Hasta las palabras santas resultaban ser groserías peores que las maldiciones
Pero no iba a negar que cuando le tocaba volver a la oficina siempre terminaba distrayéndose con algo como las propias guerras que se relacionaban con otros sectores, personas que representaban perfectamente los 7 pecados capitales, uno que otro demonio que disfrutaba torturar almas nuevas en aquel sitio o incluso que estos jugaran con las ilusiones "prometiendo" que a cambio de trabajos y favores podrían salir de ese sitio. En ese punto no sabía si Mephistopheles permitía que estos fueran engañados de esa manera aunque le costaba dudarlo hablaba del dueño de todos y el único que tenia poder de esas tierras, debía ser aburrido aquel sitio con tanto poder y el hecho de dedicarse a toda la eternidad a atormentar personas; si él con la libertad de poder pasear donde quisiera mientras cumpliera su cuota le aburría.
Admiraba cada lugar como si fuera algo nuevo a pesar de que en esos momentos algunos en ese punto estuvieran saludándolo por breves segundos, uno que otro ofreciéndole hacer algún desastre o travesura para matar el tiempo porque todos (o la gran parte) reconocían a otros y más si eras de los trabajadores especiales que tenían que torturar, molestar, acosar, atormentar en el mundo humano (pero no iba a negar que a veces aquello era entretenido como cuando algunos jugaban a la Ouija y estos decidían darles sustos tremendos o revelarles su muerte –a pesar de estar prohibido-) el pánico para ellos era el pan de cada día. Cuando se trataba de supervivencia contra el aburrimiento era lo que mejor hacían o cuando alguien creía que había invocado a un demonio por su propia cuenta.
Porque en realidad el tiempo era tan eterno para ellos que uno llegaba a no comprenderlo y en esos breves instantes uno dudaba de la hora con la que se vivía: atrasarlo o adelantarlo ¿Qué estaba importando en esos momentos en que ni siquiera uno sabe en que día del año esta? ¿O en que estación se encuentra? O inclusive ¿Cómo uno sabia que se encontraba en el día de su cumpleaños? Saberlo iba a ser un milagro o que en realidad estuviera consciente de su alrededor y que administrara estos porque si a cualquiera llegabas a preguntar comúnmente era "Ni siquiera sé donde he dejado mi reloj" o "¿Qué importa? No es como si fuera a irme de aquí". A Sock no le satisfacían aquellas respuestas, no podía calmar la duda.
Porque ahora que estaba muerto tenia curiosidad de cómo se desarrollaban otros en aquel mundo tan extraño en el cual alguna vez estuvo participando como otros millones pero de una forma diferente porque él estaba excluido de las personas "normales" porque él no se encontraba en la misma categoría que otros, porque a él lo habían tratado como a un fenómeno pero ¿Qué más da? Aun con todo el esfuerzo no hubiera cambiado, eran sus instintos nadie nunca podría callarlos o contenerlos para siempre si este lo hacía ¿Qué hubiera pasado? Seguramente volvería a estar orillado a matarse.
Las cosas sucedían por una simple razón que todos desconocían, pero si lo conocieran ¿Cuántos terminarían perdiendo al final la cabeza?
Por un momento se estaba cansando de caminar aunque no era tan lógico después de todo no es como si le fueran a doler las piernas o el pecho empezara a dolerle incluso que le costara respirar después de todo el no hacia ninguno de esos funcionamientos básicos que uno provocaba y otras que no; pero a veces la propia mente podría fingir ese dolor no tal como lo era cuando uno se encontraba siendo mortal pero al menos se acercaba al hecho de querer sentirse humano para poder quejarse. Era entretenido, uno nunca se sentía satisfecho con eso.
-Hey Sock ¿Qué tal tu día?- pregunto al momento en posar su mentón en sus manos apoyándose sobre el escritorio y sonriéndole como siempre, nunca cambiaba su forma de recibimiento para el significaba elegancia
-Entretenido, he visto competir a los de la gula con avaricia para ver quién era mejor y han hecho apuestas, la mayoría están apostando por gula han hecho cosas increíbles- alzo sus manos con cierta emoción mostrando de forma indirecta que aquello había sido un gran caos que a todo mundo tenía emocionado –Y he visto algunos nuevos intentando molestar a los asesinos y abogados corruptos, te sorprendería el cómo se han unido ¡Algunos se han encontrado con sus clientes en pleno conflicto!-
-No debí haber preguntado- suspiro fastidiado teniendo que tomarse la punta de la nariz y dar un suspiro, en su no tiempo libre debería mandar a alguien a reparar los daños y dar un castigo a quienes se habían osado a iniciar todo eso aun sabiendo las advertencias que todo mundo conocía –Pero eso no es lo importante, veras hoy estamos en uno de esos momentos en los cuales tienes la oportunidad de ya sabes, salir flotando de este lugar para hacer cosas importantes-
-¿Cómo trabajar?-
-Exactamente-
Solo observo cómo este daba un giro en su asiento para terminar dándose un impulso a los archiveros que tomo con una mano para sacar específicamente de un cajón carpetas llenas de diferentes personas, su información, salud mental y entre otros datos interesantes fueran postulantes para el infierno o no siempre habría el conflicto entre el paraíso y el inframundo de conseguir más personas para ellos, por ello el de tantos demonios activos, mientras más condenados mejores resultados.
-Veras, hoy en estos momentos las almas adultas actúan con cierta monotonía haciendo que de alguna forma mayormente me pertenezcan al no tener fe por eso no me es preocupante ahora tenerlos en esos aspectos- al comentar esto no evitaba mover carpeta tras otras algunas sacándolas de ahí sin importancia como si aquellos no tuvieran que ir en esa clasificación –Pero ahora los adolescentes son mi adoración, se desilusionan con la humanidad de forma rápida y constante si a estos se les da la atención adecuada podrían cada quien tener la pose de bailarina-
Abrió un poco la boca para poder decir algo pero al momento en que sus palabras iban hacer formuladas lo único que pudo salir fue un ruido que confirmaba el hecho de no haber comprendido aquello -¿Qué?-
-Ya sabes, quedan en punta durante largas horas o días, depende de la calidad y a veces su peso incluso de si otros desean verlo ya en el suelo- hacia una mueca al momento de ver cuántos llevaba atrás hasta que finalmente alzo la carpeta con victoria esta vez aplaudiendo para que todo se acomodara en sus respectivo orden e incluso hubiera un nuevo archivero –Bien esto no es nuevo para ti ya sabes que se debe hacer aunque hay nuevas reglas- abrió el archivo para mostrárselo un par de minutos antes de cerrarlo y dejarlo en su escritorio –Como entenderás los adolescentes tienden a cambiar mucho de actitud y ser rebeldes por lo cual no deseo que te hagas un compañero y esas cosas, si te ve seguramente ignorara tus palabras y acciones aunque claro no me sorprendería aquello-
-¿A qué te refieres con eso?-
-A nada importante- miro su mano como si en ello estuviese revisando algo importante en sus uñas –Pero quiero que seas una molestia total y lo irrites quiero que le des razones para que, ya sabes, cuelgue los tenis y todo eso pero no deseo que seas visto-
Siempre se preguntaba porque nunca pronunciaba la palabra suicidar a pesar de no ser su primer trabajo, sentía que era como si lo tratara ciertamente como un niño -¿No mostrarme? ¿Cómo quieres que haga eso?-
-No lo sé, tal vez podrías ser un demonio el cual es invisible para la vista de los mundanos o si lo prefieres puedo ponerte pintura transparente-
Frunció el ceño ante eso teniendo que cruzarse de brazos –Entiendo, no necesitas ser sarcástico-
Rodo los ojos antes de levantarse y obligar a hacer este lo mismo para palmear su espalda y pegarlo el documento a su pecho con fuerza -Es una forma de hablar Sowachowski no lo tomes con importancia y recuerda se como una sombra que no se refleja, o serlo no importa solo ya vete-
Lo miro de reojo teniendo que poner ambas manos en el pecho para sostener la información -¿No quieres esperar a que sea el día siguiente?-
Fingió que lo pensaba aunque claramente ya tenía la respuesta en la punta de la lengua –Uh, no, has como quieras quiero que marches hoy allá arriba-
-Pero…-
-No se te ocurra fallarme Sock-
Y solo escucho como la puerta se terminaba cerrando tras su espalda.
A veces en los únicos momentos en que se sentía tranquilo era cuando finalmente se encontraba en aquella cancha techada en la cual podía practicar basquetbol, no era como si el deporte en realidad le ayudara a sentirse mejor con el resto de las personas pero si ayudaba a entretenerse y pensar en otras cosas como que eran un asco de equipo o más bien su equipo era un asco; la palabra ayuda con ellos significaba signo de rendirse y darles la bendición de que te patearan con todo el gusto del mundo.
No le extrañaba no confiar en ellos.
Pero le hacía pensar que incluso eso trataba de una sobrevivencia cruda, brusca y legítima después de todo hablábamos de lo cruel que pueden llegar ser las personas con tan solo de cumplir sus propios objetivos, de que llegábamos a ser seres sin corazón ni alma solo deseando ver a otros caer antes que nosotros pero ¿Quién no haría eso? ¿Quién no sería capaz de sacrificar a alguien más si eso significaba conseguir tus propias metas y objetivos?
Nadie, todo mundo haría aquello.
Sintió como el balón terminaba en sus manos en un lanzamiento que técnicamente iba dirigido a su cara. Por un momento agradeció el hecho de que reaccionara rápido aunque eso no significaba que pudiera haber evitado el segundo que fue directo a su estomago solo haciendo que sacara el aire que tenía guardado y dejara caer el primero; hizo el gran esfuerzo de no querer devolvérselos con la ira que se le acumulaba pero al escuchar el pito del entrenador tuvo que calmarse: nada de conflictos dentro de la cancha afuera todo vale. Se preguntaba en qué momento aquello iba aplicar para todos y no solo exclusivamente para su persona.
-Bien chicos sé que esto es cansado pero no somos un par de jovencitas que solo vienen a charlar de sus parejas o contarse sobre sus sentimientos, venimos a jugar y mostrar que nosotros somos los mejores jugadores ¡No voy a aceptar a nadie que no quiera dar lo mejor de sí incluso en los entrenamientos!-
Su voz llegaba a aturdir a cualquiera que estuviera cerca de este puesto que su voz era tan escandalosa que aseguraba que se podría apreciar incluso más allá del gimnasio.
-¡Jonathan Combs, al centro y con balón!-
Obedeció al momento en que tuvo que inclinarse para tomar uno de los proyectiles las cuales atentaron por un momento hacia su físico obligándose a poner la mejor cara al momento de tener que dirigirse a donde se le ordenaba teniendo que tomar aire, quería maldecir a todos en alto y seguramente lanzar el balón lo más fuerte que pudiera hacia otro sin importar quién.
-Quiero que tires a la canasta-
-Como si él pudiera hacer aquello-
Aquella burla acompañada de risas bajas hizo que gruñera para el mismo teniendo que darles la espalda para concentrarse en su lanzamiento, conto de forma lenta hasta tres, a veces teniendo que pausar el conteo ante otro comentario que lo sacaba de quicio hasta que finalmente se pudo calmar; estaba listo ahora que se encontraba levemente tranquilo, alzo las manos dispuesto a darle propulsión al balón cuando sintió algo frío cerca de él y solo tuviera que detenerse. Miro a todos lados buscando la causa de ello pero nadie parecía haberse movido de su lugar.
-El fracaso no quiere esperarte todo el día-
Miro de reojo al dueño de esas palabras solo teniendo que mostrar el desprecio en su rostro dispuesto nuevamente a cumplir el objetivo pero de nuevo aquella sensación gélida pasó por su cuerpo.
"Pero qué demonios…"
-¿Cuánto se supone que tarda el tiro?-
De forma discreta volvió a mirar a cada lado buscando a una persona ajena a sus compañeros pero nadie mas estaba, pero a nadie le pertenecía aquella voz. Se mantuvo en silencio por un par de segundos y al asegurarse de que no había más interrupciones u fantasías decidió volver a intentarlo pero al momento en que iba a soltar el balón sintió como algo dentro de él daba una reacción a tener que azotar en el suelo el balón.
-No sé mucho de basquetbol pero te aseguro que eso no se hace en un tiro-
-Sabia que eras patético pero no aseguraba que lo fueras tanto-
Y como si algo lo alentara a perder la calma no evito caminar hasta donde se encontraban los balones de repuesto y lanzarlos con furia contra este más que nada cansado de esa estúpida actitud tan fastidiosa; dejo dominarse por el instinto de venganza que se apaciguo al momento de escuchar otro pitido y una mano robusta detener el ataque. Parpadeo varias veces antes de tener que soltar el balo que se encontraba en su mano y darse cuenta de la situación en la que acababa ser el centro de atención ante aquella escena de violencia de alguna forma moderada no es como si tratara de matarlo de esa forma.
-A la oficina del director ¡Ahora!-
Estaba desconcertado pero solo termino tomando su mochila entre quejas que no salían de su boca, caminando con fuerza al momento de retirarse y mirar como ahora su compañero se encontraba en el suelo sosteniendo su cabeza y otros cuidándolo no sin antes gritarle tantas cosas que no eran una sorpresa.
Sabía que aquello había estado mal, sabía que se dejo caer en la tentación de darle una lección pero se llegaba a sentir bien a pesar de hacer añicos la calma con la que se podía caracterizar, había algo que lo alentó a continuar aun sin importar lo que hubiera pasado. Se sentía condenadamente bien.
-Entonces ¿Por dónde queda la oficina del director?-
Y al darse cuenta que esa voz provenía dentro de sí tuvo que negar con la cabeza antes de sostenerla quedándose unos segundos quietos para recapacitar ¿En qué momento su cabeza le hablaba con naturalidad? ¿Desde cuándo había permitido aquello? Estaba llegando a otros límites por los cuales solo decidió cerrar sus ojos y concentrarse.
-He perdido la cabeza- susurro para sí mismo teniendo que sobar sus sienes en espera a que el estrés fuera causante de eso
-He visto gente sin cabeza tu aun la tienes pero si no la deseas podrías matarte-
-Necesito un psicólogo- al escuchar como el otro refutaba ante ello solo le quedo tener que dar media vuelta para buscar a la enfermera –O medicina para el estrés-
-¿Me estas tratando como una enfermedad? Eso es humillante-
-Cállate-
-¡No! ¿Qué sentirías tú si alguien te confundiera con la gripe? Sería lo peor-
-¿Y si sales de mi cabeza?-
-¿Y si realmente es mi cabeza?-
-Argh- se dio una palmada en la frente antes de observar como otros lo miraban extrañado
Si, alguien debía advertirle que se encontraba hablando solo.
