¿Qué tal? Espero que les haya gustado el prólogo. Como dicen que lo prometido es deuda, acá está el siguiente capítulo.
(De pronto aparece Narutín)
Naruto: Con que eres nueva, eh? ^^
Fabiola: Como dicen, siempre hay una primera vez en todo XD
Naruto: mmm, ya veo. Oye tengo una pregunta.
Fabiola: ¿Cuál?
Naruto: ¿Qué es el pueblo celta? ¿Y eso de "Liberame nomine de morte aeterna"?
(Caída estilo animé de Fabiola)
Fabiola: Eso es parte de una canción y está en Latín. Por suerte, puedo traducírtelo.
Naruto: ¿Y qué significa?
Fabiola: "Libéranos de la muerte eterna". Y sobre los celtas… jeje… (Cara sádica malvada) ¡Pues a estudiar y a leer An Ilustrated History of Britain!
Naruto: Noooooooooo! Libros no! ¡Qué mala eres, Fabiola-chan!
Fabiola: Bueno, entonces busca en el internet, en Wikipedia o en google, Narutín.
Naruto: ¡No me llames así!
Fabiola: Ay, tontito, es de cariño. Además soy más grande que tú.
Naruto: Pero tú dijiste que sólo soy un ser de tinta y papel.
Fabiola: Upps, es verdad. Pero eres todo un personaje de tomo y lomo. ^^ Por cierto, ¿desde cuándo lees a Unamuno? Y lo más importante, ¿desde cuándo te volviste filósofo? O_o
Naruto: Pues…No lo sé… siempre he sido así ^^
Fabiola: u_u U En fin, por algo se empieza… Uno nunca sabe qué sorpresas nos trae el ninja Nº 1 en sorprender a la gente.
Ahora el fic:
Disclaimer: Naruto, las canciones, parte de la trama y los datos de la historia del Reino Unido no me pertenecen.
Capítulo 1: El llamado de Gaia.
Ya era noche de luna llena en Konoha. La luz plateada se reflejaba en los ríos y lagos y el viento susurraba dulcemente, haciendo bailar a las hojas de los árboles y los pétalos de los cerezos. La aldea descansaba en plena paz y armonía. No era así para una persona que no podía hacerlo.
Ya eran más de las dos de la madrugada y Hinata simplemente no podía dormir. Llevaba mucho tiempo dándose vueltas en las sábanas de su lecho, algo que no le pasaba muy seguido, pese a que tenía un dormir ligero. Y tampoco tenía… sueños muy extraños.
La mansión Hyuga estaba muy silenciosa esa noche. Ya todos los miembros del poderoso clan habían terminado con sus labores y fueron poco a poco a descansar para un nuevo día. Y es que había mucho que hacer en la aldea.
Después de la cuarta guerra Ninja, las cosas en Konoha habían vuelto a la normalidad. Naruto por fin se había convertido en un Jounin de tomo y lomo junto con Sakura y Sasuke, quien finalmente decidió volver a Konoha para enmendar los errores que cometió en su vida de vengador. Ahora, todo el pueblo, por órdenes de la Hokage, tenía que reparar los escombros de la aldea. (N/A: recuerden que Pain la había destruido por completo). Pero, gracias a Naruto y los refuerzos de las otras aldeas ocultas, todas las cosas estaban en orden.
Hinata seguía gimiendo en sueños. Estaba sudando frío como nunca antes lo había hecho. Finalmente, no pudo más y se despertó de golpe.
La luz de la luna llena caía en la habitación de la chica y bañaba su cuerpo, dándole un toque místico y encantador a su ya irresistible hermosura. Su blanca piel y sus ojos color perla se veían transparentes, y sus largos y sedosos cabellos de color negro azulado caían graciosamente por su espalda. Cualquier persona extranjera que hubiese visto a la bella jovencita, habría jurado haber visto un ángel.
"Hace varias semanas que llevo teniendo el mismo sueño", pensó la joven. "Cada vez más se hace más nítido. Es más, pienso que no se trata de un sueño común. No, creo que esto tiene que ver con el futuro. Pero no sé qué es lo que va a pasar"
Definitivamente, no podía seguir durmiendo. Con un aire de decisión, se vistió y salió de su cuarto por la ventana. Ahora, tenía que salir de la bien custodiada mansión que llamaba hogar. Haciendo gala de sus habilidades como kunoichi, logró salir del enorme recinto y se dirigió al bosque donde iba a entrenar.
Una vez allí, siguió hasta dar con una bella cascada. Por mero capricho, la luna la había seguido para seguir bañándola con su luz plateada.
"Qué curioso. Parece que la luna me sigue a todas partes. Pero no me quejo. Me agrada esta compañía. Además, se ve tan hermosa desde aquí. Siento como todo el bosque se conecta con todos mis sentidos. Es como si fuese un solo ser con la naturaleza", se abrazó mientras cerraba sus ojos dulcemente con una sonrisa. El viento nocturno peinaba sus cabellos, haciendo que éstos se agitaran suavemente al compás de su susurro.
De pronto, algunos recuerdos perturbaron su estado de ánimo. Unos recuerdos que le estremecieron el corazón de tristeza.
"Naruto-kun, han pasado 10 meses después de esa batalla" susurró mientras cerraba sus ojos tristemente. Las lágrimas corrían por sus mejillas…
-Flash back.-
-…Por eso, no tengo miedo a sacrificar mi vida por ti porque… ¡te amo!- Las palabras de Hinata habían sorprendido al chico rubio… simplemente, no lo podía creer. Aún sin salir de su sorpresa, Naruto fue testigo de la primera vez en que la tímida kunoichi, como una paloma a punto de ser cazada por el feroz águila, se lanzaba con un brillo nunca antes visto en sus ojos: el valor y la decisión en proteger con su vida a su hogar.
Como una leona que arremete contra el enemigo para proteger a sus cachorros, la ojiperla lanzó su feroz Jüuken, pero sus esfuerzos no fueron suficientes para detener a Pain. A pesar de que logró quitarle algunas de las estacas que mantenían prisionero a Naruto, no pudo hacerle frente al akatsuki, quien la hizo volar por los aires con su Shinra Tensei. Ni siquiera con el Jüuho Shoshiken pudo hacerle un solo rasguño. Una vez más voló por los aires con la feroz técnica de Pain y la pelea se hacía cada vez más difícil para la Hyuga. Hinata podía sentir como su cuerpo había quedado completamente paralizado y malherido mientras la limpia sangre caía desde sus labios. El dolor nublaba su vista y su respiración era cada vez más dificultosa. Con todo, se arrastró hacia donde estaba Naruto, quien miraba con tristeza e impotencia el sufrimiento de la chica.
-No entiendo como alguien tan débil como tú insiste en luchar aún sabiendo que morirás. ¿Por qué te resistes?- decía Pain con una sangre fría admirable.
Y ante un Naruto sorprendido, la respuesta de la dulce kunoichi fue la siguiente:
-Sostengo lo que digo… porque ése es mi camino Ninja.
Una vez más, fue lanzada por los aires y sintió como su cuerpo maltrecho chocaba contra el muerte estaba a un paso de ella y sólo era cuestión de tiempo. "Ojalá sea rápido", rogaba la chica, "que acabe todo de una vez". Con una actitud estoica, esperó a que Pain se acercara a su cuerpo con las claras intenciones de cumplir con su deseo. De pronto, escuchó lo que menos esperaba oír en el instante en que Pain alzaba su feroz estaca: la voz de Naruto.
-¡NO! ¡DETENTE!- gritó Naruto, presa de la desesperación y el dolor al ver cómo otro de sus seres queridos estaba punto de perder la vida ante sus ojos, y por la impotencia de no poder impedirlo.
Las pupilas de Hinata se dilataron ante tamaña sorpresa para… finalmente ser rematada por la estaca de Pain y perder su conciencia en medio de la oscuridad…
-Fin del Flashback-
-Nunca supe después si correspondías o no a mis sentimientos por ti, Naruto-kun. Quizás hubiese sido mejor el haber muerto en ese combate. Habría muerto como una valiente y no habría estado escondiéndome de ti como le hecho durante estos últimos años. ¿Por qué…por qué tengo que ser tan cobarde para enfrentar mis propios miedos? ¿Por qué no puedo tener el mismo arrojo de esa vez pasada?- se decía Hinata mientras lloraba desconsoladamente sentada abrazando sus piernas. El dolor era tanto que no dudó ni un segundo en desahogarse en medio de la soledad y el silencio. Después de todo, ¿quién la escucharía desde la aldea mientras ella estaba en medio un bosque a altas horas de la madrugada?
Cansada de llorar, decidió entrenar. Si era preciso hacerlo toda la noche sin descanso, lo haría con mucho gusto. Ya se había cansado de derramar lágrimas por un desamor. Así que se despojó de sus ropas y haciendo uso de su Chackra para caminar sobre la superficie del agua, comenzó con su entrenamiento.
Primero fue moviendo sus brazos de manera graciosa y gentil. Luego, comenzó a hacer piruetas en el agua, que al parecer, quería bailar con ella al son del viento y las hojas de los árboles que flotaban en el aire. En cada movimiento, ella ponía todo sus sentimientos y energía para hacer que su baile fuera más armónico y esplendoroso. No supo cómo ni por qué, pero sintió como su cuerpo inconscientemente realizaba movimientos más rápidos al puro estilo de la danza celta. Es más, habría jurado haber escuchado un sonido dulce… algo parecido a una flauta irlandesa. "Quizás sea mi imaginación", pensó la chica mientras hacía volteretas rápidas en el agua mientras sus manos jugaban con las gotas cristalinas.
Cansada de tanto bailar, se sumergió en el agua para nadar cual sirena. En el fondo del río, veía como los peces nadaban alrededor de ella y curiosamente, parecía que también bailaban. "Que extraño. A lo mejor estos amiguitos habrán querido acompañarme para que juegue con ellos" se decía con una dulce sonrisa. Definitivamente, la Naturaleza formaba parte de su ser. Era un espectáculo maravilloso.
De pequeña, a Hinata siempre le había gustado sentir la paz y la armonía de la Naturaleza. Los animales eran los seres más maravillosos de todo el mundo. Muchas veces, sufría en silencio al ver como algunos eran maltratados por personas abusivas que no tenían nada mejor que pasar su tiempo dañando la naturaleza y ocupando sus tesoros de una manera indiscriminada. Así es, Hinata Hyuga era una amante de la Naturaleza.
Luego de haber jugado con los pececillos, la chica decidió que ya era hora de volver a la superficie del río. Luego de tenderse sobre el césped, se durmió mientras el viento secaba de manera gentil su bello cuerpo y sus cabellos. La luna ya se había escondido. Seguramente, ya sería de día.
Una vez vestida, decidió volver a casa. Tenía ganas de visitar a su maestra Kurenai y a su pequeño hijo.
Cuando Hinata se perdió de vista, unos arbustos se movieron. Detrás de éstos, salió una alta figura con cabellos rubios y ojos azules. Definitivamente, no podía creer todo lo que había visto y escuchado. Sus mejillas tenían un tinte color carmín, su nariz no paraba de sangrar y su corazón latía al son de la melodía del amor.
-Hi…Hinata- susurró Naruto mientras veía a la chica que caminaba rumbo a la aldea- Mi Hinata, perdóname por no haberte dicho todo este tiempo que… yo siento lo mismo por ti. No sé porque te escondes de mí. No importa. Ahora que sé que tu eres esa doncella que ví bailar en la cascada en aquella vez, juro que no descansaré hasta tener de vuelta tu amor- agregó con una sonrisa zorruna en su rostro y decisión. (N/A: por fin te diste cuenta, gran despistado ¬¬)
De repente, su estómago comenzó a gruñir, pidiéndole comida.
-Bueno, ¡será mejor que vaya a comer ramen en Ichiraku`s! Si de verdad quiero volver a tener a Hinata, será mejor hacerlo sin el estómago vacío- se dijo Naruto con deleite mientras corría de vuelta a la aldea- ¡Esta vez serán 25 tazones! (N/A: Madre mía, ¿acaso no hay otra cosa que le guste aparte del dichoso ramen? Menos mal que no es un pastafari. )
Lo que no sabían los dos es que había alguien que había observado a Hinata desde las sombras.
-La encontré. Es ella, no lo puedo creer. Debo ir con la Hokage y con Kurenai. Esa niña es la Voz Dormida.
Naruto: ¡Oye, me dejaste como un idiota!¬¬
Fabiola: Eso no te pasa por no ver más allá de tu nariz, caballero andante. ¬¬
Naruto: ¿caba-qué? O_o
Fabiola: Olvídalo.
Naruto: ¡Eso sí me gustó eso de pastafari! ^^
Fabiola: Alabado sea el Mones… perdón, eso fue un impulso. Mejor guardemos la compostura.
Naruto: Hai
Ése sería el final del primer capítulo. Trataré de seguir escribiendo. Acepto alabanzas, críticas y tomatazos. Prometo actualizar mi fic lo más pronto me sea posible.
Saludos.
