Digimon pertenece a Toei Animation y es de la total imaginación del maestro Akiyoshi Hongo, por ende, esta lectura es creada para entretener a los fans de esa leyenda como lo es Digimon.
Recuerden que éste fic no será demasiado complicado, algo básico pero intentaré ponerle magia y un final feliz, que no siempre suele estar en mis fics porque soy una sádica que le gusta hacer sufrir a la gente xD
.Real Thing.
Por Mizh-n-Rozh.
.Thunder.
Takeru Takaishi POV's.
Al ver cómo el agua empapaba las manos y el muslo derecho de mi Hikari creí que el mundo se detenía y me decía: "¿Querías una prueba de amor? Aquí la tienes, idiota"
Porque antes yo lo había pedido, con todo el tiempo que Hikari y yo estuvimos distanciados, con todos los años en los que me detuve a pensar en ella, los momentos donde me cansaba de llorar su ausencia y me levantaba frente a la vida con una sonrisa falsa… Me lamentaba ahora por culpar al destino y decir que nunca me había puesto una prueba de magnitud siniestra donde tuviera que demostrar al amor que sentía por Kari, mi mejor amiga, y que por eso no había dicho nada y me llevaba esa locura en el corazón con candado oxidado.
Esos momentos donde nunca pude decir lo importante que era para mí, por miedo o porque simplemente me daba pereza pensar en algo bueno. Había llegado tarde, ella ya estaba casada, pero no aquí… estaba lejos siendo feliz en unos brazos que no eran los míos. Dicen que cuando vas a morir, o estás en peligro ves toda tu vida pasar, pero yo sólo logré ver aquellos instantes donde dejé de considerarla como a una niña y comenzó a ser una chica, con ojos grandes y voluminosos, con un cuerpo de sirena y unos labios de cereza que me enloquecían desde lo más profundo.
También el primer día que me desperté de la cama y escuché esa vocecita dentro en mi cabeza diciéndome: ¿Por qué no la besas?, ¿por qué no le dices?, ¿por qué eres tan idiota? Y vaya idiota que era…
Le di la espalda a mi chica y me ocupé por pisar hasta el fondo y así llegar rápido a la costa. Ella estaba realmente mal, volví a verla darse vuelta y vomitar en el agua, seguro la fiebre ya le comenzaba a incrementar y los mareos no mejoraban. Escuche más ruido detrás pero quise seguir inmerso en mis recuerdos buenos y malos.
Entre los malos y los que no quería recordar estaba mi noche con Catherine, la chica con la que me había pasado de tragos y la bailarina principal del bar al que asistí aquella noche de depresión. No sabía qué tan feo sonaba si lo decía pero ya tenía con saber cómo lo sentía yo mismo, estaba sucio, curtido de impurezas como un vil animal; no sólo por usar a una muchacha inocente sino por seguir enamorado de Hikari e imaginar que los senos de la rubia eran los de ella, que su cabello había crecido y lo había teñido de ése color mortal, que sus ojos habían explotado y dejado un color verde detrás del caoba de la Yagami y que aquel deseo de hacerla mía iba más allá de un sueño en madrugada por ése instante.
El ruido incremento, volteé para verificar que sólo era mi imaginación pero descubrí al débil cuerpo de Hikari intentando cubrir el agujero con cinta industrial que guardaba en la cajuela y también usaba la taza de lo que debía ser nuestro almuerzo. Ella luchaba sola, y yo luchaba contra el mar inmenso que se abría ante mi nariz.
—Gatita, ¿qué haces? —pregunté, aunque fuera demasiado obvio. Dejé la lancha apagada para poder ayudarla en la labor.
—Reparando el daño, tengo que hacer algo y no quedarme como una inútil —respondió sin alzar la cabeza pues en serio quería hacer las cosas bien, pero su fuerza nunca fue demasiada, ni siquiera en sus mejores días.
—Hikari, tú preocúpate por tu bienestar, dentro de un par de minutos llegaremos a la otra costa, no pasa nada. Descansa un poco.
Ella bajó la miraba, la noté más pálida que antes y como sus ojos, esos ojos que me encantaban perdían brillo y se volvían nada ante la impotencia. No quería ser malo pero lo que más deseaba era protegerla a ella, y era una obligación que tenía con ambos. La tomé de las manos con fuerza y las besé para que confiara en mí; a la vez lo tomé como un símbolo de que le estaba dejando mi vida en sus manos.
De pronto escuchamos el mismo ruido, esta vez incrementando, fue algo que me golpeó en el corazón y de pronto se comenzó a detener… y detener. Sentí otra vez que todo se estaba deteniendo y que necesitaba recordar lo que más apreciaba de mi vida.
Aún con el cuerpo de Catherine grabado en el mío, no podía decir que estaba tan arrepentido, pues esa mujer me había dado el sol de mis días: Kazetzuga Takaishi, un niño hermoso como su madre (porque tampoco podía decir que Catherine era horrible) pero sin duda un temperamento y una actitud hacía la vida muy parecida a la mía, aún así, él admiraba a Hikari por ser quien más hace sonreír a papá, y por la buena maestra que era… siempre dándole cumplidos acerca de sus buenas notas.
Y en realidad, de no ser por mi hijo no hubiera retomado a Hikari como el eje de mi universo… el universo que había creado mal y que ahora necesitaba reparar. A veces me cuestionaba a mí mismo cómo sería mi vida si en vez de irme a Francia me hubiera quedado, o si mejor aún, me hubiese ido con Hikari a Estados Unidos.
¿Ella hubiera sido feliz a mí lado?
¿Lograría enamorarla al mismo nivel que lo logró Wallace?
¿Seríamos sólo los mejores amigos?
¿O… tendría algún tipo de derecho sobre ella?
No lo sabía, y me costaba imaginarlo sinceramente. A fin de cuentas yo no era lo que el destino preparó para mí, yo era quien formaba mis días con mis acciones y mi forma de pensar. Esa forma de pensar que tanto me costaba creer… definitivamente no era el mismo niño tonto de antes.
El ruido volvió a escucharse y Hikari me abrazó, entonces ella gritó y pude ver en el suelo como aquella grieta donde antes pasaba el agua se había incrementado y ahora era una buena fisura donde la cantidad de agua que entraba al bote era alarmante; ahora sabía el porqué aquellas imágenes me vinieron a la cabeza.
—Takeru tengo miedo —musitó Hikari pegada en mi hombro, sentí sus manos húmedas enrollarse en mi cuello y su boca temblorosa en mi pecho sin contar las lágrimas que comenzaron a escaparse de sus ojos ahora también en mi hombro—, no quiero que nos pase algo malo.
—No te desesperes saldremos de esta ilesos. Confía en mí, por favor.
No sabía cómo era capaz de articular palabras con sentido si tenía tanto temor como ella, pero en mí ya no estaba esa capacidad de demostrarlo. No ahora que era padre y llevaba a una familia conmigo, y mucho menos en frente de ella. Ya había tenido que ser valiente una vez en el Digimundo y tenía que volver a serlo ahora, no por Matt sino por Hikari, porque la amaba.
Y por lo del buen Takeru que quedaba en mi mente.
—Estoy confiando en ti… pero tengo mucho miedo… ¿Qué será de Aoi y… Kazet?
Eso era algo que aún no me cuestionaba, y algo antes que eso…
¿En serio íbamos a sobrevivir? En Hikari notaba la evidencia de que ella ya nos daba por muertos y que tendríamos que comenzar a pensar qué haría nuestra descendencia, aunque a fin de cuentas no significaba nada si moríamos, sonaba mal pero era la realidad y esta realidad no me ayudaba precisamente.
—Ellos estarán bien, Kari; están con Natsuko —golpeteé su espalda fina un par de veces para hacerle entender que estaba aquí y que no se preocupara demasiado por ellos, al menos por ahora; ella se apartó de mi regazo y ensayó una sonrisa que me iluminó la mente como siempre lo hacía, Kari era mi luz y todo lo que tenía para seguir con vida. De pronto la idea de una salvación me azotó cuando me tocó los labios con sus dedos mojados—. ¡La radio!
Me levanté con cuidado para no perder el equilibrio y busqué rápido el radio que se encontraba en la parte de atrás, la madera volvió a crujir y Hikari cerró los ojos por el miedo. Volví con el aparato que ya estaba mojado, intentamos secarlo pero los esfuerzos fueron en vano pues ya no servía y no podía ayudarnos un equipo de rescate.
Lo lancé con furia al agua mientras se hundía junto con una parte de las esperanzas de ambos de salir.
Otra idea se me cruzó en la mente pero no quise ponerla como primera opción. En cambio le pedí que se alejara del agua y volví a encender el motor, para ver si lográbamos llegar otro poco más adelante pero los crujidos aumentaban y los chillidos de Hikari, que no veía nada en lo absoluto porque estaba descompuesta, también, fueron el motivo para volverme loco y decirme a mí mismo que era la hora de la verdad.
Fui apartando mis manos del volante con el rostro demacrado, y bajé la mirada inquieta. Me miré las manos dándome cuenta por fin que yo no dejé mi vida en las manos de Hikari sino ella en las mías; porque la mujer a la que amaba no podía ver y aún estaba mareada y desorientada, era como una bebé y yo tenía que hacerme cargo. Estaba seguro que esa labor se haría más sencilla si al menos estuviéramos pisando tierra firme, en cambio estábamos varados en el océano pacífico, en medio de archipiélagos que no conocíamos ninguno de los dos.
Tiré todo al diablo con todo lo que nos quedaba aquí, seguir hundiéndonos no era la solución, sino otra, la que se había cruzado por mi mente a la que tanto temía…
Los únicos recuerdos que conservaría serían mis sustos y ése intervalo, besando sus labios, disfrutando de su amor y deseo que me enloquecía… los en los que fui feliz dentro del "Light to Hope"
Con mi decisión me sentía hecho trizas pero no sabía cómo lo tomaría Hikari, la pobre estaba sufriendo mucho pero ahogarnos aquí, morir aquí, terminar nuestras jóvenes en el agua no era la respuesta. Me sentí mucho peor cuando tomé el otro chaleco salvavidas y se lo apreté con fuerza sobre el otro que ya tenía.
—¿Takeru, qué estás haciendo? No entiendo nada… por favor explícame.
—Hikari… cálmate y confía en mí, ¿puedes hacerlo?
—Siempre he confiado en ti, Tk.
—Entonces esta vez hazlo con más fuerza y nunca, nunca te rindas —le dije antes de darle un beso en los labios y levantarla del suelo, ahora que los dos teníamos los pies sobre el bote comenzó a hacer más presión sobre este haciendo que se rompiera una gran parte.
Eso hizo que Hikari se aferrara más a mis manos y a mi cuerpo que tenía al lado. ¿Cómo decírselo? Ella miraba a todos lados desesperada buscando algo más de donde apoyarse pero sólo seguíamos escuchando la madera astillarse, entonces allí le dije lo que debíamos hacer.
Que saltaríamos.
—Hikari, tenemos que nadar hasta la costa; no vamos a morirnos aquí, ¿está bien? Todo saldrá perfecto y en un par de horas estaremos en casa —ahora era yo quién se aferraba a ella, el bote comenzó a hundirse cuando nos apoyamos al borde de la mitad que nos quedaba.
Al ver el lago, algo en mi cabeza dejó de funcionar un segundo y luego volvió con más fuerza, y la adrenalina se expandía por cada articulación, el agua no se veía tan cristalina como en la costa sino que tenía un color marrón como si estuviera más sucia y contaminada. Por suerte Hikari ya tenía los ojos cerrados y había entendido que tenía que ser fuerte para poder mantenerse viva y nadar hasta Shonan.
Le di un apretón indicando que ahora debía aguantar la respiración y tomó el último bocado de aire puro y caliente del mar, entonces saltamos y dejamos que lo que quedaba del bote se hundiera junto con el mal rato, esperando encontrarnos al nuevo amanecer ahora fuera del "Light to Hope".
Caímos hondo, muy hondo porque Hikari se lanzó con todas sus fuerzas y yo no me quedé atrás en el impulso de miedo. Ahora sólo sabía que debíamos enfrentarnos a una prueba todavía más dura apenas saliéramos a la superficie.
Así comenzó nuestra guerra por la vida.
Notas de Autora.
Primero que nada, lamento la tardanza… de verdad no es normal en mí subir un capítulo sin tener el siguiente escrito, es como una costumbre y con éste pasó diferente. Más adelante seguiré explicando la reconciliación de ellos incluyendo algunas partes de la serie, cosa que normalmente no hago xD
También explicar algo. Eh… Patamon no murió, era una forma de decir que estaba loco, enamorado, y quería mucho a Gatomon; no seamos literales y menos conmigo porque mi cabeza funciona mal.
Como dije en el anterior, todos los títulos incluirían canciones de "Boys Like Girls" Aquí va el segundo: Thunder, es una canción preciosa que me trae recuerdos lindos, aunque los compartiera con una persona asquerosa, siguen siendo recuerdos bonitos.
¡Dejen reviews y anímenme! Alemania salió del mundial ayer por lo que estoy algo triste, ¿recuerdan la cara de Löw al finalizar el partido? Yo la tenía igual o peor. Aunque lo que más me enfureció fueron las personas que comenzaron a hablar mal de la selección… No entiendo cuál es la gracia, yo no necesito hablar mal de una selección para decir que la mía es de las mejores y la apoyo hasta la muerte. Eso hizo salir a mi pequeña nazi interior… Müller no me picará más el ojito y no veré a mi chiquito, Lahm.
Pero puedo hablar mal del Pulpo ése ¬¬ BURUNDANGA ES LO QUE TE ESPERA PULPITO!
Gracias por leer y sus reviews: Amai do, SoraTakenouchii, mai2502 & dark-fallen-angel91.
He roto las reglas de nuevo, no es sábado pero no importa, igual actualizo con todas las ganas. Nos leemos.
Besos & Abrazos.
Rose.
