Capítulo 2

Kate rio a carcajadas mientras sostenía la puerta para que Rick entrara con todas las bolsas de supermercado que llevaba. Naturalmente no tenía muchas cosas en su casa, no era de las que adoraba cocinar y él lo sabía.

Pero como él se había empecinado en cocinar algo especial, habían tenido que comprar la mayor parte de las cosas.

El clima entre ellos era distendido, como si hubieran acordado en disfrutar sin presiones. El destino, la casualidad, o como se llamara, los había puesto ahí, teniendo que compartir la noche de Navidad juntos y ellos estaban felices por eso…

Kate se quitó las botas altísimas que llevaba puestas y se lavó las manos. Rick comenzó a preparar los ingredientes para cocinar y cuando ella llegó, lo espió por encima de su hombro, con curiosidad.

-Me ayudarás o te quedarás toda la noche mirando?- le dijo él en tono de broma.

-Serviré dos copas de vino y vendré a ayudarte… no cocino mucho, pero me gusta disfrutar de una copa mientras lo hago…- le dijo ella y él sonrió.

-Coincidencia…- dijo él y le guiñó el ojo.

Kate abrió una botella de las que habían traído y sirvió dos copas. Le acercó una a él y cuando estaba a punto de tomar, él se lo impidió.

-Deberíamos hacer un brindis…- dijo él y la miró expectante.

-Me parece bien…- dijo ella pensativa- por nosotros y esta Navidad particular que nos tocó vivir.

-A pesar de que hubiera querido estar también con Alexis… me hace feliz compartirla contigo…

-A mi también… tengo que reconocer que varias veces pensé invitarte y pasarla juntos… pero después me arrepentí, no se porqué…- dijo ella y se ruborizó un poco.

-No se porqué te arrepentiste… tú eres importante para mi…- le dijo y colocó suavemente la mano sobre su hombro, deslizando sus dedos hacia el brazo y luego soltándola, en contra de su voluntad.

-Coincidencia…- dijo ella y ambos sonrieron.

Luego del brindis, Rick comenzó a cocinar y Kate hizo lo que pudo para ayudarlo. Era difícil seguirle el tren, porque se manejaba rápido y demasiado seguro para su gusto en la cocina de ella.

-Podrías picarme estos ajíes?- le dijo y ella asintió, orgullosa de sentirse útil en algo.

Cuando Kate se puso a trabajar, Rick la miró de costado, tratando de adivinar hasta donde podía dejarse llevar con ella, se quedó atento a lo que hacía y luego sacudió la cabeza.

-Tardarás una eternidad si lo haces así…- dijo él y se colocó tras ella, asomando su cabeza por sobre su hombro y colocando ambas manos por sobre las de ella, para ayudarla a manejar el cuchillo.

Kate se sentía confortable en sus brazos, sobre todo luego de haber permanecido esposada a él la mayor parte de una noche, pero ese contacto íntimo, su cuerpo apenas rozándola y su suave aliento en el oído casi la mareaban. Podía atribuírselo al vino, pero ella sabía que era deseo…

Con experiencia, Rick la ayudó a mover el cuchillo y ella trató de enfocarse en la tarea y no en su reacción corporal ante su cercanía…

-Tienes razón…- dijo por fin, cuando pudo dominar sus deseos y hablar.

Él se separó suavemente de ella y siguió en lo suyo. Y fue el turno de Kate ahora, de mirarlo de costado, ponderando lo que podría suceder entre ellos…

Se mantuvieron en silencio unos instantes, pero estaban acostumbrados a eso, y no les molestaba. Cada tanto se miraban y sonreían, satisfechos de cómo se iban sucediendo las cosas.

Mientras esperaban que la comida terminara de cocinarse, se sentaron en el sillón, y conversaron relajadamente. Se olvidaron del trabajo y Rick comenzó a contarle anécdotas de su época de estudiante y ella un poco de las suyas.

Y cuando la comida estuvo lista, Rick se acercó, listo para servirla y Kate no pudo evitar tomar un trozo de pan para mojar la salsa.

-Kate!- la retó él, casi sin poder reprimir una sonrisa, era raro verla con actitudes infantiles.

-Qué?- dijo luego de que el trozo de pan se perdiera en su boca, y mientras se quemaba con la salsa que estaba muy caliente.

-No puedes esperar a que sirva los platos?

-No… me gusta más así… - dijo y sumergió otro trozo de pan y cuando estaba a punto de comerlo, lo escuchó llamarla otra vez.

-Hey! Acaso no piensas compartir?- le dijo él y ella achicó los ojos.

-Quieres probar?- dijo ella en forma sugerente y le extendió el pan, pero cuando él estaba a punto de tomarlo, lo corrió y sonrió divertida.

-Parece que quieres jugar…- dijo y la miró con intensidad cuando la vio comerse el pan sosteniéndole la mirada.

Rick tomó un pedazo de pan y lo embebió en la salsa y cuando estaba a punto de comerlo, ella lo tomó de la muñeca, y Rick pensó que tendría un ataque cardíaco cuando ella se lo quitó con la boca, sin dejar de mirarlo.

-No puedes estar haciéndome esto…- dijo en voz baja.

-Sabes qué es lo más gracioso?… que puedo… y deseo hacerlo…- le dijo y él contuvo la respiración.

Kate tomó otro trozo de pan y se lo ofreció, luego de mojarlo en la salsa. Él la miró con desconfianza y ella lo miró expectante.

Rick se acercó un poco, el trozo de pan era pequeño, lo tomó con cuidado, temiendo que ella se lo sacara, pero Kate mantuvo sus ojos en los de él, mirándolo intensamente.

Rick se sintió confiado y tomó la muñeca de ella, y una vez que le sacó el pan, introdujo los dedos de ella en su boca, para limpiar los restos de salsa.

Kate entrecerró los ojos y sofocó un gemido. El juego que jugaban era peligroso, pero ella estaba decidida a dejarse llevar…

Rick observó su reacción y sintió su corazón acelerarse. Acaso ella le estaba dando permiso de acercarse? Acaso se había decidido a estar con él? Él quería pensar que si, pero muy en el fondo, y a pesar de conocerla, sentía que no podía estar seguro… y por lo tanto decidió esperar.

-Comemos?- le dijo y ella sonrió alzando la ceja.

-Si…- dijo suavemente y lo siguió con la mirada mientras servía los platos.

La cena siguió cargada de ansiedad, pero la manejaron bien, incluso ella se dejó llevar en un momento y entrelazó sus dedos con los de él, sonriendo y él la miró gratamente sorprendido.

-Estás bien?- preguntó él para confirmar.

-Cada día estoy mejor…- le dijo sonriente y apretó sus dedos con ternura.

-Eso me hace muy feliz…- le dijo él.

-Lo se…- dijo ella y desvió la mirada un poco avergonzada.

-Hey- le dijo él y con la mano libre la tomó de la barbilla para obligarla a mirarlo- qué pasa?

-Hay veces en que me cuesta un poco manejar las cosas contigo… tengo miedo de cometer errores…- dijo ella con sinceridad.

-Coincidencia...- le dijo y ambos sonrieron.

-Hey… hablando de eso…- dijo y se levantó y trajo una caja y se la extendió sonriente.

Rick abrió la caja y encontró los números más viejos de su revista de comic favorita y la miró azorado.

-Cómo conseguiste esto?- le dijo mirando alternativamente sus ojos y las revistas.

-Me costó un poco- le dijo ella con sinceridad, sonriendo- pero finalmente pude conseguirlas…- sonrió satisfecha.

-Gracias… de verdad me encanta tenerlas… y valoro tu esfuerzo para conseguirlas…- le dijo y extendió su mano, acariciando su cara brevemente.

-No tienes que agradecerme… quería regalarte algo que te gustara… y veo que no me equivoqué…

-Y… aquí tengo mi regalo…- dijo y extrajo de su bolsillo un estuche alargado y se lo extendió- cuando la vi me acordé de ti…

Kate abrió el estuche con cuidado y también abrió los ojos cuando observó en su interior una pulsera formada por diminutos corazones de rubíes, enmarcados en, todavía más diminutos brillantes.

-Rick… yo…- dijo sin saber que decir.

-Te gusta?- le dijo él con timidez.

-Es increíble… pero… no se… esto es demasiado…

-Créeme… nada es demasiado para ti…- le dijo él y sacó la pulsera del estuche para ayudarla a ponérsela.

-Gracias…- le dijo con los ojos llenos de lágrimas.

-Kate…- dijo Rick y se permitió volver a acariciar su cara- en realidad ese no es el regalo que te traje…

-Qué?- dijo ella y lo miró confundida.

-Esa pulsera la compré por si no reunía el suficiente valor para darte esto…- le dijo y le extendió un hermoso anillo de brillantes, con una piedra más grande en el centro. No tenía grandes dimensiones pero era imponente.

Kate abrió la boca y sintió que no podía respirar. Cómo tenía que reaccionar? Qué significaba esto?

-Yo tengo en claro que necesitas tiempo… pero quiero que conozcas mis intenciones… yo no quiero jugar contigo, Kate… quiero una vida contigo… y necesito que estés al tanto, y que lo tengas en cuenta… para cuando estés lista…- le dijo y sus ojos se llenaron de lágrimas.

-Rick…- logró articular ella y miró el anillo y luego sus ojos- yo… hace mucho tiempo que tengo en claro lo que quiero, lo que necesito y a quien necesito… pero…

-Por qué no me lo dijiste, Kate?

-Porque tenía miedo de que te hubieras cansado… porque tenía miedo de que no me tuvieras paciencia… yo… yo no se si podría casarme contigo mañana… aunque estoy segura de que quiero estar contigo… pero siento pánico de que esto pueda no funcionar y que perdamos todo lo que tenemos y hemos ganado estos años…

-Por qué piensas que podría no funcionar? Es porque he estado casado antes?

-Qué tal si no te gusto? Si nos llevamos mal? Qué pasaría si terminas odiando lo que más te gusta de mi ahora? Si terminas odiando mi obsesión por el trabajo? Si te molesta que yo prefiera pedir comida en lugar de cocinar? Qué pasaría si nos llevamos mal en la cama?

-Espera, Kate… eso podría pasarle a cualquiera… pero no puedes tener la seguridad nunca…

-Rick… yo sufro de stress postraumático… es una realidad que me cuesta aceptar… estoy tratándolo…

-Y también mientes… y sin embargo no me importa…- dijo él y ella lo miró sin comprender.

-Miento?- repitió.

-Mientes al decir que no recuerdas lo que pasó aquel día en que te dispararon… mientes para no hacerte cargo de lo que sientes, Kate… pero a mi no me importa- le dijo cuando ella bajó la vista avergonzada.

-Rick…- intentó decir pero él siguió hablando.

-A mi solo me importa la mujer que tengo enfrente… la que lucha cada día por conseguir justicia y algo de felicidad… la que ha frenado cada uno de mis intentos desde que la conozco… la que odia mis actitudes infantiles pero estaría dispuesta a morir por mi… y que sabe que yo haría lo mismo por ella… la mujer que me hace sentir orgulloso, no solo por su inteligencia y su debilidad en algunos aspectos de la vida… sino porque me enseñó lo que es amar al límite… en silencio… sin esperar nada a cambio y esa mujer… por si no ha quedado claro, eres tú…

-Tengo miedo Rick… tengo miedo porque esta es la primera vez que siento algo tan profundo por alguien… y no quiero echarlo a perder… - dijo ella y lo abrazó, sin poder dejar de llorar.

Rick la sostuvo unos segundos y cuando ella se calmó un poco lo miró a los ojos.

-Esta es la Navidad más increíble que pasé en mi vida…- le dijo y rozó suavemente su nariz con la de él.

-También la mía…- le dijo y sonrió él.

Kate se levantó de su silla, lo tomó de la mano y lo hizo poner de pie.

-Vamos?- le dijo encaminándose a su habitación.

-Kate?- dijo él con sorpresa, la actitud de ella lo sorprendía.

-Estás cansado?- preguntó ella con naturalidad.

-Cansado? Para qué?- quiso saber él y ella sonrió con ternura.

-De verdad quieres que te diga para qué?- le dijo ella sonriendo sensualmente.

-Kate…- dijo con un hilo de voz, casi sin aire.

Kate sonrió y se puso en puntas de pie, rodeando su cuello con sus brazos, acercó sus labios a los de él y cuando estaba a punto de besarlos, le habló al oído.

-Tengo otro regalo de Navidad para ti…- le dijo y lo escuchó suspirar.

-Espera un momento…- le dijo y ella se detuvo en seco y lo miró sin comprender.

Rick deslizó sus dedos, acariciándola en la zona baja de la espalda.

-Qué pasa Castle? Estás arrepentido?- le dijo ella en modo juguetón.

-Para nada… pienso hacerte el amor hasta que nos cansemos…- le dijo, sus ojos oscuros por la pasión- pero creo que antes, nos debemos un par de cosas…

-Ah si?- le dijo ella y alzó la ceja.

Rick la miró un momento. La emoción presente en sus facciones. Ambos sabían lo que venía, y no era precisamente una pavada.

-Te amo, Kate…- le dijo y sus ojos se llenaron de lágrimas.

-Yo también te amo, Rick…- le dijo y a ella también le pasó lo mismo.

Rick la tomó de la cara suavemente y la miró un momento. Miró sus labios y ambos sonrieron en anticipación.

-Lista?- le preguntó él y ella sonrió con nerviosismo, pero luego asintió, para que no hubiera dudas.

Rick deslizó sus labios por sobre los de ella y la escuchó suspirar. Era increíble pero el contacto al principio no fue violento ni urgente, fue tenue y muy romántico. Era como si, a pesar de toda la pasión contenida durante años, ellos quisieran tomarse esto, también con calma.

Kate entreabrió sus labios suavemente, dándole a entender que estaba lista para él. Y recién en ese momento, ambos se dejaron llevar por la pasión. Rick la apretó contra su cuerpo mientras su lengua la exploraba intensamente, dándole a entender la necesidad que tenía de ella.

Ella lo dejó hacer, se sentía segura en sus brazos y su cuerpo comenzaba a reaccionar a sus caricias de manera casi impostergable.

Luego de unos cuantos minutos de intensidad, Rick se separó de ella y la miró a los ojos.

Quiso hablar, quiso decir algo, las palabras mágicas… la frase reveladora, pero ella le ganó de mano.

-Hazme el amor ahora…- le dijo jadeando y él solo atinó a levantarla en brazos y llevarla a la habitación…


Sería un buen final... pero no crean que me olvidé del anillo... habrá un epílogo... en seguida!