Más tarde en esa noche, Ino se quedó a la espera de Naruto en el cuarto de él.
Sentada al lado de la chimenea y con una copa de vino caliente en la mano, ella todavía sentía la irritación por haber sido mandada de vuelta a su casa como si fuese una criatura. Sin embargo, admitía no estar enojada sólo con su hermano, sino también consigo misma, por su reacción hacia la persona de Sabaku No Gaara. Qué le había pasado? Finalmente, un buen número de hombres caería de rodillas a sus pies si ella los alentase un poco. Había sido una tonta al prestar atención a un sujeto que apenas la había mirado.
Sin embargo, cuando los hombres volvieron a la ante cámara, y por un momento fugaz, no había surgido un poco de interés en sus ojos? Si, tenía absoluta certeza. El, entre tanto, lo había disimulado. En ese instante en que la miraba como si viese una mujer deseable, su cuerpo había respondido. Existía algo en Lord Sabaku No que la estimulaba de manera extraña.
Por qué pasó eso, no lo sabría decirlo, pero pretendía descubrirlo. Y para eso precisaba de la cooperación de Naruto.
Ella simplemente tenía que ver al barón otra vez, conversar con él y esclarecer como surgían las extrañas sensaciones en su cuerpo. Qué tipo de hombre era ese para provocarle tales reacciones? Era físicamente atractivo, pero en cuanto a su personalidad? Sin duda se trataba de un caballero honrado para despertarle ese interés amoroso.
Ino se forzó a reflexionar mejor. Tal vez él no fuese lo que aparentaba. Y su alborozo no significaba que Sabaku No Gaara fuese un hombre honrado.
Ella descartó la idea. Su instinto no podría estar equivocado. A juzgar por sus propios sentimientos, Gaara era un hombre especial. En Caso contrario, como explicaría el despertar de sus emociones, adormecidas hasta entonces?
En ese instante, oyó los pasos de su hermano en la escalera. Sakura debía haberle abierto la puerta, pensó Ino con sentimiento de culpa en relación a la muchacha. La pobre había evitado hablarle desde que, al llegar de Edo, Ino se había mostrado demuda y brusca. Le Pediría disculpas tan pronto Sakura estuviese dispuesta a oírla, pues finalmente, ella era más una amiga que una criada.
Compañera fiel desde el día en que Naruto había traído a Ino para vivir en la corte, siete años atrás, después de la muerte de sus padres, Sakura acababa de enviudar y precisaba ganarse la vida. Naruto creía que la muchacha, cuatro años mayor que su hermana, sería capaz de orientarla sobre la vida en la corte y evitar que se metiese en problemas.
Entre tanto, por el momento, Ino no quería pensar en eso. Tenía otras preocupaciones. Precisaba concentrarse en Naruto. Ella y Sakura se peleaban de vez en cuando, pero se reconciliaban rápidamente.
Naruto entró, recorrió con la mirada el cuarto y no escondió su desagrado. El cuarto no era grande y él pronto pudo ver que estaba en el más absoluto orden. No había una sola prenda a la vista y los dos arcones estaban cerrados. Ellos siempre permanecían abiertos con el contenido esparcido a su alrededor.
— Ay, Ino, arreglaste el cuarto otra vez!
— Vamos, sólo cumplí con mi obligación.
Él le hizo una mueca
—Va a llevarme semanas encontrar algo. Qué te dio? Ya te pedí muchas veces para no pongas las manos en mis cosas.
— Piensa un poco, querido hermano, y encontrará la respuesta. Me esforcé por ayudarte a escapar de las atenciones de tu ex-amante cuando, de repente, fui mandada de vuelta a casa. Aquí, busqué una manera de serte útil — terminó con una mirada de inocencia.
— Por Dios, Ino, te enojaste conmigo? No veía a Sabaku No hace años.
— Me enojé, si.
Naruto se sentó en el borde de la cama y sacudió la cabeza.
— De hecho debería haber mostrado mas consideración por vos, pero creí que no te importaría. Vos siempre me reclamas tanto cuando te pido que me acompañes a Edo. Siento mucho si te ofendí.
Como Naruto era un buen hermano, Ino se contentó con el pedido de disculpas y sonrió.
— Estás perdonado y, si quieres, desparramo tus ropas por el cuarto.
— No, gracias. Aunque quisiese, no las pondrías donde estaban antes y yo continuaría teniendo problemas para hallarlas.
Ela se levantó y se sirvió una copa de vino.
— Fue una noche agradable? — preguntó.
— Mucho — respondió él sonriendo.
— Lord Sabaku No también apreció el reencuentro?
— Imagino que sí. Conversamos bastante. No nos veíamos desde que teníamos catorce años.
Eso explicaba por qué Naruto nunca había mencionado a ese amigo, pensó Ino.
— Tanto tiempo? Pero se reconocieron inmediatamente — comentó ella.
— Es verdad. Nunca olvidé los ojos agua marina de Gaara. Ellos tienen la tonalidad rara del océano. Cuando entrenábamos artes marciales vivíamos en el mismo cuarto y nos hicimos muy amigos. Nuestra convivencia duró un año. Entonces, el padre de Gaara murió y él tuvo que volver a su casa aunque sólo tenía catorce años.
— Él es barón desde esa edad? Qué gran responsabilidad — dijo Ino con aire pensativo.
— Tienes razón. Pero qué interés puedes tener vos en eso, Ino?
— Estoy curiosa porque vos nunca hablaste de ese amigo. Cuéntame más sobre él — sugirió ella, mirando disimuladamente hacia la chimenea.
Por la expresión, Naruto no se satisfizo con esa explicación, pero prosiguió:
—Gaara hablaba muy poco de su familia. Parecía gustarle su padre, pero existía algo entre ellos. De la madre, no sé nada. El casi no la mencionaba. Ella murió algunos años después que Gaara tomase la posesión de la herencia.
Extraño, pensó Ino. Hasta hoy sentía tristeza al acordarse de la muerte de sus padres, víctimas de la peste. Ella y sus hermanos hablaban sobre ellos con frecuencia. Formaban una familia muy unida y había sido difícil perder a los dos tan rápidamente. Su padre, sin embargo, no hubiera vivido feliz sin la compañía de su esposa querida.
Tal vez a Gaara no le gustase hablar sobre su vida particular con otras personas. Eso lo tornaba un misterio lo que despertaba más interés en Ino. El precisaba de la persona correcta con quien abrirse. Ella, sin embargo, no tenía la presunción de ser tal persona. Se rehusaba a dar alas a su imaginación.
— Como vos lo clasificarías ahora? Se trata de un buen hombre, generoso y honesto? — le preguntó a Naruto quien la observó con mirada escrutadora.
— Conversamos sobre asuntos generales, Ino. Pasaron muchos años desde que nos vimos por última vez, mas, cuando éramos muchachos, Gaara era un sujeto decente, aunque introvertido. La vida cambia a las personas, no es verdad? Vos simpatizaste con Gaara? — preguntó, cansado de fingir que no percibía su interés ávido. Rió. — Esto no deja de ser gracioso, cuando vos podrías tener la mitad de los hombres de País del Fuego si quisieses. Casi no conoces a Gaara y apenas hablaste con él.
Ino se encogió de hombros y resolvió decir la verdad. Era difícil esconderla de Naruto, que la conocía tan bien.
— Él es fascinante, no lo crees?
— No puedo decirlo bajo un punto de vista femenino, pero quedo satisfecho con tu opinión. Eso no quiere decir que concuerde con tu interés por Gaara. Te Aconsejo olvidarte de él. Gaara dejó bien claro no tener intención de casarse. El me contó que su vida particular se complicó últimamente. Gaara tiene una hija bastarda cuya madre era noble. Fue una historia trágica — agregó antes de explicar los motivos de la venida de Sabaku No a la corte. — Somos amigos, mas no creo que él sirva para vos. Mantente lejos de él, Ino. Aunque tuviese intención de casarse con la madre de la criatura, no lo hizo.
Perpleja, Ino oyó el relato. Muchos hombres se relacionaban con criadas, pero embarazar a una noble y no casarse con ella constituía una falta grave. Naruto, entre tanto, había mencionado la intención de Gaara de casarse con la muchacha. Con seguridad, algo lo había impedido. El simple hecho de venir a la corte y asumir la paternidad de la hija significaba que tiene un carácter honrado. Lejos de desanimarse con las palabras de su hermano, Ino se sintió determinada a conocer Gaara mejor. Sonrió con aire cándido y dijo:
— Quiero que lo invites a cenar con nosotros.
Naruto la miró con firmeza.
— Ya hice eso, pero estoy arrepentido. Creo que voy a mandar una esquela cancelando el convite.
Los ojos azules se abrieron con horror.
— No harás eso! Cuándo viene a cenar?
— Mañana.
— Mañana? Cómo puedes darme tan poco tiempo para preparar todo?
— No te aflijas . Voy a buscarlo y explicarle que no podemos...
Como si no lo oyese, Ino lo interrumpió:
— Con permiso. Quiero ir a hablar con Sakura. Tenemos poco tiempo para preparar una comida adecuada. Precisamos pan fresco y mandar a matar un lechón mañana temprano. No podemos servir carne de puerco de conserva a Lord Sabaku No.
Ella salió del cuarto, dejando a su hermano boquiabierto. En vez de sentirse preocupado por Ino, pensaba en su pobre amigo. Su presencia protegería a su hermana, pero nadie defendería a Gaara de Ino.
Más allá de todo, Gaara volvería Suna en dos días y en qué problema Ino podría meterse en ese corto espacio de tiempo?
En su cuarto, la tarde del día siguiente, Ino y Sakura examinaban una colección de kimonos y obis extendidos en la cama alta y larga.
— Creo que la roja — opinó la criada al apoyar una mecha de los cabellos rubios sobre la tela.
— De acuerdo, es mi preferida. Pero quien sabe la azul. Anoche ya usé rojo.
Sakura frunció el ceño.
— La roja es la más bonita. Más allá de todo, los hombres no recuerdan detalles de la víspera, excepto el efecto de ellos.
Ino sonrió.
— En ese caso, voy a usar el kimono rojo y el obi dorado.
La criada la miró con desconfianza.
— Ino, vos me pediste que la agrandara porque estaba muy justa. Pensé en esta negra de aquí.
Ino desvió o mirada.
— Cambié de idea, ella no está tan justa — respondió sin revelar sus verdaderos motivos.
Sakura tembló, pero Ino ya no tenía más trece años no y quería ser tratada como tal. Deseaba mostrarse atractiva esa noche para que Gaara no volviese a ignorarla.
Generalmente, le daba poca importancia a su belleza. No se trataba de algo conseguido con esfuerzo propio, sino una dádiva divina. Esa vez, sin embargo, consideraba sus atributos de manera diferente y pretendía usarlos.
Entre tanto, la criada continuó observándola con una mirada escrutadora y ella se ruborizó.
— Qué estás tramando, Ino?
Ino notó la inutilidad de continuar fingiendo y resolvió ser franca.
— No sé. No puedo explicar lo que está pasando comigo. Vi a ese hombre anoche por primera vez y no paro de pensar en él. Lo peor es que él apenas me notó.
Sakura suspiró y se sentó.
— Ah, Ino, debería haber adivinado que sería así. Todos estos años, los hombres te han cortejado, fascinados, y vos no los has tenido en cuenta. Ahora, aparece uno que te ignora y pierdes la cabeza.
El sonido de pasos en la escalera salvó a Ino de tener que responder. Ellos se detuvieron en la puerta y se oyó:
— Ino?
— Entra — respondió Ino, reconociendo la voz de su hermano.
Naruto entró y ella se sorprendió al verlo con yukata pesada de viaje. Vas a algún lugar?
— Voy.
— Pues entonces necesito apresurarme. Sabaku No llegará dentro de pocas horas.
— Entiende Ino, esto representa un problema. Tengo que entregar un mensaje del emperador.
Ino comenzó a ponerse inquieta.
— Cuánto tiempo te va a llevar?
— Varias horas.
La decepción la dominó.
— Naruto, cómo es posible? Vos sabes que planeé la cena con máximo cuidado. Todo está listo..
— Desgraciadamente, no puedo hacer nada a no ser pedirle a Gaara que venga otro día.
— Cuándo?
— No sé. El va a volver a Suna mañana — explicó Naruto sin tener coraje para mirarla.
— Quieres decir que no vamos a verlo mas?
Sonriendo, Naruto intentó animarla.
— Tal vez él vuelva a Konoha en un futuro próximo
Con un aprieto extraño en el corazón, Ino apenas conseguía respirar.
— Sabes que eso no pasará, hermano. Todos estos años pasados, vos no lo viste porque Sabaku No sólo vino a la corte cuando fue llamado. Eso no va a acontecer de aquí a unos diez años cuando yo ya sea vieja.
Naruto la miró con severidad.
Para de darle más importancia al caso del que merece, Ino. Ya te dije que Gaara no es un hombre para vos, y es mi responsabilidad protegerte. Más allá de todo, no tengo opción a no ser cumplir la orden del emperador.
Naruto tenía razón en cuanto a desempeñar el deber para con el Imperio, admitió ella. Sin embargo, deseaba tanto volver a ver a Sabaku No! No era que alimentase ilusiones en cuanto a lo que acontecería entre ambos. Sólo Quería que él la notase como a una mujer deseable. Hallaba injusto que Gaara no pudiera venir sólo porque Naruto llegaría mas tarde.
Entonces, tuvo una idea. Miró hacia su hermano e intentó hablar con calma:
— Por qué Sabaku No no puede venir de cualquier manera? El fue invitado y sería rudo pedirle que no venga.
— De hecho, no, Ino. El hombre no puede aparecer aquí y pasar la noche a solas con vos.
— Vamos, serían sólo unas pocas horas hasta que vos llegases. Él es tu amigo. Y vos no confías en mí?
Naruto la miró con la frente fruncida.
— La cuestión no es tan simple y vos lo sabes muy bien. No soy ciego. Tu tienes un interés por él como jamás demostraste por otro hombre. Tu misma admitiste eso anoche.
— Naruto, no soy más una criatura para recibir órdenes. Ya soy adulta y económicamente independiente para que me digas lo que debo hacer.
— Tienes razón, Ino, pero, a consciencia, no puedo permitir algo que pueda perjudicarte. La respuesta es no. Por tu propio bien no podes permanecer a solas con Sabaku No.
Con aire enojado, se calló por un instante. Ino podía ver que Naruto tenía dificultad en negarle algo.
— Existe sólo una salida — murmuró él, pensativo.
— Cuál es?
— Escribiré una nota para Gaara pidiéndole que venga mas tarde y le explicaré los motivos. De esa forma, no habrá inconveniencia alguna.
Ino corrió para tomar papel y pluma. Naruto escribió el mensaje y dijo :
— Por favor, manda a entregar esto a Sabaku No en Edo.
Sonriente, Ino agradeció al l tomar papel.
— Gracias, hermano.
— Bien, ahora debo irme. Voy con dos guardias del emperador que ya están esperándome allá afuera.
Después de la partida de Naruto, Ino miró la nota. La solución no era de las mejores. Si Gaara partiría a la mañana siguiente, no se quedaría mucho tiempo esa noche. Comenzó a pensar. Por qué obedecer a Naruto? El era su hermano, no su amo.
Qué mal habría si Gaara pasase unas pocas horas a solas con ella? Sólo cenarían y conversarían; él era un noble. Miró a Sakura, que se había mantenido callada durante la conversación con Naruto. La expresión ceñuda de la criada mostraba que ella no aprobaba el razonamiento de Ino.
— Vamos, Sakura, vos vas a estar cerca.
— No. Como su hermano dijo, esto no es correcto Voy a mandar la nota para Lord Sabaku No — declaró, extendiendo a mano.
Escondiendo la nota en la espalda, Ino sonrió.
— Creo que no.
Discutieron por algún tiempo, pero, finalmente, el recado no fue enviado. Sakura mantuvo la expresión de severidad y no se cansó de prever consecuencias desastrosas de esa actitud atrevida.
