Me quedo mirando al chico que me ha hecho caer al suelo entre indignada e intrigada. Así que este es el mismísimo William Darcy. Jane me ha hablado de él muchas veces, pero nunca había mencionado que fuese tan atractivo... ni tan idiota. Soy bastante buena calando a la gente y esta vez me ha bastado con un sólo minuto. Los hombres que derriban a las mujeres sin apenas murmurar una disculpa dicen mucho de sí mismos, y Will Darcy decía que era un prepotente orgulloso.
"No se lo tendré en cuenta a tu amigo si es capaz de asegurarme que no lo ha hecho a posta" contesto a Charles haciendo gala de mi mejor sonrisa y tomo la mano de Will para alzarme.
"Disculpa" dice él, bajando la vista. "Me temo que no te he visto cuando has estado a punto de arrollarme" Will vuelve a alzar la vista y se queda mirándome.
Decido no decir lo que estoy pensando, la conversación ya promete escalar. No voy ahora a enzarzarme en una batalla verbal con un hombre al que acabo de conocer, y menos mientras estoy trabajando. No, tendría que esperar a después. Veo que Will desvía la mirada a mi mano, que sigue posada en la suya. La retiro rápidamente, pero Will sostiene la suya. Por un segundo me parece ver el esbozo de una sonrisa.
"Bien, me he divertido mucho. Encantada de conocerte, Will" suelto fríamente. "Os veo luego, chicos" añado, más cariñosamente, a Jane y Charles.
Esta segunda vez consigo llegar a la puerta de la sala de personal autorizado sin problemas, pero no llego a entrar.
Reconozco a James Butler a un par de metros, enfrascado en una conversación con una mujer. Después de pensármelo dos veces, decido abordarle después de presentar al señor Wickham y de que pueda hablar de su libro. Una buena crítica por su parte podría ser un empujón hacia el éxito de ventas, conviene asegurarse de que se vaya contento esta noche.
Consulto el reloj de nuevo, George Wickham debería estar subiendo ahora mismo al escenario. Entro apresuradamente mientras reviso el programa y vuelvo a chocar con alguien. Está claro que hoy estoy sembrada. Sin embargo, esta vez la figura con la que he chocado se apresura a rodearme con sus brazos, asegurándose de que no caigo al suelo. Es un hombre joven de pelo castaño, ojos claros y una barba de pocos días que le da un aire desenfadado. Me mira sonriente.
"Yo encantado de ayudarla, pero debería tener más cuidado, señorita" dice con una sonrisa seductora. "George Wickham para servirla".
"Un placer, señor Wickham" sonrío divertida. Me enderezo y agarro con fuerza mi agenda. "Soy Elizabeth Bennet, hemos hablado alguna vez por teléfono en los últimos días".
"¡Claro que sí!" dice con el rostro iluminado, "Una bonita cara para una bonita voz, si me permite que lo diga". Siento que el calor acude a mis mejillas y no puedo reprimir una sonrisa.
"Gracias, Señor Wickham. Ahora...".
"Llámeme George, por favor" me interrimpe con suavidad.
Yo sonrío y añado "Puede llamarme Lizzie, pero ahora necesito que se prepare. Yo tengo que salir y presentarle y usted tiene que hablar sobre su libro durante unos 20 minutos, como acordamos por teléfono. ¿Recuerda?" me doy cuenta al terminar de hablar de que estoy utilizando mi tono de voz más dulce sin saberlo.
"Recuerdo, vamos allá. Si no le importa, la seguiré de cerca por si vuelve a tropezar."
Al cabo de 2 minutos me encuentro en el atril ante los asistentes, que empiezan a guardar silencio. Espero paciente y sonriente a los últimos en darse cuenta de mi presencia y enciendo el micrófono.
"Buenas noches a todos y muchísimas gracias por venir". Me esfuerzo por ir mirando a todo el mundo y no fijarme en nadie en concreto. "Es un gran honor para mí presentarles a uno de los escritores más exitosos, geniales, mordaces y..." mis ojos chocan de repente con los de Will Darcy, que me mira fijamente desde un lado de la sala "... agradables de nuestra editorial" sostengo su mirada un segundo, haciendo hincapié en cada palabra, y retomo mi recorrido visual por la estancia. "Con ustedes, George Wickham".
George sube al retablo, arropado por un gran aplauso del público. Se dirige a mí con su sonrisa seductora y se acerca para darme un beso en cada mejilla, el último sospechosamente cercano a mi boca. El detalle me coge por sorpresa y noto que me ruborizo. Sin comprender por qué, dirijo mi mirada de nuevo a donde encontré a Will Darcy, que me mira ahora como si fuese de piedra. Jane me mira entre sorprendida y divertida, aún aplaudiendo. George se aparta de mí guiñándome un ojo y se gira hacia el micrófono.
"Buenas noches y gracias por estar aquí. Es un placer estar donde tanta gente se alegra de verte".
Me dirijo al pequeño escalón y me mantengo a un lado, pendiente de que toda la ponencia de George Wickham salga bien, mientras ruego a mis mejillas que dejen de delatarme.
