Cap.1 Conociendo a los merodeadores.
Si algo disfrutaba Selene era el cabalgar con su fiel bucéfalo, su padre le había regalado aquel caballo negro como la noche cuando ella cumplió los 11 años, según su padre un percheron—que era el tipo de caballo que era bucéfalo—es difícil de dominar, sin embargo ella desde temprana edad aprendió a cabalgar, amaba a ese caballo por lo que representaba en su vida, la confianza de su padre en ella era impresionante.
Los terrenos del castillo de Arundel eran bastos, por lo que no batallaba para escabullirse por ahí a montar por unas cuantas horas, eso obviamente iba seguido de una regañina de su madre por seguir haciendo cosas que según la duquesa eran solamente de hombres—ya te lo he dicho hasta el cansancio Selene, una dama no anda por ahí montando a caballo, y mucho menos en una silla de montar para hombres—decía su madre con voz escandalizada—una dama de tu categoría debe flotar cuando camina cariño, no bajar cual vil estampida las escaleras—a lo que ella ponía los ojos en blanco y bajaba lentamente haciendo pomposos pasos para ver si así lograba contentar a su madre—cariño los pantalones y las botas son para montar no para andar vestida así durante todo el día, ve y ponte algo decente—pero es que ella amaba esos pantalones que se ceñían a su cuerpo, era mas fácil andar con ellos, y sentarse y hacer todo en general, que cuando traía el vestido, con vestido tenía que sentarse de cierta manera, levantarse de cierta manera y caminar de cierta manera; y que decir de los tacones, las botas eran mas cómodas que los tacones, no recordaba ya el sin numero de veces que se había caído caminando en ellos, Selene simplemente no le veía el sentido a todo aquello de ser una "dama"—cariño no creo que una dama coma con las manos las piezas de pavo, eso se hacia en el medievo, cuando aun no existían los cubiertos—
Además de ser diestra en los idiomas al igual que su madre, había demostrado ser excelente en esgrima como su padre; la mayoría de sus oponentes le temían porque Selene era implacable con el florete y con la espada, cosa que por supuesto no alegraba en mucho a su madre. Cuando Selene había cumplido los 11 años, desde luego que había recibido su carta a Howarts, su padre se sentía tan orgulloso al respecto, sin embargo, Marian, insistió en que lo mejor era que se quedara en casa, respondió con una carta al director alegando que su hija tenía muchos deberes que cumplir en la corte, y que su educación mágica sería llevada en casa, lo cual provocó una ruptura familiar entre las hermanas, puesto que Dorea no estaba de acuerdo con aquella decisión, sin embargo no podía decidir la manera en que educarían a su sobrina.
Ahora un año después de todo aquello, los estallidos de magia por parte de Selene ya eran más controlados, y ella sabía como dominar correctamente su carácter y su magia, gracias a las lecciones que su madre le había impartido, sin embargo todo aquello era sin utilizar la varita y únicamente el poder de su mente.
Para Marian era impresionante el nivel de poder que tenía su hija, podía hacer encantamientos no muy complejos como levitar las cosas sin siquiera tener una varita en su mano a la edad de 9 años y ahora de 12 lograba transformar algunos objetos en copas de cristal con solo pensarlo, sin embargo aquel poder del que la profecía hablaba, no podía ser aquello de hacer magia sin varita, muchos magos podían hacerlo.
…
Era una noche tormentosa de septiembre, el viento se arremolinaba en las afueras del castillo de Arundel, y la lluvia caía fuertemente golpeando contra la piedra y las ventanas haciendo difícil conciliar el sueño para las personas dentro.
En sus aposentos Selene se encontraba sentada junto a la chimenea leyendo sobre la historia del mundo mágico, a pesar de ser una chica bastante rebelde en algunos aspectos, sabía que había temas de los cuales no podía hablar con su madre, y uno de esos era el hecho de porque no podía asistir como su primo James a Howarts, entendía todo aquello de que tenía deberes en la corte, lo cual era muy cierto, pero pues leer la historia de Howarts era fascinante e imaginarse todo aquello como una pequeña película, según las descripciones del libro era lo más cercano que ella tenía a ir a Howarts. Su padre algunos años atrás le había comentado a Selene su perspectiva respecto a la renuencia de su madre a que ella estudiara en Howarts, y le platicó de aquella profecía que tantos años atrás él había dicho a su madre. Todo aquello era bastante confuso, porque pues por lo poco que ella sabía no había gran cosa o poder que pudiera poseer, además era una ridiculez, que ella supiera el único mago oscuro había sido derrotado por un tal Albus Dumbledore bastantes años atrás, por ende no tenía sentido la profecía, hacia falta ese "señor tenebroso"… suspiro lentamente, tomo una pluma y un pergamino que su tía Dorea en su cumpleaños doce le había enviado, otro tema de escozor en la familia, del cual no se podía hablar, sin embargo la separación entre hermanas no quería decir que los primos tuviesen la obligación de no hablarse, fue James quien inició la comunicación cuando ella cumplió los 8 años y después de eso siguieron en contacto, a pesar de ni siquiera conocerse físicamente.
Como ella le había comentado a James que estaba mejorando en su esgrima en la ultima carta, el le había pedido que por favor le explicara, que demonios era el "esgrimisma" y que le enviara un florete "lo que fuera que eso fuere" para que el día que se conocieran pudieran "esgrimismar" ella cuando leyó la carta se rió de buena gana, James seguramente era un excelente mago por todas las travesuras que le contaba a su prima en sus cartas, él y sus amigos, de los cuales ya había escuchado tanto sobre ellos, sobre todo de Sirius; sin embargo eso de los términos muggles no se le daban definitivamente, así que como había leído a James diciendo "aquí todos tenemos curiosidad por ver los floretes, sobre todo Remus, ya se ha puesto a investigar un poco de eso de la esgrimisma, y dice que es un deporte de los nobles, suelo olvidar mencionar que allá tu eres una duquesa y eso, ¿crees que sea posible que nos envíes unos floretes? SI, anda por favor di que si, ademas no te puedes negar a tu primo consentido, tu único primo apuesto—dice Sirius que no creas eso—en fin espero tu respuesta Lele, saludos a todos por allá".
Selene se levantó y lentamente salió de su habitación para ir a la sala de armas, no había pedido permiso a su padre desde luego, pero ya había escogido 4 de los mejores floretes de la sala de armas, por lo poco que había escuchado de su primo, ya tenía bien ubicadas las distintas personalidades de sus amigos, así que repaso los floretes con cuidado…
Como Peter era el mas bajito y rechoncho de los cuatro, decidió enviarle uno más pequeño el cual ella pensaba acorde a su estatura, la hoja era de acero inoxidable al final de ella estaba la talladura de su apodo "Colagusano" y la empuñadura de la espada, toda dorada de metal, la funda era de piel color café oscuro, y del mango se desprendían unos hilos de color rojo.
Para Remus, que según lo que había leído le parecía el más sensato de los cuatro; escogió un florete mosquetero, de hoja no tan delgada y de montadura muy elegante, una empuñadura hecha de plata pura, y tallada con garigoleados hermosos, un trabajo de orfebrería muy fino, la hoja de plata también, tenía grabado su sobre nombre, que ella también había conocido por medio de las cartas "Lunático", con una funda de piel teñida en azul, hacia de dicho florete una obra de arte… lo probó en su dedo índice y sonrío para si misma—perfectamente equilibrado—susurró
Para Sirius, había escogido una espada, según James era el más alto, y por lo que había leído, también parecía ser medio fornido, así que escogió una espada, que según el orfebre cuando la había traído dicha espada era una replica exacta de Excalibur, quizás esta sería la que su padre extrañaría más, tenía incrustaciones de rubíes en la empuñadura, hecha de una aleación de plata y oro blanco, a mano, en cuya hoja estaba claramente el sobre apodo de Sirius, "Canuto". Y cuya funda era igual de fina, envuelta en piel de tonos rojos con cordeles dorados amarrados.
Finalmente para James una de sus preferidas, una espada también, que dicen era replica exacta de la espada de Guillermo El Conquistador, claramente su primo no sabría nada, pero ella lo pondría en la nota adjunta, igual y así se pondría a investigar por interés, sacudió la cabeza negando, la idea de James investigando en la biblioteca le parecía sumamente boba, seguramente irían los cuatro alardeando de sus espadas, como si fueran Dartañan y los tres mosqueteros, practicando para el día en que por fin conociera a su primo, la espada estaba bellamente hecha, otra obra de arte pensó ella, la hoja de acero inoxidable, laminada en oro amarillo de 24q, bellísima, con incrustaciones de rubíes, y una funda del mismo color de los rubíes, rojo sangre, y desde luego, grabado en la hoja de la espada "Cornamenta" el sobre nombre brillando alegremente.
Envolvió bien cada una de las armas, para que la humedad no echase a perder la piel, y desde luego, transformó sin varita 4 de los floretes para practicar, en los 4 faltantes, de esa manera no lo notarían, dado el hecho de que su madre rara vez se paraba en el cuarto de armas, y difícilmente reconocería si son las originales o no.
En una carta anterior pidió que le mandaran 3 lechuzas de buen tamaño, capaces de soportar una carga pesada, y los jóvenes obedientemente mandaron a las 3 lechuzas, ella tomó a la lechuza de su casa, un hermoso animal negro y esperó en la puerta del aviario a ver a las demás, en cuanto vio tres manchas acercarse entre la tempestuosa lluvia se dispuso a hacer señas a los animales para que la vieran, cada una llevaba un pequeño pergamino atado.
La letra de James en uno de los pequeños trozos de pergamino:
Teníamos que tener una excusa, así que te mandamos esto
James
Después apareció la letra de alguien a quien ella no conocía, pero la escritura era fina, muy pegadita y muy limpia a comparación de la de James.
Hola Selene, espero poder conocerte pronto, gracias por acceder a mandarnos los floretes, o mas bien por cumplirle el capricho a James, deberías escucharlo está empecinado en que andemos con los floretes por toda la escuela y ni siquiera sabe que son; Sirius no pudo escribir por que está cumpliendo detención con McGonagall, pero me pidió que te dijera que eres genial, y que te diera las gracias de su parte.
Remus Lupin
Ella sonrió ampliamente ante la anterior aseveración, era obvio que James y Sirius eran los alborotadores de la escuela, y ni siquiera tenían 14 años por lo que ella sabía, volteó a la otra lechuza y desenfoldó la última carta. Una escritura pesada y difícil de entender se desarrollaba ahí y por alguna extraña razón, el chico no le caía bien, y solo por su escritura.
Hola Selene será genial poder utilizar esas cosas que nos mandas, muchas gracias.
Peter Pettigrew
Asintió levente a las majestuosas aves frente a ella y se dedicó a escribir una nota para los cuatro amigos.
Las cuatro lechuzas salieron con sus paquetes bien sostenidos por la mañana ya cuando no estaba lloviendo, ella calculaba que los chicos recibirían sus paquetes por la tarde de ese día.
….
La sala común de Gryffindor se encontraba casi vacía a excepción de tres chicos que parecían estar en un mundo hecho por ellos mismos, un joven cuyas facciones que sí bien se veían cansadas, también denotaban un tipo de galanura digna de cualquier jovencita, su pelo color arena tapaba levente sus ojos ámbar que delataban su naturaleza, y en ese momento se encontraba sentado en el borde de su sillón, su cara denotaba tensión y una ardua labor pensante, sus labios tensos alrededor de sus uñas, denotaban que lo tenían al borde de la derrota, pero no importaba, sus ojos no lo mostraban, estaban altaneramente posados en su contrincante, esperando su siguiente movimiento.
Mientras tanto unos ojos grises penetrantemente posados en el tablero eran enmarcados por unas cejas que delineaban perfectamente dichos ojos, la mandíbula de este joven perfectamente esculpida, lograba brindar un marco a aquel rostro fuerte y de facciones aristocráticas, cuya elegancia nata se hacia denotar en el movimiento continuo de su mano por su larga melena negra y ondulada que caía hasta su nuca, si bien es cierto que Remus Lupin era un joven apuesto, su complexión al lado de la de Sirius Black, era totalmente diferente, Remus era el tipo de chico que te encantaría con su personalidad y conocimientos, con su sonrisa sincera y desde luego podía hacer sentir a cualquier chica como una princesa el tipo de chico que se convertiría en el hombre con el cual a cualquier mujer le gustaría pasar el resto de su vida, Sirius por otro lado tenía este físico impresionante de adonis, que inclusive con la tunica puesta denotaba músculos delineados y debidamente marcados en su lugar, incluso a sus trece años, chicas de séptimo lo buscaban, y es que con su sonrisa torcida (su marca personal) derretía a cualquiera, además de que si algo se sabía de Sirius era su proclividad al peligro, y es que ¿a qué chica no le gusta el peligro?, en ese momento la sonrisa de Sirius se ensancho más, y dijo—jaque mate—Remus hizo un gesto con los labios y movió los hombros desinteresadamente.
Entonces un chico regordete, con cabello castaño y ojos saltones sentado frente al fuego al lado de Sirius, el cual opacaba terriblemente a su amigo, se tomaba las manos compulsivamente— ¿No…no creen que James ya tardó mucho?—dijo nervioso Peter.
-Tranquilo Pete, seguramente esta mandándole de regreso su lechuza a Selene, y probablemente esta escribiendo una nota también—dijo Remus
-Además—dijo Sirius con su sonrisa ensanchada—trae la capa invisible, no le pasara nada—su sonrisa se ensancho más al ver abrirse el retrato de la señora gorda y ver a "nadie" entrar.
James entró sacudiendo su cabeza del agua y también sacudiendo la capa que a pesar del agua no parecía la sopa que James parecía—Esta diluviando allá afuera, pero valió la pena, aun no abro los paquetes, pero son grandes—dijo de ultimo mostrándoles los cuatro paquetes envueltos en cartón y poniéndoles frente al tapete de la chimenea—no esperaba que esto fuera así de grande, mira Remus, este es el tuyo, Peter, aquí tienes, Sirius atrápala—se la lanzo al sillón frente a él—y hay una nota dirigida a todos— james abrió y desenfoldó la carta, una letra elegante se mostraba en el pergamino que había sido sellado con cera mostrando el escudo de armas de los Norfolk
-¿Qué es ese símbolo?—preguntó Peter con curiosidad
-Es como el emblema de la casa en la que ella nació—dijo James sin mucha ceremonia.
-Pero creí que los muggles no tenían casas antiguas—dijo Peter con curiosidad
-Ah no Peter no es como una casa, como por ejemplo la noble y antigua casa de los Black—dijo James a lo que Sirius soltó un leve bufido de asco—en el mundo muggle hay títulos reales, mi prima es la heredera de la casa de los Norfolk, y eso la hace una duquesa—dijo James sin más
-Jamás nos habías dicho que Selene fuese noble—dijo Remus un poco impresionado
-Bueno es fácil de olvidar cuando lees todas las travesuras que hace, y déjenme decirlo es buena, muy ingeniosa—dijo James dedicándole una sonrisa a su prima
-Esa chica suena a "indomable"—dijo Sirius con una sonrisa picara.
James volteó sus ojos castaños y se despeinó aun más el enmarañado pelo, su sonrisa se ensancho brillantemente y dijo—bueno vamos a leer a Selene— en voz alta comenzó a leer la carta
James, Sirius, Remus y Peter.
Espero que de verdad les agraden las cosas que les envió, y que si se meten en problemas por culpa de ellos… ¡Más vale que sean grandes!—Esta chica ya me agrada—dijo Sirius interrumpiendo a James que asintió y contestó
-Te dije que era genial—continuó leyendo en voz alta
Cada una tiene dueño en especifico, cuando las abran lo sabrán, trate de escogerlas por lo poco que se de ustedes chicos— ¡Oye!—soltó James—y no James no me refiero a ti, me refiero a tus amigos—todos soltaron unas leves carcajadas—Te conoce bien verdad Cornamenta—dijo Remus entre risa y risa—se que tu espada te encantará, te conozco. Practiquen mucho, así quizás algún día puedan vencerme—Ese es un reto que estoy dispuesto a aceptar—dijo Sirius con un brillo de malicia en sus ojos—también le envío un pequeño libro a Remus sobre la esgrima (se lo envío a él, porque se que ninguno de ustedes lo leerá, así que mínimo él podrá explicarles las reglas)—Dios mío esta mujer ya nos ha descifrado y solo por medio de cartas—soltó James con una risita, entregándole el libro a Remus—y cada espada trae su antecedente, cada una tiene una historia muy buena. Bueno chicos, espero algún día pueda conocerlos personalmente por lo pronto porque no me envían una fotografía suya, sería genial mínimo poder relacionar sus nombres con una cara, cuídate mucho Jaimie, te quiero.
Selene Fitzalan-Howard
-¿Jaimie?—soltaron al unísono Remus y Sirius, entonces se empezaron a reír
-Creo que me gusta más ese apodo Jaimie—dijo Sirius con especial acento en el sobrenombre que le había puesto Selene
-Te sienta mucho mejor definitivamente Jaimie—dijo Remus entre risas mientras veían a James ponerse colorado
-Ustedes no me pueden Jaimimear, solo ella—dijo con especial énfasis
-Dios mío James, estas enamorado de tu prima—dijo Sirius con sorna
-¿Qué te sucede?—dijo James escandalizado—sabes que solo tengo ojos para Evans—a lo que los tres amigos pusieron los ojos en blanco—es solamente que desde que nos hemos puesto en contacto he aprendido a quererla como a una hermana, es difícil, porque como ella dice no tengo un rostro con el cual relacionarla, pero siempre es muy comprensiva, además, ¿qué otra persona te mandaría unos ejem lo que sea, solo para cumplirte un capricho?—dijo mirando a sus amigos
-En eso tienes razón, además se tomó la molestia de enviarme un libro, lo cual le tengo que agradecer—dijo Remus
-¿Por qué es que no se hablan tu mama y la mamá de Selene?—preguntó Peter con sus cachetes regordetes
-Porque mi tía Marian no dejó a Selene venir a Howarts, mi mama no estaba de acuerdo con ella y pues se dejaron de hablar—dijo James tratando de desenvolver el paquete, pero tenía una cinta pegajosa que seguía adhiriéndosele a las manos.
-¿Y cómo te enteraste de que Selene existía?—preguntó Sirius mientras abría el paquete cual vil niño de cinco años.
-Pues mi tío Edward, el papá de Selene, enviaba postales de navidad cada año, así que en ellas me enteraba de mi prima, hasta que un día decidí que el pleito era de nuestras madres, no nuestro, le envié una carta y ella me respondió, y así lo hemos hecho desde entonces—dijo James quien por fin había logrado abrir su paquete— ¿qué opinan si le enviamos una foto?—pregunto una vez que terminó de pelearse con la cinta pegajosa.
-Pues a mi no me molesta—dijo Sirius que en su desespero tratando de abrir el paquete tomó la varita y apuntó al paquete-¿pero que demonios es esta cosa?—dijo refiriéndose a la cinta
Remus sonriendo a sus amigos, había logrado desenvolver su paquete y pudo admirar por primera vez su florete mosquetero, un solemne—Wooow—salió de sus labios; observando la hermosa empuñadura hecha de plata pura, y tallada con garigoleados hermosos, un trabajo de orfebrería muy fino, la hoja de plata también, tenía grabado su sobre nombre, lo cual se le hizo extraño— ¿Cómo conoce el nombre de Lunático?— preguntó Remus a James, que en ese momento sostenía su espada en las manos, contemplándola con admiración y pasando su dedo donde estaba grabado el nombre de Cornamenta
-Se lo escribí en alguna de las cartas, pero no le dije que la razón de eso era por tu pequeño problema peludo, no te preocupes—dijo admirando la espada, y de pronto se escuchó que el viento se cortaba Sirius agitaba su espada en el aire.
-Debió de decir que eran espadas—dijo agitándola una vez más en el aire, después James se paro y comenzó a chocar la espada de Sirius con la suya
-Es porque las suyas si son espadas, las de Peter y la mía son unos tipos de floretes… Shhhh van a despertar a toda la torre—dijo Remus a lo que James y Sirius soltaron sonoras carcajadas.
-¿Las suyas también tienen sus nombres grabados entonces?—pregunto Peter observando su florete con una sonrisa.
-Si—dijo Sirius con una sonrisa—por cierto, ¿cómo sabe todos nuestros apodos, se los mencionaste todos?—preguntó
-Le mencione los apodos, porque en una de las cartas comencé a hablarle de ustedes y se me salió decir los apodos entonces pues conoce los apodos—
Esa noche decidieron irse a dormir mas temprano de lo normal, todos habían quedado de acuerdo en que al día siguiente le enviarían una carta a Selene con una foto, así ella podría relacionarlos con una cara. Al parecer esta chica estaba ocupando un lugar alto con los merodeadores.
….
-James… psssst James—Sirius tenía una sonrisa en la cara, una de esas sonrisas que James odiaba ver tan temprano por la mañana—James, despierta—
-Ve a encontrar a alguien mas para besarte Sirius, no estoy de humor—dijo James somnoliento, Sirius le dio un sape fuerte en la cabeza—Ouch, esta bien esta bien, déjate las pantys puestas, ¿Qué quieres?—dijo James despertando y despeinando aun mas su pelo, se puso las gafas y enfocó a su amigo.
-Tengo una pregunta—dijo Remus abriendo las cortinas de su cama— ¿Tienen que hacer eso todas las benditas mañanas?—puso cara de pocos amigos y se tiro una vez más sobre la cama.
-Yo creo que es genial—dijo Peter que se estaba sentando y estirando en su cama.
-Yo creo que es estupido—dijo Remus—es imposible que Sirius no despierte a un tropel entero con tanto ruido en las mañanas… te despertaste a las 3, luego a las 5, luego a las 8 y luego a las 9, es SABADO Sirius, quería dormir hasta tarde—dijo Remus quejándose
-No me digas que estas en tus días Lunático—dijo Sirius con sorna—saben que tenemos que practicar la animagia—volteo la mirada a James y a Peter consecutivamente—ya hemos logrado un gran avance, ya sabemos que forma tendremos—sonrío ampliamente a Remus.
-No olviden que prometimos enviarle las fotos a Selene, vamos a la lechuzeria primero, deje su lechuza descansando ahí, y después vamos a practicar la magia, ¿de acuerdo?—dijo James
-Esta bien, ya tengo mi foto—dijo Sirius
-Y yo la mía—dijo Peter un poco sonrojado
-Yo tendré una mía por aquí—dijo Remus
-Aquí esta la mía—soltó James sosteniendo la suya en alto—bueno escríbanle atrás algo y ya así metemos las cuatro fotos en un solo sobre—a lo dicho los cuatro chicos sacaron sus tinteros y sus plumas y comenzaron a escribirle
Hola Lele
Bueno lo prometido es deuda, y aquí esta mi foto, bueno mi foto y la de mis amigos, ahora nosotros esperamos que tu nos envíes una foto, muchas gracias por la espada, tenias razón es genial y me encanto, Remus ya esta leyendo el libro, así que dentro de poco seremos excelentes y podremos luchar. Cuídate mucho Lele te quiero mucho, espero pronto conocerte.
Jamie
Hola Selene, bueno yo soy Sirius o Canuto como prefieras
Gracias por la espada, es hermosa, y no me esperaba tanto, aunque suelo olvidar que eres prima de James, y seguramente eres igual que él, bueno Selene, espero conocerte pronto, y no le hagas caso a Remus, si leeremos el libro… bueno al menos lo intentaremos.
Sirius Orión Black III
Hola Selene
Aquí te dejo mi foto, por cierto soy Remus, te diré que a pesar de lo que digan no les creas, no harán el mínimo intento de leer el libro, pero no te preocupes, después de un tiempo practicando, estoy seguro que nos haremos muy buenos, solo nos hará falta un oponente digno, ósea tú, bueno Selene, hasta pronto.
Remus Lupin
Hola Selene, bueno yo soy Peter
Gracias por el florete es genial, de verdad, muchas gracias, entrenaremos duro Selene, y pronto podremos luchar. Hasta pronto.
Peter Petegrew
…
A/: Hola, antes de que inicie la crítica, soy conciente que muy probablemente los apodos vieneron en el quinto año de los merodeadores, despues de convertirse en animagos y eso, asi que para fines de éste fiction los apodos fuerón necesarios desde antes, bueno aclarando solamente, por si las dudas. Nos vemos en el próximo capitulo.
