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El Observador ya estaba allí cuando Peter llegó con su coche alquilado. Se detuvo frente a una pequeña casa, sucia y destartalada y con angustia bajó del vehículo temiendo lo que iba a encontrar. Una mujer que pasaba por la calle le miró curiosa

- Per…perdone ¿vive ahí Olivia Dunham?

- No sé si se llama así… lo cierto es que ni la conozco… vino a vivir aquí hace casi un año y yo creo que sólo ha salido de esa casa en dos ocasiones

- No… no puede ser

- Esa mujer no está bien amigo… tenga cuidado – responde la mujer para marcharse inmediatamente. Peter se queda en silencio. Le parece impensable que alguien como Olivia pueda haberse convertido en lo que sospecha. Tiene que verlo por sí mismo. Se acerca a la puerta y llama con cuidado.

No obtiene respuesta. Vuelve a golpear la madera y lo mismo. Quizás no esté en casa, pero aquella mujer ya le dijo que no salía. Toma una de sus ganzúas y fuerza la cerradura. Entra despacio, atento a cualquier sonido cuando de repente nota el frío acero del cañón de una escopeta en su cabeza

- ¿Qué haces aquí? – pregunta Olivia con la voz ronca

- Tranquila… soy yo… Peter – responde él levantando las manos y dándose la vuelta muy despacio. Y cuando la ve se le encoge el corazón, totalmente despeinada, ojeras oscuras y mal vestida. Piensa que esa no es la mujer que conocía

- Eso ya lo sé – responde ella con un gesto amargo – sigo teniendo esta estúpida memoria fotográfica que no me permite olvidarte ¿qué haces aquí?

- He venido a buscarte

- ¿Para qué? ¿Para traicionarme otra vez? ¿Para usarme y tirarme como un objeto que ya no sirve?

- No… no es por eso… te quiero

- Eres un mentiroso – gruñe Olivia mientras amartilla la escopeta – sólo te preocupas por ti mismo sin pensar en el daño que le causas a los demás… arrasa con todo por tu propio beneficio

- No…Olivia, sé que te hice daño al abandonarte de aquella forma… pero no entiendo cómo te encuentras en esta situación… tú eras más fuerte

- Vine aquí para que nadie más me utilizase, siempre lo han hecho desde niña y siguieron haciéndolo a lo largo de mi vida, eso se acabó y ahora que estás aquí todo volverá a lo mismo

- Tranquila… no dejaré que lo hagan – responde Peter totalmente preocupado al ver lo paranoica que se ha vuelto Olivia – volvamos a Boston, yo te protegeré

- No…ya no se puede hacer nada – asegura con la voz temblorosa – todo terminó

- Eso no es cierto Oliv… - comienza a decir Peter pero le interrumpe un llanto de un bebé. ¿Qué… que es eso?
- No te importa ¡márchate!

- ¿Es que tienes un hijo?... ¿es mío? – pregunta confuso Peter

- Vete…vete de una vez – murmura Olivia

- No Olivia, no puedo dejar que críes así a un niño, a nuestro hijo – asegura mientras comienza a buscar por la casa

- Vete – susurra Olivia mientras dispara el arma

Fuera el Observador comienza a anotar en su libreta

- ¿Y bien? ¿Me he perdido algo? – pregunta Sam Weiss acercándose

- No – responde en un tono neutro

- ¿y es la que buscamos?

- No

- Mala suerte… Quizás la siguiente… será mejor que me vaya antes de perder el agujero de gusano – responde Weiss ante la mirada curiosa del extraño hombre – es una broma amigo… venga, hasta que nos volvamos a encontrar – dice marchándose

- Adiós

FIN