New Years Eve

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Parte 1: Jump!

Harry y Hermione salieron de la casa de la castaña dejándola a cargo de Ginny, que animadamente aceptó en quedarse; Hermione estaba confundida y asustada. Sabía como Harry solía festejar, y definitivamente no quería terminar como él después de divertirse.

-¿A dónde me llevas?- preguntó un tanto irritada por tanto misterio de parte de su mejor amigo. Harry la miró seriamente.

-Tu, calla. Yo sé lo que estoy haciendo- contestó con tono cortante. Hermione, para no comenzar a discutir con él se limitó a bufar cansinamente. Siguieron caminando en completo silencio hasta que…

-¡No! ¡No me montaré en esa máquina endemoniada! ¡Por supuesto que no!- exclamó la castaña observando con terror la motocicleta de Harry aparcada a unos cuantos metros de distancia.

-Oh, claro que si, Hermione. De eso me aseguro yo- contestó el ojiverde mostrando una sonrisa socarrona. El chico se acercó a ella y sacó un pañuelo negro de su chaqueta de cuero -Y también me aseguraré de que no veas nada mientras vamos en camino a la diversión

Para Hermione eso había sido la cereza del pastel: no solo tenía que montar una motocicleta, a lo cual le tiene terror, sino también tenía que estar ciega mientras lo hacía. Hermione sacudió la cabeza al tiempo que sus manos comenzaban a temblar y no precisamente por el frío navideño.

-¿Acaso perdiste la cabeza?- exclamó la ojimiel. Harry forcejeó con ella hasta que quedó completamente ciega mediante el pañuelo y luego le colocó el casco color blanco; Hermione estaba aterrada, pero sabía que nada de lo que hiciera podía hacer que Harry cambiara de opinión. Tenía que confiar en el.

Harry ni siquiera se molestó en hablarle mientras la encaminaba hacia a la motocicleta, pero dejó escapar una sonrisa al darse cuenta de que la chica estaba temblando de pies a cabeza. Hermione, por su parte, estaba angustiada a tal punto que pensó le daría un colapso nervioso y todo empeoró cuando Harry la ayudó a sentarse detrás de el en la moto.

-Hermione, me encanta que quieras sentirte segura en la moto, pero por favor, el conductor necesita respirar- bromeó el chico. Hermione, que anteriormente había abrazado a Harry por la cintura tan fuerte que hasta ella misma creía que podía romperle una costilla, relajó un poco el agarre, pero solo lo suficiente para que Harry pudiera soltar un suspiro de alivio al tiempo que encendía la motocicleta.

-Harry, si morimos…- pero en vez de terminar la oración, Hermione soltó un grito desgarrador al tiempo que Harry comenzaba la marcha a toda velocidad. Sentía el viento pegar contra su cuerpo, enviándole escalofríos por toda la espalda. Cruzaron en una esquina y por primera vez, Hermione sintió algo que casi nunca experimentaba:

Adrenalina. Llenó su cuerpo, sentía los latidos desaforados de su corazón y como sus manos dejaban de temblar, dejándose llevar por la adrenalina de montar una motocicleta. Por primera vez, entendió porque Harry estaba fascinado con las motos.

Dejó escapar una risa a todo volumen que no pasó desapercibida por el pelinegro, que sonrió abiertamente completamente eufórico de poder compartir algo extremadamente excitante con su mejor amiga; otra cosa que lo hizo sonreír fue sentir que el agarre de Hermione en su estómago se relajaba mucho más. Lo había logrado.

El destino de ambos estaba muy lejos, duraron al menos hora y media conduciendo; al llegar, Harry se aseguró de que Hermione no estaba viendo nada a través de la venda negra. Con cuidado, Harry la ayudó a quitarse el casco y a bajarse de la motocicleta.

-Harry, ¡Esto es genial!- exclamó la ojimiel aún con la venda en los ojos y con una gran sonrisa grabada en sus facciones. Harry la observó detenidamente por unos segundos. Luego de unos segundos, pestañeó y carraspeó fuertemente.

-Te lo dije- contestó con simpleza.

-¿Ya puedes quitarme esta venda ridícula de la cara?- preguntó la ojimiel, llevando sus manos hacia el pedazo de tela que cubría sus ojos. Harry inmediatamente tomó sus manos impidiendo que se lo quitara y sonrió, aún sabiendo que ella no podía verlo.

-Por supuesto que no- contestó y entrelazó sus dedos con la chica -Ahora ven

El peli-azabache ayudó a su mejor amiga a caminar por las calles; Hermione quería saber cual era la gran sorpresa que Harry había preparado, estaba intrigada pero sabía que tenía que ser paciente. En un momento, Harry la dejó sola diciendo que esperara solo un poco y que no se moviera. Al los pocos minutos, donde Hermione no sabía si tenía que quitarse la venda o no, Harry regresó y la ayudó a caminar por las calles de nuevo

-Muy bien…- comenzó el chico, se notaba la emoción en su voz -quítate la venda- añadió. Hermione se la quitó y observó en donde se encontraban: un puente.

Un grupo de hombres y mujeres se encontraban sacando lo que eran…

-¿Arneses?- murmuró la ojimiel, frunciendo el ceño y volteándose para mirar a su amigo, que parecía que nunca iba a poder quitarse esa sonrisa de la boca.

Entonces, cuando vio que los hombres sujetaban los arneses a una punta del puente, lo entendió todo… y entró en pánico.

-¡No! ¡Si piensas que voy a saltar de este puente estás completamente equivocado!- exclamó mientras caminaba de regreso a la motocicleta. Harry la tomó del brazo con fuerza -¿Acaso perdiste la cabeza? ¿Te has vuelto loco?

-Oh, vamos, es completamente seguro- contestó el pelinegro dandole poca importancia, lo que alarmó a Hermione -Solo saltaras y no te pasará nada

Hermione lo observó detenidamente, como si estuviera buscando algo entre sus facciones.

-¿Estás drogado… o borracho?-preguntó causando que el ojiverde soltara una carcajada.

-No por ahora- respondió y la chica rodó los ojos.

-El punto es que prefiero arrancarme los ojos antes de ir y arriesgar mi vida porque tú quieres que yome divierta- dijo al tiempo que forcejeaba para soltarse del agarre del chico. Parecía que Harry ni siquiera le estaba prestando atención, puesto que solo se limitaba a prácticamente arrastrarla hacia el borde del puente donde estaba el grupo de personas arreglando el arnés -¡Harry, suéltame!

-No

-¡Suéltame por el amor a todo lo hermoso!

-No- contestó -Para tener veintidós años eres bastante gallina - terminó por bromear ganándose un puñetazo en el hombro. El muchacho se limitó a sonreír.

Finalmente, a Hermione no le quedó de otra que relajarse y dejar de intentar fallidamente escaparse de los brazos de Harry. El era mucho más fuerte que ella, y era imposible escapar de el.

-¿Qué hay, Potter?- lo saludó uno de los hombres, extremadamente fornido y con una sonrisa simpática adornado su cara. Harry le sonrió de vuelta.

-¿Cómo te trata la vida, Heath?- contestó el pelinegro, relajando el agarre de Hermione para saludar al hombre, pero sin dejar que escapara.

-No me puedo quejar - Heath ladeó la cabeza señalando a la castaña -¿Y esta?

Harry dirigió su mirada hacia Hermione mostrando una sonrisa socarrona: -¿Ella? Es Hermione Granger, mi mejor amiga. Se muere por lanzarse, ¿sabes?

-No es cierto- dijo la ojimiel con voz monótona. Harry y Heath rieron.

-Vale, no es del todo cierto pero…- comenzó el ojiverde, pero el hombre que en ese momento giraba la cuerda del arnés en su mano lo interrumpió.

-Harry, yo entiendo. Créeme que he visto miles de casos como este- dijo y luego se inclinó hacia Hermione, que lo miró con desconfianza -bueno, Granger, cuando todo esto termine lo vas a amar

-Lo dudo mucho- simplemente contestó la muchacha, y desvió su mirada hacia el borde del puente -Es muy peligroso para mi gusto

Heath rió.

-Ya lo verás- contestó el hombre al tiempo que se daba media vuelta, tomaba dos arneses y se los lanzaba a dos muchachas de mas o menos la edad de la castaña. Hermione frunció el ceño.

-¿Dos?- preguntó y luego se dio cuenta por qué -Tú vas a saltar, ¿cierto?

Harry sonrió socarronamente mirándola fijamente.

-No creerás que te dejaré toda la diversión a ti, ¿o si?- bromeó causando que Hermione rodase los ojos; no pudo evitar sonreír, en parte llena de alivio porque sin duda alguna se sentía mejor sabiendo que el estaría con ella en eso… al fin y al cabo el es el culpable de que ella esté metida en ese problema.

Luego de que se colocaran una ropa que Heath les prestó, las dos chicas se aseguraron de que los arneses estuvieran perfectamente ajustados y luego se dirigieron hacia Heath, que los ayudó a amarrarse la cuerda que los sostendría en el puente y a ponerse los cascos y demás protecciones; por supuesto, Hermione temblaba de pies a cabeza y cuando se acercó al borde del puente, se dio cuenta de la altura a la que estaban, cosa de la que no se había dado cuenta debido que se había negado a mirar antes. Definitivamente ya no estaba en Nueva York, pues en ese lugar no estaba nevando.

Debajo del puente se encontraba un lago, que desde su visión se veía profundo; justo al norte del lago se encontraba una pequeña estación donde otros hombres esperarían a que ellos cayeran para ayudarlos y así no cayeran en el lago.

Hermione tembló al sentir la adrenalina pura recorriendo cada rincón de su cuerpo, y los temblores persistieron… pero esta vez de emoción. Quería hacerlo. Quería probarle a Harry que no era una gallina, que sí podía disfrutar, y si esa era la manera de demostrarlo, saltaría de ese condenado puente.

-¿Listos?- preguntó Heath mostrando un brillo de emoción en sus ojos cafés oscuros. Harry y Hermione asintieron y se acercaron a la punta del puente -A la de tres

-1

Hermione y Harry, unidos por los arneses, se miraron. El ojiverde se sorprendió al ver un brillo de emoción, mucho más presente que el que tenía Heath en sus ojos, inundando los ojos miel de Hermione.

-2

"cometeré una locura" se repetía la muchacha en su mente mientras miraba a Harry, que sonreía abiertamente y de vez es cuando dejaba escapar una risa emocionada.

-¡3!

Finalmente, Harry y Hermione se lanzaron al vacío dejando escapar un grito que retumbó en cada parte del paisaje. A medida que se acercaban más al lago, el grito de Hermione se hacía mucho más desgarrador hasta terminar ser un grito de terror puro. Sí que era una gallina.

Cuando quedaron finalmente colgando de la cuerda, y mientras esperaban que los hombres en la estación los ayudaran a llegar a tierra firme, Harry rió con fuerzas ganándose una mirada desaprobatoria de parte de la castaña que sentía como si el corazón fuera a salírsele del pecho al tiempo que jadeaba con fuerza.

-No me mires así. Esto ha sido ¡Increíble!- comenzó el pelinegro y Hermione no contestó. Sí que había sido increíble, incluso para Hermione -Sé que tú también lo disfrutaste

La chica lo miró por un instante sin decir nada.

-Solo quiero tocar el piso de nuevo- contestó pero luego sonrió; Hermione no podía ocultarle la emoción y la adrenalina a su mejor amigo, simplemente era imposible. Harry la conoce muy bien. El chico sonrió -¿por qué tardan tanto? Ya quiero dejar de estar colgando, me pone nerviosa

Luego, Harry hizo algo que hizo que Hermione comenzara a gritar de nuevo:

-¡Ya la puedes cortar, Heath!- gritó el muchacho. Segundos después, Harry y Hermione se dirigían directamente al lago.

El grito de la muchacha no tenía comparación, cualquiera diría que la chica se quedó sin cuerdas vocales luego de eso.

El lago estaba muy frío y Harry se sorprendió que no estuviese congelado; el muchacho se aseguró de que Hermione estuviera bien y la ayudó a salir a la superficie antes de cualquier otra cosa. Sabía muy bien lo que le esperaba.

-¡Harry James Potter!- gritó la mejor amiga del chico después de tomar una gran bocanada de aire -¡Sinceramente te has vuelto loco! ¡Pudimos haber muerto, por Dios!

Harry no decía nada, solo sonreía, causando que los nervios de la castaña se crispasen al tiempo que comenzaba a tiritar gracias al agua helada del lago.

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Parte Dos: Probando la realidad

Hermione no quería dirigirle la palabra a Harry bajo ningún concepto. Estaba furiosa con él. Seguía preguntándose si estaba drogado o borracho, porque no podía ser que planeara todo eso estando limpio y sobrio.

-Vamos, Hermione… ¡Mírate, estás sana y salva!- repetía mientras la perseguía camino a la motocicleta. Hermione endureció su semblante sin mirar hacia atrás porque sabía que si lo hacía cedería y lo perdonaría así de fácil, y no quería que el lograse eso al menos en mucho tiempo -Hermione, por favor

-no es posible que hicieses eso, que siquiera lo planearas, sabiendo como está el clima y como odio la simple idea de morir ahogada- Harry sonrió, pero inmediatamente borró esa sonrisa apretando los labios. Si quería que Hermione le hablase y lo perdonase, no podía estar burlándose de lo que ella decía.

-Lo sé. Yo solo quería que te divirtieras, enfrentarás tu miedo y me demostraras que sí eres valiente-

-¡Yo no necesito demostrarte eso, Harry! Vine aquí a estados unidos completamente sola, sin más nadie, y creé mi propio trabajo con mi esfuerzo. Empecé desde cero y mira donde estoy ahora… a mi me parece que eso es una gran demostración

-No me refiero a eso, Hermione- dijo -Sé que eres una mujer independiente, fuerte y con convicción, eso lo sé mejor que nadie

-¿Entonces?- Hermione, que aún no lo miraba, disminuyó el paso. Eso causó que una oleada de esperanza llenara su alma.

-Solo quería saber hasta qué punto confiabas en mí

-Harry…

-Sé muy bien lo que vas a decir, pero a juzgar como te comportaste no me parece verdad -la interrumpió y esta vez la castaña se volteó y lo miró fijamente, conectando sus orbes miel con los verde esmeralda -¿Crees de verdad que yo sería capaz de hacer algo que pusiera en peligro tu vida? Yo estaba seguro de que todo saldría bien… ya yo lo había hecho

Hermione tragó saliva con dificultad.

-¿Lo habías hecho antes?- el muchacho asintió

-Me tenía que asegurar de que era completamente seguro- contestó y la muchacho relajó los hombros al tiempo que se mordía el labio -Además, estoy seguro que no se te pasó por la mente que yo hiciera algo así

-Por supuesto que no- respondió la castaña -Ni siquiera pensé que serías capaz de planear algo como el bungee- Harry rió por lo bajo contagiando a Hermione, que también rió.

Los dos se mantuvieron riendo por unos minutos, sin moverse de su lugar. Luego, Harry tomó dos grandes bocanadas de aire antes de hablar:

-¿Ves? Apuesto a que si te hubiera dicho que iríamos a hacer antes de salir me hubieras sacado de tu casa a patadas- dijo

-Por supuesto que sí- contestó la ojimiel, todavía con una gran sonrisa. Harry sacudió la cabeza.

-Porque eres muy aburrida. Apuesto a que pensaste que te llevaría a un bar o algo así- continuó el muchacho. Hermione lo miró con el ceño fruncido y endureció su semblante de nuevo. Obviamente sí había pensado que el la llevaría a un bar o alguna discoteca, pero eso no se lo confesaría luego de decir que era aburrida… de nuevo.

-No soy aburrida- musitó entre dientes. Harry entornó sus ojos.

-Pruébalo. Haz algo por tu cuenta, una locura. La cosa más loca que se te ocurra- la retó. Hermione meditó muy bien antes de actuar.

¿Una locura?, ¿La cosa más loca que se le ocurriera? Y con eso supo que tenía que hacer: tomó una bocanada de aire de nuevo y asintió.

-Muy bien- contestó y luego, para sorpresa del pelinegro, Hermione capturó los labios de Harry con los suyos.

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Nota de Autora:

¡Feliz Navidad! Espero que la hayan pasado muy bien, aqui les traigo mi pequeño regalo, muy pronto les daré el último capítulo de esta historia navideña ;)

¿Que les pareció? recuerden comentar ;)

xo

-HG024