Capitulo 1 La Habitación prohibida

Era un día normal en la mansión Malfoy, Narcissa paseaba por los jardines y recogía unas cuantas orquídeas, que a pesar de la nieve lograron florecer en el jardín, ella sabía cuanto le gustaban a Lucius. A pesar de su ya desgastada imagen, seguía manteniendo el porte y la elegancia digna de toda dama de la aristocracia, sin embargo después de la guerra mágica la familia Malfoy había tenido una vida taciturna y reservada.

Quince años habían pasado, quince largos años, pero Narcissa a pesar de todo veía a su familia realizada, Draco ahora era todo un hombre de negocios, y todo era como debía ser, se caso con Astoria Greengrass y juntos habían dado un heredero que continuaría con el apellido Malfoy, Scorpius, un niño que desde temprana edad dio señales del poder mágico que tendría…

Veía a su nieto de 7 años correr feliz por los jardines de la mansión, revolcándose en la nieve y suspiraba—Así tienen que ser las cosas—dijo ella en voz baja, mientras observaba al crío jugar con una serpiente, oh si, Scorpius Malfoy, había nacido con un extraño don y desde pequeño habló el parcel con fluidez…

-Abuela— el pequeño la abstrajo de sus pensamientos.

-Dime Scorpius—

-Nigel y yo queremos jugar adentro, ¿podemos ir?—

-Sabes que no me gusta que lleves a tus amigos dentro de la casa—si bien era cierto que las serpientes que lo buscaban se mantenían al margen de la familia, al final de cuentas eran animales instintivos y a Narcissa jamás le gusto que las llevara dentro de la casa.

-No Scorpius, ya es tarde y es hora de prepáranos, recuerda que hoy es año nuevo, despídete de tu amigo, vamos adentro a ver si tu padre ha llegado ya—

-Esta bien abuela—el niño volteo con la serpiente que era negra como la noche, en contraste con el blanco de la nieve y le dijo unas palabras a lo cual la serpiente asintió y se retiró a su madriguera…

….

Draco Malfoy, llegó por la chimenea de su casa, después de una reunión que había tenido en Nueva York con unos socios, tenía unos negocios allá y fue a verificar que todo estuviera en su lugar, cuando cruzó el alto umbral de la chimenea vio a su esposa sentada en el elegante sofá de cuero negro leyendo un libro…

-Cariño, has llegado, te extrañé—dijo ella, acto seguido se levanto y le dio un apasionado beso en medio de la sala, al cual él correspondió gustoso, hacia ya tres días que no la veía.

-Lo siento, la reunión duró más tiempo de lo esperado—le dedico una mirada intensa a la mujer que tenía entre sus brazos, Astoria siempre había sido una mujer hermosa, con una elegancia y porte natural, era alta delgada y bien proporcionada, con su cabello rubio, largo y ondulado peinado en un moño alto… ella vestía de gala para la ocasión un hermoso vestido negro, largo y brillante, le quedaba como una segunda piel, sus labios rojos a juego con un maquillaje sobrio en los ojos, que ayudaban a destacar su color azul intenso.

-Me imaginé, ¿Cómo te fue?, supongo que bien, eres todo un as para los negocios—

-¿Otra vez leyendo literatura Muggle?—la expresión que ella había utilizado la delataba, ella puso cara de apuro y él le beso la frente—no te preocupes cariño, solo no leas tantos melodramas, te meten ideas raras a tu cabeza—

-Si—dijo ella abrazándolo fuertemente.

-Iré a ver a mi padre—

-Esta en su estudio otra vez cielo, lleva metido ahí todo el día—

-Porque no me sorprende—

Últimamente se la pasaba las horas del día y la noche metido en su estudio, sabrá Merlín haciendo que cosas, cuando no estaba ahí, estaba en su habitación, rara vez compartía con la familia, y de unos meses para acá, no cruzaban palabra alguna.

De vez en cuando se encontraban deambulando por la mansión, o a la hora de la cena, pero en general Lucius jamás participaba en la platica de la familia, a veces hacia dos comentarios en respuestas monosílabas como: "si", "no", "mh", "ah". Solo el pequeño Scorpius le sacaba dos o tres sonrisas de vez en cuando con sus comentarios inteligentes o a veces imprudentes…

Como la vez que descubrió a sus papas "peleando" en la cama desnudos; le dijo a su abuelo a modo de acusación "abuelito, mis papas anoche se pelearon muy feo, mi mama no dejaba de gritar YA, YA" a lo que Lucius soltó una sonora carcajada en el Hall, por lo cual Draco y Astoria se pusieron colorados hasta la medula, él le dijo "ven aquí pequeño bandido, no estaban peleando, estaban jugando a la bestia de las dos cabezas, y cuando tu seas grande tu también vas a querer jugarlo" , el niño lo miraba con extrañeza "¿de verdad me va a gustar jugarlo?" hizo una mueca de asco "porque mi papa se veía todo sudoroso y desganado". Ese día Lucius no paro de reír por lo alto.

Cuando Draco recordó eso, también rió un poco camino al estudio de su papá, el sabía que la entrada estaba prohibida para todos los miembros de la familia, inclusive para el, que si bien era ahora la cabeza del negocio familiar, no implicaba el hecho de ahora ser el Patriarca Malfoy, ese lugar aun era de Lucius.

Con todo respeto Draco toco las puertas del estudio, altas y de Ebano, con las manijas doradas, las manijas eran muy detalladas, eran dos serpientes con la boca abierta mostrando sus colmillos desplegados; volvió a tocar y seguía sin escuchar respuesta alguna—que raro… ¿Padre?, ¿Padre me escuchas?—tocó la puerta sonoramente—Padre es hora de reunirnos para recibir el año nuevo—Draco no resistió la tentación y giró el picaporte…

Cuando entró observó dos grandes estanterías llenas de libros que alcanzaban el alto techo del estudio, en medio de ambas estanterías había el retrato—hechizado desde luego—de una joven idéntica a su padre, si bien se podían diferenciar en algunos rasgos, era como su gemela, Draco detalló la pintura que tenía ante el, una joven sonriente con el sol sobre la piel y el viento levantando su pelo, era hermosa, tenía las facciones de un ángel, nariz respingada, labios carnosos y una sonrisa afilada, como si esos labios escondieran un beso, su pelo rubio platinado caía al final en unos rulos amplios bien marcados, sus manos finas sostenían su pelo y sus ojos grises tenían una mirada audaz y picara, enmarcados por grandes pestañas, su cuerpo bien delineado con sus figuras bien torneadas, tenía un vestido de seda blanco de tirantes, que el viento empujaba dejando divisar sus formas femeninas.

No podía quitarle la mirada de encima, tan es así, que no le importó ver la portentocidad del lugar al que había entrado, y que desde niño quería conocer, las columnas de madera, o la copia exacta del escritorio resolut o las molduras bañadas en oro…todo era opacado por la mirada de esa joven y su sonrisa…

-Ahora entiendo porque mi padre no sale de aquí—dijo mirando a la joven, quien lo miró y le sonrió ampliamente al notar su presencia, ella hizo un ademán con su mano para que hiciera silencio-¿está dormido?—ella le sonrió y volvió a la posición e la que se encontraba

-Padre, perdóname por irrumpir de esta manera pero es hora de…—Draco se quedó perplejo, cuando fue detrás del escritorio y vio a Lucius con la mirada fija en la nada e inexpresiva, sus ojos se inundaron de lagrimas, pero no iba llorar, los Malfoy no lloran—Padre—dijo con la voz hecha un hilo—Papá respóndeme—una vez más sin respuesta, Draco se hincó frente a el, y con su mano le cerro los ojos, y un cuadernillo de piel café oscuro que su padre tenía en las manos llamo su atención.

Cuando lo tomo en sus manos y lo abrió, cayó al piso una fotografía, donde se podía apreciar a un joven Lucius Malfoy con esa muchacha abrazándola, el colocado detrás de ella, sus manos pasando por su cintura, ella traía el uniforme de Howarts, y él una especie de uniforme de quiditch, la foto era a blanco y negro, por lo que no se podía apreciar bien, abajo en letras doradas traía una inscripción Deneb y Lucius Malfoy Otoño de 1970

Cuando Draco dejó de leer, regresó a la dura realidad, su padre, había muerto en víspera de año nuevo, chasqueó los dedos y rápidamente apareció un elfo domestico—llamó el amo Lucius—el elfo se sorprendió al ver al hijo de su amo en ese lugar—amo Draco—

-Así es—tomó un respiro profundo—Sísifo, el amo Lucius ha muerto, ayúdame por favor a llevarlo a su habitación, colócalo en su cama, yo daré aviso a las señoras de la casa—

…..

Draco guardó el pequeño cuadernillo en uno de los bolsillos de su abrigo negro junto con la fotografía…"Este será un golpe duro para mamá" pensó el joven para sus adentros, pero al final la vida era eso, y la batalla de su padre librada valientemente contra el cáncer tenía un final, y el había perdido…

Cuando llegó al Hall su expresión era inescrutable, imperturbable y sería, sus grandes ojos grises gélidos se posaron en su madre que esperaba sentada a su esposo, dio un gran suspiro, no podía verla a los ojos, ¿cómo darle esta noticia?... pues como debía ser, simplemente la verdad.

-Madre, tienes que ser fuerte—Narcissa no entendía a que se refería su hijo, entonces se percató de la ausencia de su marido—madre—

Ella lo interrumpió—Draco, ¿Dónde esta tu padre?—Esta vez la voz de ella comenzó entrecortarse—No—gimió ella comprendiendo la anterior aseveración de su hijo—No—murmuraba ella mientras su nuera la envolvía en un calido abrazo—Me excusan un momento por favor—la mujer hizo gala de toda su fuerza y orgullo para salir de la sala… y a paso acelerado comenzó a dirigirse a la habitación de su marido…

Cuando cruzó la puerta se llevo una mano a los labios y cerro los ojos… apreciando la escena parecía estar dormido envuelto en un placido sueño, incluso, una sonrisa disimulada envolvía sus labios… Descargaría toda su amargura en el lecho de su marido…

Se acercó lentamente y se sentó en la cama adoselada, que compartió tantas noches con él—Oh Lucius—le tomo la mano inerte y fría, la llevo hasta sus labios y deposito un beso en la palma inanimada…la misma palma que antes la acariciaba apasionadamente… y ahora ya no respondía a sus labios—Lucius tu me prometiste—se mordió un labio al recordar las palabras de ese hombre…

Flashback

Ella lloraba desesperadamente cuando los aurores se llevaron a su marido a azkaban, ¿cómo lo haría sola?, ¿y si no resistía allí adentro?, ¿Qué pasaría con ella, con su hijo?... y mientras ella lo veía detrás de las rejas él le sonreía cándidamente…

-Escucho los engranes de tu mente hasta acá Cissy—le dijo con sorna y ella no pudo evitar sonreírle, después de todo él la conocía bien—no te preocupes Narcissa, esta no es mi muerte, el día en que yo muera tu estarás a mi lado y partiremos de este mundo juntos—ella sonrió amargamente y se acerco a las rejas de la celda.

Él tomo su rostro con la mano buena que tenía y le beso la frente y después los labios—Ahora vete de aquí, este no es lugar para la matriarca de los Malfoy—ella obedeció con un dejo de amargura, no podía ni quería dejarlo ahí….

Fin de Flashback

-Maldito cobarde—grito ella con desesperación—debiste esperarme, lo prometiste—su voz era un hilo apagada por el encantamiento que había puesto en la habitación… nadie la escucharía llorar, ese momento era solo de ella—tu me prometiste que moriríamos juntos—dijo ella derramando unas lagrimas en la mano que aun sostenía, aspiraba el aroma a tabaco contenido en sus dedos…

Ella se recostó sobre el pecho en el que antes latía el corazo de un hombre incomprendido por todos, incluso por ella misma.

Cuando se casó con el, sabía perfectamente bien que no la amaba, ella sabía que solo había un cariño fraternal y nada más, también sabía que no la amaría nunca, el se lo había dejado claro, sabía que antes de ella había una mujer… y no era cualquier mujer… ella no podía competir contra "Esa", que era el adjetivo que utilizaba Narcissa, por mas que odiara ese nombre, que con los años se perdió en sus recuerdos, sabía perfectamente que esa sombra la perseguiría hasta el final…

-Bien, estarás conforme—dijo ella con voz de rabia—ya estas con esa, ya están los dos juntos… Y dime Lucius, ¿Quién me esperará a mi?, ¿Quién me recibirá con los brazos abiertos el día que yo parta de este mundo? , ¿Quién si no eres tu?... Oh Lucius me hubiera gustado escucharte tan solo una vez decir mi nombre como decías el de "esa" entre sueños—sus lagrimas corrían abiertamente mientras colocaba los brazos del hombre en su espalda simulando un abrazo…

-Dime amor, ¿Quién, si no tu era el dueño de mi alma?... Pero yo solo fui dueña de una parte de tu corazón, una ínfima parte de ti, y con eso me conforme… descansa en paz mi amor, mi dios, mi delirio, mi locura… descansa y por favor… guarda un lugarcito para mi a tu lado—