Capítulo 1. Hospital
Un chico de cabello rubio se encontraba sentado frente a un hombre que se encontraba recostado en una cama de hospital.
— ¿Perdiste la conciencia, Sirius?
Sirius— Fue un gran choque en la salida del Gran Prix. El Doctor dijo que era un milagro que saliera con vida, Draco.
Draco— ¿Y que pasara con la competencia?
Sirius— Me he retirado. Aunque quisiera seguir corriendo con este cuerpo ya no puedo hacerlo.
El chico poso sus ojos de color gris en el lugar donde podía apreciarse un espacio vacío al lado de una pierna sana. Sirius percibió su mirada en el lugar donde antes se encontrara su pierna y sonrío tristemente.
Sirius— La perdí, mi pierna ya es historia de mi rodilla para abajo. Para ser sincero pensé que esta vez iba a morir… perdí el control en una curva, mi cuerpo salió volando por el aire y después todo se volvió oscuro.
Draco— ¿Tuviste miedo?
Sirius—No lo recuerdo, fue como si estuviera soñando. Un sueño en donde todo transcurría a cámara lenta… — Alzo la vista de su muñón para encontrase con la mirada perdida en el rostro del chico sentado frente a él, preocupado lo llamo. — ¿Draco?
Draco— ¡Eh! —Se sobresaltó al escuchar su nombre.
Sirius— No pongas esa cara, te has quedado absorto... Debe ser horrible estar oyendo a alguien que ha estado a punto de morir…
Draco— No es eso, solo intentaba imaginar cómo sería morir... Todo el mundo muere, pero nadie puede explicar lo que realmente es… Me refiero hoy estas vivo y en un instante ¡Bam! Desapareces de este mundo, por eso me parece interesante saber qué pasa cuando mueres.
Antes de que Sirius pudiera decir algo, la puerta de la habitación se abrió dejando pasar a una hermosa mujer de cabello largo de color negro y ojos rasgados, que traía un ramo de flores, sonrío al ver al blondo.
— ¡Draco, has venido!
Draco— Kyoko.
La mujer se aproximó al hombre en la cama y le dio un beso en los labios para después acomodar las flores que traía en un florero.
Kyoko— ¿Llegaste bien? ¿No te extraviaste en el camino?
Draco— Si, pero alguien me dibujo un mapa.
Dijo mientras sacaba del bolsillo de su pantalón un papel doblado y arrugado para tendérselo, ella lo tomo y lo desdoblo.
Kyoko— Hay un dibujo en la parte de atrás… —Comento provocando la atención del rubio. — ¡Wow! ! Es hermoso! Eres un desastre, mira lo has arrugado todo. — Le comento tendiéndole el dibujo de regreso.
Él lo tomo en sus manos y se encontró con el bello dibujo de una madre acurrucando en sus brazos a un recién nacido mientras lo miraba con profundo amor.
Kyoko— Acompaño a Draco a la entrada del hospital, este llevaba el dibujo en una bolsa transparente de plástico que le había facilitado la pelinegra. —Vez, ahora no se arrugara…
Draco— Gracias…
Kyoko— A decir verdad, estoy sorprendida pensé, que lo ibas a tirar.
Draco— Bueno, no se mucho de arte, pero para mí este dibujo es increíble. — Comento mientras volvía a observar el dibujo.
Kyoko— Draco, tu corres muy rápido en tu moto, Sirius dice que o tienes un increíble talento o realmente eres estúpido.
Draco— ¿¡Que!? ¿Ese desgraciado está intentando molestarme?
Kyoko— Es su manera de halagarte, mira aquí está la prueba. — Dijo mientras le tendía una llave al rubio.
Draco— Es… ¿La Ducati Monster? —Pregunto con sorpresa mientras veía la llave.
Kyoko— Te la regala.
Draco— ¿Es broma?... ¿En serio me la regala?
Kyoko— Sirius ya no puede correr y para mí es muy pesada…
Draco—No volveremos a ver a Sirius, en un circuito nunca más… — Su tono hasta hace solo unos momentos alegres cambio a un tono de tristeza.
Kyoko ante las palabras del chico llevo sus manos a su rostro mientras derramaba unas lágrimas. El la abrazo, tratando de consolarla.
Draco— Aun sigue vivo, ha perdido una pierna, pero continúa con vida…
Kyoko—Se separó de él y lo miro a los ojos. — Draco, prométeme que no harás locuras con la moto…
Draco— Tranquila, además, nadie lloraría mi muerte… — Comento con frialdad.
Kyoko— ¡No digas eso! ¡Si murieras Sirius y yo quedaríamos desolados!... Recuerda que siempre hay alguna persona a quien le importas, alguien que lloraría por tu muerte…solo que no la conoces o aun no te has encontrado con ella.
Siempre hay alguien afuera
Kyoko— Se encontraba sentada frente a la cama donde se encontraba postrado Sirius. —Escuchar a Draco decir que estaría bien si muriera… no puedo soportar oírle decir cosas tan frívolas… Me pregunto si realmente no teme a la muerte.
Sirius— Draco no teme a la muerte y ese es el problema, corre sin pensar… Es un juego para él, si muere el juego termina y si vive es afortunado. Es como si le divirtiera jugar con su vida.
Kyoko— Solo tiene dieciséis años ¿Cómo puede pensar así?
