CAPITULO 2 LEGADO:

CAPITULO 2 LEGADO:

-¿cosas agradables?- preguntó Norin Radd.

Harry se giró y se dio cuenta de que el mago lo miraba fijamente como si quisiera atravesar su mente con el destello azul celeste de sus ojos.

-recuerdos de Hogwarts- dijo Harry tiernamente.

-entonces, sin duda, serán buenos recuerdos- dijo Norin con convicción.

Harry le miró interrogante, pero no le fue necesario decir nada más.

En ese precisa momento, Harry escuchó a Bill y Fleur saliendo con varias cosas para la mesa.

Fleur estaba radiante con una túnica magenta y su pelo rubio dejado caer en una melena y Bill estaba muy elegante, diferente a como iba normalmente, con una túnica azul claro y sin su acostumbrado pendiente en forma de colmillo. Su pelo estaba más corto de lo habitual (lo cual aprobó la señora Weasley) pero seguía tan rojo como siempre.

Ambos parecían resplandecientes, pero Harry no se movió a verlos, únicamente les miró durante una fracción de segundo.

-¿por qué han de ser agradables?- preguntó Harry irritado.

Norin miró al cielo con un aire soñador que a Harry le recordó a Luna.

-Hogwarts es un lugar maravilloso- dijo el auror sin apartar la vista del cielo como si en él se viera reflejado el castillo.

-no siempre- dijo Harry un poco airado –al menos no para todos- concluyó con un grito mirando mordazmente al auror.

Bill se acercó a Harry. Se dió cuenta entonces de que todos lo miraban extrañados.

-¿ocurre algo?- preguntó Bill.

Harry negó con la cabeza. El otro hombre no dijo nada, miraba a Harry como lo había mirado Dumbledore.

Ese era precisamente el problema. El año pasado no había ido a Hogwarts y no se había acordado de la escuela el resto del tiempo, excepto para mirar de vez en cuando el mapa del merodeador y ver el letrero Ginny Weasley en el dormitorio de las chicas. Pero ahora, pensaba que si volvía a ver al torre de astronomia desde donde cayó su director…

Norin Radd pareció entender al mirarle.

-disculpa Bill, ¿mne permites hablar a solas con Harry Potter?- preguntó muy cortésmente el mago.

-por supuesto- dijo Bill volviendo con su esposa y su familia pero Harry advirtió que le echaba ciertas miraditas inquietas.

El auror le indicó hacia los árboles que cubrían los alrededores de la Madriguera, alejándose de la mesa y sus futuros comensales.

Harry no quería ir, estaba enfadado, estaba furioso por la simplicidad con que ese hombre hablaba sobre Hogwarts. No tenía derecho a hablar así sobre él. Hogwarts era…

-perdiste a alguien muy querido en Hogwarts- afirmó Norin sin dejarle seguir pensando.

-Dumbledore cayó desde la torre más alta del castillo hace dos años- dijo Harry con un grito y sintió una punzada en su cicatriz.

Por un momento pensó que Norin le atacaría, que le haría callar o que le respondería mordazmente como lo hubiera hecho Snape, pero el auror no perdió la calma ni la sonrisa en su cara, simplemente asintió.

Ambos se quedaron en silencio. En la lejanía, Harry podía escuchar como habían llegado Percy y el señor Weasley del ministerio y todos se alegraban de verlos. Se preguntaba si habría llegado también Kingsley.

-¿y sólo hay recuerdos malos en el castillo?- preguntó el mago con voz calmada acomodándose la túnica azul marino.

Harry pensó, recordó. Se veía a si mismo el primer año conociendo a Ron y Hermione, se veía recordando el conocer a Dumbledore, cuando Lupin fue profesor, cuando crearon el ejercito de Dumbledore para luchar contra la profesora Umbridge…

-no- dijo Harry y se dio cuenta de que estaba sonriendo.

-siempre hay recuerdos malos Harry Potter- dijo el auror con una voz que le recordó a Dobby –pero debes pensar que donde hay mal también hay bien- dijo finalmente.

Harry asintió recordando las aventuras y los placeres que había vivido en Hogwarts.

Ambos se encaminaron hacia la mesa sin darse apenas cuenta.

Cuando llegaron todos les miraban como si pidieran una explicación.

-lo lamento Harry Potter-

-solamente Harry- dijo el chico clavando sus ojos verdes en Ginny que le miraba con dulzura –y yo también lo lamento señor Radd- dijo con todo el respeto que fue capaz.

De repente, el auror se puso ante él de un salto y le miró fijamente a los ojos.

-no me llames señor Radd jamás Harry, Norin- dijo en voz baja para que solo harry le oyera.

Dio un suspiro.

-solo Norin- dijo un poco más alto y Harry notó una nota de dulzura en su voz.

El auror le hizo una sutil reverencia parecida a la que le había dedicado a la señora Weasley y se adelantó a saludar al Ministro.

-buenas noches Ministro- dijo Norin Radd.

Kingsley Shackebolt llevaba una capa dorada ataviada con remaches y lucía más alto y ancho que nunca, pero no se veía el aro de oro que solía llevar en calidad de pendiente.

Al ver al auror se quedó helado.

-¿Qué haces tú…?- dijo sorprendido, pero no fue capaz de terminar la frase porque el mago al que se sorprendía de ver había alzado la varita y le apuntaba directamente al pecho.

Se hizo una pausa y hubo un resplandor plateado.

Al apagarse el resplandor Harry tenía de nuevo la varita mágica entre sus manos y apuntaba hacia Norin de nuevo.

Para su sorpresa y la de Ron, cuando la luz plateada se apagó Kingsley estaba completamente igual que antes.

-disculpeme Ministro- dijo Norin haciendo una sutil reverencia a Kingsley.

-yo- dijo Kingsley dándose importancia –Ministro de magia- dijo alzando una mano por encima de la cabeza de Norin que era apenas un dedo más bajo que él –te perdono-

-muy agradecido-

-si ya- dijo bromeando Kingsley, -¿por qué estás aquí?- preguntó de nuevo el ministro con mirada severa aunque le dedicaba al auror una sonrisa.

-proteger al poderoso ministro de magia- dijo Norin con tono solemne.

-¿sabes algo de la redada de hoy?- preguntó un hombre de pelo negro canoso y tez clara tras el ministro –tengo entendido que la has dirigido tú- agregó cuando Norin no dijo nada.

-en efecto Clodstein- dijo Norin con calma –han caido diez- concluyó sin dar más explicaciones.

El resto de invitados ya estaban sentados en la emsa y esperaban charlando animadamente.

-Harry, adelantate- dijo cortésmente Kingsley.

Harry se dirigió con ellos, tenía ganas de saber como iba todo.

-hola Fleur, Charlie, señor Weasley- dijo Harry al acercarse.

-hola Harry- saludó el señor Weasley, Charlie elevó la mano en señal de saludo y continuó hablando con Bill.

-¿cómo estás Haggy?- preguntó Fleur mirándole con una sonrisa.

Harry comprendió que la bruja se refería al numerito que había montado con Norin.

-bien- dijo en tono oscuro –siento lo de antes-

Ron lo miraba preocupado, desde que había vuelto con Norin de lo lejos no le había quitado la vista de encima.

-tranquilo Ron- le dijo sentandose a su lado enfrente de Ginny y le dirigió a su novia una mirada tranquilizadora que ella comprendió.

Finalmente Kingsley llegó a la mesa y los otros dos hombres se alejaron patrullando por los alrededores del jardin.

-¿también es auror?- preguntó Harry a Kingsley que se había sentado junto a él.

-si- dijo el mago.

-empecemos pues a comer- dijo Ron al ver que había llegado Kingsley.

La señora Weasley sin embargo miraba intranquila a los dos hombres que rondaban su casa.

-querrán comer- dijo Ginny visiblemente preocupada.

-no lo aceptaran- dijo negando con la cabeza –están aquí esta noche por decisión propia, yo no he pedido escolta- dijo al ver que todos le miraban extrañados.

Harry sabía como se sentía Kingsley, a él tampoco le gustaba que el ministerio lo obligara a llevar escolta.

Harry captó la mirada de Ginny, le costó un poco entender lo que le decía, pero luego el le hizo otra mirada.

Ron les miraba a ambos como si estuviera viendo runas antiguas incomprensibles.

A Harry le divertía decirse cosas con Ginny usando la mirada y algunos imperceptibles gestos.

-pues realmente un éxito- le decía Kingsley a Bill cuando abandonó los ojos marrones de Ginny.

Harry prestaba atención, Kingsley le contaba a Bill sobre una redada ésa tarde. Habían caido 10 mortifagos, Harry recordó lo que Norin le había dicho al otro auror.

-¿qué pasa con mis ojos?- preguntó Ginny a Fleur visiblemente molesta. Viendo un posible hechizo mocomurcielago Harry cambió atención.

-solo decía que tus ojos son colog maggon- dijo Fleur defendiéndose.

Ginny la miró intimidatoriamente.

-color café- dijo harry sin darse cuenta.

Fleur lo miró extrañamente y la señora Weasley interrumpió la conversación que mantenía con el su marido y Percy para mirar a Harry como si le hubiera dicho lo más dulce del mundo.

La mirada de Ginny le desarmó. Ron rió por lo bajo.

-que dulce eges Haggy- dijo Fleur con una sonrisa mirando de reojo a Bill que no se dio cuenta.

Harry y Ginny se quedaron mirando un rato mientras Fleur y la señora Weasley les miraban enternecidas.

-¿QUÉ?- preguntó Ron de repente con un grito.

Harry se levantó de un salto como si alguien le hubiera lanzado un hechizo Rebotante.

Miró a su mejor amigo que tenía la boca abierta del todo y miraba con los ojos desencajados a Kingsley y Bill.

Todos se callaron y miraron a Ron al que le goteaba algo de color claro.

-Ron- le riño su madre. Ron se limpió con una servilleta, pero no dejó de mirar a los dos hombres.

Harry se sentó finalmente.

Todos los miraban inquisitivamente así que finalmente se decidieron a hablar:

-un hombre llamado Asfodelo Kraws dirige a los mortifagos restantes- dijo la voz profunda y lenta de Kingsley Shackebolt.

Todas las miradas se intensificaron, por un momento, harry le dedicó a Ron una mirada aterrada que su amigo le devolvió.

-¿quién es ese tio?- preguntó Harry con irritación.

Kingsley suspiró consternado.

-es un mortifago, al parecer era uno de los lideres de Voldemort (algunos se contorsionaron al oir ese nombre incluido Ron). Trabajaba en Alemania, por eso apenas lo conocíamos aquí, pero al parecer tras la muerte de su lider- dijo Kingsley evitando pronunciar de nuevo su nombre –se ha venido a Inglaterra y ahora dirige a los que quedan libres- finalizó con voz terrible.

Harry dio un puñetazo a la mesa que hizo temblar platos y vasos.

Ginny alargó la mano para coger la suya, pero éste la soltó de un tirón.

Estaba enfadado, realmente molesto por lo que estaba escuchando.

¿cómo podía ser? Después de todo lo que habían hecho, de todo lo que habían sufrido, de todas las personas que habían perdido la vida por la causa de derrotar a Lord Voldemort…

Los ojos verdes de harry centelleaban de furia.

-pero la última vez renegaron de ser mortifagos y se amilanaron- dijo Ron que no comprendía como había pasado eso.

Kingsley suspiró. Parecía que le costaba un gran esfuerzo hablar, pero no fue él quien continuó, sino el señor Weasley que habó con voz tenue desde el otro lado de la mesa.

-ese es precisamente el problema-

-¿qué quiere decir?- preguntó harry indignado.

Había vencido, había derrotado a Voldemort y aún así, todavía había gente que lo seguía… era increíble… inaudito…

-la última vez se rindieron, eso les hizo perder mucho ante su señor- dijo Percy con voz cortante.

-ésta vez, quieren no ser castigados- dijo Bill con pesadez en sus palabras.

-esta vez- dijo Harry con un hilo de voz.

De repente se le ocurrió la idea de que Voldemort pudiera retornar a la vida, como había hecho hacia ya hizo hacía cuatro años, cuando mató a Cedric Diggory y usó su sangre para recrearse, recreando así el hechizo que su madre le había procurado.

Pensaba en lo que le había dicho Dumbledore.

-creo que creó seis Horacruxes dividiendo su alma en siete-

y si no era cierto. Y si había creado más, incluso más de siete.

Se miró a si mismo. Las manos le sudaban, tenía los ojos muy abiertos.

Ginny se había levantado de la mesa, había dado la vuelta y le abrazaba fuertemente, la señora Weasley le dedicaba una de sus mejores miradas de preocupación y Ron tenía uno de sus brazos en su hombro, pero a Harry no se le escapaba el terror en la cara con pecas de su mejor amigo.

Los demás hablaban entre ellos intentando no darle importancia a lo que le había pasado a Harry.

Norin Radd se acercó por detrás.

Harry se quedó mirandolo. El hombe tenía una cara serena, pero miraba fijamente a un pájaro del que harry no se había percatado. El auror ascendía su varita lentamente manteniéndola en su mano. De repente el ascenso de la varita aumentó de velocidad, se hizo tan rápido que apenas fue perceptible.

De pronto un rayo rojo salió de la varit ay golpeó al pajaro que cayó un trozo hasta que fue detenido por la varita de Norin.

-exageras- dijo molesto Kingsley.

-tal vez- dijo con calma el auror.

De la punta de su varita salió un rayo azul y blanco que Harry ya había visto antes y golpeó al pájaro, pero nada ocurrió.

-lo ves- dijo Kingsley con una ligera sonrisa.

-perdona pequeño amigo- dijo Norin elevando al pájaro de nuevo y retirando de él su hechizo. Harry esperaba de un momento a otro ver como el hombre le haría al pajaro una sútil reverencia.

Pero la reverencia no llegó y el alado se llanzó de nuevo hacia el cielo piando con brio.

-pero, ¿por qué piensan que volverá?- preguntó Harry recuperando un poco la compostura.

Ginny seguía abrazándolo, aunque no se atrevíera a decírselo, se lo agradecía.

-verás Harry- dijo el señor Weasley con calma –nadie, al parecer ni siquiera sus seguidores, saben como volvió la ultima vez, como sobrevivió la noche en que…- el señor Weasley no parecía saber como terminar, pero para su suerte, su hijo pequeño acudió en su ayuda.

-cuando te hizo la cicatriz- dijo Ron rápidamente.

-y ahora- dijo Harry con voz terrible –piensan que puede volver a regresar- terminó con miedo en la voz.

Un escalofrio lo recorrió. El sabía como había ocurrido, como Voldemort había vuelto de la muerte pero, naturalmente, excepto Ron y Hermione no lo sabía nadie más.

Empezó a sentir su cuerpo hirviendo, su frente mojada y su respiración flaquear.

-vamos- le dijo Norin a Harry ayudándolo a levantarse.

Ginny se fue con él ignorando las miradas de desagrado de su madre.

Harry apenas podía andar. Su respiración se había vuelto mucho más rápida y desigual.

Notaba el sudor cayendo por su frente, notaba las venas de su cabeza palpitando como si le estuvieran haciendo sonar campanas dentro del cráneo, si Norin no l estuviera ayudando, seguramente estaría en el suelo.

-¿cómo pueden…?- se preguntó más para él que para sí mismo.

Aún no había podido acompasar su respiración y por si fuera poco se estaba mareando y veía borroso.

Se resbaló del brazo de Norin pero notó como Ginny lo cogía del otro brazo y tiraba de él hacia arriba.

Harry no quería que su novia le viera en ése estado. No sabía que le había psado, no lo entendía, se había enfrentado a Voldemort varias veces, cuando había escuchado la profecía… no había reaccionado así. Tampoco cuando supo que tendría que destruir el los horacruxes que faltaban. Aunque ahor ano tenía a Dumbledore y si él se equivocaba… nadie podría detener a Voldemort ésta vez.

-¿estás bien?- le preguntó Ginny con voz dulce.

Harry escuchó pasos que se acercaban hacia donde estaban.

-¿Harry?- escuchó a Bill y el señor Weasley.

Suponía que el resto no se había levantado pero le miraban con preocupación, era como si pudiera sentirlo a través de su nuca.

El chico intentó serenarse y mantenerse de pie por si solo y al final lo logró.

Se mantenía en pie, aunque con dificultad, las caras que veía estaban desenfocadas. La mnao de Ginny le puso las gafas bien pero la visión no mejoró en exceso.

-verás Harry- dijo Norin y Harry observó que su rostro estaba contorsionado como si estuviera sufriendo los efectos de una maldición cruciatas.

-muchos de sus seguidores piensa que de alguna manera es inmortal.

-¿qué pasó con su cuerpo?- preguntó Ginny temblorosa.

-se deshizo- respondió el auror.

-no volverá- dijo Harry con convicción.

Dumbledore siempre había acertado en todo. Nunca había fallado en lo que había supuesto. No iba a fallar ahora.

Harry se soltó de los dos brazos que lo sostenían y se mantuvo en pie. Recordar lo que Dumbledore le había dicho le reconfortaba.

-aguamenti- dijo con calma y de la punta de su varita salió un hilo de agua que le refrescó la cara y la cabeza.

Estaba ardiendo. Solamente de pensar que Voldemort podía volver.

Aterrorizar a todos de nuevo, matar impunemente…

Harry negó con la cabeza y dejó de echarse agua.

-¿perdiste a alguien querido Norin?- preguntó harry sabiendo instintivamente la respuesta.

El auror lo miró detenidamente, como si su cara fuera la primera plana del profeta y lo estuviera leyendo.

Miró a Ginny.

Su padre había estado a punto de morir, su hermano Fred había muerto y tanto Ron como ella misma habían estado también al borde de la muerte.

-perdí a alguien sí- dijo Norin con voz temblorosa –y todos tememos que vuelva de nuevo- finalizó con sinceridad.

-lo siento- dijo Harry que hasta entonces no se había dado cuenta de cuan difícil y maligno para otros era guardar un secreto así.

-venciste a un mal tremendo- dijo Norin con una sonrisa.

-acabaste con un mago que todos hemos temido desde siempre cariño- dijo Ginny y acto seguido le abrazó –por esa hazaña, todos te queremos y te admiramos-

no se sentía merecedor de admiración o afecto en ese instante.

-de acuerdo- dijo Harry para si mismo como si se obligara a si mismo a aceptar algo.

-vamos- dijo Harry a Ginny señalando a la mesa –Norin, puedes avisar al otro auror-

-por supuesto- dijo con tono preocupado.

Harry y Ginny se encaminaron a la mesa, pero antes de llegar Hary la cogió de la mano y la impidió seguir andando.

Se acercó a ella y la besó. No fue un beso apasionado, pero Harry estaba seguro de que ella lo había comprendido.

Harry miró uno a uno a todos los que estaban sentados en la mesa. Las conversaciones habían decaso, todos lo miraban a él. Incluso Norin no se había movido de su lado en la mesa.

-¿y vosotros que pensais?- preguntó harry volviéndose para mirar la cara de Ginny.

La chica le miraba fijamente.

¿tú que piensas Gin?- le preguntó con cariño cogiéndola de las manos.

Ginny cerró los ojos un momento y luego los abrió. Al abrirlos, parecía que sus ojos marrones hubiesen aumentado su brillo.

-yo pienso- dijo pausadamente –que si tu dices que no volverá no lo hará- dijo cortante.

-¿y los demás?- preguntó mirando al resto de la mesa sin soltar la mano de su novia.

El único en sonreir era Ron. Los demás le miraban expectantes.

Seguramente esperaban que les contara algo, sobre algún tipo de hechizo ancestral que evitaría que volviera o sobre algun tipo de sello mágico inventado por Dumbledore que impediría volver al mago al que todos temían.

Harry sonrió.

Por primera vez desde que había matado a Voldemort y había hablado con el retrato de Dumbledore, harry Potter sonreía.

En ese instante no veía las muertes, no veía el sufrimiento o la maldad de aquella cara blanca como un muerto con ojos rojos de serpiente. Por primera vez en mucho tiempo, veía lo que tenía delante. A los Weasley, a Bill y Fleur, una pareja recién casada que esperaba su respuesta para entender si sus voidas iban a ser tortuosas o no.

-me gustaría- dijo harry señalando a Ginny su asiento.

Su novia le miró con desconfianza, peor una mirada radiante de harry le hizo sentarse en frente de su novio.

El otro auror había llegado.

Todos los ojos se clavaban en él, incluidos los de Ron que se preguntaba si Harry iba a desvelar lo que habían hecho.

Harry miró a Ron buscando su aprobación para lo que estaba a punto de contar.

-vereis, el año pasado, Ron, Hermione y yo…- pero no pudo continuar.

De repente, Harry sintió calor detrás de él. Se giró de inmediato y vió un fogonazo y de él, un ave, del tamaño de un cisne, con garras y cola doradas y plumas doradas.

Harry supo enseguida de quien se trataba.

Norin y Clodstein acudieron al atacante poniéndose detrás de harry y apuntando con sus varitas a Fawkes que los miraba con sus ojos negros.

-no- dijo Harry defendiendo al ave mágica que le había salvado la vida dos veces.

Norin le miró interrogante.

-¿es Fawkes verdad?- preguntó Ron que se había levantado.

-el fénix de Dumbledore- dijo Kingsley que se había levantado y sacado su varita.

Harry miraba al fénix sin comprender nada.

¿cómo había llegado allí? ¿quién le había llamado? ¿Qué estaba haciendo allí?

-se fue de Hogwarts cuando el profesor Dumbledore murió- dijo Ginny acercándose a Harry con cautela mirando al ave.

-tranquila- dijo Harry acercándose a Fawkes.

Al estar más cerca, Harry vió que Fawkes llevaba algo en la pata y adivinó al instante que hacia allí.

Con las manos indicó a los aurores que bajaran las varitas y se acercó más al fénix acariciándole el plumaje y sintiendo, al hacerlo, un suave y agradable calor.

-Ron- llamó harry, pero no era necesario, su mejor amigo se había acercado a él.

En la mesa habían cuchicheos en voz baja y a Harry le recordó a Hogwarts después de que el director anunciara un cambio.

Harry desenvolvió el papel y leyó.

Querido harry:

Siento decirte harry, que no creo que sea una idea acertada contarle a nadie nuestras sopechas sobre Lord Voldemort.

Te urgo a que pienses Harry, en lo que podría ocurrir, si, como el joven e imprudente Tom Ryddle, otros desearan lo mismo que él y para lograrlo imitaran su conducta.

Así pues te pido encarecidamente que lo pienses y no lo hagas.

A Harry no le hizo falta firma para saber quien enviaba la carta. Enseguida había reconocido la letra.

En cuanto la leyó se la pasó a Ron y se dio cuenta de que Ginny estaba detrás de él.

-¿la has leido?-

-lo siento- respondió ella afirmando con la cabeza.

-tiene razón- dijo Ron bajando el brazo con la carta.

Harry miró al cielo y suspiró.

-lo se-

se giró a mirar a Fawkes.

-de acuerdo Fawkes, dile a Dumbledore que no se preocupe por nada, sus deseos serán cumplidos-

Harry volvió a la mesa y los miró a todos.

Kingsley se había vuelto a sentar muy confuso y los dos aurores, Ron y Ginny se arremolinaban a su alrededor.

Todos querían lo mimso: una respuesta. Precisamente la única cosa que Harry no les podía dar.

-el año pasado Ron, Hermione y yo- comenzó Harry. Debía escoger con cuidado las palabras, como se echaba de menos a hermione en esos casos –hicimos algo que empezó el profesor Dumbledore- continuó implorando no haber dicho nada que comprometiera.

Escuchó mientras hablaba como Fawkes echaba a volar y desaparecía envuelto en llamas.

-eso- dijo harry pero no supo seguir.

Se sentó en la silla y cogió su copa.

-coged vuestras copas por favor- dijo harry a los que le escuchaban.

Todos le obedecieron.

-me gustaría brindar por Albus Dumbledore, que comenzó la lucha contra Lord Voldemort, que fue para todos una fuente de inspiración y de valor durante toda su vida-

todos asintieron.

-me gustaría brindar por todos los que, como nosotros, han luchado en contra de Voldemort y han muerto: por mis padres, que dieron su vida por mi, por el resto de la Orden del fénix que luchó hace tantos años y perecieron, por Sirius, por Tonks y Lupin, por Lobby, por Fred (miró a la señora Weasley que soltaba una pequeña lágrima) por todos los anónimos que murieron tanto en Hogwarts como fuera-

todos bebieron todo el contenido de la copa.

Por el rabillo del ojo Harry vió como a Ron se le escapaban un par de lágrimas.

-y sobre todo, quiero brindar por todos vosotros, por los Weasley, a los que siempre he considerado mi familia (la señora Weasley no lo soportó más y rompió a llorar) por Kingsley que sigue al acecho (el ministro se contenía pero tenía las mejillas rojas) y sobre todo por ti Ron y por Hermione, sin vosotros… no habría logrado nada-

Ron saltó de su silla y le abrazó.

-por ti Gin, que has sido la razón por la que mi alma ha sobrevivido-

Ginny no lloraba, le miraba con una tan sonrisa brillante que parecía que había amanecido.

-yo quiero brindar- dijo Ginny con un tono afable mirando a Harry con sus profundos ojos marrones que ahora parecían dos jarras llenas de miel.

-por Harry Potter, que nos a tocado el corazón a todos- dijo con una gran sonrisa –que llena mi alma- dijo con voz dulce –y que ha arriesgado su vida para proteger nuestro mundo y salvarnos a todos de…- no sabía como terminar la frase.

Harry abrió la boca para hablar pero ella alzó la mano para que no lo hiciera.

-para librarnos de Lord Voldemort- dijo ella con voz llana.

Harry la miró con una sonrisa y asintió.

-os aseguro, a todos vosotros- dijo mirando a todos –que Lord Voldemort no volverá a aterrorizarnos-

Los comensales lo miraron esceptico.

-ya volvió una vez- dijo con voz tenue Norin.

-lo sé, y aunque no os puedo decir como, hemos evitado que eso vuelva a suceder-

Como si Harry les hubiera dado una poción Felix Felices, todos los presentes se animaron y empezaron a abrazarse y a agradecerse cosas. A Percy se le perdonó tono, Kingsley fue el mejor ministro de magia que había existido y Norin Radd fue el mejor amigo de Kingsley.

Harry y Ginny estaban cogidos de la mano sentados en la hierba mientras los demás gozaban de la noche.

Harry miraba al cielo, aunque no pudiera revelar nada, aunque no pudiera decir como, confiaba al menos en haberles dado una mejor vida con lo que había dicho.