Capítulo 2. Confesiones

Himeko

Tenía tantas ganas de corres tras de ella, pero tuve que contenerme. Baje del auto y me despedí amablemente, camine hacia la entrada pero no sin antes voltear disimuladamente hacia donde hace un momento estaba aquella chica... Y aunque en mi mente vi dibujada su figura en aquel lugar, también note la presencia de alguien más.

Era un chico alto de entre 1.70 o más, complexión delgada pero en buena forma. Estaba apoyado en el tronco del árbol, tenía los brazos cruzados tras su nuca y pude observar que no llevaba uniforme, más bien vestía de pantalón negro, no tan ajustado pero ni tan holgado, una camisa blanca manga larga pero enrollada gasta la altura de sus codos, llevaba un cinturón blanco con la hebilla plateada. Al parecer estaba concentrado jugando con los mechones color negro, tenían un ligero toque azulado pero casi imperceptible. Sus ojos eran color avellana y parecían expresar profundos remordimientos. Definitivamente era guapo.

Seguí caminando hacia la entrada del instituto hasta que un pensamiento me paró en seco y recorrió cada centímetro de mi ser. – Acaso será él su novio?... Esta justo apoyado en el árbol donde ella estuvo hablando y sonriendo. Sentí como mi cuerpo se iba tensando y una molestia salió a relucir cuando regrese la vista hasta donde el seguía apoyado y le clave una mirada inquisitiva. Pero él ya no estaba jugando con su cabello, al contrario me miraba y parecía preguntarse por qué lo veía de esa forma.

-Himeko, que estás haciendo? Porque de repente te comportas de esta manera, y todo por aquella chica… aquella chica.. Maldita sea! Necesito saber su nombre!, dije recriminándome levemente y entrando al instituto. Camine lo más rápido que pude, en realidad tenía muchas ganas de alcanzarla, pero que le diré cuando la vea? No se me ocurre nada… hola que tal? Soy Himeko y te vi en la entrada del instituto y me dije, necesito saber tu nombre. No… mejor, Que hermoso día tenemos hoy!, por cierto me llamo Himeko y soy nueva. - Y después de eso le sonrió y le pido que me enseñe la escuela… Si! eso funcionará! – acto seguido entre al primer edificio y lo recorrí de abajo a arriba, buscándola en cada pasillo, en cada salón e incluso en los baños. Ya en el tercer piso revise la última aula y no la encontré, deje mi bolso escolar en el piso y me asome en la ventana, deje escapar un suspiro de derrota mientras miraba hacia la entrada del instituto. Aún era muy temprano como para que llegaran el resto de los alumnos.

Quiero verla de nuevo – dije mientras sostenía la mirada hacia el portón y en ese instante como si mi plegaria hubiera sido escuchada alguien apareció por ahí, por un momento sentí que las esperanzas regresaban a mi cuerpo, hasta que me di cuenta que no era ella.

-uhmmm –hice un puchero de decepción y seguí con la vista a aquella chica, era peli-roja y parecía estar molesta. Saco su celular y miro algo en el, y fue ahí donde su semblante cambio de molesto a preocupado. En ese instante tanto a aquella chica como a mi fuimos sacadas de nuestros pensamientos por una melodía. Aquella chica parecía saber de dónde provenía y de inmediato corrió hacia alguno de los edificios posteriores. Yo no me quede atrás, motivada por la ilusión de volverla a ver corrí por el pasillo y las escaleras. Si resulta ser ella, la encontraré!,

Sei – Momentos antes

-Que maravilloso día! – la peli-roja caminaba muy contenta por la calle mientras saboreaba una pequeña paleta y se acercaba hacia la entrada del instituto.

-Salvaje! Que no sabes que si sigues comiendo tantos dulces se te van a caer los colmillos- se escuchó una voz muy bien conocida por parte de ella.

-Genial… y así es como se arruina tan maravilloso día. Que haces aquí pervertido?, Que no sabes que hostigar a menores es un delito?

-Que dijiste?- ambos ya estaba frente a frente con una expresión de enfado.

-Lo que escuchaste pervertido, de seguro viniste a hostigar a mi Chikane – le grite sin inmutarme ante mis palabras.

-Pues para que te vayas enterando, ella me pidió que la trajera al instituto. –Dijo él con soberbia.

-Que se me hace más bien que tú la obligaste.- Le reclame mientras lo veía con rencor. –Mira que obligarla a venir tan temprano, más te vale que no le hayas hecho algo o te las veras conmigo.- Le advertí mientras le agarraba con fuerza por el hombro.

- Tranquila salvaje, no quiero que muerdas el polvo tan temprano. –Tenía una sonrisa de satisfacción- En fin, te estaba esperando para pedirte un favor.

-Que quieres pervertido? Sabes bien que no te daré a Chikane, -Aunque debo de admitir que tenía curiosidad por lo que me iba a pedir.

- Hoy regreso a América, así que cuídala por favor, por lo menos hasta que regrese.- Su voz cambio y logre identificar preocupación en el.

-Estoy segura que estará más segura ahora que tú no vas a estar.-Le dije en modo de broma, pues sabía bien que él no le haría nada a Chikane.

-Quizá tengas razón salvaje, -Me dio unas palmaditas en la cabeza y camino hacia un auto que acababa de estacionarse -Hasta pronto Sei.-Acto seguido entro al vehículo y se fue.

-Aaaaaaarrrggg! Como fastidia ese maldito de Nicolás! – Entre al instituto y me di cuenta que por la rabieta de hace un rato no solo había destruido mi paleta favorita, si no que se me había hecho tarde. Saque mi celular para mirar la hora y en efecto comprobé que ya me había pasado dela hora acordada, me preocupe bastante hasta que escuche aquella melodía que Chikane solía tocar cuando se sentía sola. No pude evitarlo y mientras mi corazón se encogía mis pies comenzaron la carrera contra reloj para llegar a su lado.

Corrí hasta el tercer edificio, y entré, camine rápido hacia la puerta del aula de música, me detuve un instante, pensé que no debía decirle sobre mi encuentro con Nicolás, así que le inventaría que me quede dormida como excusa. Abrí lentamente la puerta del aula, Y la vi ahí sentada frente a aquel viejo piano, tocando una de las melodías que más le gustaban, simplemente era perfecta y no pude resistirme.

Me acerque a ella sigilosamente por la espalda y le rodee su cuello con mis brazos, ella se sorprendió y de inmediato le susurre al oído - Soy yo Chikane. E inconsciente de mis actos, ebria de su aroma, la bese en los labios de la forma más dulce y tierna que pudiera ofrecer… y ella me correspondió.

Segundos después ella se separó de mis labios y mirando hacia otra dirección llevo sus manos a sus labios y pude observar que trataba de ocultar su sonrojo. –Que hermosa te ves así –Ella me miro aun ocultando parte de su rostro y fue ahí donde caí en cuenta lo que había hecho.

Aaaahhhh…! Yo, estem..Chikane! yoo.. Perdón, perdón, discúlpame, yo no.. aghh… No podía pronunciar ninguna oración coherente y mi cara estaba en un tono tan rojo que bien se podría asemejar a mi cabellera. Estaba tan apenada que no sabía qué hacer.

Chikane

Cuando sentí sus labios tocar los míos me quede en blanco. Mi cuerpo de inmediato reacciono y le correspondió mientras que mi mente se desconectó de este mundo. Este ha sido mi primer beso y la verdad nunca creí que sería con Sei. Ella es mi amiga de toda la vida. No negare que he llegado a sentir algo por ella. Pero jamás imagine que ella podría sentir algo hacia mí.

Ella es todo lo opuesto a mí. Es decidida, es impulsiva, lucha por lo que desea, es hermosa y es libre. Tan libre como los pajarillos que vuelan a lo alto del cielo, mientras que yo estoy aquí encerrada en esta jaula de oro con las alas cortadas...

-Sei… yo… -No supe que decir, ella solo estaba pidiéndome perdón y yo tampoco podía pronunciar palabra alguna. Sabía que estaba tan avergonzada como ella, pero no podía decir nada. Pero tampoco podía dejar que se sintiera mal… así que deje a un lado las palabras y me limite a hacer lo que mi cuerpo me pidió.

La abrace, la abrace lo más dulce y tiernamente que pude, tratando de imitar aquel beso, quería que ella sintiera que no eran necesario las palabras, quería que supiera lo mucho que me importa y al parecer funcionó… sin embargo mi cuerpo me hizo una mala jugada, sin pensarlo le mordí el cuello. No sé por qué lo hice… siempre he posado mi rostro en su hombro, cerca del cuello pero nunca había tenido la intención de probarlo….

Chi…ka…ne… -Ella dejo salir un pequeño gemido mientras pronunciaba mi nombre… en ese momento las cosas parecían ir a más hasta que se escuchó un ruido en el closet de los instrumentos musicales, nos apartamos tratando de regular nuestra respiración.

-Sei… disculpa yo no trataba de… - de nuevo ese ruido se escuchó y Sei preocupada se dirigió a la puerta con pasos rápidos, la abrió de un solo tirón, de ese pequeño closet salió un tímido gatito,

-Al parecer aquí tenemos a nuestro pequeño espía -Lo tomé entre los brazos y el gatito comenzó a jugar con los mechones de mi cabello que estaban cerca de él.

-Entonces no hay nada de qué preocuparnos, Chikane ya es hora de ir a nuestros respectivos salones. –Sei tomo su bolso y camino hacia Chikane, le acaricio la mejilla y acercando peligrosamente sus labios le susurro. –Perdóname, pero no puedo ocultarlo por más tiempo, yo te quiero más que una amiga de toda la infancia. Yo quiero ser tus días, tus noches, quiero ser todo para ti. – y con un movimiento lento le beso la mejilla muy cerca de sus labios. Acto seguido se encamino hacia la salida.

Deje al gatito en el suelo, corrí hacia Sei y le tome la mano, la mire hacia los ojos y le sonreí, note que ella se sonrojo, al parecer estaba huyendo de lo que me había confesado, de inmediato intuí que tenía pánico a que mi respuesta fuera negativa. –Sei, te quiero -Fue todo lo que logre pronunciar y pude notar que ella se tranquilizó. – Pero no puedo dejar que te vayas sin esto. Saque de mi bolso una paleta de las que tanto le gustaban a Ser, le quite la envoltura y le ordene que abriera la boca, ella obedeció, pero antes de que le diera el dulce le mordí levente su labio. –Eso es por besarme sin mi previa autorización, y esto es por llegar tan temprano a la escuela. – tomo la paleta y se lo poso en sus labios, ella los abre despacio y toma con delicadeza la paleta, al parecer aún está sorprendida por lo que hice, y no la culpo yo también lo estoy. Bueno es hora de irme –Tome mi bolso y salí del aula, camine sin voltear a verla, hasta que estuve lo bastante lejos y regrese a la mirada para confirmar que ella ya se había ido a su aula.

-Pero que carajos hice? No puedo creer que lo haya hecho! –Me senté en una de las bancas que estaban a la sombra de un árbol, el gatito que estaba con nosotras hace un momento corría de un lado a otro hasta que lo vi perderse entre la jardinera llena de diferentes flores.

Himeko

-Ahhhh… Pero como es que llegue aquí ¡! – Himeko estaba en un jardín rodeada de muchos tipos de flores. –Al parecer hoy no la volveré a ver, no me queda de otra más que resignarme… - deja escapar un suspiro de resignación. Pero en eso siente como le rascan el tobillo. - Ahh! –Mira que un pequeño cato está felizmente jugando con su zapato. - Gatito no me des estos sustos. – Levantó al gatito y caminando a uno delos bancos se sentó y comenzó a platicar con él mientras lo acariciaba. Hoy me pasó algo muy interesante, conocí a la chica más hermosa de todo Japón, aunque… en realidad no la conocí, más bien la vi, pero si te puedo asegurar que es la mujer más hermosa de todo el mundo. Oye espera a dónde vas? Aun no termino de contarte… -El gatito atravesó la jardinera hacia el otro lado, mientras que Himeko metió la mano, tanteando para encontrarlo, sin embargo su mano se topó con algo más.

Asustada retire mi mano con rapidez. Y lo que sea que había tocado también se retiró con rapidez. Decidida a comprobar que había sido, subí a la banca para mirar al otro lado y para mi gran sorpresa, me encontré cara a cara con aquella chica que en tan solo un momento ya se había convertido en dueña de mis pensamientos. Ambas nos miramos directamente a los ojos, ninguna podía pronunciar palabra alguna. Pareciera que el tiempo se había detenido solo para nosotras. Pero no para aquel gatito, que de inmediato salto encima de mí haciendo que perdiera el equilibrio y callera.

Aquella chica trato de alcanzarla pero no logró a tiempo, -oh gatito… me has dado el mejor regalo, pero también lo arruinaste… -Le dije mientras lo acariciaba y trataba de ponerme de pie…

Muchas gracias por sus comentarios, y en efecto, este no será un simple triángulo amoroso, esto va más allá. Espero que les guste ^u^ Saludos a todos y gracias por su tiempo!