-Como le dije, no pude evitar escuchar su situación, y para ser sincero ese es mi trabajo, estar cerca por si alguien necesita un poco de ayuda con los documentos, no se ofenda pero tiene la pinta de que está huyendo de algo, incluso tiene un golpe, Dígame una cosa ¿usted en verdad se llama Jane Smith?—me quedo con la boca abierta, intentando no reaccionar demasiado ante las palabras del hombre. ¿Cómo sabía que estaba huyendo? ¿Y si era un hombre de Christian? Mi lado paranoico se muestra un poco, y él se da cuenta.

-Y…yo—tartamudeo un poco.

-Tranquila señorita, como le he dicho mi trabajo es identificar a los que necesiten ayuda con el papeleo. Le preguntare una cosa más, ¿Quiere solamente conseguir el boleto y huir de aquí? ¿O necesita una nueva identificación? – Ahora tenía toda mi atención el hombre. ¿Nueva identidad? Era justamente lo que necesitaba para no dejar rastro alguno.

-¿En verdad eres capaz de darme una identidad falsa?—le digo automáticamente, casi demasiado de prisa, mi voz suena ilusionada. Puedo ver un atisbo de sonrisa en el hombre al ver mi reacción.

-Le aseguro que si señorita. Como le dije, un grupo de amigos y yo nos dedicamos a esto, pero déjeme advertirle de una vez. No es nada barato.

-¿Pueden darme más documentos aparte de la identificación?

-Claro. Aunque mientras más papeles, más tiempo tardara. ¿Le interesa entonces?

-Diga el precio.

Una vez charlando con el siento que no me está engañando, y decido arriesgarme y confiar en él. Salimos de la estación y nos subimos al auto de él, llegamos a una casa con pinta un tanto descuidada, pero nada que me haga salir corriendo de ahí. Veo que hay un par de personas que salen con folders en las manos, eso me hace sentir tranquila de que en verdad llevan papeles ahí. Entramos y hay un par de oficinas, me dice que espere en una vieja silla. Veo que hay una mujer un poco más grande que yo esperando conmigo. Las dos nos mostramos un poco recelosas, como si sintiéramos que alguien nos puede ver.

-Jane. Adelante—me dice un señor gordo y con toda la cara de delincuente. Me intimida, y puedo ver que a mi acompañante en espera le causa la misma reacción. Pero veo que el chico-cuyo nombre no se-está parado junto a él. Tomo una bocanada de aire y entro a la oficina con ellos.

-Me dice mi socio que usted necesita una identificación falsa señorita. ¿Le menciono el precio?

-Así es, y si, me dijo que serían 2000 dólares, estoy dispuesta a pagarlos siempre y cuando me garanticen que no tendré problemas por esto.

-Señorita, llevamos años con el negocio y le puedo asegurar que nadie sospechara si quiera de que sus documentos son falsos. Entonces, ¿procedemos?

-También quisiera una licencia de conducir.

-Eso sumarian 3000 dólares señorita, como usted desee.

-De acuerdo. ¿En cuánto tiempo estarán listas ambas?

-Mañana a primera hora señorita, es tardado el proceso y usted pidió dos. Pero le aseguro que la espera valdrá la pena. ¿Qué nombre quieren que digan sus identificaciones?

-Jane Rose Smith. Y quisiera que la dirección fuera de Atlanta, allá planeo vivir. –Veo que el hombre anota lo que le digo y pone mis papeles en un folder.

-De acuerdo. Porfavor, póngase frente a la pared blanca de aquí señorita. –Me quito mis gafas de sol y me acomodo un poco mi peluca. Respiro. Y sonrió para la foto que estará ahora en mis identificaciones.

Saliendo de ahí le pregunto al sujeto que me trajo aquí si conoce algún hotel decente en donde quedarme y que no pidan identificación, el amablemente me dice de uno cerca de aquí. Nos despedimos y le agradezco por haberme ofrecido su ayuda. Quedamos de vernos mañana a las 10 de la mañana para entregarme mis nuevos documentos.

Llego al hotel y siento que mi vida fuera una película. Huyendo e intentando no dejar rastro, correr para poder rehacer mi vida junto a mi pequeño Bip. Por un momento me entra el miedo, ¿De verdad podré hacerlo sola? ¿Podre ser madre soltera y criar a mi hijo o hija sin un padre? Y la pregunta del millón, ¿Podré olvidar a Christian?

Despierto y me doy una ducha, me pongo la misma ropa de ayer y me vuelvo a limpiar la herida de mi cabeza. Cuando me veo en el espejo puedo notar unos enormes moretones en mis costados. ¡Ojala hayas muerto Jack! Digo furiosa para mí misma.

Me lavo los dientes y me cepillo el cabello, y me quedo viendo a la chica en el espejo. A esa chica morena con la maraña en la cabeza, ojos claro y piel pálida de nombre Anastasia. Tenía que dejarla a ella atrás. Tenía que renunciar a esa Ana que amaba a Christian Grey. EL no me amaba, no lo suficiente. Rechazo a su hijo. Me rechazo a mí cuando más lo necesitaba y ni siquiera me dejo explicarle que fue la estúpida inyección la que fallo. Se acostó con Elena, la mujer que más odio, se lanzó a sus brazos en cuanto él y yo tuvimos problemas, era obvio que ellos dos jamás podrían olvidarse por completo, creo que su relación va más allá de lo que yo puedo entender. Creyó que yo estaba con él por dinero… creo que jamás llego a conocerme por completo. Nunca creyó en mí…

Quiero llamarlo decirle que lo amo y que jamás me arrepentiré de haberlo conocido, que estoy en un hotel y que venga y me lleve en sus brazos y jamás me deje ir. Pero sé que eso no pasara, ya no. Ahora mi prioridad es mi pequeño Bip. Decido llorarle al hombre que ame más que a mi vida.

Por última vez.

Voy por mis papeles a la hora acordada, me alegra ver que se ven perfectamente normales. Me agrada como me queda el look en la foto. Termino de pagarle al hombre, nos damos la mano y le agradezco de nuevo. Tomo un taxi y me dirijo de nuevo a la estación de autobuses, me alegra ver que la odiosa empleada no está. Pido el mismo boleto y siento como se me escurre el sudor de los nervios cuando me piden mi identificación, pero vuelvo a respirar cuando la empleada me da el boleto en las manos.

Listo.

Me subo a mi camión, me siento en la parte trasera junto a la ventana, quiero despedirme de este lugar mientras nos alejamos. Una vez que arrancamos me digo a mi misma…

Ya no hay vuelta atrás.

Llego a Atlanta después de 3 días de viaje, estoy exhausta. Debería buscar un departamento para rentar, con el dinero que había tomado de Christian tenía lo suficiente para vivir decentemente unos meses, al menos hasta que consiguiera trabajo. Pero mi cansancio es tal que lo único que puedo hacer es irme a un hotel.

Al siguiente día busco en el periódico empleos, meto mi curriculum en varios sitios de internet con mi identidad falsa. Decido buscar trabajo cerca del centro de la ciudad, en donde me sea más fácil moverme y donde sé que hay más trabajo. Me pongo a buscar departamentos, y por suerte encuentro uno a un precio accesible, no es muy grande, pero es lo que necesito para mí y mi bebe, tenemos el espacio necesario, y tiene ya algunos muebles, lo cual agradezco. Poco a poco ya me iría haciendo de más cosas. Una vez que me instalo, me veo al espejo. Aun no hay mucha panza evidenciadora. Debo aprovechar eso, si ven que entro embarazada al trabajo probablemente sería un problema.

Días después me llaman a varias entrevistas, pero no corro con mucha suerte, por fortuna no pasa más de una semana hasta que me llaman a una entrevista para asistente en una editorial. No sería el mismo trabajo que tenía con Jack, pero por algo se empezaba, el sueldo no era mucho pero era lo necesario para mí y mi bebe. Me pongo feliz en cuanto me dicen que empiece la siguiente semana, aun me quedan unos días para mí.

Decido conocer un poco la ciudad en donde ahora vivo, y también decido ir a una estética de belleza y darme un cambio de look. Uno radical. Le digo a la chica que quiero mi cabello un poco rojizo, como el de mi peluca. Y que me corte un poco mi cabello, en capas. Me agrada el resultado, mi cabello llega un poco más debajo de mi barbilla pero se me acomoda de una forma manejable, lo cual creo que es sexy combinado con el color rojizo. Ese mismo día voy a la plaza y entro a todas las tiendas de bebes. Sonrió de solo imaginar el aspecto que tendrá mi bebe…

-7 meses después-

-Jane, ¿Puedes llevar estos papeles a la oficina de Ellen?—me dice mi jefe Ryan cuando sale de la oficina.

-Claro que sí. —le digo con una sonrisa.-¿Quieres que llame a la editorial para cambiar la hora de la cita?—le ofrezco cuando lo veo un poco apresurado.

-¡Por favor! – me dice con una mueca que me hace dar una leve sonrisa.

-¿Jane? Me dijo Ellen que Ryan debió llevar unos papeles desde hace tiempo—me dice Sam, mi compañero.

-De hecho estaba por llevárselos ahora mismo—le digo amablemente mientras me levanto de mi silla con mucho esfuerzo.

-Déjamelo a mí Jane, no te preocupes—me dice al ver mi enorme barriga y lo mucho que me cuesta moverme.

-Mil gracias Sam.

-¿Cuánto tiempo falta para conocer al pequeño Theodoro?—me dice Betty, otra compañera.

-Poco más de un mes, la verdad estoy ansiosa por conocerlo. —le digo emocionada.

-¿Y cuándo te darán tu incapacidad nena? Deberías hablar con Ryan acerca de esto, el último mes de embarazo deberías descansar, lo digo por experiencia. —pone los ojos en blanco al recordar sus embarazos.

Betty tenía dos niñas, sin duda sabia de maternidad.

-¿No crees que se moleste?

-¡Para nada! Él también tiene hijos, sabe cómo es todo eso.

La tarde pasa y casi son las 6 de la tarde, hora de salir. Me había acostumbrado a irme y regresarme caminando al trabajo, así no gastaba en taxis y hacia algo de ejercicio para no ponerme tan gorda. Cuando es la hora de salir, todos nos levantamos y nos dirigimos al ascensor. Voy caminando con Betty y Sam cuando de pronto siento como si un líquido corriera por mis piernas…

Mierda…..

¡BIP ya viene…! Doy un grito ahogado al comprender que es mi fuente que se acaba de romper, Sam y Betty al darse cuenta me sujetan y me ayudan a caminar.

-¿No me dijiste que faltaba más de un mes? – me dice Betty preocupada.

-¡SI! Dios… debió adelantarse, Betty dime que mi hijo estará bien por favor—De pronto me entra un miedo inexplicable ¿Y si Theo tenía algún daño? ¿Por qué se había adelantado el parto?

-Si nena, tu bebe estará bien, un mes no es mucho Jane, no te preocupes.

-¿Ya sabes en que hospital darás a luz?—me pregunta Sam mientras me sostiene la mano y me ayuda a caminar.

-Sí. Súbanme a un taxi… por favor. —el dolor comenzaba a hacerse presente y comenzaba a entrarme una angustia, mi hijo tenía que estar bien. Por favor Dios, por favor.

Sam y Betty amablemente me acompañan hasta el hospital, una vez que me registran unos me sientan en una silla de ruedas. Mi frente esta brillosa y húmeda de tanto sudor por las contracciones.

-Jane, ¿Quieres que llamemos al padre? – Me dice Sam. No lo hacía con mala intención, jamás les había contado ni a él ni a Betty que iba a ser madre soltera, no sabían que estaba casada y mucho menos sabían de la existencia de Christian.

-No se preocupen, ya lo llamare yo. Descuiden, pueden irse a sus casas, estaré bien. No saben cuánto les agradezco el que me hayan traído hasta aquí. —los tomo de las manos y las aprieto para transmitirles mi gratitud.

-Promete que llamaras si necesitas cualquier cosa nena. —me dice Betty.

-Nosotros hablaremos con Ryan, no te preocupes por el trabajo ahora ¿De acuerdo?—Me dice Sam, ambos eran grandes personas.

Me meten a la sala de partos, mis dolores cada vez se hacen más fuertes. Siento como si en cualquier momento pudiera perder el conocimiento. Quisiera llamar a mis padres y a Kate para que vinieran a apoyarme en estos momentos, pero sé que se preocuparan cuando les diga que está siendo prematuro mi bebe, y son capaces de avisar a Christian. Decido resistir esto sola.

-Enfermera…por favor, dígame si mi bebe está bien—Le digo con todas las fuerzas que puedo, pero aun así me voz se escucha débil. –dígame que pasa con mi hijo por favor.

-El doctor ya viene Señorita Smith. Tranquilícese.

-¡Solo dígame si está bien!—pierdo los estribos por un momento. Comienzo a moverme intentando buscar a alguien que me dé una respuesta. Cuando al fin entra el Doctor.

-Señorita Jane, existe la pequeña probabilidad de que su hijo tenga que quedarse en incubadora unos días, aún falta más del mes para su fecha original del parto, existe el riesgo de que aún no se halla formado del todo. —Me lo dice de una manera directa y fría ¿Qué pasa con estos doctores que ya no tienen humanidad?

-¿Pero va estar bien? – le gruño entre llantos al doctor. –Por favor doctor haga lo necesario para que mi bebe este sano. Por favor…

-Haremos todo lo que esté en nuestras manos señorita.

El doctor me inyecta esa cosa dolorosa en mi vertebra. ¡DUELE DEMASIADO! Mis lágrimas han salido ya del dolor. Pero no puedo moverme, una vez preparados abro mis piernas y comienzo a pujar. Como quisiera que hubiera alguien conmigo para tomarle la mano. Pero pronto tendré a mi hijo en mis brazos, me digo a mi misma. El doctor no para de decirme que puje, y yo no dejo de hacerlo. Pasan horas y yo me siento débil, ya no siento fuerzas en ninguna parte de mi cuerpo y siento como si la sangre ya no corriera por mis venas.

Cuando oigo el ruido más hermoso de toda mi vida…. Oigo a un bebe llorar.

-Le presento a su hijo señorita Smith. —me dice la enfermera mientras lo coloca en mis brazos. Las lágrimas vuelven a mí, esta vez de felicidad. Aquí estas mi pequeño Bip. Aquí estas hijo mío.

-Hola—le digo a Theo mientras tomo su delicada manita. – Hola mi niño—lo beso en todo su delicado y pequeño cuerpecito derramando lágrimas.

Theo no deja de llorar, pero abre sus ojitos y me mira fijamente…. Mi corazón deja de latir. No sabía lo que era el amor hasta que vi la cara de mi hijo.

-Debo llevármelo señora, tiene que estar unos días en incubadora, solo por prevención.

-¿Pero está bien verdad!?

-Sí, no se preocupe señora.

Los días pasan y yo no me despego de mi hijo. Voy al hospital durante una semana diaria y durante todo el día solo para estar con él. Cuando lo dan de alta siento que no podría estar más feliz. Al fin podía estar con mi hijo, solos él y yo. Llegamos a mi departamento y recorro la casa con él en mis brazos, mostrándole cada rincón. El apenas es capaz de abrir esos hermosos ojitos azules, como los míos.

Decido llamar a Ray y a mi madre, lo hago desde un teléfono público para que Christian no pueda dar conmigo tan fácilmente, les doy la buena noticia a ambos y se ponen felices al enterarse que ya son abuelos, intento comunicarme con ellos tan seguido como puedo, y daría lo que fuera por verlos y que conocieran a su nieto. Pero aun no, me digo a mi misma, ellos me ruegan porque les diga mi paradero, prometen no decírselo a Christian. Pero yo sabía que el problema no eran ellos, si no el. Que terminaría por seguirlos y dar conmigo.

Los primeros días son los más difíciles, no duermo casi nada y estoy exhausta. Teddy se despierta cada dos horas a comer y siento que mis ojeras no podrían ser más grandes. Durante el día me dedico a mimarlo, aprendo a cambiar pañales, preparar el biberón, darle baños de sol. Lo más bello de mi día es cuando llega la hora de su baño, a él le encanta estar en el agua, y solo ahí es donde me da una pequeña sonrisa. Podría mirarlo durante toda la vida… De pronto un pensamiento indeseado llega a mí. ¿Cómo estaría Christian en estos momentos? ¿Habría seguido rechazando a Teddy cuando viera lo adorable que era? Por un momento anhelo que Christian estuviera a mi lado, que fuéramos una familia dándole el baño a su primer hijo, y poder compartir las experiencias y miedos al ser padres. Pero el no quiso nada de esto, me obligo a recordar.

-UN AÑO DESPUES-

-Ryan, ¿En serio tienes que irte? – le digo al que pronto dejara de ser mi jefe, le han dado un nuevo puesto en otro lugar, pero lo extrañare mucho.

-¡Si Jefe!, Quédese con nosotros, ¿Quién nos llamara la atención como usted?—dice Sam tristemente.

-¡Basta! En vez de estarme diciendo esas cosas deberían invitarme a comer el viernes que será mi último día. —Dice Ryan bromeando, sé que a el también le dolía dejarnos, pero no quería demostrarlo.

-¡Trato hecho! – Decimos Sam, Betty y yo al unísono. Cuando ellos se van a sus cubículos, me acerco a Ryan de nuevo.

-Jefe, sé que es tu última semana así que como último favor, te quería pedir si me dabas permiso para salir un poco antes hoy, Mi padre viene de visita y debo ir por el a la estación—le doy una sonrisa mostrándole los dientes como una niña pequeña, esperando que así no me diga que no.

-Solo porque es mi última semana y odiaría irme de aquí debiéndote algo Jane. – me dice poniéndome los ojos en blanco, pero divertido.

-¿Lo ves? Es por eso que te extrañare tanto.

Salgo a las 5 de la tarde, y me dispongo a ir por Ray a la estación, se quedara conmigo unos días para pasar un poco de tiempo con su adorado nieto, tenía unos dos meses que no nos veíamos. ¡Lo echaba de menos! Mi madre también quería venir de nuevo, pero no quería toparse mucho con mi padre, así que decidió posponerlo para la próxima semana. Cuando veo a Ray en la estación, nos sumimos en un largo abrazo.

-¿Y mi nieto? – me dice primeramente.

-Estoy bien gracias—le digo fingiendo estar ofendida. —Esta con mi vecina, ya sabes que ella lo cuida entre semana.

-¡Muero por verlo! ¿Y tú como estas Anie?—Cada que alguien me llamaba Ana sentía un vuelco en el corazón, como si abrieran una herida en cada pronunciación.

-No puedo quejarme, estoy un poco apretada de dinero, como siempre. Pero a mi Teddy no le falta nada—digo orgullosamente.

-Te veo más delgada cielo.

-Debe ser el estrés del trabajo. —No lo era, aveces prefería comprarle comida a Teddy y yo pasar un poco de hambre, pero nada de qué alarmarme, ver a mi hijo sano es todo lo que podía pedir. Además no es como si siempre fuera así.

Nos dirigimos a mi departamento, instalo a Ray en la habitación de siempre, una vez que está cómodo, bajo con Luna, mi vecina. Le pago por haber cuidado a Teddy y subo para que abuelo y nieto estén juntos otra vez.

-¡Aquí está mi pequeño Theodoro!—Dice Ray irradiando felicidad mientras toma a Teddy entre sus brazos.

-Papa, ¿Quién te ha comprado los boletos esta vez? – Le digo mientras le hace muecas a su nieto para que el ría.

-Un amigo de José, no te preocupes. Christian no tiene por qué enterarse que estoy aquí Anie.

-¿Cómo estas tan seguro?

-He oído por Kate que se fue a un viaje de negocios durante una semana. Por cierto Kate está impaciente por venir, pero ya sabes que con Elliot es un poco difícil pasar desapercibido…

-Por favor salúdala de mi parte, y dile que en cuanto pueda la llamare de nuevo, ¿No le has dicho que estoy aquí verdad?

-Claro que no hija, no lo haría jamás. Pero Anie...—Ray cambia su tono a uno serio de repente. Ya sé a dónde va con ese cambio…- Christian no ha dejado de preguntar por ti nena, no hay semana que no se comunique conmigo o con tu madre para ver si tenemos noticias de ti.

-¿Le has dicho algo?

-He tenido que hija, sabe que ya tuviste a tu hijo desde hace mucho, y en cuanto lo supo se puso como loco, ¡Debiste haberlo visto! Me suplico para que le dijera en donde estabas y como se llamaba su hijo.

-¿No le dijiste nada verdad? – De pronto mi voz suena amenazadora.

-No hija. Pero estuve a punto de… verlo de esa forma llego a conmoverme, hija… deberías considerar hablar con él. Está arrepentido puedo verlo, yo creo que si le dieras otra opor-

-Ya habíamos hablado de esto Ray. Christian tomo su decisión desde hace mucho respecto a Teddy, y yo ya estoy haciendo mi vida. Talvez no tenga los lujos que Christian podría ofrecerle, pero mi hijo está bien, no le falta nada, y me tiene a mí. Eso es todo lo que necesita. —Espeto furiosa mientras me levanto de la mesa en donde estábamos.

-No te enfades Ana, yo solo intento ayudarte hija. No me gusta ver que vivas a escondidas de él, tarde o temprano él te encontrara, estoy seguro. A pesar de que ha pasado más de un año el sigue poniendo todo su esfuerzo en encontrarte.

-¿Sabe que tú y mama están en contacto conmigo?

-De tu madre no lo sé hija, tu madre te es leal y dudo que le haya dicho algo. Y yo no le digo que hablamos cada semana, solo le digo que me llamas de vez en cuando y solo para decirme que estas bien. Es todo.

-¿Sabe que tú y Kate están en contacto?

-¡No! De eso estoy seguro, cada que yo hablo con Kate ella es muy cuidadosa de ser discreta. Puedes estar tranquila hija.

Ray, Teddy y yo pasamos los días, incluido el fin de semana juntos, vamos a comer y llevamos a Teddy al parque en su carreola, les tomo tantas fotos como puedo, me encantaba ver a mi padre y a mi hijo juntos. Los días que Ray está él se encarga de bañarlo, e incluso duerme con él, sin duda son los días que veo a Ray más lleno de vida.

Ray se marcha y me duele verlo partir, pero a la siguiente semana viene mi madre, y me lanza exactamente el mismo sermón que Ray acerca de Christian. Los ignoro a ambos. Mi madre se encarga de cuidarme tanto a mí como a Teddy. Era genial sentir que alguien era la que me cuidaba a mí. Le tomo también cientos de fotos con Teddy.

- 6 meses después-

-Jane, ¿Ya te enteraste?—Se acerca Betty en un susurro.

-¿Qué pasa?- le digo preocupada.

-¡Van a correr a Ethan y al jefe de él, David!—Ethan era nuestro nuevo jefe, el que había entrado en lugar de Ryan, pero nunca lleno por completo los zapatos de él, tuvo demasiados conflictos con todo el personal, me alegraba que lo corrieran, en cuanto a David, él era el jefe de Ethan. Al parecer ambos tenían un negocio turbio entre manos y los habían atrapado.

-¡Me alegro!

-¡igual yo! Pero eso no es lo importante nena, al parecer ahora hay una vacante para el puesto de Ethan, ¡Podrías ser tu o Sam! – me dice emocionada.

-¿Qué? ¿Es enserio?—De solo pensar que me pueden ascender a jefa me hacía sonreír, tendría más dinero que ofrecerle a Theo.

-¡Así es! Sam y tú son los que tienen mejores referencias de aquí, estoy segura de que se lo ofrecerán a uno de ustedes dos.

-¿Qué hay con el puesto de David?

-Creo que llamaran al jefe de la otra editorial, lo reubicaran a la nuestra, he oído que es muy guapo.

-¿Ya le dijiste a Sam?

-Él ya lo sabe nena, espero que en verdad le den el empleo a uno de ustedes dos, los dos lo merecen.

Pasa el día sin más novedades, regreso del trabajo y paso a comprar la comida de Teddy, rento una película de caricaturas, sé que le encantara verla. Y llego por el con Luna, que se ha encariñado horrores con él. Ella ya tiene una niña, más grande que Teddy, lo cual lo hace perfecta compañía para mi hijo. Paso toda la tarde con Teddy, quien ya está aprendiendo a caminar más que bien y le da por agarrar todo lo que le llame la atención, lo único capaz de tenerlo quieto es la televisión o dibujar. Se queda dormido en el sillón, y lo llevo a su cama para que duerma. Le doy un beso en la frente y lo arropo bien. Me retiro a dormir a mi cuarto, caigo en brazos de Morfeo enseguida.

Me despierto, le doy de desayunar a Teddy y tenemos una de esas platicas en donde el repite todo lo que digo, ya articula la palabra "mama" y no me cabe tanta felicidad en el pecho. Le digo palabras para que él las diga detrás de mí, es un manjar poder disfrutar estos pequeños momentos con él. Me arreglo y lo paso a dejar con Luna antes de irme a trabajar. Camino hacia mi trabajo y al llegar, veo que hay un pequeño tumulto en el cubículo de Sam ¿Le habrán dado el empleo? Por un momento me entristece, pero después me digo a mi misma que tanto el como yo lo merecemos.

-¡Jane! ¡Adivina que!—me dice Sandra, otra compañera de trabajo mientras me toma por el brazo.

-¿Qué pasa?-

-¡Llego el nuevo jefe, el que ocupara el lugar de David! – Me dice Betty llena de emoción, ¿Por qué tanto escándalo?

-¿Y cuál es el escandalo?—digo sin comprender.

-¡Que es un bombón! Se llama Matt Dennings, es un sueño—Dice Sandra mientras suspira.

-¡Venga ya, no es tan guapo!—replica Sam celoso, pero divertido.

-Sam Maxwell—oigo una voz de pronto—Pase a mi despacho porfavor. —Estoy a punto de ver de quien es esa voz, pero mi celular suena con un mensaje de José, saludándome y diciéndome que está saliendo con una chica. Sonrió por él.

Conversamos un poco por mensajes, cuando veo que Sam sale de la oficina de Matt, el nuevo jefe. Esta nervioso.

-¿Qué ha pasado?—le pregunto.

-Me han entrevistado para el puesto de jefe - dice con la cara pálida.

-¿Qué? ¿Tan pronto?

-Ese sujeto es intimidante, buena suerte Jane, seguro que te llamara a ti en cualquier segundo.

Y como por arte de magia, oigo una voz detrás de mí.

-Jane Rose Smith. A mi despacho porfavor.

Me levanto torpemente, miro a Sam y veo que con su mirada me dice que me prepare. ME pongo nerviosa antes de alejarme por completo, no sabía que la entrevista sería tan pronto, ni siquiera tuve tiempo de prepararme. Y me dirijo a la oficina del nuevo jefe. Paso por la puerta sin haber mirado al frente aun, tomo asiento, respiro. Y alzo la mirada.

Me quedo pasmada.

JOJO ESPERO QUE LES ESTE GUSTANDO! ESPERO SUS REVIEWS CON OPINIONES , GRACIAS POR LEER =)