Cap1. Hondo
La escena era digna de admirarse, como aquellas descritas en esos libros de ficción muggle, tres jóvenes sentados en una sala grande y oscura, iluminados únicamente por las llamas que salían de la chimenea, el lugar estaba atiborrado de libros polvorientos y viejos por todos lados, la decoración parecía salida de una mente macabra, gárgolas de piedra los observaban desde el alto techo, y un lienzo grande de una dama los observaba preocupada.
Los sillones de terciopelo verde y ébano, estaban mal cuidados, apolillados; el piso de mármol negro como la noche no ayudaba mucho a mejorar la vista lúgubre del lugar, había telarañas en las esquinas del techo alto, y los ventanales que enmarcaban la gran sala principal de la mansión Notthjem de vez en cuando retumbaban con los relámpagos que caían a los alrededores, los sillones estaban en el centro de ese gran lugar rodeado por montañas de libros, y una mesa frente a ellos sostenía una botella de Whiskey de fuego a punto de terminarse.
-Sabes Theo, no te haría mal limpiar de vez en cuando este lugar—
La voz ronca por tanto tomar del joven rubio platino rompió el silencio del lugar, observaba cuidadosamente al alto Theo parado frente a la chimenea, dándoles como única vista su ancha espalda y su pelo enmarañado hasta los hombros, tenía una mano recargada en el marco de piedra de la chimenea, y en la otra descansaba un vaso con Whiskey, ya iniciado.
Él era el único que se atrevía a vestir como le gustará, y para esta ocasión había llevado puestos unos vaqueros negros que acentuaban sus fuertes piernas y muslos, unos tenis tipo converse negros, una chamarra de cuero negra que enmarcaba su ancha espalda, y desde luego una playera de cuello de tortuga, negra también, sus ojos azul profundo voltearon a ver a su amigo sentado en el sillón más grande, desde luego, es Draco, es algo inherente en él, siempre buscar lo más grande, lo mejor; siempre busca mostrar su superioridad y la pose arrogante con la que se encontraba sentado se lo demostraba.
-No me apetece Draco, digamos que el interior de mi casa, muestra el interior de mi cabeza—
El joven blondo se limito a emitir un gruñido en desaprobación, el hecho de que estuvieran metidos hasta el cuello en mierda, no quería decir que tenían que vivir en mierda. Se puso de pie, mostrando la elegancia y porte que le eran característicos, se encontraba vestido elegantemente, con un traje negro y camisa negra, todo a juego, mancuernillas de oro blanco y esmeraldas, enmarcando sus fuertes manos se encontraba una esclava y en su dedo anular izquierdo el anillo con el emblema familiar, antes lo llevaba su padre, y ahora por obvias razones lo llevaba él.
Su pelo en esta ocasión no se encontraba tan bien peinado, hacía menos de veinte minutos lo había revuelto intentando pensar en ¿qué hacer?, sus ojos gris plomo se posaron con una gélida mirada en el joven moreno que se encontraba en este momento sosteniendo un cigarrillo en sus manos.
-No tenías que hacerlo sabes, Blaise, no tenías porque meterte en esta mierda con nosotros—
-Tengo mis razones Draco, ya te lo dije, no tengo porque explicarme o justificarme, lo hecho, hecho está—
El joven moreno como la noche posó sus verdes ojos en los grises de aquel que lo observaba, y una risa armónica inundo el lugar, de pronto Theo volteo a verlos, con esa sonrisa de medio lado tan peculiar que solo los Sly´s sabían esbozar, sus blancos dientes enmarcados por unos labios carnosos se mostraron impúdicos, como si fuese un depredador sonriendo a sus presas asustadas, y sus ojos azules en contraste con su pálida piel mostraron un brillo de sarcasmo, su fuerte mandíbula se tenso un momento, después de degustar lo que le quedaba de Whiskey en el vaso, se llevó una mano a su alborotada melena castaña y sonrió una vez más.
-Mírense nada más, parecen un viejo matrimonio—soltó una sonora carcajada—estamos hasta el cuello en esto—
Draco con su rostro de suficiencia lo ve, sube de manera altiva y arrogante su afilada quijada—Miedo Theo—suspira y emite un bufido—mierda, el maldito de verdad quiso hacer un ejemplo de nosotros—
-Claro, esto es una lección para sus padres me temo decir, sin embargo no es tarea titánica mis estimados, todo es posible con un poco de veneno, o un buen Avada—habló por su parte Blaise
-¿Crees que no lo sabemos Blaise?, Draco y yo sabemos perfectamente que esto es para hacer escarmentar a nuestros padres, pero solo un tonto mi estimado es capaz de subestimar a Dumbledore, es uno de los más grandes magos de nuestros tiempos, claro que es una labor titánica—bufó el joven castaño ante la anterior aseveración.
Blaise solo entorno sus ojos, Theodore tenía un punto a su favor, sin embargo el mago ya era un anciano, por ende sus facultades ya no eran las mismas, un objetivo fácil en perspectiva de lo letal que en realidad podía ser.
El silencio una vez mas se hizo en la sala, a lo lejos se escuchaba el cantar de un pequeño grillo, y los tres jóvenes se sirvieron un vaso más de whiskey; de los finos labios de Draco salía el humo del tabaco inhalado y en su entrecejo se divisaba una expresión distinta a la fría de siempre, era preocupación.
-¿Saben lo que pasa cuando matas a alguien?—preguntó Draco
-Si lo sabemos—dijo finalmente Blaise después de un tiempo
-Tu alma se fragmenta, va en contra de la naturaleza humana matar—dijo Theo mirando al techo, mientras un relámpago iluminaba levemente la estancia una vez más.
El moreno se paró, mostrando su estatura y porte, asemejándose a una pantera negra, tan moreno y con esos ojos hipnóticos, su traje negro también enmarcaba su delgada y estilizada figura, un prendedor colgaba orgulloso de la solapa del saco, el emblema de su casa, sus manos se cerraron en puño y les dio la espalda.
-¿Alguien de ustedes sabe cómo entrar a la sala de menesteres?, o ¿Dónde está?—
-El año pasado con la brigada inquisitorial de Umbridge pude ver dónde se encontraba, pero jamás nos dejó entrar, utilizamos de ultimo el encantamiento bombarda para poder entrar—el joven rubio suspiró-¿Cuánto tiempo creen que tarde en estar listo el armario evanescente?—
-Puede variar, son muy temperamentales, tendremos que ponerle mucho empeño—El castaño rió un poco—No creo que nos dejen volar una pared de la escuela ¿o si Draco?, después diríamos—ahora fingiendo una vocecilla y haciendo ademanes ridículos con sus manos—"Oh lo siento director Dumbledore, es que necesitamos reparar el armario evanescente que se encuentra aquí para que un montón de mortifagos entren a la escuela y de paso si no es mucha molestia déjenos matarlo" –
Draco bufo y rió de buena gana junto con Blaise, por un momento, Theo y su sarcasmo aligeraron la platica un poco, y la risa de los tres invadió el hall.
-Si supongo que es una excelente idea, con lo viejo que esta de seguro se pone de modo—dijo Blaise
-Theo, eres una biblioteca andando, de seguro sabes entrar a la sala de menesteres, o por lo menos habrás leído de eso en algún libro—
-Me temo que no mi estimado y siempre bien ponderado Draco—dijo fingiendo una reverencia mientras seguía sentado frente a él—pero encontraré la manera, ya se lo sacaremos a alguien del ED—
-Longhbotton, el se surra del miedo contigo Theo, piénsalo, le pones una de tus miradas asesinas y habla—dijo Blaise riendo una vez más
Ya encontrarían a alguien, claro que si, pero Theo no imagina que en el trayecto, la mas abrasadora confusión llegará a él, ninguno de ellos imagina lo que les espera en el sexto año del colegio de Hogwarts.
