¡BUENAS! Realmente volví antes de lo que esperaba, eso de escribir a mano tiene sus ventajas y a mí al menos me ha dado más inspiración. Espero que les guste y… ¡COMENZAMOS!

Capítulo 2

Tuve 3 años de tranquilidad total, sin estar más de 3 minutos en la misma habitación que ella y ahora en solo 3 horas logro poner mi mundo de cabeza. Necesito arreglar rápido las cosas con Karin o esta abstinencia de sexo me volverá loco. Quiero convencerme de que ese es el único motivo por el cual me puse de esta manera con solo unas cuantas caricias. Porque seamos sinceros, es frustrante para un hombre estar tanto tiempo en celibato.

Jamás me he sentido tan cansado y hoy estoy destrozado. Camine a paso tranquilo hasta casa, por suerte vivo a 15 cuadras y eso me ayudaría a despejar mi mente de esa mujer de cabello rosado. Una vez llegue vi la moto estacionada de mi compañero de departamento, normalmente siempre llego antes que él, así que seguro se sorprenderá y montara un espectáculo ni bien pase la puerta. Entre y lo encontré mirando detenidamente su teléfono móvil, toque su hombro y el pego un salto, imagino que interrumpí la poca concentración que logra conseguir.

-¡Teme! ¡¿Dónde te habías metido?! – Olfateo - ¿Eso es alcohol? ¡¿Estuviste bebiendo sin mí?! ¡Mal amigo!

-¡Naruto! Esto es un Whisky de 2.200€ -sus ojos se agrandaron– ¡No podrías pagarlo ni vendiendo tu cuerpo! – su cara era de frustración y enojo.

-¡¿Y lo derramaste?! – Definitivamente es un idiota - Mínimo estaría lamiendo mi camisa ahora mismo – el recuerdo de la lengua de la señorita me movió el suelo, esto no debería estar pasando.

-¡No digas boberías Dobe! No fui yo– deje mi saco sobre la silla y me saque la arrugada prenda - ¿Crees que sea fácil sacar el olor?

-Mínimo con dos lavadas – achino los ojos - ¿Eso es? – Toco mi cuello - ¿Labial rojo? – ¡mierda! – ¡así que por fin la loquita admitió su error y te dio lo que necesitas!

-Ojala – enarco una ceja – ¡esto! – Señale mi cuello – y eso – ahora mi camisa – fue obra de la hija de mi jefe – el parpadeo repetidas veces y luego de un rato hablo.

-¿La chica de cabello rosado preciosa que dijiste que era arpía sin sentimientos? – asentí - ¿Ella te dejo ese moretón? – more…

-¡¿Qué?! – Fui corriendo hasta el espejo del baño y efectivamente, tenía una marca violeta en el lugar por donde había pasado su lengua - ¡¿Cómo no me di cuenta?! – a veces creo que la idiotez de Naruto es contagiosa.

-Seguro estabas dominado por la cabeza de abajo – desearía poder negarlo pero…

-Es probable – cerré la puerta en su cara.

-¡Oye! – ignore cualquier otro comentario que saliera de su boca. Lo único que pasaba por mi cabeza eran las imágenes de Sakura Haruno, en lencería negra, con su largo cabello rosa suelto y esos labios rojos… Mire hacia abajo y me di cuenta que el camino que llevaban mis pensamientos ya tuvo efecto.

-Demonios – Eres un peligro para mí, mujer…

El fin de semana salí con Karin, pero no podía concentrarme en ella, el recuerdo de esa boca sobre mi piel era estremecedor. Gracias al cielo, hacia frio, así que puede usar una bufanda sin que se vea demasiado sospechoso. Increíblemente no me pregunto por su jefa y mucho menos porque llame desde su interno el viernes, por lo que veo no le importa tanto como quiere hacer creer a todo el mundo en la empresa. Y saben que es lo peor de todo en este fin de semana, que ahora son 7 semanas sin sexo.

La semana siguiente fue calma total para mí. No vi a la señorita Haruno ni a su padre, entonces pude hacer mi trabajo con calma y tranquilidad. Pero el simple hecho de pasar cerca de su oficina lograba ponerme los pelos de punta y que Karin no dejara que me acerque siquiera a ella lo empeoraba todo. El fin de semana mi novia fue a una fiesta de su familia y como esta aun enojada conmigo, no me llevo. Diría que es lo mejor para mí, pero cada vez que estoy solo y sin nada que hacer, no es exactamente en ella quien pienso… ¡Eres un idiota Sasuke Uchiha!

LUNES 23

El lunes a primera hora ya estaba en la compañía y para mi mala suerte, antes de que las puertas del ascensor se cerraran unas manos finas con las uñas pintadas de un rojo fuerte impidieron que eso pasara. Era la Vice, la cual al enfocar sus ojos verdes en mí se sonrojo y desvió la mirada. Ese simple gesto, me obligo a pegarme aún más a la pared y alejarme de ella. Mientras el aparato subía los pisos correspondientes escuche.

-Gra. Gracias – nunca me dirige la palabra y creí que volveríamos a la misma situación.

-De nada – ahí recordé que había algo que no le había dado aún – esto es de usted – le entregue el sobre con dinero que coloco en mi saco el viernes por la tarde – está intacto. No sé cuánto dinero dejo ahí, pero no pienso meterme en sus problemas, así que por mí no se preocupe – ella tomo el papel con desconfianza y luego saco algo de su bolso. Era un ticket para una de las mejores tintorerías.

-Hinata me dijo que derrame algo sobre tu ropa, lamento eso – eso si lo acepte, aún no he logrado que el olor salga de mi ropa.

-Gracias lo usare – antes de que pudiéramos seguir la conversación, la luz del ascensor desapareció y dejamos de movernos.

-¿Qué? – Toco el botón de alerta - ¿Por qué no suena?

-Si no hay luz no puede mandar la alerta - ¿Es que acaso nunca se ha quedado encerrada? Suele pasar seguido aquí.

-Pero ¿Qué hacemos ahora? – me acomode lo mejor que pude en una de las paredes y me cruce de brazos.

-Esperar – ella toco por al menos dos minutos más el botón y luego se dio por vencida. Parecía ansiosa, como si el estar aquí fuera una tortura para ella. Yo ya he estado en esta situación muchas veces, pero por lo que veo no es lo mismo para ella – Oiga – toque su hombro y ella retrocedió hasta chocar con las puertas del elevador y comenzó a susurrar débilmente.

-No… no me toques – su voz salió quebrada.

-¿Señorita? – di un paso hacia ella y el miedo que reflejaba su mirada me dejo helado. La luz del ascensor vuelve a encenderse y cuando estamos por llegar a mi piso lo vuelvo a intentar, me alejo y aplaudo con fuerza. Parece salir del trance ya que me mira sorprendida – Aquí me bajo – parpadeo repetidas veces y luego se hizo a un lado para dejarme pasar. Mientras las puertas se cerraban, dirigí una mirada hacia ella y te juro que se me partió el corazón a la mitad ¿Qué demonios le sucede a esta mujer?

Llegue a la oficina del señor y acomode sus cosas justo como él quería. Abrí su ventana como todas las mañanas y exactamente cuando me acomode en mi asiento él salió por el ascensor con su aire altanero y arrogante de siempre. En el momento en el que sus ojos se enfocaron en mí, me llamo a su despacho. Eso sí es raro, normalmente revisa todas sus actividades para ese día y recién ahí me llama para decirme que debo hacer hoy. Pero esta vez se veía… ¿Molesto tal vez? Una vez dentro me indico que cerrara la puerta y luego me invito por primera vez a sentarme en una de sus sillas ¿Qué habrá ocurrido en ese viaje para que este de tan mal humor?

-Uchiha toma asiento – trague grueso e hice lo que me dijo - ¿Te gusta tu trabajo? – su pregunta me descoloco.

-No tengo quejas – su mirada afilada me obliga a mantener la frente en alto.

-¿Cómo son tus relaciones con tus compañeros de la empresa? - ¿Se refiere a Karin?

-Nunca he tenido problemas con nadie – coloca un sobre encima de la mesa.

-Ábrelo y dime que ves – seguí sus órdenes y casi me atragante cuando descubrí su contenido. Era yo, agarrando a la señorita Haruno por la cintura, mientras la ayudaba a caminar por el estacionamiento aquel viernes 13 ¿Cómo es que?

-Señor yo – volvió a hablar.

-¿Qué ves? – lo medite un momento, pero antes de que pudiera abrir la boca para comenzar mi defensa, la puerta se abrió, revelando a una muy enojada Sakura.

-No dejare que te tomes con los empleados – el rostro del señor se descompuso en una mueca extraña – Eso fue solamente mi culpa y si tienes algo que decirme aquí estoy. Deja que él se vaya.

-¿Quieres irte? – me pregunta. Pero por el tono que uso no supe muy bien que responder o si siquiera esperaba mi respuesta, así que simplemente me quede callado.

-No lo intimides. Retírate – se dirigió a mí. Me coloque de pie, pero no llegue muy lejos cuando sonó la voz grave tras de mí.

-Siéntate - ¿Cómo demonios termine en este embrollo? - ¡¿Quieres que te regañe en su lugar?! ¡Perfecto! ¡Te dije que te mantuvieras alejada de los escándalos! ¡¿Sabes lo que tuve que pagar para que lo que te paso no saliera a la luz?! Eres descuidada y mal agradecida – no lo miraba a él, mis ojos estaban clavados en los orbes verde jade, los cuales no demostraban emoción alguna.

-Aquello no fue culpa mía, por más que tú quieras hacerme ver como la culpable y si es por lo de las fotos aquí tienes tu dinero – él la miro sorprendido, ella había arrojado un fajo de 100 dólares sobre su escritorio, y ya no sé si siguen hablando estas fotos o de algo más. El cogió el dinero y lo guardo en el cajón antes de volver al ataque.

-¡Si no hubieras estado tomada Sakura tú!– ahora si no lo dejo continuar, se colocó frente a su escritorio y le entrego su gafete de vice-presidenta.

-Si eso es lo que opinas de mí padre, no sé qué hago aquí! – se dio media vuelta y camino hacia la puerta.

-¡No se te ocurra salir por esa puerta! ¡Sakura! ¡Vuelve aquí! – Pero ella no se detuvo – ¡Tráela! – me dijo con una mirada de furia - ¡Ahora!

Asentí y camine tras ella. La mujer caminaba con la frente en alto, subió al ascensor y en ningún momento mostro señales de debilidad. Esa es la Señorita Haruno que recuerdo, no esa joven sumisa y débil que vi esta mañana, ni la pequeña coqueta que vi aquel viernes 13. No alcance a subir con ella, así que espere al siguiente ascensor y me dirigí a su oficina. Karin no se encontraba en el piso, entonces fui directo hasta su puerta, increíblemente no estaba cerrada lo cual aproveche para entrar.

Busque con mis ojos algún rastro de ella pero nada, cerré la puerta tras de mí. Si no fuera porque fue una orden directa, no estaría aquí. Busque en la sala de copias que tenía ahí y nada. Así que el último lugar que me queda es su baño, por lo que me dirijo con desgano hasta él. Golpeo la puerta como 5 veces y al no obtener respuesta, lo abrí. Efectivamente se encontraba ahí, sentada sobre la tapa del retrete con la cabeza recostada contra la pared. Nuevamente sus ojos estaban perdidos en un punto fijo y al yo interponerme, salió de su trance sobresaltándose.

-¡¿Qué haces aquí?! – Trato de colocarse de pie, pero el piso estaba resbaloso, entonces trastabillo y termino sentada sobre el suelo - ¡Le dije a Karin que no quería visitas! – me aparto con sus manos y se apoyó en el lavamanos para poder levantarse.

-Su padre me mando a buscarla, me dijo que debía llevarla a su oficina de nuevo y -.

-¡Dile que se puede ir al mismísimo infierno! – no había ni una sola lagrima en sus ojos, pero sus labios destilaban veneno.

Trastabillo nuevamente, lo que veo que le molesto, ya que se sacó los zapatos de punta negros y camino solo con sus medias de nylon tocando el suelo. Agarro su cartera, una botella de whisky que estaba entera y su celular, saliendo enojada hacia el ascensor, aun descalza. Si no logro que vaya a su oficina, ese señor me hará el drama del sigo, más del que ya hizo esta mañana mientras insultaba a su hija. Y si tiene el corazón para tratarla así a ella, ¡quién sabe qué hará conmigo! Trate de persuadirla, de que no debía arriesgar su seguridad económica por una discusión con su padre, ella simplemente se burló de mí y siguió caminando hasta su convertible rojo. Una vez dentro me entrego su tarjeta y encendió el motor.

-Cuando estés cansado de besarle el culo a mi padre llámame. Veré si puedo conseguirte otro trabajo – me miro de pies a cabeza – quería pensar que no te rebajarías por un poco de dinero… pero veo que te juzgue mal.

-Yo – no me dejo continuar, ya que salió disparada. Esperaba tener una semana tranquila, pero creo que no se va a poder. Porque ahora que ella se fue, debo aguantar el regaño de ese hombre.

Increíblemente no se sorprendió cuando volví sin ella, me pidió disculpas por la escena y me entrego un sobre de dinero para que no divulgara nada. No me lo creo… ya veo de donde saco esa mujer esa manía. Esta vez sí acepte el dinero, me hizo pasar un mal rato y además de todo, tuve que lidiar con los berrinches de su hija mimada… aunque comienzo a pensar que no fue tan mimada la verdad. Esta familia es una locura. Debo mantenerme al margen o sabrá Dios que va a pasarme.

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

¡TERMINO! Bueno no la historia, sino que este capítulo. Espero que les haya gustado, cualquier comentario o critica es bien recibida. Nos vemos en el 3 ~o~