Una Siguiente Oportunidad
Hans se sentó. Tenía los ojos mirando para todos lados, pero no miraba a su padre. Podía asegurar que después del inconveniente en Arendelle empeoró la relación con su papá.
-¿Qué ocurre?-Preguntó Hans-
-Últimamente me he sentido inconforme, siento que los castigos que haz hecho durante un año no son lo suficiente para hacerte cambiar. –Dijo el Rey, observándolo -
-¿Y eso que significa? –Pregunto Hans mirándolo a los ojos, con una cara completamente frustrada-
Su padre se levanto y comenzó a caminar entre su estudio, callado, para Hans era completamente incomodo los silencios entre alguna conversación.
Después de unos largos segundos, su padre contestó.
-No me queda de otra, tenemos que quedar en mejores acuerdos- Contesto su padre, moviendo la cabeza negativamente-
- ¿Acuerdos? ¿Cuáles acuerdos? –Dijo Hans confundido-
-Necesitas regresar a Arendelle, Hans. Tienes que arreglar las cosas, Yo.. –El Rey fue interrumpido por Hans-
-¡¿Qué?! Papá, No puedo hacerlo, ¡¿A caso crees que es tan fácil?! ¡Me veré Ridículo! Deja las cosas así, ya tenemos suficiente, yo seguiré haciendo mis castigos hasta aprender mi lección.. –Dijo Hans desconcertado-
-Hans! Es lo mejor que podemos hacer, nuestro Reino esta en muy malas condiciones, no he podido concentrarme últimamente, verte de esa manera, y como nos ven los demás nos miran después de lo que hiciste… ¡Es horrible! Mande a llamar a Arendelle, con tiempo. –Exclamo su padre, realmente preocupado y desesperado-
-Papá, No puedo, ¿Qué haré allá? Arrodillarme a la Reina Elsa y decir, ¡Oh por favor Reina Elsa, Se lo suplico, perdóneme después de querer asesinar a su hermana y quedarme con su trono! ¡Hare lo que usted quiera!
-No hijo, arreglaras acuerdos, incluso podrás ayudarlos en otras cosas, pero tienes que estar un tiempo allá, ¡No me queda de otra! – Subió la voz su padre-
-Pero, ¡Por favor! No puedo! –Hans seguía insistiendo, pero era inútil-
-¡Basta! –Contestó su padre frustrado-
Hans se sentía devastado, se levantó y cerró la puerta del estudio de su padre, aún podía escuchar las burlas de sus hermanos, Hans fue al establo, se subió a su caballo Sitron y corrió, no sabia a donde llegaba, pero necesitaba estar solo.
Después de minutos trotando Sitron cansado paró y el se bajo de su caballo, se sentó bajo un árbol con su brazo golpeó el tronco y se echo a llorar. Ya no le quedaba de otra, se sentía frustrado, no encontraba salida.
De alguna manera pensó que lo haría por su padre, aunque no tuviera tan buena relación con el, Hans sentía que tener avergonzado a su Papá después de todo lo que paso podría ser agotador y horrible. Tenia que hacerlo.
-Lo intentaré- Dijo mientras levantaba su mirada llena de lagrimas –
Elsa se encontraba con Anna en la biblioteca del castillo, Anna estaba con Olaf y Kristoff conversando, mientras, Elsa estaba leyendo uno de sus libros favoritos que no había leído desde que tenia 14 años, recordaba que lo leía una y otra vez ya que la hacia sentirse acompañada.
Kai abriendo la puerta de la biblioteca nervioso llamo a la Reina Elsa.
-¿Re-Reina Elsa? Podría darme un minuto por favor? –Dijo Kai-
-Si, ¿Qué ocurre? -Contestó Elsa saliendo de la habitación-
-Nos ha llegado un llamado de Las Islas del Sur...
La cara de Elsa cambió completamente.
-¿De donde? ¿Perdón? –Pregunto Elsa-
-De las Islas del Sur –Dijo Kai mientras le daba el sobre a la Elsa-
-Está bien, Gracias Kai..-Contestó Elsa mirando el sobre completamente sorprendida-
Kai se retiró y Elsa entró a la Biblioteca pensado si le diría a Anna o No.
-Anna...-Elsa se encontraba realmente nerviosa-
-¿Qué ocurre Elsa? –Pregunto Anna- ¿Te sientes bien?
-Si, pero.. .Nos ha llegado una carta de las Islas del Sur…-Dijo Elsa-
Anna se quedo callada, solo abrió la boca.
Elsa abrió la carta con cuidado, tenía las manos temblorosas. La leyó.
-¿Qué dice Elsa?- Pregunto Anna-
Elsa la miró, y después de unos segundos contestó.
-El Rey de las Islas del Sur quiere regresar a Hans a Arendelle para quedar en acuerdos de paz. –Dijo Elsa-
-¿Qué? ¿A caso perdieron la cabeza? No es posible! ¡Esto es una mala broma, no debes dejarlos Elsa! ¡Están locos! –-Dijo Anna completamente enojada-
-Anna, no hables así tranquila.
-¿Cómo estaré tranquila? –Dijo Anna.-
Kristoff se acercó después de escuchar a Anna enojada.
-¿Qué sucede? –Pregunto Kristoff-
Anna le comento lo ocurrido, mientras Elsa pensaba en que hacer. Y Elsa contestó.
-Lo dejaré venir..-Dijo con voz nerviosa-
-¡¿Qué?!-Contestaron Anna y Kristoff-
-Lo siento, pero no quiero ser grosera, su padre debe de estar muy preocupado.-Contesto Elsa-
-¿A caso no tienes miedo?-Pregunto Anna-
-Si, tengo mucho miedo Anna, pero es mejor arreglar la situación, no será fácil… Prefiero quedar en acuerdos que en malas situaciones. –Explicó Elsa-
Anna se quedó mirándola con una mueca de preocupación.
-Anna, estaremos bien, te lo prometo. –Dijo Elsa abrazándola-
- De acuerdo… Disculpa- Contesto Anna mientras la abrazaba-
-No hay de que disculparse, te entiendo..
-Te quiero Elsa-Dijo Anna-
-Igual Yo Anna…-Elsa la abrazó más fuerte-
Hans se encontraba en el castillo, terminando sus deberes, se dirigió a la cocina, tenia hambre, así que agarró una manzana, y antes de morderla llegó uno de los mayordomos del rey.
-Su padre le llama Príncipe Hans…
Hans se dirigió en el comedor, su padre se encontraba observando los retratos de toda la familia.
-¿Qué pasa Papá?-Pregunto Hans-
-La Reina de Arendelle a contestado, Aceptó. – Dijo su padre con una pequeña sonrisa-
Demonios, Demonios, estoy perdido. Decía Hans por su cabeza.
-Esta Bien…- Dijo Hans desanimado-
-Hans, muchas gracias, se que es lo mejor para todos.-Dijo su padre poniendo una mano sobre su hombro-
Hans solo hizo una pequeña sonrisa a su padre.
En cambio, su padre lo abrazo, Hans quedó sorprendido, hace mucho que no lo hacía. Mientras lo abrazó contuvo las lágrimas.
Hans había encontrado el cariño de su padre después de mucho tiempo.
