Primer movement:
shadow's beast in the darkness
…."la cortina de agua caía incesante sobre ella, sentía su pecho explotar su corazón palpitaba con excesivo frenesí, la mezcla de emociones que la embragaban era inmensa, miedo, desesperación, angustia, peligro eran algunos que podía reconocer, la visión se le turbaba por los nervios, su aliento sobre agitado ya no daba más necesitaba respirar, necesitaba aire, sus pulmones ya no daban más, su voluntad era fuerte más no su físico el cual poco a poco se desvanecía, el peligro cada vez la asechaba más de cerca, nunca pensaría que esa noche las cadenas de su destino, el cual ya estaba decidido desde el día en que inicio su existencia, serían totalmente deshechas"….
– ¡Gracias por tu trabajo! – despidió el dueño a su empleada de medio tiempo
– hasta mañana señor Jhon, muchas gracias – respondió la joven mientras salía del local con su paraguas en dirección al paradero del autobús, el ambiente estaba demasiado frío, la lluvia no ayudaba mucho, solo le quedaba aguantar e imaginarse bebiendo algo un poco caliente y luego dormir plácidamente, contempló el cielo oscuro y lluvioso, gotas cayeron en su rostro al exponerlo sin el paraguas – es extraño – sintió una sensación diferente, la cual no sabía cómo explicar – al ambiente parece nostálgico pero no es realmente nostalgia es algo más que eso, no lo sé – se volvió a cubrir con el paraguas – creo que estoy muy cansada - sonrió
No fue mucho lo que espero hasta que llegó el bus que la llevaba de regreso, cuando subió solo habían aparte del conductor cuatro personas contando con ella, era consciente que era tarde, se sentó cerca de la ventana era costumbre de ella hacerlo, despejaba su mente mirando el transcurrir del camino sobre todo si a la vez escuchaba música, encendió su reproductor y escogió "Chop suey" para escuchar durante su trayecto.
Un completo baño de sangre, la lluvia ayudaba en el fluir del escarlata líquido, bajo el mismo cielo oscuro en otro escenario, dos figuras encapuchadas luchaban contra supuestos humanos quienes tomaban formas de enormes bestias, de cara deformada, enormes colmillos, tronco grueso, grande, de prominentes garras y de ojos rojos; la batalla no parecía pesada al contrario era entretenida para ambos, las bestias que se lanzaban a matar eran descuartizadas inmediatamente con un simple movimiento de un arma afilada de uno de los encapuchados, la cantidad no cesaba cada vez aparecían más pero ese no era problema eran expertos eliminando dichos seres, lucha a cuerpo y con armas ambas técnicas lucían muy experimentadas.
Se separaron para terminar rápidamente la labor, uno de ellos se quedo luchando en la superficie y el otro se dirigió a correr verticalmente por la superficie de la pared de un edificio alto, mientras subía era perseguido por las ágiles bestias quienes le cerraban el paso lentamente con sus colosales garras – sí que son demasiado ingenuos – sonrió cruelmente - acechan su propia extinción – desenvainó una enorme espada, la cual poseía una cadena oscura en su empuñadura – los guiaré a un réquiem en la oscuridad – con sutiles movimientos fraccionó los cuerpos sin compasión.
Tomaba impulso de los cuerpos que saltaban sobre él y los atravesaba fácilmente sin asco alguno, nuevas gotas de sangre hicieron aparición encima de su túnica, miró hacia arriba – estoy abajo, por si lo has olvidado – afirmó quien permanecía en la superficie cuando comenzaron a caer partes desmembradas – tsk, ¿para qué me molesto en decirlo?, nunca escucha – terminaba de reducir el número de los enemigos
– ¿terminaste? – preguntó arrogante el encapuchado sentado en la cima del edificio
– Si – destrozó la cabeza de la ultima bestia que quedaba de pie, el encapuchado que estaba sentado en el edifico alzó la mirada hacia el cielo nocturno que derramaba lágrimas – ¿qué sucede? – pregunto el encapuchado de abajo
– parece que uno se te escapo – afirmó sin dirigirle la mirada
– eso es imposible – contestó ofendido
– Abadón parece que los años te están sentando, no sé cómo no pudiste sentirlo – con voz burlona
- ¿así? – arqueó una ceja – pues entonces búscalo – molesto
– ¿Tratas de darme ordenes?– preguntó frío - yo no hago el trabajo de nadie – afirmó soberbio – eres muy estúpido para que se te escape una basura como esa – Abadón lo miró con afilados ojos de los cuales a través de la capucha se veían rojos
– Más te vale no equivocarte – se marchó para buscar a la bestia que escapó mientras el otro sonreía
Habían pasado horas desde que comenzó a llover incesantemente, podía ver a través de la ventana los tremendos charcos de lluvia que reposaban sobre la pista, la ventana se empañaba por la humedad que la temporada ameritaba. Cuando bajo del bus la joven inició su trayecto rutinario hacia su casa por el suelo mojado eran varias cuadras las que tenía que recorrer, mientras caminaba podía observar que las calles estaban solitarias nunca había salido tan tarde de su empleo, era la primera vez que lo hacía debido a tener que cubrir la ausencia de su amiga en el trabajo.
El viento del crepúsculo era muy gélido pero eso no le molestaba en lo más mínimo es más, era la mejor época del año para ella así podía buscarle justificación a la frialdad de sus manos las cuales siempre estaban completamente heladas desde que tenía uso de razón siempre fueron así, era extraño lo sabía "parecen las manos de un muerto" siempre decía y sus conocidos también lo hacían, ya estaba completamente curada con ello.
Inquietud empezaba a albergar su corazón, el total silencio de las calles la abrumaba y estar sola bajo esa casi oscuridad donde lo único que iluminaba su trayecto eran las luces emitidas por los postes de alumbrado eléctrico, la luna, la observadora de la noche – vaya, no me gusta el ruido sin embargo este total silencio me molesta – pensaba mientras caminaba y sacaba un celular de su bolsillo para ojear la hora – me temía que era tarde pero no tanto, ¡ son las 11:15p.m!, me van a matar, si, más que seguro que lo harán – guardó el celular en el bolsillo de su casaca, mientras cerraba éste, vio como algo corrió casi entre sus pies, la reacción de ese momento fue la de dar un salto hacia atrás, casi pegando un grito del susto, cayó sentada sobre el frío y mojado pavimento, la sombra que salió corriendo a mucha velocidad provenía de unas bolsas negras que se encontraban bajo un poste – c-creo que era una rata – se estremeció - qu-que asco, qué asco – se levantó rápidamente – me moje, ugh – comenzó a limpiarse las manos en su ropa.
Cuando se disponía a seguir su recorrido se percató que alguien la seguía por el sonido de las pisadas en los charcos que en ese momento se detuvieron, no volteó solo continuó– debe ser mi imaginación, ¿Quién me seguiría? – se auto convencía, pero los pasos detrás de ella eran persistentes, trató de guardar calma – quizás deba tratarse de un ratero, si es más que seguro, le voy a tirar mis cosas para que me deje en paz, seguro me vio cuando saque el celular – pensó mientras aceleraba su paso, pero tan sólo el hecho de hacerle frente la acojonaba demasiado – que estúpida soy, que estúpida
A unos metros de distancia un individuo hablaba por celular, pudo sentir un poco de tranquilidad, al pensar que el ladronzuelo ya no la seguiría, pero para su mala suerte éste no lo hizo, es más el otro individuo dejó de hablar por su celular para dirigirse a la joven, el miedo se apoderó de ella, mientras los dos hombres la acorralaban – ¿Por qué tan sola en la noche? – preguntó uno de ellos, la joven se inmuto a hablar intimidada por ambos hombres adultos, comenzó a respirar agitadamente
– ¿estás asustada? – Preguntó al ver la reacción de la joven - ¿Sabes? es peligroso andar tan tarde – comentaban burlonamente los hombres mayores
– Tranquila, te haremos compañía – uno de ellos acercando su mano hacia ella comenzó a tocarle el rostro
– ven con nosotros
– Mira es joven y delgada así te gustan ¿no? Pedófilo – afirmó uno al otro al mirar a la joven quien no aparentaba su propia edad
– no niegues que a ti también, no te quejaste de ello las otras veces
– ¿crees que paguen bien por ella?
– no lo creo, pero sé que nos divertiremos un rato con ella – sonrieron, la joven comenzó a recordar sobre los últimos acontecimientos de los que había escuchado, hombres que traficaban sexualmente con muchachas, las cuales nunca se volvía a escuchar sobre ellas
Al saber de las verdaderas intenciones de éstos lo único que hizo en ese momento fue esquivarlos y correr con todas sus fuerzas, dejando su paraguas y a los tipos atrás – ¡oye! – gritó uno
– no la dejes escapar – comenzaron a correr tras ella
Sobre la azotea de las casas que eran parte más del escenario de lo que se avecinaba, se hallaba un individuo el cual estaba encapuchado con una túnica de color negro impidiendo ver su identidad, solo se podía percibir de él una sonrisa divertida, un espectador más en la penumbra.
El camino estaba resbaladizo por los charcos de lluvia en el pavimento, no ayudaban eran una desventaja en la cacería, la luna en la oscura noche lluviosa y otros ser más eran espectadores de la persecución que se efectuaba en ese instante, seguía corriendo sin mirar atrás sólo podía oír los pasos de los hombres que la acechaban, estaba demasiado cansada le dolía el costado y le faltaba el aire, ya no podía más ni siquiera sabía por dónde estaba – ayúdame, ayúdame Dios – pedía en sus pensamientos hasta que cayó de manos, no le importó el dolor de los raspones producto de la caída, sólo se levanto rápido para seguir y poder escapar.
Corrió hasta doblar en una esquina donde se topó con un individuo desconocido de mediana estatura – ayúdeme, me están siguiendo, unos hombres me siguen – comenzó a suplicar con quebrada voz producto del miedo, el adulto la tomó del brazo y cubrió su boca inmediatamente para silenciar sus gritos; la arrastró hacia un auto viejo de color azul que se encontraba aparcado a corta distancia mientras ella trataba de poner resistencia, la introdujo en él a la fuerza y en ese mismo instante los otros dos individuos hicieron su aparición, abordaron éste y lo pusieron en marcha.
– se demoraron demasiado – afirmó el que conducía – ¿fue lo único que encontraron?
– es muy escurridiza – sonrió uno de ellos tocándole el rostro mientras ella trataba de evitarlo
- créeme los pedófilos pagarán por ella – examinó el cuerpo inmaduro
- ¿don-donde me llevan?, suéltenme por favor, no soy una niña, créanme es una equivocación – afirmó desesperada
- ¿no eres una niña? – sonrió uno de ellos – no importa, te ves como una – colocó una mano encima de la pierna de la joven
– déjenme, por favor – comenzó a gritar tratando de zafarse de las manos de sus secuestradores – si me sueltan no diré nada, lo juro, por favor – suplicó con voz quebrada
- ¿no dirás nada? – Comenzaron a reír – claro que no lo harás – uno de ellos comenzó a tocar su pecho sobre su ropa
– ¡no, suéltenme! – comenzó a gritar mientras los depravados tocaban partes intimas de su cuerpo
No sabía dónde la llevaban estaba horrorizada, lo único que podía hacer era implorar por su integridad física, pero ellos ignoraban sus suplicas y la manoseaban degeneradamente – cállate perra – no grites, nadie te escucha – sujetó su cabello
– cierra la maldita boca, zorra– gritaban para acallar sus gritos y sollozos, trataba de protegerse pero su fuerza no era la suficiente en comparación a la de ellos – ahora verás – comenzó a bajarse el cierre del pantalón – chúpalo – ordenó tirando de su cabello en dirección a su entrepierna
– ¡no! – se resistía a tal asquerosidad
– ¡hazlo! maldita puta – la forzaba pero ella se resistía a hacer tal enfermiza acción – mételo a tu boca – ordenaba
– tápale la nariz para que la abra – sugería al otro
Forcejeaba pero su débil y frágil cuerpo no lo permitía, su resistencia no era suficiente, con mucho esfuerzo en el forcejeo logró tirar un puñete en la nariz a uno de ellos – ¡maldita perra! – gritó en su enfado propinándole a la vez una cachetada, la potencia del golpe la dejó aturdida.
La sujetó de ambos brazos para inmovilizarla, el otro tipo comenzó a tirar de su ropa con fuerza para desnudarla, gritos ahogados y lamentos salían de sus labios al sentir las manos y la sucia boca del depravado hombre, que recorrían su cuerpo – Dios ayúdame, quiero morir, quiero morirme - suplicaba al sentir cómo apagaban su vida traumáticamente – déjenme, por fa-vor, por favor, no, no, no – gritaba entrecortado
El hombre que conducía miraba sólo de reojo – esperen hasta que encuentre un lugar alejado – sonrió, aborreció su desdicha, encontrarse con violadores que se mencionaban usualmente en las noticias, dio por perdido todo, no tenía fuerzas para seguir poniendo resistencia sólo le quedaba derramar lágrimas por su infortunio - lo siento mamá no puedo – lloró por su impotencia, cerró los ojos fuertemente no quería ser espectadora del profanamiento de su cuerpo aún virgen de la manera más enfermiza que podía hacerse, se sentía sucia sentía demasiada repugnancia, odio, odio la invadía en esos momentos, aversión al mundo que la rodeaba, un mundo tan corrompido, un mundo del cual ya estaba cansada – nada cambiará, nunca lo hará – nuevas lágrimas surcaron su rostro, en ese momentoun enorme sonido estremeció a los pasajeros del auto, algo saltó encima del vehículo ocasionando una hendidura enorme, las lunas del auto estallaron, los pasajeros se asustaron
- ¡¿Qué fue? ¡¿Qué fue eso? – gritaron, acto seguido la entidad se disipo en una enorme sombra
– no sé, no lo sé – contestó nervioso – dispuesto a detener el auto, la sombra rodeó el auto – pero ¿Qué es – se asustó de la neblina oscura, la cual golpeó con una fuerza descomunal una de las esquinas del auto, uno de los faroles se rompió, el conductor perdió el control y trató de maniobrar rápido hasta lograr frenar bruscamente, cuando el auto paró el individuo que conducía salió rápidamente y se encontró con dos grandes abolladuras resultado de la colisión, los otros salieron de igual manera
– ¡imbécil ¿qué te pasa no sabes manejar? – comenzaron a gritar exaltados por el incidente
– ¡creo atropelle a un maldito animal! ¡Mierda! – Trataba de buscar el cadáver – seguro lo atropelle tan fuerte que – se detuvo a analizar - no, esto no es lógico, no lo es – observó la magnitud de las abolladuras y las lunas rotas
– ¡tú eres el animal no sabes manejar! ¡Imbécil! – gritaban
– Cierra la puta boca, maldición – contestaba renegando – no entiendo como se hizo el primer golpe, no he chocado con nada – se cuestionaba mientras lo observaba, no encontraba explicación mucho menos de la repentina neblina que cubrió el auto
El lugar donde se encontraban estaba completamente desértico de civilización, estaban en los límites de la ciudad donde no había nada más que sólo la carretera que anexa a la otra ciudad – nos cagaste la noche, ahora tendremos que buscar otro auto
– ¡hey! – gritó uno de ellos, la joven aprovechando la distracción de los hombres trató de escapar pero fue alcanzada y jalada bruscamente por uno de los hombres – no me importa esto, yo no me aguanto, ahora a mí me toca ser el primero – tiró de ella a la fuerza, los otros estaban en la parte delantera discutiendo
– ¡no! – gritaba la joven cuando el hombre la coloco contra la puerta del carro, la volteó y aprisionó el cuerpo de la joven contra el auto mientras intentaba desabrocharse el pantalón, trataba de librarse pero estaba de espaldas
– ¿ya vas a empezar? – preguntó con fastidio quien conducía hace un momento – tsk – cuando se dispuso a acercarse una bestia enorme se lanzó encima éste sin ninguna compasión desgarró músculos y piel del hombre quién sólo atinaba a gritar y forcejear pidiendo ayuda mientras la bestia lo despedazaba, los presentes se quedaron atónitos - ¡ayuda! – gritaba mientras sus compañeros estaban helados, uno de ellos tomó una vara de fierro que se hallaba dentro del auto, hizo frente al animal rabioso, lo golpeó brutalmente en la cabeza repetidas veces hasta dejar ensangrentada la pista y la herramienta – muere, basura – gritó hasta cansarse pero esto no fue suficiente éste aun seguía de pie como si nada, el fierro estaba ensangrentado y doblado por la fuerza empleada, el enorme animal tiro un manotazo veloz al individuo, en un instante lo partió en dos, los órganos de este se dispersaron en el pavimento
El hombre que tenía a la joven gritó del miedo, la empujo y sacó una pistola que guardaba en la guantera del auto, comenzó a soltar disparos, las balas penetraban pero el animal parecía no sentir nada, decidido a dejar a sus compañeros que seguro ya habían muerto, uno desangrado y el otro con los órganos afuera, trató de encender el auto pero falló en el intento, la bestia de un solo zarpazo destrozó completamente una de las llantas con parte del vehículo, se horrorizó y salió corriendo, empujó a la joven en dirección del enorme animal, cayó estupefacta, el hombre huyó cobardemente sólo para ser alcanzado en un segundo por la bestia que terminó desgarrándole más que la yugular de una sola mordida, murió casi en el acto, no bastó con solo desangrarlo, destrozó a mordidas el cuerpo hasta dejarlo irreconocible, la joven al ver la acción de éste se escondió dentro del auto. Después de encargarse del cobarde, la bestia se acercó a su primera víctima la cual estaba agonizando, tomó entre sus bestiales colmillos su cabeza la destrozó de una sola mordida, al hombre partido en dos lo tomo de la cabeza y lo lanzo con fuerza contra la capota del auto por el impacto su cráneo se destrozó dejando en evidencia sus sesos.
La temible bestia, de ojos aterradores color sangre por reflejo de la luna era indescriptiblemente enorme, miraba fijamente a su última presa la devoraba y destruía tan sólo con sus afilados ojos, no podía hacer nada estaba asustada, de sus ojos brotaban lágrimas incesantemente, no podía articular palabra alguna ante tal cruda y sangrienta escena – voy a morir, Dios – el aterrador animal no frenaba su devoración visual.
Ante la mirada estática y de terror, la bestia se retiró mezclándose entre la penumbra de la medianoche, pasado un rato la joven se dispuso a salir lentamente del auto, sus piernas le temblaban considerablemente no se pudo mantener de pie ni un segundo, cayó y se arrastró inmediatamente para vomitarfuera del auto a causa del repugnante olor de la sangre y la fuerte impresión del escenario donde yacían los cuerpos destrozados inhumanamente, éstos estaban totalmente irreconocibles.
Intentó levantarse pero aún le temblaban las extremidades, con la mínima fuerza que le quedaba comenzó a caminar despacio de regreso por la carretera, se encontraba hecha un desastre la ropa totalmente sucia, mojada, rota, estaba semidesnuda, desgreñada, le dolía el cuerpo y el rostro, las heridas ardían y aún seguía lloviendo, sentía que ya no podía aguantar más, sus fuerzas poco a poco se desvanecían, cada vez veía más borroso – ayuda – articuló bajamente llorando, cuando su resistencia ya no daba más cayó en el pavimento mojado en medio de la carretera, su respiración era débil, los ojos llorosos se cerraban, a través del suelo pudo escuchar débilmente el eco de unos pasos que se acercaban – por favor – articuló débilmente
– Humanos – articuló una grave y varonil voz, la cual sonrió – sucias cucarachas, tan débiles y patéticas, nunca cambiarán – suspiró y tiró una cigarro cerca de la joven el cual extrañamente estaba encendido aun en la lluvia, de una pisada lo apagó - ¿Qué harás ahora? – se colocó de cuclillas, la joven aun en el suelo trató de alzar la vista pero todo se volvió oscuro al perder la consciencia
La tenue luz atravesaba las cortinas de la habitación cuyas paredes estaban llenas de posters que impedían distinguir el color de las mismas, a pesar de no ser tan espaciosa se encontraba muy desordenada, la ropa de la noche anterior estaba húmeda y tirada en el suelo, encima de la cama yacía una pequeña muchacha de sueño no plácido, su rostro reflejaba inquietud aún cuando dormía, parecía tener pesadillas – suéltame, por favor, ¡suéltame! – gritó y abrió excesivamente los ojos al despertarse, su respiración estaba agitada, lo primero que notó fue encontrarse en su habitación, examinó el lugar, no sabía que había sucedido – pero que - en ese mismo instante se percató que únicamente tenía puesto un polo y en la parte inferior sólo ropa interior, no se explicaba lo que estaba sucediendo, cuando se tocó la cara ésta le dolía y pudo sentir que tenía puesta una gasa en la frente – ¿qué pasó? ¿qué está pasando? ¿Porque estoy aquí?, si ayer – fue sacada de sus pensamientos cuando comenzó a sonar el despertador, se dirigió a su escritorio para apagarlo, al observarlo éste marcaba las 6:50a.m., se colocó su pantalón para salir de su habitación y entró al baño el cual se encontraba al fondo del pasillo.
Una vez dentro del lugar, comenzó a desvestirse, se percató de los moretones en su cuerpo, examinó su rostro en el espejo de la pared donde se encontraba el lavabo, una gasa cubría parte de su ceja izquierda – seguro me hice esto cuando caí inconsciente – dedujo, en la mejilla derecha tenía un moretón, en ese momento recordó el golpe que le propino uno de los hombres, sus ojos comenzaron a tornarse vidriosos al rememorar el incidente – entonces no fue una pesadilla, si, es imposible que haya sido un sueño, no lo fue pero ¿quién me trajo de vuelta? – abrió desesperada el grifo de la ducha – me siento sucia, me siento sucia – las lagrimas brotaban y se combinaban con el agua que caía sobre ella, se arrinconó hacia una esquina mientras se abrazaba así misma podía recordar claramente lo sucedido – estoy tan sucia - podía sentir el contacto de los hombres y eso la llenaba de rabia.
Después de desahogarse en su soledad, ya más tranquila, se arregló y vistió ropa sport, al bajar al primer nivel encontró a su madre quién estaba en la cocina preparando el desayuno mientras su padre esperaba en la mesa mirando las noticias que se emitían rutinariamente en las mañanas – Buenos días mamá, papá – se aproximó a cada uno y les depositó un beso en la mejilla
– Buenos días, hija, siéntate se te va a hacer tarde ¿qué deseas tomar café o leche? – Servía el desayuno a su esposo – ¿leila? – preguntó al no haber respuesta
– C-café – la joven se extrañó, le parecía raro que ambos no comentaran algo sobre la noche anterior, prosiguió a tomar su desayuno
– En la carretera central a "x" km. de la ciudad xxxx se ha hallado una escena espeluznante, tres hombres han sido destrozados brutalmente no se mostrarán imágenes de este hecho por lo impactantes que son para evitar dañar la susceptibilidad del público, hasta el momento se desconoce la identidad de las victimas a causa del estado irreconocible en que se encuentran. Se presume por los análisis realizados que con ellos se encontraba una cuarta persona de sexo femenino que aún está desaparecida, los policías y los del FBI están investigando aún el caso. En la siguiente… - leila se petrificó, no podía creerlo
– por dios, que horrible ¿quién pudo haber hecho eso?, cada vez esta ciudad se vuelve más peligrosa, ves leila no deberías andar tan tarde – afirmó la madre mientras desayunaba al costado de su hija, quién comenzó a temblar – ¿te sientes mal? ¿Qué sucede? Estás pálida – preguntó preocupada mientras la examinaba
– E-estoy bien sólo recordé que hoy tengo examen y no estudié nada – respondió con la mente en otro sitio - es tarde – se levantó rápidamente de la mesa
– ¿quieres que te lleve? – sugirió su padre
– Si – asintió con la cabeza
Cuando se encontraba lista para salir, entró al auto y se colocó el cinturón de seguridad, su madre quien los veía desde la entrada de su casa movió su mano en señal de despedida, ella correspondió de igual manera, aparentemente parecía un día normal, la monotonía de siempre pero su realidad era otra – deja ese trabajo – reprochó su padre seriamente mientras manejaba, la sacó de su meditación - te quita mucho tiempo, debes preocuparte solo por estudiar, solo eso además no me gusta que salgas tarde de ese lugar sobretodo porque anoche llegaste excesivamente tarde.
No contestó en ese momento por el asombro que le causó oír sobre todo las últimas palabras, algo estaba mal, estaba mal no podía asimilar lo que escuchó – papá ¿a qué hora llegué anoche? – pregunto con voz poco temblorosa
– Más o menos a las 12 a.m., bueno un poco más de eso ¿No te acuerdas? – Preguntó con tono de disgusto – no contestabas tu celular, nos tenías preocupados, usualmente llegas a las 9 p.m., no sabíamos que hacer, ya íbamos a dar parte a la policía pero en ese momento llegaste – contaba sin despegar la mirada del volante – pensamos que te había sucedido algo horrible, estabas completamente mojada y con un moretón en tu rostro
Tan sólo no podía creerlo – no puede ser, si perdí el conocimiento como es que pude llegar a mi casa caminando, ¿cómo pude llegar tan rápido si estaba muy lejos?, está mal, es una locura – pensaba preocupada - ¿Qué es esto?, un sueño, una pesadilla, ¿es real?
– llegamos, menos mal que no había mucho tráfico – paró el auto - nos vemos, no vengas tarde y piensa lo que te dije
– n-nos vemos papá - desabrochó el cinturón de seguridad y salió del auto para entrar a la universidad.
Era totalmente absurdo lo que estaba pasando, no sabía si era real o no, las heridas de su cuerpo eran evidencia que todo ello era real , se limitó a ya no pensar en ello pero cómo ignorar fácilmente aquello, que fue hecho más espantoso de toda su vida, más que seguro, no podía contárselo a nadie, la etiquetarían de loca, pero en ese momento lo más mortificante era escuchar que esa noticia estaba ahora en boca de todos los jóvenes quienes no lo tomaban seriamente a excepción solo de algunos – ¡leila!– llamó una chica de cabello ondulado sujeto por una coleta quién se abalanzó por su espalda sorpresivamente – siento no haber podido ir ayer pero hoy voy sin falta – se disculpaba
– Lena – nerviosa - ¿ya te sientes mejor?
– Si, ya me siento mejor, gracias – la soltó – ¡leila! ¡¿Qué te ha pasado? – se sorprendió al ver el rostro de su amiga, no sabía que contestar, que ¿intentaron violarla y que ahora ellos están muertos a causa de una bestia?, no podía decirle eso
– nada, no es nada, me caí por las escaleras – fingió una sonrisa – soy demasiado torpe – confirmó
– mm, si, es cierto que eres muy torpe pero no tanto para hacerte todo eso con una caída ¡dime! ¿Alguien te pegó? ¿Alguna bitch?, desgraciada, dime su nombre para vengarte – comenzó a remangarse las mangas de su casaca
– no, no te preo – fue interrumpida por una joven quien paso corriendo
– ¡es tarde! ¡el profesor no nos va a dejar pasar! – afirmó una chica de cabello corto laceo hasta el mentón y lentes mientras corría en dirección a uno de los edificios del campus
– es cierto, apúrate que el profesor no nos va a dejar entrar – leila comenzó a correr mientras jalaba a Lena
Cuando llegaron al salón, el profesor ya se encontraba dentro de éste, el adulto aparentaba unos 40 y tantos años la materia que enseñaba era matemáticas, la puerta del aula estaba cerrada, se preocuparon porque no las dejaría entrar, automáticamente les colocaría inasistencia, pero al contrario de eso hizo un movimiento con su mano en señal de que ingresen, era extraño que el profesor hiciera ello porque era muy estricto en cuanto a puntualidad se trataba.
El aula de clases era grande tenía como capacidad para 63 alumnos aproximadamente con 9 columnas y 7 filas de carpetas, la carpeta que le pertenecía a leila era una situada por la tercera fila en la primera columna de la izquierda al lado de la ventana que tenía vista al exterior, Lena hacia su lado derecho y la otra chica de lentes en la carpeta delante de leila. El profesor no dio clases en lugar de eso espero un momento a que los demás alumnos llegaran para llevarlos al auditorio del instituto, el cual era inmenso y muchos estudiantes de otras facultades se encontraban también era de suponer que no habría clases a primera hora, las personas de cargo se encontraban al frente y comenzaron a hablar – Buenos días estudiantes, pedimos disculpas por la breve suspensión de las clases, se les convocó para informarles que estas horas de clases suspendidas serán reemplazadas por una charla informativa muy importante para ustedes de los señores oficiales aquí presentes quienes dictarán sobre seguridad ciudadana – todos empezaron a murmurar respecto a ello – se les ruega estar atentos, esto se hace por la creciente violencia en las calles, ya sabrán de la noticia de esta mañana la cual es una consecuencia más de estos actos – trató de silenciar los murmullos
– Acaso nos enseñaran defensa personal contra monstruos – pensaba leila – los violadores ahora no son el problema, esto no es solo violencia
– Debido a este incremento en los últimos meses que es demasiado alarmante se tomará las siguientes medidas – así prosiguió la larga charla informativa, era seguro que el último asesinato que se registro en la noche alarmó a muchos y estaban tomando medidas respecto al caso
– Ojalá que las cosas no se compliquen – pensaba preocupada – no quiero verme envuelta en esto, solo quiero olvidarlo, olvidar todo – apretaba fuertemente sus puños hasta hacer quedar blancos sus nudillos
Era muy obvio el querer olvidar todo, un secuestro, sufrir un intento de violación, el casi ser atacada por una bestia, todo eso en tan solo unos pocos minutos sentía que se volvería loca, su monótona vida dio un giro drástico de 360°, acaso ¿esto era el comienzo de algo? ¿Habría algo peor que ello?, pensaba, se sentía muy diferente a lo normal, se sentía tan lejana de todo, veía diferente a todos ya nada era igual.
