Muy buenas! He venido con la continuación de esta pequeña historia con muchas revelaciones ;D espero que lo disfruten, pero antes…
¡Sí! Contestación de Reviews
CerezoShinigami: pues qué bien saber que te he enganchado con la primera historia que has leído mía! Espero que este capítulo te siga dejando encantada y continúes dejando tus comentarios. Gracias!
Harumaki03: ¡SÍ! Estoy vivita y coleando… No abandonaría el narusaku solo porque Kishi-troll nos ha fundido un poquito… las obligaciones universitarias son las que me han impedido en mayoría ser tan activa como antes en esto que tanto amamos que es escribir. Me halagas de más u/u no tienes idea de cuánto agradezco tu especial atención a mis trabajos y que los disfrutes así. Muchísimas gracias por escribir!
Gumball Haruno: qué bueno que te haya gustado! Acá está lo pedido, espero que lo disfrutes!
Kidloco: hola! Primero que nada agradezco los comentarios que has dejado en mis historias jeje, sí que lees rápido! Pues por ahora seguiré con este proyecto y luego iré desarrollando otras cositas. Disfruta el capi!
Daniiv96: Pues eso lo dejaré a tu juicio! Veamos cómo va tu juicio de nuestro rubio a medida que va avanzando la historia… ¿tendrás razón? Habrá que averiguarlo más adelante.
.-*
Disclaimer: ni Naruto ni sus personajes me pertenecen (por desgracia), este fic es publicado sin fines de lucro. OOC.
Rated: M
Pareja: Naruto x Sakura
.-*-*-.
Amigos con Derechos
By: NathixG
.-*-*-.
Sentada sobre sus piernas a la orilla de la cama, se retira la camisa ante los ojos color cielo que se muestran entre sorprendidos por haber tomado ella la iniciativa y a la vez opacados por el deseo. Sonríe. Le encanta tenerlo de esa forma. Él besa sus pechos sobre el sostén fucsia que lleva esa vez lamiendo la piel que se asoma por el escote, el contacto de su húmeda lengua le hace erizar y arquea la espalda, presionando la entrepierna aún cubierta por los pantalones de ambos; el sentirlo erecto le hace gemir ahogado.
El hombre mueve sus manos hasta el broche de la prenda que le cubre los senos pero ella lo detiene— Hoy mando yo, señor Uzumaki —le susurra con voz ronca, casi le pareció ajena, él sonríe travieso.
—No sabía que eras tan mandona, Sakura-chan —le mira con ojos inocentes pero ella arquea una ceja en forma de advertencia, negándose a caer en esa trampa, a lo que el rubio responde levantando las manos en forma de rendición—. Soy totalmente tuyo, pequeña —ella sintió su interior contraerse ante aquellas palabras.
Suyo.
Agarra la camisa y se la quita, tomando su boca inmediatamente para besarlo con pasión arrancándole un gemido de placer al mover las caderas nuevamente contra su erección, aquella presión en su centro le envía una deliciosa sensación aumentando sus ganas de sentirlo dentro suyo. Decide alejarse y se levanta antes de que él pueda sujetarla. Le sonríe de forma juguetona.
—Vamos Naruto, no seas un mal chico o deberé irme —le sonríe de medio lado al ver como con sus azules orbes sigue el camino descendente que recorren las manos femeninas al bajar el pantalón en conjunto con la panty.
—Que… mala eres… Sakura-chan —tartamudea y traga en seco cuando retira por igual el brasier.
—Tú eres el malo —contesta ella con fingida inocencia caminando nuevamente hacia él lentamente, contoneando las caderas como una fémina seductora, pasando las manos por sus hombros y bajando hasta su espalda—, no quieres hacer caso a lo que te digo —la pelirrosa cierra los ojos al sentir su tacto nuevamente, acariciando con suavidad toda su espalda.
Antes de que pueda tomar entre su boca uno de sus senos, se aleja un poco y poniendo una mano en su pecho lo hace recostarse, toma el borde del pantalón y del bóxer bajándolos con lentitud, dejando al aire libre su miembro que parecía pedirle atenciones. Estaban cortos de tiempo, Ino la asesinaría seguramente pues ya la tenía desde hace 10 minutos esperando a por su presencia.
¡Al diablo! Ella le dijo que se divirtiera.
Tomó el condón que Naruto había dejado a un lado antes de que lo atacara con un beso que le sacó el aliento, mordió el borde para abrirlo, con la mano libre lo mantenía a él recostado, colocó el pedazo de látex en su miembro y lo posicionó, bajando la pelvis y deslizándolo a él dentro de su cuerpo.
—Aah… Sakura-chan —cerró los ojos poniendo sus manos en mis caderas, sin embargo no se movió.
—Ahora sí estás siendo un buen chico —lo observó con el deseo aumentando en sus venas, tenerlo de esa forma la estaba volviendo loca.
Comenzó a moverse de adelante hacia atrás sobre él, sintiendo como su miembro se abría paso entre sus húmedas paredes, obligándole a morderse los labios para que no saliera ningún ruido que delatara lo que estaban haciendo. Era tan excitante.
—Sakura-chan… Dios… vas a hacer que acabe —apretó el agarre de sus manos sobre las caderas de ellas y mandó al demonio todo, tuvo que hablar de forma casi desesperada.
—Por favor Naruto… muévete —no reconoció su propia voz, pero al parecer tuvo muy buenos efectos en él porque comenzó a mover sus caderas y lo sintió muy al fondo de su interior, se le hizo extremadamente difícil no estallar en gemidos de placer.
—Sakura, ¿dónde demonios estabas? —preguntó Ino bastante irritada.
—Vámonos —no pudo evitar una sonrisa al pasar, sacando las llaves del auto que su padre le había regalado ya que él se había comprado una camioneta. Tenía sus ventajas ser la hija única.
—Eso no responde a mi pregunta, Sakura —le mandó malos ojos pero igualmente la ignoró—. Estabas con él ¿no es cierto?
—Ino, si ya sabes la respuesta ¿para qué preguntas?
—Por amor a Dios, Sakura, recién está comenzando su guardia —cerró la puerta del carro y la pelirrosa puso el auto en marcha.
—Es una buena forma de iniciar su día, ¿no crees? —ambas rieron con ganas.
Ino estaba feliz de… lo que sea que su mejor amiga tenía con Naruto, decía que se veía mucho más animada y relajada, y la verdad así lo sentía Sakura también.
La ciudad de Konoha no era muy grande por lo que llegaron rápidamente a la residencia que compartían, vivían pagando entre ambas familias el alquiler del apartamento.
Sakura se recostó en la cama algo agotada y un gran bostezo escapó de su boca junto a una lágrima pequeña, sacó del bolso el teléfono celular y se sorprendió no tener ningún mensaje, para seguidamente regañarse mentalmente por ello… ¡No podía esperar esas cosas de Naruto!
-Flash Back-
—Disculpa —volteó al sentir una mano en el hombro, encontrándose con unos asombrosos ojos azules, hacía un año que había terminado con Shikamaru y era la primera vez que se sentía sonrojar—. ¿Podrías decirme dónde queda la habitación de los especialistas?
—Ah… —se sintió tremendamente estúpida, ¿es que no pude escoger otro día para trabarse con su propia lengua?
—¿No lo sabes tampoco? —preguntó él con una sonrisa comprensiva.
—¡No!... ¡Es decir, sí! Pero eso depende del área donde esté —sentía sus mejillas arder con furia. Maldición.
—Soy el nuevo pediatra del hospital —sonrió y ella se sintió deslumbrada.
—Piso… 5 —murmuró.
—Gracias, mi nombre es Naruto —le ofreció su mano a modo de presentación y por un segundo, olvidó lo que se supone que debía hacer a continuación.
—¡Sa..Sakura! —logró articular por fin, tomando su mano—. Mi nombre es Sakura.
—Fue un placer conocerte, Sakura-chan.
-End Flash Back-
Sonrió de forma tonta, estaba consciente de ello. Ese día, Naruto Uzumaki se convirtió en su amor platónico. Con el paso del tiempo que podía compartir con él, se metía cada vez más en sus pensamientos, haciéndola reír como una tonta enamorada sin motivo alguno. Le enseñaba mucho en las guardias, no tenía problema en explicarle cualquier duda que pudiera tener por muy estúpida que esta fuera. Lo agregó a la red social de Facebook y sus charlas no solamente eran eternas, le divertían muchísimo por sus extrañas ocurrencias; aunque era la pelirrosa quien por lo general iniciaba las conversaciones, fue él el que terminó pidiendo su número de teléfono y le dio el suyo.
De ahí en más hablaban con mucha más frecuencia y ella se sentía en las nubes, ¿sería posible que ella, Sakura Haruno, tendría alguna oportunidad con su encantador amor platónico?
Ilusa.
-Flash Back-
—Hey frentona —Ino se acercó a ella mientras desayunaba, tenía una cara de circunstancias, algo seria aunque intentaba disimularla. No llevaban toda la vida conociéndose para nada.
—Buenos días Ino, ¿qué sucede? —le preguntó sin rodeos entregándole toda su atención.
Ella miró a todos lados, asegurándose de que se encontraban en la mayor soledad que el hospital podía ofrecerles en el área del cafetín, se le hizo bastante sospechoso pero no comentó nada.
—¿Ino? —preguntó luego de que se mantuviera en silencio. No le respondió de inmediato, parecía pensar la mejor forma de hacerlo.
—¿Bandita o tampón? —no era la mejor referencia que pudiera existir, pero su amiga entendía a lo que se refería.
—Bandita —Sakura siempre prefirió recibir las noticias sin mucho rodeo, fueran buenas o malas.
—Naruto tiene novia —soltó apenas terminó de hablar a la pelirrosa, que quedó en silencio procesando lo que acababa de decirle.
La rubia solo se quedó mirando a su amiga, esperando a su reacción. Sakura bajó el desayuno hasta el plato y ella comprendió que podía seguir hablando.
—Es ingeniera comercial —no tenía ni puta idea de qué hacía en su campo de trabajo, pero ya tenía un título universitario y eso era mucho más de lo que ella tenía—, su nombre es Shion.
—Ya… veo —de repente no tenía ya hambre y una extraña pesadez se le instaló en la boca del estómago. No era el fin del mundo como pasó cuando terminó su larga relación con Shikamaru, pero sí se sintió como una tonta por haber creído que él verdaderamente se interesaría en ella de aquella forma.
-Fin Flash Back-
Para su suerte, ya había terminado la correspondiente pasantía en pediatría para cuando había pasado aquello, luego de poner distancia por una semana, finalmente dejaron de escribirse. La ojijade pasó su decepción con un poco de chocolates y salidas, y en menos de tres meses finalmente lo había olvidado por completo.
Para el cumpleaños de Naruto le dejó un mensaje bastante bonito y para su sorpresa, a las pocas horas le respondió empezando con una disculpa por la demora, estaba de guardia ese día ("que mala suerte" pensó para sus adentros). No quiso tentarlo y respondió lo necesario únicamente. Sakura tomó su distancia solo por ser prudente, sin embargo pronto se vio manteniendo pequeñas conversaciones diarias con él, que nuevamente iban aumentando de duración.
Sin embargo, un día en un rato de ociosidad que se permitió en su ocupada vida, vio algo que le removió algo en el interior que no supo identificar.
"Se ha etiquetado a Naruto Uzumaki en la foto de Shion"
La foto, era nada más y nada menos que la de un precioso bebé de escasos cabellos rubios con unos enormes ojos color zafiro. No pudo hacer otra cosa que llamar de forma casi frenética a Ino, y cuando la rubia acudió a ella comenzaron a hablar algo histéricas, era claro.
Naruto tenía un hijo.
Esa noche, Sakura tuvo muchos problemas para dormir sin saber exactamente el por qué. Era una extraña sensación, ya que había algo que urgía por instalarse en su pecho sin embargo ella lograba suprimirlo con una inconsciente eficacia.
Decidió no comentar nada al respecto. Era obvio que no le había tenido la suficiente confianza para no comentarle en el año que llevaban conociéndose un detalle tan importante e íntimo en su vida. Una mínima molestia se dejó asomar entonces, y la siguiente semana volvió a ser algo cortante en sus conversaciones, rehuyendo también cualquier encuentro posible por las áreas hospitalarias.
—Sakura —la pelirrosa despertó de sus cavilaciones al llamado de su amiga—. ¿Empezamos a estudiar para el final de cirugía?
—Claro —asintió con una sonrisa.
Pronto terminarían su pasantía por el área de cirugía, e iría a parar a los terrenos del área pediátrica, tragó en seco al pensarlo, pero por suerte Naruto no era exactamente de los doctores que se la pasaban en el hospital.
Una semana más tarde, presentaban las chicas la evaluación final de la materia y al culminar (y tomar sus respectivas fotos) decidieron salir a celebrarlo con un helado con su grupo de compañeros, Sakura les pidió que la esperaran mientras iba a buscar la cartera con el monedero que había dejado en el locker del cuarto, acordaron en esperarla en el cafetín mientras ella subía. No era horario de visita así que estaba bastante despejado todo y para su suerte, en el piso uno el ascensor abrió sus puertas dejando entrar al rubio pediatra.
—¡Sakura-chan! —exclamó sorprendido de verla.
—Hola, Naruto —respondió el saludo, notando con cierto deleite como deslizaba sus ojos de arriba hacia abajo sobre su figura. Al ser la última evaluación se había ido muy bonita para presentar, y el que casi se le cerrara la puerta en la cara sin haber entrado, la hizo sentirse mucho mejor y reír por lo bajo.
—¿Por qué tan hermosa? —preguntó luego de arreglarse la bata que se había movido de lugar luego de entrar con apuros al elevador. Sakura negó con la cabeza y lo miró con una ceja arqueada—. ¿Qué? —preguntó sin comprender.
—Vine a verme con Sasuke-kun —dijo con malicia, Naruto casi se atragantó con su propia saliva, haciendo reír a carcajada limpia a la chica—. Tu cara fue un poema.
—¡Eres mala, Sakura-chan! —se quejó de forma infantil el rubio.
—Te dije hace una semana que tendría mi última evaluación oral, Naruto —el ojiazul sintió culpabilidad.
—Lo lamento Sakura-chan, lo olvidé por completo.
—No esperaba que lo recordaras —respondió ella de forma inconsciente y aquello dejó helado al hombre que tenía en frente, y fue la inocente espontaneidad con la que las palabras salieron de su boca lo que provocó en él esa reacción.
—¿A dónde vas? —preguntó como quien no quiere la cosa.
—A buscar unas cosas en el locker, nos vamos a celebrar que terminamos por fin —le respondió muy alegre.
—¿Puedo ir contigo? —la ojijade lo observó, adivinando las intenciones en sus traviesos ojos.
—Solo si no hay nadie.
Naruto le respondió con un saludo militar en forma de aceptación y se bajaron cuando estuvieron finalmente en el 4to piso, se encaminaron al cuarto que la chica compartía con sus compañeros, el rubio pendiente de quien pudiera verlos, y cuando Sakura le confirmó que no había nadie, este entró y de inmediato la asaltó besándola con pasión, mientras la pelirrosa se dejó llevar por tal arrebato, correspondiendo ferviente al beso que este le daba, enredando los dedos en su cabello.
El hombre la apoyó contra la pared y dejó las manos correr por su cuerpo, apretando sobre todo sus glúteos y su pecho, acarició la parte desnudas de sus piernas, la chica agradeció en ese momento haber decidido irse en falda ya que cuando la levantó, ella pudo enredar sus piernas con facilidad alrededor de sus caderas a la vez que él restregaba en su centro la gran erección que ya tenía.
A penas sí le daba oportunidad de respirar, se encargó de absorber todos y cada uno de los gemidos que ella emitía, sobre todo cuando con algo de dificultad, bajó la bragueta de su pantalón junto con parte de su ropa interior, y corriendo a un lado la ropa interior que ella cargaba la penetró de una estocada, haciendo que ella clavara las uñas en su espalda.
—¡Dios! ¡Naruto! —gritó en un gemido ahogado, lo suficientemente alto a penas para que él lograra escucharlo.
—Lo siento… lo siento —se disculpó culpándose por lo bruto que habría podido ser.
—Si paras, te asesino tonto —le advirtió ella sorprendiéndolo.
Vaya, quién diría que a la aparentemente dulce Sakura-chan le gustaría tener un poco de sexo rudo. Luego de pasar la primera impresión, Naruto sintió que los niveles de excitación dentro de su cuerpo aumentaban unos dos grados más, por lo que decidió a complacer a la chica que estaba poseyendo en ese justo momento, sin poder separarse demasiado por el agarre de sus piernas sí la penetraba duramente, haciéndole a la chica tan imposible no gritar de placer que lo besaba con furia, moviéndose a su ritmo.
—Pequeña… me vengo —susurró al poco tiempo, aquello era demasiado excitante, y cuando la chica se iba a dar a la tarea de responderle sintió como alcanzaba ella su propio orgasmo, violento y casi sin tiempo de aviso, el aumento de la presión en el miembro del rubio solo aceleró lo inevitable y se corrió dentro de ella con fuerza, pegando ambas frentes mientras recuperaban el aliento.
—Oh Dios —dijo ella luego de que finalmente volviera del cielo de placer donde el hombre entre sus piernas la había llevado—. Mis amigos van a asesinarme.
Naruto solo atinó a reír por lo bajo, en menos de cinco minutos se separaban, ella tomando el ascensor para ir a planta baja y él a subir las escaleras para subir hasta su cuarto de descanso.
—Adiós Naruto, que tengas buena guardia —le dio un beso en la mejilla y antes de montarse en la cabina, él la detuvo.
—Te voy a recompensar el haber olvidado tu evaluación.
—No es necesario —le sonrió ella con sinceridad mientras las puertas del elevador se cerraban.
Ese día la terminó de pasar genial, y para la noche llegó un aviso a su teléfono.
Naruto: Sakura-chan, mañana te llevaré a los límites montañosos de Konoha con Suna. No hagas planes :)
¿Estaba bromeando? Sakura parpadeó con incredulidad unas cuantas veces.
Sakura: eeh… qué?
Naruto: como leíste, nos vemos mañana a las 8am… y lleva ropa!
Si el rubio no había perdido la razón, seguramente estaría bien cerca.
.-*-*-.
Continuará
.-*-*-.
