CAPITULO 2
(Pov Troy)
(Flash-back)
Sentado en ese rincón todo parecía más tranquilo. Me quedé callado esperando que pasase lo que tenía que pasar. "Mi obra de arte", así me llamaba ella. Miré mis manos ensangrentadas. Seguramente vendría de nuevo a curarme y a seguir con su "obra maestra". No quería mirarme al espejo, no sabía exactamente que partes de mí seguían siendo como antes...
Apoyé mi cabeza en la pared que tenía al lado intentando dejarme ir, cerré los ojos evadiéndome de los gritos de hombres que se escuchaban en las jaulas a mi lado.
No me dio tiempo a poder descansar. Escuché ese ruido metálico del candado que cerraba mi jaula. Miré a aquella mujer, todo poder en su rostro y en su cuerpo que quizás en otras circunstancias me hubiese parecido "bonito". Pero no sentía nada más que repulsión hacia su persona. En esa casa se hacían cosas que jamás debería haber visto y después de haber sido criado donde fui criado, de haber visto muertes como las vi y de volverme un jodido sádico... me vendieron a esta familia. Prefería que todo siguiese siendo secreto, nadie sabía que estaba aquí y lo que me estaban haciendo. Miré a la jaula contigua en la que estaba. Blad Casannova se sentaba mirando a la nada, reía solo.
El chico había perdido la cabeza... y no me extrañaba.
-"Mi obra de arte"- dijo esa mujer y me sacó a rastras de la jaula en la que estaba-.
(Fin flash-back)
Me senté en ese sofá. Esta casa había sido comprada por mi gran amigo Hannival Casannova, casado y con hijos. Me ofreció trabajar para él pero yo era más independiente y con mi apariencia era mejor esconderme.
Intentaba salir lo menos posible y si lo hacía era de noche. Lo que necesitaba me lo traía Hannival en su visita semanal de los viernes por la madrugada donde me contaba todas sus un gran amigo.
Era viernes y me había quedado sin tabaco... trabajaba como hacker de ordenadores desde casa. La informática y las matemáticas tenían algo que me relajaba. En realidad intentaba estar relajado.
No me gustaba hablar, no me gustaba la gente. Solo hablaba con Hannival. Me animé un poco cuando escuché los pasos sigilosos del Casannova entrar en la casa.
-Hola chico raro- dijo sentándose a mi lado y dejando bolsas sobre la mesa-.
-¿Que has traído?
- de todo-.
-¿Tabaco?-.
-Por supuesto- dijo sacando una cajetilla "Nobel", mis favoritos.
-¿Todo bien en ese pozo?- dije mirándole-.
-Todo bien en mi pozo, ¿cómo va el tuyo?-.
-Lleno de mierda, como siempre- dije antes de encender mi cigarrillo-.
Y así será... siempre será así.
