N.A: Muchas gracias por las reviews, son el mejor regalo que una puede recibir. Por cierto, cuando pueda, pondré las respuestas de los comentarios en mi LJ. Porque esta pagina es muy dificil para responder a las lectoras.
Muchos besitos, y si os dais cuenta muchos misterios comienzan a desentrañarse.
Dudas, ideas, sugerencias, o simplemente para decirme que me dedique a las chapas, revs!
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Por Hiromi Yukishiro
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Falsas Apariencias
Sumario: Blaise y Hermione anuncian repentinamente su boda. Draco horrorizado no lo acepta y en su intento de alejar las garras de su enemiga de su mejor amigo, acaba haciendo y pensando cosas que no debe. Pero nada es lo que parece, absolutamente nada.
"Realize, we spend our lives,
Living in a conscience of fear,
Saying, we salute "Thanks" say
To the man of the year.
How did we all come to this?
We scream and we can't just resist!"
Sum 41 - We're all to Blame
Lo perdimos amigas, pero nuestro querido Blaise Zabini sentó cabeza. Nunca olvidaremos a ese italiano de piel bronceada y devoradores ojos azules. Nuestro codiciado muchacho abandona el redil de los solteros. Pero Corazón de Bruja ha tenido la exclusiva entrevista con los futuros esposos.
Chicas no la odiéis mucho, es un encanto de muchacha.
P: Decirme, ¿Cómo os conocisteis?
B: (Risas) La verdad es que nos conocemos de Hogwarts, claro que en ese tiempo, para esta guapa señorita era un gusarajo con el promedio de vida de tres meses. Reconozco que en mi adolescencia junto con otros compañeros de casa fui bastante mezquino.
H: Lo de mezquino se queda corto. Pero los dos somos personas maduras y hemos sabido afrontar los cambios de edades y además el mundo ha cambiado gracias a la guerra, y las rivalidades entre casas ya son casi inexistentes, gracias sean dadas a Merlín.
P: Hermione hace unos años, en esa adolescencia en Hogwarts fuiste bastante famosa, e incluso odiada gracias al romance que mantuviste con Viktor Krum… además eres la mejor amiga de Harry Potter, … ¿Cómo ha repercutido este cambio para ti?
H: Viktor es un hombre excelente y un amigo intachable, nunca hubo tal relación que se rumoreó, pero supongo que sí, ha repercutido un cambio. Nunca olvido mis raíces muggles y el hecho de que mi prometido haya sido Slytherin, y fuera hipotéticamente mi enemigo. Pero no me gusta pensar en esas cosas. Porque si la adultez da, es pensamiento propio y haces menos caso a las reglas que dictan los grupos sociales.
B: Me costó convencerla que mis intenciones eran buenas, que conste en acta (risas)
P: ¿Pensáis tener hijos?
B: Todo a su tiempo.
H: Todo a su tiempo.
Los ojos le ardían con algo muy parecido a la rabia, pero entonces la cerradura de la puerta se movió y su prometido entró con una sonrisa en los labios.
-¿Lo leíste? – Señaló la revista – Nuestra Hermione se casa.
-¿No te molesta que sea Blaise Zabini? – Preguntó Ginny confusa.
Él encogió los hombros.
-Nunca tuve mucho trato con Zabini, y parecía inofensivo a pesar de que algunas veces lo vi con Malfoy – Dijo con una mueca de desagrado – Pero he hablado esta mañana con ella, y está muy contenta con la idea y me asegura que esto lleva tiempo pensándolo, y solo dieron el paso hasta que nosotros también lo dimos… No se querían quedar atrás.
La boca de Ginny parecía la boca del túnel del metro de Londres, se dijo Harry divertido ante la expresión atónita de la mujer.
-¿Así que llevan juntos mucho tiempo?
-Un año.
-No es suficiente para anunciar boda – Se apresuró a corregir – Nuestra Hermione desde que rompió con Ronald ha estado tan enfrascada en ese trabajo suyo, que debe de tener el cerebro atrofiado, y ese Zabini fue Slytherin, no debe de ser bueno…
Harry se echó a reír por la cháchara de su prometida.
-Hermione me prometió que el día que Blaise intentara algo en su contra, no quedarían ni sobras para que Ron y yo nos las repartamos – Sonrió – Además tu hermano se ha tomado bastante bien la noticia.
-¡Lo sabe! – Gritó.
-Hemos conversado los tres, Ron ha estado presente por vía flú – Sonrió – Bueno, no se lo tomó muy bien, pero no puede irse del criadero y matar hoy mismo a Zabini, así que decidió darle una oportunidad, pero que si se atrevía a dañarla, le metería una cría de Colacuerno en los pantalones para que Zabini no se pudiera reproducir nunca más.
Ginny se levantó del sofá y sonrió besándolo profundamente, para sorpresa del hombre que siguió a duras penas su ritmo posesivo.
-Vamos a tu habitación – Murmuró lamiendo su mentón.
Harry con una sonrisa de disculpa la apartó.
-Lo siento Ginny, pero no tengo tiempo, quizás esta noche. Tengo que irme corriendo al Ministerio, solo vine para verte y coger una túnica limpia, la mía esta hecha una mierda.
Cuando Harry salió, Ginevra Molly Weasley perdió el control sobre sus sentimientos y arrancó la pagina donde se enmarcaba a la parejita y la hizo trocitos pequeños lanzando gruñidos cargados de furia y vio con ojos entrecerrados como uno de los trozos contenía los ojos azules de Blaise Zabini con su pícaro brillo e hincó el tacón grueso sobre el trozo de papel una y otra vez.
Segundos después explotaba en un desconsolado llanto.
oOo
El tercer cigarrillo lo apagó con desinterés con el caro zapato, mientras tamborileaba los dedos contra la pared en la que estaba apoyado, miró de nuevo la hora y bufó. Le había preguntado al guardia a que hora salía y había pasado más de media hora y esa bruja seguía sin aparecer.
Aún Draco se preguntaba el porqué estaba allí. ¿Defender el honor de su amigo?. ¿Parar la abominable locura que significaba que cada vez que viera a su amigo, vería a esa sangre sucia como una más de sus apéndices?. La quería fuera de la vida de Blaise.
Y la Reina de Roma con unas gafas cuadradas de pasta horribles cargando un pesado bolso salía del edificio despidiéndose amistosamente del guardia de seguridad.
"¿Qué le ve?"
Su pelo siempre había sido un nido de ratas, tenía una cara muy normalita, nada fuera de lo normal. Cuando Blaise siempre se había buscado compañías de físico bastantes despampanantes. Draco no lo comprendía, avanzó hacia ella cuando vio que la mujer iba a desaparecerse. Y la cogió del brazo haciendo que la mujer ahogara un grito de sorpresa, Draco fue rápido y sacó la varita registrando el lugar donde Granger pensaba desaparecerse y con un hechizo, Draco localizó el lugar y ambos con un sonoro "plop" desaparecieron del lugar.
oOo
La aparición había sido accidentada por la rapidez en la que la cogió del brazo y rastreó el lugar donde Granger quería aparecerse, fue como si se hubiera caído un sitio alto, acabó besando el suelo del lugar y cuando alzó la mirada unos ojos diamantinos felinos lo miraban fijamente. El hocico aplastado del animal se arrugó y el gato canelo maulló irritado y le dio la espalda alzando su cola y se fue al lado de su dueña, quien se colocaba torpemente las gafas recogiendo las cosas esparcidas de su bolso.
-¡Eres un imbécil, Malfoy!
Desde su cajón el gato de Hermione maulló su aprobación, desde luego no le hacia mucha gracia que ese humano descolorido invadiera su territorio.
-El hechizo debería haber salido bien. – Creyó conveniente disculparse.
La mujer se levantó del suelo al mismo tiempo que el hombre.
-Idiota, ¿y a ti quien te da derecho de seguirme a mi apartamento? – Le replicó iracunda.
Draco ardió de furia.
-¡El mismo derecho que te dio a ti, engatusar a mi mejor amigo, sangre sucia!
Todo rastro de furia se esfumó en Hermione.
Draco la miró descolocado cuando la mujer se echó a reír divertida. ¿Dónde estaba la gracia?
-¿Te has vuelto majara, o qué?
-¡Estas celoso!
"¿Qué?"
-¿Qué?
Ella sonrió con triunfo mientras se sentaba en el sofá y encendía una cosa cuadrada gris que tenía imágenes en movimiento. Draco perdió durante la atención la atención al contemplar estupefacto el aparato muggle, pero luego recuperó el hilo de conversación.
-Yo no estoy celoso.
-Por favor te agradecería que te fueras, no eres bien recibido.
Draco fulminó a la bola de pulgas, cuando el gato maulló que estaba completamente de acuerdo con su ama.
"Se cree que porque se haya comprometido con Blaise, le voy a tener alguna clase de consideración"
Avanzó rezumbando furia por cada poro y la agarró del brazo levantándola de ese cuchitril que ella llamaba sofá.
-Vete de la vida de Blaise, o atente a las consecuencias.
Hermione sonrió.
-¿Y si te digo que no, que vas a hacer?.¿Ponerte a patalear hasta que alguien te haga caso?. Es lo mejor que se te da – Sonrió divertida.
Él acercó su cara a la de la mujer y entrecerró los ojos.
-¿Quieres probar de lo que soy capaz?
Hermione lo miró con ojos oscurecidos y se mordió el labio inferior nerviosa, negó.
-Apártate, Malfoy – Dijo con seriedad.
"¿O sino que me harás?" Iba a preguntar con mofa, cuando ella comenzó a forcejar violentamente contra las manos que apretaban sus brazos reteniéndola, Draco se rió mientras ella le regalaba un gemido lastimero.
-Suéltame – Siseó rabiosa, rindiéndose.
Draco se quedó paralizado cuando se dio cuenta de que el cuerpo de la sangre sucia estaba pegado al suyo, los pechos llenos se aplastaban contra su pecho, cadera contra cadera y la única separación eran sus barbillas, la de él llegaba a la altura de su frente, y la de ella al hueco de sus clavículas, pero ahora ella la alzaba con rebeldía.
Los ojos castaños parpadeaban con furia esperando pero no separándose un milímetro de los suyos, era valiente y no le temía. Pero Draco si que se temía, porque comenzaba a ver los pequeños ingredientes de aquella rara y sutil belleza que era la sangre sucia. Su mente voló hasta el baile de cuarto curso, y Draco por primera vez se reconoció lo innombrable; ella había estado preciosa del brazo del gorila de Krum.
Tenia una naricita pequeña y rebelde, los labios carnosos y pequeños se apretaban con rabiosa fuerza y los ojos castaños – nunca le habían interesado los ojos oscuros, prefería los ojos exóticos – estaban rodeado por un manto de pestañas que sin rímel alguno era el sueño dorado de cualquier mujer. Ahora que lo veía bien el pelo de Granger tenía su carácter; indomable.
"Mierda, esto no puede estar pasando"
-¿Me sueltas… por favor? – Preguntó balbuceando Hermione al tiempo que el rostro sonrosado ardía rojo como el color de su antigua casa.
Draco elevó una ceja, aun perdido en sus cavilaciones.
Hasta que se dio cuenta de algo.
Mientras la analizaba concienzudamente no había hecho otra cosa que pegarla contra su recién formada erección y después por instinto restregar sus caderas contra las femeninas.
Draco huyó.
Quizás no era tan valiente como decía ser.
Huyó como el chiquillo adolescente que se asustaba a la mínima de problemas.
Pero esta vez huyó de su propia vergüenza.
Hermione cuando él desapareció se quedó sola completamente helada, solo acompañada por los maullidos demandantes de su gato y el corazón bombeando frenético contra su oído.
Las rodillas le temblaban.
oOo
La redacción del Quisquilloso era un lugar tan extraño como su misma directora. De los estantes colgaban atrapa sueños y cosas que el hombre cuando las veía no daba crédito a sus ojos, era mejor así, porque sino acabaría teniendo pesadillas. Avanzó por el extraño lugar atestado de brujos que escribían en su vuela plumas a toda velocidad y hablaban entre ellos entre murmullos, hasta la puerta del fondo.
Pero no pudo llegar hasta el pomo de la puerta, como un ciclón un fotógrafo se había cruzado en su caminó y el hombre retrocedió cuando el joven no dudó en fotografiarlo, dejándolo ciego temporalmente con el flash, bufó quitándose las gafas y se rascó los ojos, mientras oía la risa nerviosa de su atacante.
-Hola, Harry – Cuando el hombre recuperó la visión, vio a Colin Creevey sonriéndole como antaño, como si fuera un ídolo inalcanzable. A Harry en Hogwarts le parecía gracioso, pero ahora que Colin era el fotógrafo del Quisquilloso el chico cada vez que lo veía lo dejaba ciego temporalmente fotografiándolo sin su permiso.
-Hola Colin – Saludó con una fingida sonrisa - ¿Está Luna en su despacho?
El chico se encogió de hombros, como la mitad de la plantilla del Quisquilloso no sabían absolutamente nada de la mujer hasta que llegaba la hora de llevar los artículos a la imprenta. Así que Harry dándole una palmadita en el hombro a su viejo compañero de casa en el colegio abrió la puerta del despacho de Luna.
-Harry Potter, siempre es un placer contar con tu presencia – Luna con los años no había cambiado, siempre hablaba de esa forma tan rara, como si no encontrara interés a las palabras verbales, y jugaba a hacer acertijos con ella, aburrida de la forma con los que los demás seres humanos se comunicaban. Esa tarde se hallaba recostada en el sofá que estaba frente a su escritorio mientras tenía unos palillos orientales en las manos y jugaba con un hada que revoloteaba lanzando risitas picaras a sortearla.
Luna tenía costumbres muy raras.
-¿Vienes a preguntarme si conozco lo que se cuece en el mundo real? – El chico asintió, ella sonrió cuando atrapó con suavidad una de las piernecitas del hada y después la soltó, comenzando de nuevo el juego – Mi madre creía que el matrimonio era algo más que lo que el mundo quiere vendernos – Su mirada de por sí soñadora, brilló repentinamente - ¿Crees en las auras?
"¿Auras?"
-Bueno… - Dijo no muy seguro de decir si o no.
-Tu aura es verde… Sí, resulta una coincidencia encantadora que tenga la misma tonalidad de tus ojos, de los colores de Slytherin, y ese avada kedavra por el que sobreviviste con solo once meses, pero el verde te persigue, quieras o no. Tu aura es esperanza y muerte.
-¿Muerte? – Se atragantó, aunque debería estar acostumbrado a las conversaciones con su amiga.
Por primera vez lo miró de reojo con sus pálidos ojos azules.
-La muerte está muy ligada con el renacimiento, y en tu caso es un hecho que ha cobrado muchas veces realidad – Volvió a centrarse en su entretenido juego – Sin embargo algo acosa a tu aura, una sombra llena de incertidumbre y muchos porqués que no puedes resorber, o no quieres hacerlo. Claro, el miedo es tan clásico entre nosotros, tenemos miedo a lo que no podemos ver, o entender.
Harry frunció el ceño.
-¿Qué estás insinuando?
Ella fue por primera vez directa.
-¿A que le tienes miedo, hombre que vivió? – Sonrió.
¿A qué le tenía miedo?. Bueno, muy fácil, a enfrascarse en algún tipo de locura similar a las de sus años atrás, o acabar muerto por algún esbirro que tuvo la suerte de salir vivo o sin pisar Azkaban. Sí, esa era el tipo de cosas que Harry temía. Sin embargo cuando volvió la vista hacia Luna ella ya se había levantado de aquel viejo sofá lleno de parches y caminó descalza hacia él, sonriendo.
-El mal nunca permanecerá. La luz y la oscuridad se necesitan mutuamente para coexistir, no debes temerle a la oscuridad, solo tenerle el respeto que se merece. De por sí la oscuridad no es maligna, pero cuando alguien manipula los hilos de ese elemento puede hacer mucho daño, pero para eso está la luz: tu. ¿No?
Harry asintió desorientado.
-No has venido a que te haga preguntas, quieres saber las respuestas – Luna negó con la cabeza – Y solo tú puedes descubrirlas… - Pasó su mano por la mejilla rasposa del hombre por el inicio de barba.
Por unos segundos cerró los ojos, mimado por la caricia, pero luego frunció el ceño moviendo los parpados.
-No estoy muy seguro de casarme con Gin – Respondió con voz culpable – Sé que llevamos bastantes años juntos, y es una temeridad por mi parte, decírtelo a ti, su mejor amiga…
-No hay un termómetro que mida la amistad que hay entre Ginny y yo, y la compare con la que tengo contigo, Harry Potter – Le regañó con suavidad – ¿Sino estás seguro de casarte con Ginevra, entonces porqué fuiste quien realizó la preposición?
-Porque era lo correcto… Somos pareja desde séptimo curso… y ya han pasado seis años – Suspiró – Además, no creo que Ginny hubiera podido perdonarme que deje apartado tantos años el tema…
-Necesita compromiso – Sentenció – pero… ¿lo necesitas tú?
¿Lo necesitaba él?. Claro que sí, él quería una familia, con la que sentirse rodeado. Hijos, una esposa amante y una casa en la que retirarse del mundo, pero cada vez que ponía la cara de ese futuro a Ginny las dudas le asaltaban. ¿Ella era la indicada?. Una parte de él le reprochaba que no debiera tener esas dudas, porque Ginny le amaba de verdad y se sentía desolado porque estaba traicionando ese sentimiento, pero después la culpabilidad se esfumaba por culpa del enfado, porque él era el único que llevaba la carga de esas dudas.
-Si, lo necesito – La miró fijamente.
Ella sonrió.
-¿Con ella?
Harry enmudeció.
Luna le dio la espalda mientras cogía con suavidad a su pequeña compañera y la acostaba en el regazo de una margarita que estaba en la maceta de su escritorio.
-¿Porqué te estoy explicando estas cosas?
-Porque soy tu amiga… ¿No? – Lo miró sobre su hombro, mientras miraba como el Hada reposaba con tranquilidad en la flor.
Continuará...
