Un nuevo intento.

A/N: Antes que nada quisiera agradecer a "Soi Yo" por tomarse la molestia de escribirme, me ha levantado el ánimo, muchas gracias. ^^

Disclaimer: Creo que se me olvidó mencionarlo antes, pero es evidente que ninguno de los personajes me pertenece (al menos no hasta que yo me invente uno, que aún no está decidido) y he de decir también que lo siento si las personalidades no cuadran muy bien.

Bueno, ahora sí, vamos con el siguiente capítulo, espero que les guste a las personas que me leen.

Así que ahí estaban las dos chicas, bebiendo sake, al final Yoruichi se había resignado, además odiaba el sabor de la leche con "unas pocas gotitas" como había dicho su amiga aunque sinceramente parecía que había más alcohol que leche.

"Bueno, al parecer las cosas no fueron del todo como lo planeamos, ¿no?" Tomó otro sorbo de sake notando como su cara se ponía cada vez más roja por culpa del alcohol consumido. La verdad es que hasta el momento apenas había hablado, solamente de cosas sin demasiado significado.

"No siempre pueden salir bien las cosas, supongo." Le respondió un poco seria, se notaba que no había bebido tanto como su compañera, pero de todas formas, no estaba del todo borracha. "Además" Tomó otro sorbo como si le fuera a dar coraje para lo que iba a decir a continuación. "Lo que nosotros pretendíamos conseguir, lo conseguimos, no podíamos hacer nada ante la traición de Aizen, está claro que, como dijo, la había planeado tiempo atrás." Su semblante era un poco serio, está claro que la seguridad y el estado de la Sociedad de Almas no le importaba tanto como solía cuando ella formaba parte del Gotei 13, sin embargo, el saber que el equilibrio mundial estaba en las manos de todos ellos y también el saber que bastantes de las personas que formaban la Sociedad de Almas eran si no amigos, eran conocidos, hacía que se preocupase por toda esa situación.

"Tienes razón, supongo que la única pega que se os puede poner es la poca discreción que tuvisteis y que al final casi todos, por no decir todos, terminasteis enfrentándoos ante un capitán o capitana, claro." Levantó su mirada hacia el rostro de su amiga la cual sabía de qué quería hablar y no le hacía mucha gracia, no le parecía el lugar ni el momento indicado y mucho menos le parecía que Kuukaku era la persona con la que tenía que hablar sobre el tema.

Rápidamente estaba pensando en una forma con la que cambiar el tema y protestar por lo que había dicho pues ella no podía haber sido mucho más discreta. "Así es y la verdad es que muchos salieron con daños notables." Yoruichi tenía la boca abierta, sin embargo, no era ella la que había hablado miró hacia atrás para ver a un shinigami con el pelo largo y un gorro. "Los humanos que iban contigo tenían habilidades inquietantes, por no hablar de que un Quincy estaba entre vosotros." Cuando sintió la mirada de las dos chicas sonrió de una forma característica suya y se llevó una mano a la nuca rascándola levemente. "Vaya, perdón no debí haber molestado, creo, ¿os importa si me uno?" Pese a que las chicas todavía no habían contestado estaba ya acercando una banqueta a donde estaba Yoruichi y pidiendo una botella de sake.

"Vaya Syunsui, es una sorpresa verte por aquí, me alegra que digas eso de mis pequeños aprendices, he podido sentir que te topaste con uno tú también." Pese a que no lo fuera a decir en alto, Yoruichi esta aliviada de que él hubiera llegado, estaba segura de que no podría soportar la conversación que su amiga tenía preparada.

"Así es, pese a que no haya podido dañarme, su poder me asombró, es extraño."

"¿Qué te hizo venir hasta las afueras de la Sociedad de Almas? Es raro que un capitán se pasee por aquí como si nada." Kuukaku se veía un poco molesta por la interrupción pero no le preocupaba había tiempo suficiente.

"Oh, la verdad es que el Seireitei está bastante alocado, así que he decidido pasarme por aquí, además, me apetecía hablar con mi vieja amiga." Yoruichi simplemente pudo reír, en parte por la cogorza que llevaba.

Continuaron hablando así durante toda la noche hasta que la teniente del octavo escuadrón notando que su capitán estaba bastante ebrio. "Nanao-chan" Exclamó el hombre al ver que su teniente se acercaba a él con una cara con la que se daba a entender que no estaba alegre de ver así a su capitán y claramente tampoco se alegró de ver a las otras dos chicas en su estado, Kuukaku ya durmiendo sobre la barra dejando que un hilo de saliva caiga sobre la barra. Ante eso la teniente desvió su mirada pues le parecía algo bastante desagradable.

"Es tarde capitán, debemos irnos ya, el Comandante General ha concertado una reunión de capitanes para mañana a primera hora." Tras decir eso Syunsui se despidió de Yoruichi, no se molestó en hablarle a Kuukaku pues sabía que no le iba a contestar o en el peor de los casos le pegaría, para acto seguido emprender su camino hacia el Seireitei, hacia su cama más precisamente.

Era por la mañana, muy pronto a decir verdad, no es que no estuviera acostumbrada a despertarse tan temprano ni mucho menos, sin embargo, ese día estaba especialmente cansada. Desde que se había del Sokyoku no había podido dejar de pensar en todos los acontecimientos de aquel día.

Al final había ido a parar a un pequeño bosque que había en las afueras del Seireitei. Soltó un suspiro retenido y con aire frustrado y se tumbó en la hierba ligeramente mojada sintiendo que hacía bastante calor pensando en donde estaría su haori, sin embargo lo dejó pasar pues no lo veía del todo importante.

El ver que su sensei seguía siendo más fuerte que ella no hacía más que frustrarla más, tanto que no se había dado cuenta que estaba clavándose las uñas hasta que sintió la sangre que emanaba de su muñeca izquierda en sus dedos. Tras chasquear la lengua se levanto y decidida a seguir intentando superar a Yoruichi comenzó a entrenar intensamente con la mente en lo fuerte que puede llegar a ser y será.

No fue hasta que el sol se escondió que se dio cuenta de lo tarde que era y de lo cansada que estaba, las heridas que tenía de la batalla anterior todavía las tenía frescas, todavía le dolían. Aún así, como parte de su entrenamiento, se decidió a llegar a sus aposentos lo más rápido que pudo en las condiciones actuales.

Así que ahí estaba, con paso lento pero firme, yendo hacia el lugar donde sería la reunión e capitanes, sabía que todavía tenía tiempo, así que tampoco se apuró demasiado y eso se notaba en su expresión tranquila, pese a que su cabeza estaba revuelta. De camino hacia el lugar se tropezó con un hombre que le sacaba varias cabezas.

"Por favor Omaeda, ¿cómo puedes ser tan despistado?" Sintió que algunas migajas de lo que fuera que estaba comiendo su teniente habían llegado a su haori y eso la había cabreado aún más.

"Lo siento capitana, no era mi intención hacerle daño." Contestó el hombre pese a que tampoco le veía una gran cosa. Sin vacilar se terminó toda su comida y siguió caminando al lado de su capitana, en silencio, sabía que ella no era una persona que hablaba constantemente.

De pronto, no lejos de donde Soi y Omaeda tendrían que separarse para ir cada uno a su reunión, este volvió a chocar con alguien. Supuso que no sería alguien con demasiada fuerza pues decidió alardear delante de su capitana. "Oye, tú, deberías mirar por donde caminas, puedes buscarte problemas, pero no te preocupes, no haré nada, no creo que fuera just-"

"Vaya Omaeda, veo que no has sacado la fuerza de tu padre, así que creo que deberías ser tú el que se disculpe esta vez." Prefirió no dejar que terminase de hablar puesto que podría arrepentirse todavía más. Pasando del hombre, se giró levemente hacia la capitana con una sonrisa despreocupada en los labios pese a que se notaba su malestar, beber tanto no le había hecho bien. "Hola Soi Fon."

Viendo la escena desde un par de pasos de distancia de Omaeda, la capitana del segundo escuadrón no se molestó en hablar. Inútil… Pensó refiriéndose a su teniente, de verdad iba sin cuidado alguno. Al ver que su antigua sensei se acercó a ella no pudo evitar tensarse. "Omaeda" dijo en un tono un tanto alto como para estar buscando la atención de alguien que estaba tan solo a unos metros de ella, después de escuchar el saludo de Yoruichi. "yo me voy ya a la reunión y recuerda, yo no seré quien dé la cara por ti si es que llegas tarde a esa reunión. Un gusto verla Yoruichi-sama." Pese a que su orgullo le decía que no debía tratarla con ese respecto, su gran admiración que sentía hacia ella (pese a que odie reconocerlo) no le dejaba ser demasiado dura con ella.

Omaeda se giró hacia la antigua capitana viendo que esta se encogía de hombros para luego correr un poco y así juntarse de nuevo con su capitana. Mientras Yoruichi observaba anonadada como su antigua aprendiz seguía caminando hacia su destino sin mirar atrás, en verdad no esperaba que las cosas estuvieran tan frías entre ellas.

A/N: Bueno, lo prometido es deuda, el capítulo ha sido algo más largo, más o menos serán así de largos todos, espero que os haya gustado y ya sabéis, para cualquier cosa, review ^^