Capitulo 2: El joven semental con amnesia
Twilight y las demás habían llegado al cráter donde el joven había caído, pero no había nadie. Twilight empezó a examinar la abertura detalladamente, mientras Rainbow Dash y Applejack buscaban por los alrededores, tanto volando como caminando. Pinkie Pie, Rarity y Fluttershy se quedaron vigilando.
—Hmmmm, interesante... A pesar de que lo que ha caído ha sido algo pequeño, ha hecho un gran agujero. Un momento, ¿qué es eso? —dijo Twilight cuando vio la huella de un cuerpo en mitad del cráter—. Parece el rastro de un extraño ser —se acercó y lo examinó detenidamente.
—¿Y bien? ¿Has encontrado algo? —preguntó Pinkie Pie cuando Twilight subió pensativa.
—Bueno, al parecer no ha sido una estrella. Lo que ha caído del vórtice ha sido un ser desconocido, pero ya no está. Y no sé a dónde se ha dirigido —contestó Twilight, intrigada.
Rainbow Dash, que aún seguía volando, observó un rayo de luz blanca cerca de la salida del bosque Everfree. El rayo, producto sin duda de un poderoso hechizo, partía del suelo y se dirigía hacia el cielo, desvaneciéndose. Rápidamente la pegaso, aún sorprendida, bajó hacia sus amigas.
—¡Twilight! —exclamó—. Alguien ha lanzado un rayo mágico hacia el cielo, como si fuese un tipo de señal. Y lo ha hecho al principio del Everfree Forest.
—¡Es posible que sea la criatura del cráter! —dijo Twilight—. ¡Vamos!
Tardaron bastante en encontrar la salida, debido al aura engañoso del bosque. Twilight se preparaba para lo peor, pues era posible que tuviera que enfrentarse a una criatura desconocida y muy poderosa… pero la sorpresa de todas fue mayúscula, pues lo que encontraron fue un joven semental inconsciente.
—¿Quién es este poni y qué hace aquí? —preguntó Twilight—. ¿Y estas vestimentas? —señaló unos ropajes que estaban al lado del potro.
—No lo sé —respondió Applejack mirando al semental—, pero no parece estar bien.
—¡Bah! —espetó Rainbow Dash—. Seguro que está durmiendo —se acercó al potro y le gritó—. ¡Oye tú! ¡Despierta!
—Es posible… —susurró Fluttershy— que esté inconsciente.
—¡Hmmm!... —Twilight estaba pensativa—. Puede que haya sido él el que haya lanzado el rayo que ha visto Rainbow, ya que es un unicornio. Pero estas vestimentas… —entonces abrió los ojos como platos— ¡Sí…! ¡Es posible que este semental sea, de alguna forma, la criatura que ha caído en el bosque Everfree!
—¿Estás segura de eso, Twilight? —preguntó Rainbow Dash—. ¿Estás insinuando que esa criatura —señaló al unicornio— antes era otro ser diferente y se ha convertido en poni al salir del Everfree Forest? ¡Menuda bobada!
—Estoy completamente segura de que eso ha sido exactamente lo ha pasado —respondió la unicornio, afirmando con la cabeza—. Hay que llevarle a un sitio seguro hasta que recobre el conocimiento y nos explique qué ha pasado. Mi casa del árbol es el mejor sitio, pues necesitará tranquilidad —miró a Fluttershy, dándole a entender que, aunque su casa era la más cercana, el ruido de tantos animales era contraproducente—. Y nos llevaremos también sus ropajes… y también ese objeto —señaló una espada situada junto a las vestimentas—, para investigarlos.
—Parece pesado —dijo Applejack—, lo llevaré yo —asió el mango de la espada con la boca y se lo puso, de la mejor forma posible, sobre el lomo.
—Yo me ocuparé de la ropa —exclamó Rarity—. A pesar de que están desgastadas y rotas, parecen… interesantes.
—¡Voy a preparar una fiesta para cuando recobre el conocimiento! —Pinkie Pie tenía un brillo en los ojos—. Pero… no sé su nombre —su cara empezó a entristecerse—. ¡Necesito saberlo para ponerlo en la pancarta! —entonces volvió a sonreír—. ¡Ya sé! ¡Le llamaré "Azucarillo", por el color de su pelaje!
—No, Pinkie —replicó Twilight—. Hasta que no nos diga su verdadero nombre, le llamaremos "Dragon Heart", por su Cutie Mark —dijo, señalándola. Todas las demás se fijaron entonces en la Cutie Mark del semental. Era un dragón con una espada que lo atravesaba.
Con ayuda de Pinkie y Fluttershy, Twilight se cargó encima al joven unicornio. Todas se fueron hacia la casa-biblioteca. Una vez llegaron, lo situaron con cuidado en el suelo, pues su respiración era muy débil.
—Dejémosle aquí por el momento —dijo Twilight—, aunque necesita una cama. ¡Spike! —gritó—. ¡Necesito que vengas!
El pequeño asistente bajó rápidamente las escaleras del piso de arriba, pero se paró en seco al descubrir al joven semental.
—¿Quién es, Twilight? —preguntó, desconcertado.
—Es una larga historia, Spike —respondió la bibliotecaria, preocupada—. Prepárale una cama. Está muy débil y necesita atención médica.
Sin decir nada, el pequeño dragón marchó. Twilight y las demás miraron al unicornio, intrigadas. ¿Cómo se llamaba? ¿Lograría recuperarse? Y, lo más importante… ¿Sería amistoso? Al cabo de un rato, volvió Spike:
—¡Twilight! —dijo—. Ya está lista la cama.
—¡Genial Spike! —exclamó Twilight—. Muchas gracias.
Entre todas, con sumo cuidado, trasladaron al semental a la cama.
—Bien —dijo la bibliotecaria—, ahora ya me ocuparé yo de él. Muchas gracias por echarme un casco, chicas. Cuando despierte, os avisaré… ¿O preferís quedaros?
—Creo que será mejor estar juntas en esto —respondió Applejack—. Nos quedamos.
Las demás afirmaron con la cabeza y ayudaron a Twilight a cuidar del extraño unicornio. Poco después, el joven empezó a quejarse, aunque más bien susurraba. Su respiración mejoró, hasta tal punto que, entrada ya la noche, empezó a hablar.
—¿D-donde... estoy? —preguntó—. Uuugh, mi cabeza... Me duele muchísimo...
Entonces abrió los ojos y descubrió a su alrededor, mirándole fijamente, a las seis ponis de esa mañana. De un respingo, saltó fuera de la cama.
—¡AAAAAAH! —gritó— ¡¿Q-quienes sois vosotras?! ¡¿Q-qué queréis de mí?!
—¡Ho, ho! —rió Applejack—. ¡Tranquilo, vaquero! ¡Estás muy alterado!
El blanquecino unicornio estaba asustado y enfadado. Confuso, cerró con fuerza sus ojos marrones y, al volver a abrirlos, las seis ponis se asustaron. Ya no eran ojos normales, sino de dragón, con iris de color azul zafiro.
—¡APARTAOS DE MI! —gritó enloquecido—. ¡Quiero salir de aquí!
Las seis yeguas retrocedieron. El joven semental aprovechó la ocasión para correr hacia la puerta y salir pero, como aún no dominaba el caminar con cascos, perdió el equilibrio y cayó al suelo. Intentó arrastrarse por el suelo de madera hacia la puerta, pero Rainbow Dash le cortó el paso.
—¿A dónde crees que vas? —preguntó la pegaso con tono burlón.
En respuesta, el unicornio se incorporó y embistió directamente hacia ella. Rainbow entrecerró los ojos y permaneció desafiante en el mismo sitio, para apartarse en el último momento. Debido a la sorpresa y a la velocidad, el joven tropezó con la puerta y cayó nuevamente al suelo, quedando tumbado en mitad del umbral.
—¿Por qué? ¡¿Por qué?! —se lamentó el potro—. ¡¿Por qué no recuerdo nada?! —empezó a sollozar—. No recuerdo cómo he llegado aquí. No recuerdo cómo me llamo. No recuerdo quién soy… —entonces se desmayó.
—Vaya… —dijo Twilight—. No esperaba que tuviese amnesia…
Rainbow Dash y Applejack metieron al semental de nuevo en la casa y lo acostaron.
—¿Qué vamos a hacer? —preguntó Fluttershy—. No podemos dejarle así.
—Tranquila, dulzura —contestó la anaranjada granjera—. Cuidaremos de él hasta que recupere la memoria.
—Con la tienda y Sweetie Belle —comentó Rarity— no tendré mucho tiempo, pero intentaré echaros un casco.
—Preferiría dormir una siesta o hacer mis acrobacias —señaló Rainbow Dash—, pero voy a participar también en esto.
—Yo también ayudaré para que "Azucarillo" se recupere —Pinkie Pie sonrió.
Y así fue cómo las seis amigas empezaron a cuidar al joven semental para conseguir que recuperase su memoria.
