Los personajes no me pertenecen, son de la propiedad exclusiva de Rumiko Takahashi. Esta es historia es creada meramente por diversión y sin fines de lucro.
Summary: Enamorarse del matón de la escuela nunca fue una buena idea, pero ya estaba entre sus redes ¿Qué más se puede hacer? Solo dejarse llevar, era inevitable – Serie de drabbles.
Inevitable.
II
Chocolate negro.
Inuyasha nunca pensó que un día iba a estar en una situación así, era su primer día en el Instituto, y ya se había ganado un enemigo con el cual poder pelear a más no poder, no había pasado ni medio día y ya estaba herido, después de propinarle un susto a un empollón de clase supo dónde estaba la enfermería, donde supuestamente, según el chico, iba a ser atendido por un ángel con dotes de curación.
Y no esperaba encontrarse con una chica así.
Era pequeña, de seguro le llegaba a los hombros con suerte, tenía un frondoso cabello negro brillante, no era pálida de tez como le gustaban a él, tenía un color suave, se veía graciosa enojada, pero solo una cosa le atrapó completamente.
Esos ojos cafés.
Estaba nervioso, nunca en su vida había estado tan nervioso como ahora, no le salían las palabras y ella tampoco decía nada, de seguro estaba impactada por la cantidad de sangre que salía de su frente. Se acercó lentamente a ella, la chica de nombre desconocido no hizo un solo movimiento, ni mucho menos le despegó la mirada.
Cuando estuvo lo suficientemente cerca, comprobó que ella olía a chocolate negro, como aquel que se comió en la mañana antes de llegar al instituto. De sabor fuerte, embriagante y vicioso.
Necesitaba saber si ella tendría el mismo sabor.
Nota de autora: Gracias por la gente que se ha animado a seguir la historia, espero que comenten sobre que les parecen los pequeños drabbles. Pese a que sean cortos, espero poder seguir un hilo de historia sin en el que se tenga que profundizar demasiado. Cuídense mucho, y besos para todos.
