Hola :D Vengo con el segundo capitulo de mi fic, espero que les guste :D Gracias a todos por sus comentarios y apoyo!

-FlameWolfie

Reencuentro

-¡Es su última advertencia, intruso! ¡Si no abre la puerta de inmediato entraremos por la fuerza! ¡Por favor entréguese pacíficamente! –el soldado se alejó el altavoz de la boca, y esperó. Pero, de nuevo, no hubo ninguna respuesta –Habrán esa maldita puerta, ese gusano ya verá lo que es bueno…-ordenó al soldado que estaba a su lado.

Varios hombres se posicionaron al lado de la puerta, habían quitado uno de los cuadros de metal que conformaban la pared, dejando visibles una gran cantidad de cables. Uno de los soldados manoseaba cada cable con cuidado descartando los que no eran de la puerta. Finalmente dio con el par de cables correctos, los cortó y unió.

-¡Listo general!- gritó al momento que la puerta se empezaba a abrir lentamente.

-¡Posiciones!- ordenó el general a través del megáfono, todos los soldados apuntaron sus armas a la puerta.

La puerta se abrió completamente, dejando ver el interior de la habitación, estaba vacía. No había rastros del intruso ahí adentro, excepto tal vez por que la computadora estaba hecha pedazos. La pantalla tenía un enorme hoyo y los controles habían sido derretidos hasta quedar como una especie de montaña plateada y deforme.

-Entren ustedes- le ordenó el general a los tres soldados más cercanos a la puerta.

Los soldados asintieron y entraron con cautela en la habitación, apenas habían avanzado unos metros en el lugar cuando los otros soldados lanzaron gritos de alarma, los tres soldados habían desaparecido.

-¡¿Qué demonios?- gritó el general haciéndose paso entre sus tropas.

-¡Algo los jaló desde el techo!- le informó uno de los soldados con alarma a su general.

El hombre frunció el seño y fijo sus ojos bicolores en la habitación, de los soldados solo quedaban sus armas tendidas en el suelo.

Súbitamente el erizo cayó del techo sosteniendo a los tres inconscientes soldados.

-Creo que esto es de ustedes- dijo al momento que les lanzaba a los tres hombres, les cayeron de lleno en la cara a los que estaban alineados al frente, causando que estos cayeran sobre sus compañeros de atrás. Pronto todos se encontraron asfixiados bajo el peso de sus compañeros

-Hasta la vista, idiotas- les dijo Shadow sin romper su fría calma, pero con un cierto dejo burlón en su voz.

Saltó la maza de atrapados soldados y empezó a patinar en dirección al hangar.

"Debo darme prisa" pensó" En cualquier momento sonará otra…

-¡ALERTA! ¡TODAS LAS UNIDADES DETENGAN AL ERIZO SHADOW!-

…alarma. "

-Demonios- murmuró saltando hacia uno de los sistemas de ventilación del techo, quitó la ventanilla que la protegía y se introdujo en el túnel metálico. Segundos después un grupo de soldados pasó corriendo pasillo abajo.

Shadow suspiró, y empezó a avanzar a tientas en el túnel. No estaba muy bien iluminado, excepto por una que otra ventanilla, y aunque el erizo gozaba de una vista superior a la de cualquier mobian, avanzar por esos túneles era como estar ciego.

Se asomaba por cada ventanilla que pasaba, ni rastro del hangar, pero cada vez había más soldados. Después de un rato se sentó con cansancio y se limpio el sudor de la frente, para ser túneles de ventilación, no estaban muy bien ventilados.

-Un minuto…- Shadow se quito el guante de su mano izquierda, y puso la palma sobre la superficie, ahogo una exclamación y retiró la mano rápidamente. Estaba hirviendo.

"Deben de estar haciéndolo apropósito" pensó, empezó a sentir como el calor empezaba a traspasar el pelaje de su rodillas, se estaba quemando."Por si me quería escapar por los ductos…maldita sea"

Se puso de nuevo su guante y empezó a avanzar más rápido, internándose cada vez más en esos laberintos metálicos. Se detuvo después de un rato, jadeando se limpio el sudor de la frente y se sentó con cansancio en el túnel. En ese momento el suelo cedió, estaba sentado sobre una ventanilla. Rápidamente se sujetó de los bordes de la abertura. Intentó volver a subirse, pero el contacto con el metal, aun a través de sus guantes, le estaba quemando. No pudo soportarlo más y se soltó.

Cayó de pie sobre algo metálico. Alzó la vista extrañado, la ventanilla por la que había caído estaba a menos de un metro de su cabeza. Observó con una media sonrisa el transbordador en el que había caído. Finalmente había llegado al hangar.

Se deslizó de manera sigilosa dentro del vehículo, no veía ningún soldado en el hangar, pero con los de la GUN nunca se sabía.

Miró los controles del transbordador, y tras una leve vacilación sobre lo que debía hacer tomo el micrófono.

-¡Atención! ¡El transbordador, debe ser lanzado inmediatamente para que el intruso no pueda escapar!- dijo con tono militar, imitando perfectamente la voz del general.

-¡A la orden general!- exclamó el soldado a cargo de los lanzamientos. Le parecía extraño que el general llegara a medidas tan extremas para detener al intruso, sabía que el erizo era muy fuerte pero no era tan peligroso, ¿o si?

Sacudió la cabeza y preparó el lanzamiento, le convenía obedecer al general, no tenía muy buen temperamento.

-¡Que es esto! ¡ Yo no he ordenado ningún lanzamiento!- gritó con furia el hombre de ojos bicolor.

-Debe ser una equivocación, señor…- dijo con timidez el soldado que estaba a su lado.

-¡Cállate!- gritó con furia- ¡Ve y habla con el jefe de lanzamientos, y dile que yo no he dado autorización de ese despegue!- el soldado asintió y salió disparado por el pasillo.

"Eres muy listo Shadow, muy listo…" pensó mientras cargaba su pistola y se iba en dirección a la sala de mandos.

El trasbordador se empezó a alzar, hasta colocarse de manera parcialmente vertical.

El erizo estaba sentado en el asiento delantero con el cinturón puesto. La pantalla que tenía enfrente estaba empezando la cuenta regresiva.

10-9-8-7…

La cuenta se detuvo. Miró extrañado la pantalla, se dio cuenta de lo que pasaba cuando escucho la puerta del transbordador abrirse. Rápidamente se quitó el cinturón y saltó de su asiento. De inmediato tuvo que sujetarse de otro asiento para no caerse.

-Eres un erizo muy listo ¿no?- el hombre se sujetaba del techo con la mano izquierda a duras penas, mientras que con la otra mano sostenía una pistola.

Shadow frunció el seño y le lanzó una mirada asesina al hombre.

-¿Crees que con eso me vas a asustar?- empezó a avanzar hacia el erizo.

-No necesito asustarte…-replicó el erizo – Si eres listo saldrás por la misma puerta por la que entraste, darás la orden de que hagan el despegue y me dejaras en paz.

El hombre soltó una amarga y algo terrorífica risa.

-¿Es eso una amenaza? Creo que soy yo el que tiene el arma…

-Idiota, yo soy un arma – con estas palabras el erizo se lanzó hacia él con las piernas por delante. El hombre recibió la patada de lleno en la cara, soltó el arma y cayó contra la pared metálica del fondo de la cabina.

Shadow lo tomó por la camisa y lo levantó del suelo.

-Autoriza el despegue- ordenó con tono peligroso.

-Oblígame- escupió el hombre.

El erizo apretó los dientes y lo levantó más –Tengo una mejor idea, obliguemos a tus soldados- alargó una mano y tomó la pistola que yacía muy cerca de ellos. Luego arrastro al general hasta la parte delantera de la cabina, donde estaba el gigantesco parabrisas. El hombre intentó resistirse, pero era como un pajarito atrapado entre las garras de un león.

Había cinco asientos, uno enfrente de los otros cuatro, este designado para el piloto. Shadow lo obligo a sentarse en el asiento del piloto, lo más cerca posible del parabrisas. Le apuntó con la pistola.

-¿Hay cámaras de vigilancia viéndonos?- preguntó. El hombre le dirigió una mirada de desprecio, no contesto –Intentémoslo de otra maneara. Si alguien no responde por él, le volaré los sesos. – dijo por el micrófono mientras presionaba el cañón de la pistola contra la sien del hombre.

Hubo una breve pausa.

-Todo el lugar está vigilado…-respondió finalmente una voz desde los parlantes al lado del micrófono.

-Muy bien – dijo Shadow sonriendo.- Lancen el transbordador y dejaré a su general sano y salvo.

-¡No lo escuchen!- gritó el general -¡Aquí el jefe soy yo, y digo que no se lanzará na…!- El erizo apagó el micrófono con un movimiento .Tomó al hombre por el cuello y le golpeo la cabeza contra el respaldar de la silla.

-El que da órdenes ahora soy yo- le dijo en tono impersonal cerrando su mano en torno a la garganta del hombre. El general manoteo intentando liberarse, pero el erizo era casi cien veces más fuerte que él – Así que deja de jugar al valentón, ya que si me da la gana puedo matarte ya mismo. Y hacer lo mismo con todas las personas de la base…pero no lo haré, por que se que no es lo correcto. Pero…ellos no lo saben-sonrió- Así que mantendrás tu boca cerrada o te daré un puñetazo que te quiebre todo el cráneo, ya que tu muerte no me parece algo tan malo, ahora que lo pienso…

Shadow soltó al hombre. Este tomo una bocanada de aire y le lanzo una mirada de profundo odio al erizo.

-No, no, no – Shadow volvió a poner el cañón de la pistola en la sien del hombre. El general trago saliva, clavó la mirada en el suelo y se quedo quieto. –Da la orden- el erizo encendió el micrófono.

-Hagan lo que el erizo dice- ordenó finalmente.

-¡Ya lo escucharon!- afirmo el erizo con algo de jovialidad en su voz –Deben hacer lo que yo diga. Pues digo que hagan despegar esta nave, y recuerden, si veo que están intentando hacer otra cosa le volaré los sesos a este idiota al que llaman general ¿entendido?

-…como ordene- respondió a regañadientes la voz a través del parlante.

En unos segundos la cuenta regresiva empezó a correr de nuevo.

…6-5

Rápidamente el erizo tomó al hombre por el cuello de nuevo y lo arrastró hasta la puerta que se ubicaba en uno de los lados de la cabina.

-¿Q-qué demonios haces?- preguntó el general con un deje de pánico en su voz.

…4

-Prometí que no te volaría los sesos si hacían lo que decía, así que te dejaré libre para que vuelvas a tus malditas batallas sin sentido- jaló la palanca de la puerta, y esta se abrió con un chirrido. Tomó al hombre y lo sacó fuera de la nave, sosteniéndolo en el aire.

…3

-¿¡Vas por el cañón eclipse verdad!-contorsionó su cara en una sudorosa mueca de odio, agitaba los pies en el aire haciéndose ver bastante ridículo-¿¡Finalmente vas a acabar con nosotros!

…2

La expresión del erizo se transformó en una mueca de asco.

-A diferencia de gente como tú, mi vida no gira alrededor de matar o destruir. Ya no…- hizo una pausa en lo que los propulsores del cohete se encendían con un ruido ensordecedor. Acercó el hombre hacia sí –Voy a buscar a alguien que quedo olvidad ahí hace mucho tiempo y no pienso dejarla en ese cementerio por más tiempo…Hasta la vista, espero que una bala te atraviese el cerebro un día de estos.

…1

Con esas palabras y una sonrisa burlona, el erizo soltó al hombre. Este empezó a caer a gran velocidad, cuando súbitamente un grupo de sacos de arena detuvo caída. Levantó la vista algo aturdido, la puerta de la nave se había cerrado y esta despegaba emitiendo un rugido ensordecedor.

-Alguien que quedó olvidada ahí…- la imagen de la joven chica rubia de ojos azules apareció en su mente-Puede ser…- el cohete se perdió entre las nubes. Los ojos del general brillaron de manera extraña. Apretó los puños y se puso en pie con expresión seria –Si es ella quien está olvidada ahí, Shadow, te perdonaré. Pero si es alguien más de quien hablas…la arrancare lejos de ti y la mataré, tal como tú hiciste con María.

Lentamente la nave empezó a entrar en el destartalado hangar. El corazón del erizo empezó a latir con fuerza apenas sintió la leve sacudida que indicaba el aterrizaje. Se desabrocho el cinturón y se dirigió a la puerta de la nave lentamente, mientras hacia un ligero repaso mental del A.R.K. Si se perdía duraría horas, tal vez días en encontrar la cámara correcta, o podría activar el sistema de defensa. Realmente, prefería perderse.

Abrió la puerta y descendió de un salto al suelo metálico del hangar. Empezó a patinar en dirección a una enorme puerta oxidada en el fondo del lugar.

-¿Cómo demonios hacia yo para ubicarme?- se preguntó después de un rato, había logrado llegar a la habitación donde María había sido asesinada, se quedo mirando la puerta por unos segundos y siguió de largo, por razones obvias. Después de eso se había pegado la perdida del siglo tan solo para volver a la habitación antes mencionada.

Repasó el video mentalmente, Night Star había salido corriendo hacia la izquierda, recorriendo tal vez unos cuatrocientos metros y luego se había metido en ese callejón sumamente estrecho. Había inspeccionado cada una de las paredes en ese tramo y no había encontrado el dichoso callejón.

Se sentó al lado de la puerta con un bufido.

-Maldito laberinto…- no recordaba muy bien como se accionaba el sistema de seguridad, por lo que no podía arriesgarse a estar en un lugar por mucho tiempo. Apoyó una mano en el suelo dispuesto a levantarse, un chirrido lo hizo girar la cabeza hacia la izquierda. Su mano estaba puesta enfrente de la puerta la cual estaba abriéndose con algo de lentitud. En ese momento una luz roja parpadeante inundo el pasillo.

¡INTRUSO!¡INTRUSO!

-Me han llamado así tantas veces hoy que ya empiezo a pensar que ese es mi nombre - dijo de manera sarcástica mirando la luz roja con algo de pesadumbre.

En cuestión de minutos ambos extremos del pasillo estaban siendo bloqueados por dos pelotones de robots. Parecían calamares, tenían tres enormes y brillantes ojos azules y entre sus tentáculos flotaba una enorme bola de energía azul.

El erizo se puso lentamente de pie observo a los robots de manera nostálgica. Cuando él y Star eran niños habían jugado con uno de esos robots, ella lo había llamado "Craken" por su parecido con un calamar. Pero era casi seguro que él hubiera terminado hecho pedazos en la invasión del A.R.K

-Entréguese de manera pacífica- dijo uno de los robots con una extraña voz metálica.

-Lo siento, pero no puedo hacer eso. He venido por Night Star y no me iré sin ella-dijo cruzando los brazos sobre su pecho, preparado para lo que iba a pasar.

Los ojos de los robots brillaron con ira al oír mencionar el nombre de la muchacha.

Inmediatamente las esferas de los robots empezaron a lanzar balas de plasma hacia el erizo. Shadow ya estaba preparado, por lo que antes de que las balas lo tocaran se tele transportó justo detrás del pelotón que bloqueaba el camino por el que había huido Night Star.

Shadow rompió en una carrera supersónica antes de que los robots se dieran cuenta de su ausencia.

-Idiotas...- dijo en voz alta cuando ya se había alejado. De repente sintió un pinchazo de dolor en su espalda, soltó una maldición y se llevo una mano a la zona adolorida -Una quemadura…-murmuró mirando hacia atrás, los robots lo seguían a toda velocidad lanzando balas de plasma. Había olvidado que esas balas le podían hacer daño hasta a él.

Shadow dio un salto y esquivo por los pelos otro ataque. "Tengo que perderlos" pensó al momento que otra bala le daba en la espalda. Intentó aumentar la velocidad pero de inmediato sintió otro pinchazo de dolor, pero esta vez en una de sus piernas. Cayó de inmediato, intentó detener la caída con los brazos pero iba a tal velocidad que su cuerpo derrapó por un par de metros antes de chocar contra una de las paredes del pasillo.

Tenía todo su cuerpo cubierto de raspones y su espalda le dolía como nada. Se levantó a duras penas, en ese estado no podía correr y pelear así contra una de las pocas cosas que podía herirlo era un suicidio, pero no le quedaba de otra.

Uno de los robots se adelantó a los demás y llego con el erizo primero. Apenas lo alcanzó abrió fuego contra él. Shadow se apresuró a poner sus brazos a manera de protección.

Las balas le dieron directamente por todo el cuerpo, dejándolo lleno de quemaduras por todas partes. Cuando la lluvia de balas cesó ya no se podía mantener en pie, cayó al suelo pesadamente.

Levantó la cabeza con esfuerzo y se topó con el callejón que había estado buscando.

"Demonios, no me puedo mover…"pensó al momento que el resto de los robots llegaban a la escena "Tan cerca…Night Star, hermana…" las esferas de todos los robots empezaron a brillar, lo que indicaba que planeaban darle el golpe final al erizo.

"No puede ser…el amo ¿está vivo?"

"Es correcto, está muy cerca…y está mal herido"

"Ama…además de la esencia del amo Shadow siento la de varios robots y se está incrementando. Eso quiere decir que van a atacarlo…"

"No creo que aguante un golpe como ese, necesito ayudarlo…pero no puedo despertar, esto es lo mas consiente que puedo estar por ahora, lo único que puedo hacer es establecer mi contacto telepático contigo…"

"Ama, puedo transformarme, ya que es algo que puedo hacer con mi mente y con eso romperé esta cosa…"

"Por favor, hazlo Luna, ¡salva a mi hermano!"

Shadow levantó la cabeza con esfuerzo y clavo sus ojos rubí en los robots. El brillo que emitían era tal que apenas podía distinguirlos.

"No es posible…no puedo terminar así" apretó los dientes con furia, y sin despegar su mirada de los robots se puso en pie lentamente. Colocó ambos brazos sobre su pecho a manera de protección preparado para el golpe, los robots se quedarían sin energía después de realizar el ataque, por lo que si lograba sobrevivir todavía podría buscarla. Pero en su estado no estaba muy seguro de poder hacerlo…

En ese momento sintió una fuerte presencia, justo detrás de él. Era una energía potentísima, los robots parecieron notarla también ya que retrocedieron un poco instintivamente. Y tal vez fue por eso que justo en ese instante lanzaron unas gigantescas esferas de plasma hacia el erizo, aun cuando no se había cargado completamente su ataque.

Shadow cerró los ojos con fuerza y esperó el impacto.

Una nube de polvo y fuego se alzó al momento que se escuchaba la explosión.

Shadow abrió lentamente los ojos y comprobó con asombro que seguía entero. Una nube de humo lo cubría, miró hacia atrás, de donde el humo provenía. En medio de la pared metálica había un agujero por el cual podía pasar un elefante sin problemas, los bordes estaban derretidos y de ellos salía aquel humo.

-¿Qué demo…?-las palabras se congelaron en sus labios al notar lo que lo rodeaba, se encontraba entre las musculosas patas de una leona de pelaje negro, con una maraña de pelaje blanco en su barriga y con la punta de sus patas delanteras color blanco. Un par de gigantescas alas emplumadas estaban plegadas sobre su espalda, un gruñido emergió de su garganta al momento que clavaba sus gigantescos ojos azules en el erizo.

"¿Se encuentra bien, Amo Shadow?" dijo de repente una voz femenina en su mente.

El erizo asintió con lentitud y una cara de idiota estampada en su rostro.

Los robots miraban a la leona con la misma expresión de Shadow (excepto por que no tenían bocas). La leona sonrió y luego les lanzó un rugido, los robots salieron disparados en distintas direcciones, muertos del pánico.

La leona se volvió sobre sí misma y se paró frente al erizo, una sonrisa estampada en su rostro. Seguidamente se lanzó sobre él y le pasó su enorme lengua por toda la cara al sorprendido erizo.

"¡Amo Shadow! ¡Lo he extrañado mucho! ¡Amo!" la leona siguió lamiéndolo hasta que Shadow quedo casi ahogado en baba.

-Luna…ya… ¡basta!- gimió intentando quitarse el hocico de la leona de encima con ambas manos. Luna se separó de él y se le quedo observando mientras él se quitaba la baba de todo el cuerpo

–Me alegra verte también…-dijo finalmente poniéndose en pie con algo de esfuerzo, alargó una mano y le acarició la nariz a la leona. Luna lanzó un ronroneo y cerró los ojos disfrutando la sensación. Pero rápidamente se separó de él y levantó las orejas como si hubiera escuchado algo.

"¡Por poco lo olvidaba! ¡Ama Nighty!" grito en la mente del erizo con algo de fuerza. Seguidamente saltó al erizo y se metió por el enorme hoyo que recién había sido abierto en la pared.

Shadow la siguió con el corazón palpitándole con velocidad en el pecho, la habitación también estaba llena de humo, apenas se podía ver. De repente se escuchó el sonido de un cristal rompiéndose y luego un leve golpe, como si algo se hubiera caído. Shadow se abrió paso entre el humo.

-¿Luna?- llamó Shadow a la leona mientras tosía un poco a causa del humo. Podía distinguir su difusa y enorme figura justo enfrente de él.

Súbitamente la leona batió las alas con fuerza y el humo se dispersó de inmediato. Finalmente el erizo pudo distinguir a la leona, se veía majestuosa con sus enormes alas abiertas de par en par, pero Shadow no se fijo en eso. Se fijo en la figura que descansaba la cabeza sobre una de las patas delanteras de la leona, al lado de una enorme capsula quebrada en miles de pedazos. Sus ojos cerrados, sus largas pestañas parecían cortinas. Tenía el cabello sumamente largo, sus púas llegaban hasta peluda y larga cola con punta blanca, y su despeinado fleco le tapaba casi por completo los ojos. Sobre la piel de su rosado hocico tenía puesta una mascarilla que no dejaba ver su boca. Night Star parecía estar dormida plácidamente, apoyada sobre el lado derecho de su cuerpo, ambos de sus brazos tendidos al lado y sus piernas ligeramente encogidas.

Shadow caminó lentamente hacia la erizo y se acuclilló a su lado. La tomó en brazos y la levantó un poco del suelo, Luna quitó su pata y se sentó al lado del erizo, bajó su enorme cabezota y los miró a ambos.

Con cuidado Shadow le quitó la mascarilla y la puso a un lado, la chica tosió un poco y arrugó el ceño. Abrió los ojos con pesadez, estos eran de un purpura intenso, los volvió a cerrar con cansancio.

-Night Star…- la llamó su hermano, sacudiéndola un poco para ayudarla despertar. La chica gimió en sueños y abrió los ojos de nuevo, y parpadeó un par de veces haciendo bailar sus largas pestañas. Miró a su alrededor confundida, cuando su vista se detuvo en el erizo negro, su corazón se paro.

-¿Hermano?- su voz temblaba

Shadow sonrió, sintiendo sus ojos húmedos. –Hola, hermanita…

La chica le lanzó los brazos al cuello y lo abrazó con fuerza, hundiendo su cara en el hombro de su hermano, mientras torrentes de lágrimas caían por su cara. Shadow la abrazó a su vez.

-Pensé…que estabas muerto…-sollozó ella en su hombro.

-Lamento haberte asustado de esa manera, pero aquí estoy, y no me volveré a ir. De ahora en adelante estaré aquí para cuidarte…- se separó un poco de ella y la miró a los ojos con ternura. Le acarició la mejilla de manera paternal, limpiándole las lágrimas. Night Star le dedico una pequeña y algo temblorosa sonrisa.

Ambos, finalmente se acababan de reencontrar. Los dos proyectos de la destrucción, los dos hermanos…

"Todos estamos juntos de nuevo, amos" dijo la voz de Luna en las mentes de ambos mientras la leona les sonreía "Yo me encargaré de protegerlos a ambos, de proteger a nuestra familia…" Luna restregó su enrome cabeza contra ambos, los dos erizo abrazaron la enorme cabeza del animal.

Pero su reunión fue interrumpida por un súbito grito.

-¡FUEGO!

Rápido como un rayo Shadow levantó a su hermana en brazos y saltó hacia un lado esquivando la lluvia de bolas de plasma. Luna se quedo en su lugar, cerrando las alas alrededor de su cuerpo a manera de protección, las balas apenas le hicieron cosquillas.

Shadow y Nighty clavaron su vista en el lugar del cual habían venido los disparos.

Ahí estaban de nuevo, los robots que asemejaban a gigantescos moluscos blancos. Las esferas entre sus tentáculos brillaban mientras empezaban a cargar otra oleada de balas, habían traído refuerzos.

Abrieron fuego de nuevo, Luna saltó enfrente de los dos hermanos e hizo un escudo con sus alas, devolviendo la mayoría de los disparos. Los robots soltaron una oleada de quejosos grujidos cuando se hubieron quedado sin balas.

-¡Night Star quédate…!- antes de que Shadow pudiera terminar, su hermana se escurrió entre las patas de Luna y se lanzó contra los robots.

Le propino un puñetazo en la cabeza al primero, saltó sobre la cabeza del otro, le dio una patada giratoria al tercero y lo mando a volar contra cinco de sus compañeros. El resto de los robots se lanzaron sobre la joven con los tentáculos por delante apenas esta cayó al suelo.

La erizo purpura sonrió con malicia, levantó su mano derecha hacia ellos.

-¡Chaos…SPHERE! – una oleada de rayos purpura emergieron de su mano y se impactaron contra todos los robots creando una nube de humo.

Shadow y Luna contuvieron el aliento mientras el humo se dispersaba, todos los robots se hallaban en el suelo, unos inconscientes, otros apagados. Solo Night Star se hallaba de pie, y sostenía en su mano izquierda al único calamar que quedaba relativamente entero.

Este no tenía ninguna esfera entre sus tentáculos, y era de color celeste en lugar de blanco y con un solo par de ojos de color amarillos. Además de que este si tenía boca. Shadow lo reconoció, era el inofensivo Craken, su amigo de la infancia.

-¡Déjame maldito!- gritó el pequeño con voz aguda – ¡No podrán tener al proyecto Night Star, yo no los dejaré! – se agitaba entre la mano de Nighty mirando en dirección a una pared.

-Craken…- lo llamó la erizo, pero el robot siguió gritando y moviéndose. La chica suspiró y tomó una bocanada de aire- ¡CRAKEN SOY YO!

El calamar dejó de retorcerse y volvió su diminuta cabeza hacia la joven, abrió los ojos como platos antes de lanzarse al cuello de la joven y abrazarla con fuerza – ¡Nighty!- gritó con lágrimas de felicidad saliendo de sus ojos robóticos. La chica abrazó al robot a su vez, sonriendo.

Shadow se quedó petrificado unos segundos más, antes de poder murmurar algo.

-Es…increíble…- dijo con los ojos muy abiertos.

¨Por supuesto que lo es, Amo Shadow. Después de todo es su hermana…" le dijo telepáticamente la leona, movió su cola de un lado a otro de manera juguetona y camino hacia su ama. Shadow detrás de ella.

Craken le hablaba atropelladamente con Night Star, el pequeño robot hablaba muy rápido. La erizo lo escuchaba con atención, tenía al pequeño calamar sentado (o parado…o lo que fuera que hiciera un calamar al estar sobre algo que no se agua) en sus manos.

-…Es demasiado difícil hacer que todos me hagan caso, desde que ustedes se fueron ha habido innumerables revueltas entre los robots, las he parado como he podido, pero aún así…

Shadow miró al animalito robot con curiosidad. Es cierto, recordaba a Craken, pero nada más eso. No recordaba cómo era, cuanto habían compartido cuando eran niños, nada…

Súbitamente el robot dejó de hablar, y miró al joven erizo, percatándose de su presencia. Sus ojos amarillentos se volvieron a abrir como platos.

-¡SHADOW!- saltó de las manos de su hermana y se lanzó contra el cuello del erizo, rodeando este con sus tentáculos y dándole un fuerte abrazo.

Las mejillas del erizo empezaron a tomar un tono azulado.

-Craken…no…aire…- murmuró con un hilo de voz.

-Oh, lo siento…- el calamar dejó de abrazarlo y se dejó caer en el suelo enfrente de Shadow. El erizo dio un par de bocanadas de aire, mientras les lanzaba una mirada de reproche a Luna y a Star, quienes se tapaban sus bocas para no romper en carcajadas. –Es que…es tan… emotivo que todos…y ustedes y-y-y…¡WAAAAAAAAAAAAAAAAA LOS EXTRAÑE MUCHOOOOOOOO!

Se volvió a lanzar a los brazos de Nighty. La chica acaricio la cabeza del animalito a manera de consuelo, mientras sus propios ojos se humedecían.

Shadow no pudo evitar sentir un súbito impulso, un impulso de protegerlos, a todos de cualquier mal. Evitar que lo que quedaba de esa dispareja familiar volviera a derramar más lágrimas de las que ya había derramado…

-Tranquilo…- dijo el erizo con voz suave mientras se acercaba al calamar y le daba unas ligeras palmadas en la cabeza- Ya nunca más estaremos solos…

-Robada…

Murmuró Night Star, mas con cansancio que con enojo, al llegar al hangar. Sus vivaces ojos purpúreos estaban fijos en el transbordador que su hermano había usado de transporte.

Craken flotaba alrededor de dicha nave junto con Luna. La felina ahora tenía la forma de una pequeña gata-chao negra alada.

-Elemental, propiedad del gobierno si no me equivoco…- murmuró el calamar mientras examinaba la estructura del vehículo- Está demasiado bien diseñada como para que sea de otra forma…

-¿Y que tiene?- respondió el erizo negro a la defensiva, mirando a su hermana.

La chica señalo de manera perezosa un enorme logo en una de las alas de la maquina, en el cual se leían en letras blancas y enormes: G.U.N

-Eso…- dijo ella, como si esa fuera la respuesta al significado de la vida. Shadow arqueo una ceja sin comprender. – Les acabas de dar otra razón para querer despedazarnos, además de "informarle" al querido general de mi existencia…

-Bueno si, lo hice. Pero esos payasos no….¡¿Cómo sabes lo del general?- preguntó de repente en shock. Ella lo miró como si fuera una especie de retrasado.

"Ama Nighty, creo que no recuerda más de lo que pensábamos…" dijo en la mente de ambos la voz de la gata, al momento que esta volaba sobre la cabeza de la erizo junto con Craken. Ambas intercambiaron una mirada de complicidad antes de que la gata siguiera hablando" Amo, Night Star y yo somos capaces de establecer conexiones, conexiones psíquicas…"

-¿Conexiones…?- sintió un ligero dolor en la cabeza- Hm…no lo recuerdo muy bien…

La gata prosiguió.

"El profesor pensó que esta habilidad sería útil en batalla. Ya que es esta la que me permite hablar por medio de la telepatía, la ama Nighty también puede hacerlo.

"Pero ambas solo podemos hablar esta manera si establecemos una conexión espiritual o psíquica con las personas. Esta se puede establecer de manera temporal, forzando nuestra entrada en las mentes de las personas; o de manera permanente. Esta se hace de manera inconsciente, se crea conforme a los sentimientos de confianza y cariño a una persona. La ama y yo poseemos conexiones del segundo tipo con usted, unas muy fuertes. "

"Cuando las conexiones son tan fuertes como las que poseemos con usted, se puede hacer más que tan solo comunicarse telepáticamente…La ama y yo hemos estado recibiendo imágenes y pensamientos de su mente. Sabemos todo lo que paso en estos años, bueno, lo más relevante…pero…"

-No pensábamos que fuera cierto, ya que como estábamos en un estado de "coma" era difícil distinguir si esas imágenes y pensamientos eran tan solo un trise producto colectivo de nuestras mentes…Teníamos muy poca energía, tanto mental como física, por eso no pudimos escapar hasta que tu llegaste. – Terminó de explicar la erizo – La conexión que tengo contigo también me transmite energía tuya cuando la necesito, y en ese momento fue lo que nos dijo que no estábamos kookoo…- finalizó la explicación haciendo círculos con el dedo índice a un lado de su cabeza.

Shadow las miró pensativo, ahora si lograba relacionar todo aquello. No lo recordaba, pero le parecía familiar y muy posible. Night Star lo miró, dándole a entender que no planeaba explicar más, y camino pasándolo de largo mientras se dirigía hacia la nave.

-Ah, y muy linda tu novia…- le dijo esta cuando paso a su lado, con una sonrisa burlona y sus parpados cerrados a media asta, haciendo más notorias sus tupidas pestañas. – La murciélago "muy bien dotada"…se llamaba Rouge ¿no?

Un rubor intenso inundo las mejillas de su hermano, a tal punto que el color de su cara rivalizaba con las marcas de su pelaje. Night Star rio por lo bajo y siguió caminando, Luna y Craken miraban a Shadow como esperando que su cara de repente se transformara en un tomate.

Shadow apretó los puños mientras murmuraba una maldición, abrió la boca para reclamarle a su bocona hermana, pero algo lo detuvo en el acto.

Sus músculos se tensaron y sus ojos se abrieron. Su hermana paró de caminar de inmediato, sus orejas se alzaron como antenas a ambos lados de su cabeza al momento que sus ojos se abrían de par en par. El pelaje de Luna se erizo visiblemente; hasta Craken se había puesto tenso. Estaba en todas partes, prácticamente se podía oler, atravesándoles los sentidos…

Peligro…

-¡CUIDADO!- el calamar se lanzó contra Night Star a toda velocidad y la tacleo con fuerza, lanzándola de espaldas contra el suelo al momento que una bola de plasma se impactaba contra Craken, justo en el lugar donde antes había estado la chica.

-¡NO!- gritó esta, su voz quebrada, al momento que el pequeño clamar caía en sus brazos con un enorme hoyo en su frente, sus ojos amarillentos perdidos en el vacío.

Shadow miró con una mueca asesina a uno de los tantos calamares robots que ahora salían de todas las puertas del hangar, este tenía sus tentáculos humeantes después del disparo.

-Ríndanse intrusos y traidor, los tenemos rodeados…- dijo este con una voz impersonal y robótica, totalmente distinta a la de Craken.

Luna lanzó un maullido que prontamente se transformó en un potente rugido, al momento que era envuelta por su fuego azul y transformada en la enorme leona alada. Shadow se plantó al lado del amenazante animal, sus púas erizadas con furia animal, al igual que el pelaje de su pecho.

El erizo dibujo un semicírculo con su mano derecha justo enfrente suyo, al momento que un potente chaos sphere era lanzado contra los enemigos más cercanos. Luna hecho la cabeza hacia atrás antes de liberar, junto con otro rugido, una bocanada de fuego azul que creó una muralla entre ellos y los robots. Estos empezaron a lanzar esferas de energía a ciegas desde el otro lado de la muralla, la Leona y el erizo procuraban esquivar las más cercanas y despedazar a puñetazos a los muy osados que se atrevían a saltar encima del fuego.

La muralla pronto se empezó a apagar, ya que no había ningún material inflamable que la mantuviera en aquel piso metálico. Y aún más robots empezaron a atacarlos.

"Amo Shadow, son demasiados…" murmuró Luna en la mente del erizo. La leona ya estaba empezando a jadear con fuerza. Shadow lanzó una maldición por lo bajo, él estaba herido. Cada salto y patada le producía un ardor en sus quemaduras, que cada vez iba aumentando, hasta el punto de que se estaba volviendo insoportable. Además de que también podía sentir el cansancio.

-¡Hay que salir de aquí Luna, tenemos que crear una distracción!- le grito a la Leona para hacerse oír entre el barullo de la pelea. Miró hacia atrás, donde a un par d metros Night Star aún sostenía el cuerpo inerte del pequeño calamar, con sus enormes ojos llenos de lágrimas. El erizo sintió como otra oleada de furia ciega lo recorría. La oleada de sus próximos diez atacantes sintieron cada gramo de esta.

"Amo, no hay distracción que podamos hacer. Mi fuego no les afectara, o no durara mucho tiempo como para que eso sirva." Le dijo la leona al momento que despedazaba a unos cinco robots con sus potentes mandíbulas. "¡Son demasiados, a este paso acabar con nosotros!"

Súbitamente, un potente rayo fue lanzado desde sus espaldas hacia el ejército. El rayo creó una gigantesca explosión al impactarse, alzando una nube de espeso humo.

-¡Ahí tienen su distracción, salgamos de aquí!- gritó Night Star, captando la atención de ambos. La mano derecha de la chica se alzaba hacia ellos, humeante, la gema del brazalete en dicha mano lanzaba un potente brillo. La chica sostenía a Craken contra su pecho con la mano contraria. Seguidamente se dio la vuelta y empezó a correr hacia la puerta de la nave, la cual estaba abierta, de un ágil salto la chica alcanzó dicha puerta. Desde ahí les volvió a gritar a sus compañeros -¡¿QUÉ ESPERAN?

Luna no perdió tiempo y tomó a Shadow entre sus potentes mandíbulas como si fuera un cachorro, y salió disparada hacia la nave.

La enorme felina saltó hacia el hoyo de la puerta, pero no calculo el hecho de que era demasiado grande para entrar, por lo que sólo la mitad de su cuerpo entro en la nave. Por reflejo, al sentir el impacto, abrió las fauces y Shadow salió rodando, llevándose consigo a su hermana que se encontraba parada enfrente de la puerta, hasta chocar contra la pared contraria.

-¡Q-quíshate…!-murmuró la muchacha con dificultad, ya que el codo de su hermano estaba en su boca. El erizo algo aturdido por el golpe no se movió, simplemente le contestó con un molesto gruñido. La muchacha frunció el seño, molesta, antes de cerrar su boca llena de filosos colmillos entorno al codo de su hermano.

-¡AAAAHHH!-gritó de inmediato el erizo dando un salto y quitándose finalmente de la espalda de la chica. -¡Eso dolió!- reclamo mientras se sostenía el codo con la mano contraria, este tenía las marcas de los dientes de la chica.

Night Star se levantó con agilidad del suelo, el cuerpo de Craken descansando en sus brazos, y se dirigió hacia la parte delantera de la cabina. Depositó al clamar con cuidado en uno de los asientos y le puso el cinturón. Shadow sintió una punzada de tristeza al ver el gesto.

Luego, se lanzó hacia Luna y empezó a jalarla por una de sus gigantescas patas.

"¡Ama, estoy atascada!" dijo en las mentes de ambos la leona, mientras forcejeaba inútilmente en la puerta. Súbitamente hizo una mueca al momento que lanzaba un rugido de dolor. "¡Me dieron en la cola! ¡Esos pervertidos!"

Shadow fijó su vista en la parte delantera de la nave, donde se estrellaban miles de esferas de plasma, agradeció que la nave fuera resistente.

-¡Luna, vamos…!-gritó jalándola, pero de repente se detuvo en el gesto, soltó la pata de la leona y le dirigió una mirada asesina. -¡LUNA, TRANSFORMATE, GENIO!- le gritó

La leona hizo una cara molesta, al momento que la piel de sus mejillas debajo del pelaje negro se enrojecía con vergüenza. "Por supuesto…" escuchó Shadow decir a la gata, su vos telepática un suave susurro avergonzado.

El fuego azul la envolvió, para mostrara a la pequeña gatita momentos después. Luna voló rápidamente dentro de la nave. Shadow reaccionó y se precipitó contra la puerta para cerrarla, ya que los malditos calamares ya estaban lanzando balas de plasma a través de la abertura.

-Shadow ¡¿Cómo enciendo esta cosa?- gritó su hermana desde la parte delantera de la nave, apretaba controles y botones como loca, Luna volaba al lado de su cabeza, con la vista también fija en los controles.

Súbitamente un calamar se precipitó contra el parabrisas, arrancándole un agudo grito de sorpresa a Star y un aterrado maullido a Luna. Ambas cayeron de espaldas al suelo, gritando y maullando, al escuchar los golpes secos de los cuerpos del resto de los calamares al impactarse contra la nave.

Shadow se lanzó rápidamente hacia el tablero de control murmurando una maldición. Empezó a accionar las palancas de los propulsores, debía accionar el transbordador de otra manera ya que esta vez no tenía el impulso del cohete. La vibración de la nave, indicando que los propulsores ya estaban encendidos le causo un súbito alivio, pero este no duro mucho.

Night Star lanzó otro grito de alarma, al momento que el techo sobre su cabeza se hundía tras un sonoro golpe.

-¡NIGHT STAR, SIENTATE!-le ordenó su hermano a la aterrada chica, que se tiro contra una de las sillas y se aseguró torpemente a esta mientras apretaba a Luna fuertemente en sus brazos.

Se escuchó otro golpe al momento que una de las paredes de la nave se hundía de la misma manera.

Shadow no perdió tiempo ya, tomó la manivela entre sus manos y la jaló hacia atrás con todas sus fuerzas. La nave dio una brusca sacudida mientras se elevaba en el aire. Un par de los calamares resbalaron de la cubierta y cayeron al suelo, pero otros se sujetaron tenazmente a la nave.

-¡SUJÉTENSE!- gritó el erizo a su aterrada tripulación, tirándose de espaldas en el asiento del conductor y asegurándose igual de torpemente que su hermana.

Jaló la manivela de nuevo, haciendo girar la nave sobre sí misma, quitándose de encima aún más calamares. La nave quedó de frente a la salida del hangar.

CERRANDO COMPUERTAS PRINCIPALES

-¡Me lleva…!- gritó su hermana, deteniéndose en medio de la maldición. Los robots habían activado el cierre de las puertas del hangar, las cuales si no hubieran estado sin utilizar durante más de cincuenta años, se habrían cerrado en un abrir y cerrar de ojos; pero debido a la falta de uso, la puerta estaba oxidada en su mayor parte, por lo que lo la velocidad de estas se vio enormemente disminuida.

"¡Aún van demasiado rápido!" gritó Luna en la mente de ambos.

-¡Y con los mariscos encima somos más lentos!- complementó Nighty.

-¡Pues al diablo con la puerta y con los mariscos!-gritó su hermano a pleno pulmón, mientras jalaba la palanca de ignición hasta ponerla al máximo -¡Vamos a salir de aquí pase lo que pase!

Justo cuando Shadow acabó de hablar, los tripulantes fueron lanzados contra sus asientos con una fuerza increíble al momento que la nave salía disparada hacia las enormes puertas que se seguían cerrando.

"¡No lo vamos a lograr…!"Pensó Night Star con amargura, al observar que la abertura era ahora demasiado delgada para la nave. Pero su hermano, que ya había notado el detalle, hizo girar la nave, haciéndola pasar de manera vertical entre la abertura; y deshaciéndose finalmente de los últimos calamares que quedaban en la cubierta de la nave.

El erizo no paró la nave cuando estuvieron fuera de la estación, siguió por un trecho más largo hasta asegurarse que su antiguo hogar, ahora un campo de batalla, estuviera a una distancia segura de las miras de los láseres exteriores.

Shadow dejó caer la cabeza contra el tablero de navegación, agotado.

-Je…jeje…- el erizo levantó la cabeza y miró sobre su hombro extrañado. Night Star se tapaba la boca con ambas manos intentando no romper en carcajadas. Al notar la mirada de su hermano, su risa solo empeoró.

-¿Qué demonios te pasa?- le preguntó este entre molesto y sorprendido. Luna estaba desparramada en el regazo de la chica, su cara contorsionada en una mueca de asco, señal de que el corto viaje no le había sentado bien.

-Es solo…que es increíble…- dijo finalmente, controlando su risa. –Mi hermano volviendo de la tumba para sacarme de ese cementerio, la extraña familia reunida de nuevo…todo habría sido demasiado perfecto de no ser…- los ojos de la joven se detuvieron en Craken, el pequeño calamar seguía inerte en la silla en que la chica lo había dejado. Sus ojos purpuras estaba llenos de una extraña oscuridad. Fue ahí cuando su hermano se dio cuenta en lo amarga que había sonado su risa. -¿Serás siempre así…?- murmuró ella, bajando ligeramente la cabeza. -¿Siempre arrebataran de nuestros brazos…a aquellos que nos importan?

Shadow no respondió, simplemente se puso en pies y se arrodillo enfrente de su hermana.

-Lo repararemos…- murmuró finalmente a la joven, poniéndole una mano en la cabeza, al momento que los ojos de la niña eran cubiertos de lágrimas silenciosas. Shadow la abrazó y la dejo llorar un rato.

Con todo lo que acaba de pasar, era lo menos que podía dejarla hacer…además, Night Star no solo se refería a Craken, el solo había sido un recordatorio, de las heridas aún abiertas y muy recientes en el corazón de la joven…Shadow sabía que tardarían en sanar, pero lo harían, aunque dejaran un cicatriz, lo harían…además, ella no tendría que sanar sola, como él lo había hecho. En ese momento se lo propuso, que estaría ahí para ella ahora y siempre…