2. Consciente
Lo recostó como pudo en su cama de exploración. Aun no sabia como había podido sostenerlo todo ese tiempo, sabia bien que él estaba herido pero no creyó que ni siquiera tuviera la fuerza para sostenerse.
Lo vio a la cara, aun estaba consciente y se encontraba respirando agitadamente, no podía creer que este hombre aun siguiera consciente después de haber recibido disparos y al parecer tuviera múltiples heridas. El hombre estaba hecho un ovillo de heridas. Pero aun así no perdía su encanto. Era hermoso, no podía negarlo, tenia la piel blanca como el yogurt y unos ojos verdes tan profundos que te hacían perderse en ellos, su cabello, negro como la noche, lo tenia largo hasta un poco mas debajo del hombro, estaba enmarañado y todo húmedo, supuso que por el sudor. Pero sobre todo su rostro, que a pesar de tener algunas cortadas y unos hematomas, no perdía elegancia con aquella alargada barbilla, parecía un rostro esculpido por los Dioses. Se rió interiormente, comparaba a un paciente con un dios, realmente debía dejar de leer tantas historietas y libros de fantasías por un momento. Ya tenía los 25 años cumplidos, ya tenía que dejar de ser una niñita y comenzar a madurar. "Pero a veces ser un niño te ayuda a salir de los grandes dolores que te acongojan el alma" se recordó a si misma. Se sintió, por un momento, triste, pero luego cambio sus ánimos y se despejo la mente para enfocarse en el manojo de hombre que tenia enfrente.
Fue a su lava manos y comenzó su característico ritual para sanitizar sus manos. Se puso unos guantes de látex y busco entre sus estantes unas pinzas y un poco de hilo y aguja, para poder suturar las heridas de las balas. Al parecer este pobre y hermoso hombre había sido parte de un tiroteo y evitaba el hospital para que la policía no diera con él. Suspiro. Se había metido en un problema muy gordo por el hecho de aceptar ayudar a sanar las heridas del que parecía ser un prófugo de la justicia.
"Como siempre pasándote de buena gente, Sophie" se recrimino a si misma. No es que fuera alguien tonta, simple y sencillamente le gustaba ayudar. Toda su vida había querido hacer algo más por su sociedad y había encontrado su vocación en la medicina, quería salvar vidas y poder ayudar a las personas de escasos recursos que pudiera encontrar. Es por eso que había puesto este dispensario medico en donde ella, junto con otros médicos y especialistas, apoyaban a esta noble causa de poder ayudar a los que mas lo necesitaban y no tenían el suficiente dinero para poder pagar los gastos de un buen hospital. Aunque la mayoría de los médicos tenían su plaza en otros hospitales, buscaban poder apoyarla en lo que necesitara. Ella no buscaba conseguir todo el dinero del mundo por sus servicios, lo que realmente buscaba era poder ayudar a los necesitados, si le pagaban por su servicio pues "vénganos a nosotros tu reino", pero si no, no se molestaba, ella se quedaba feliz por que había podido ayudar alguien que la necesitaba, se sentía útil.
Coloco los utensilios de sutura en una mesilla de metal alta con rueditas la cual arrastro, junto con un banco alto de metal hacia la cama donde se encontraba recostado su consciente amigo.
Tomo unas tijeras y se dirigió al hombre.
- Tendré que cortarte esta camisa para poder revisarte sin...
- No cortes nada - le dijo secamente, su tono fue algo molesto -, me lo p-puedes quitar sin dañarla.
Ella levanto una ceja y lo miro sorprendida.
- Sabes, te lastimare si te saco la camisa como se hace normalmente, y a ti te dolerá.
- No importa - dijo entre jadeos -, solo no la rompas. Es lo único que tengo.
Sophie lo miro mientras sentía como se le acongojaba el corazón. El pobre hombre se estaba aferrando a su ropa como si fuera su mayor tesoro. Al parecer ella lo había juzgado mal, pero aun así, no podía dejar la ligera duda del por que tenia heridas de bala. Suspiro y asintió.
- Ok - comenzó mas animada -, será como tu digas compañero. Solo espera que busque entonces algo para que te aminore el dolor.
Se dirigió a los cajones que estaban bajo llave, eran donde guardaban los medicamentos, uso las llaves y abrió. Busco entre los cajones, revoloteando todo lo que había en busca de un poco de morfina. Mientras más movía las cosas, mas nerviosa se ponía. ¿Donde estaría ese mentado medicamento? "Maldición, Luke se acabó todas las reservas" pensó algo molesta. Nunca había cosas cuando ella las ocupaba, Luke tenia el maldito hábito de nunca avisar cuando se acababa algo en el dispensario. Eso provocaba muchos contratiempos. Y este era uno de esos momentos.
Miro a su paciente y comenzó a compadecerse de él.
- No hay morfina - dijo encogiéndose de hombros -. Tendré que llevarte a un hospital por que no puedo operarte en vivo, no seria nada grato para ti.
- No, por favor. Que no entiendes.
- Oye, dime algo - comenzó diciendo mientras se llevaba sus brazos a la cadera -, ¿Eres un especie de masoquista?
Él lo miro confundido. Al parecer no había entendido su comentario. Ella suspiro y se dirigió hasta él. Lo miro y le acaricio el cabello, gesto que el rechazo contrayéndose hacia el lado opuesto de ella. Ni ella misma entendió a que vino ese gesto por parte de ella, pero al menos quería hacerle sentir que ella estaba con él.
Asintió, mientras daba un suspiro. Sabía que seria inútil discutir con alguien como él. Dirigió su mano hacia debajo del cuello de él y comenzó a incorporarlo para poderlo sentar. El solo soltó un quejido. Realmente debía darle una revisión completa a este pobre hombre. Cuando lo logro sentar sin que este se fuera de golpe hacia su espalda, tomo de abajo la camisa y comenzó a quitársela. Se sentía nerviosa, pero no sabia el porqué. Le levanto el brazo izquierdo con cuidado y comenzó a sacar la camiseta de ese lado, después siguió la cabeza y, por ultimo, lo saco del hombro donde se encontraba el proyectil. La deslizo con cuidado para evitar que cualquiera cosa le lastimara el hombro, no podía comenzar a provocarle dolor desde muy temprano, debía disminuir a toda costa los momentos de dolor, por que sabía que en unos instantes lo haría sufrir mucho. El solo se quejo cuando despego de la piel la camiseta que se había pegado por la sangre seca, pero al menos la camiseta estaba fuera. La lanzo hacia su escritorio, después la lavaría y cosería del lado donde estaba el agujero de la bala.
Le miro el abdomen. Tenía hematomas en sus costados y muchas cortadas por el resto del cuerpo, algunas necesitarían suturarse, mientras que otras solo desinfectarse. También pudo ver que en su pecho, la piel pareciera como si hubiera sufrido una quemadura hace tiempo y esta aun le estuviera sanando. ¿Quien demonios era este hombre y por qué estaba en esas condiciones? Al parecer, él le tendría que contar muchas cosas. Vio en su hombro derecho el orificio que había dejado la bala, supuso que era lo primero que tenia que atender, debía evitar que esta se le encarnara, además de que tenía que evitar que siguiera perdiendo mas sangre. De su cuello logro notar que colgaba un dije muy extraño. Tenia forma de serpiente de la cual le salían unas alas. Debía de quitárselo, pero temía que cualquier contacto con él lo alterara y solo terminara lastimándose más.
Se dirigió a su espalda y logro ver como se repetía el mismo patrón de heridas, pero en vez que estuviera la quemadura, había una herida profunda que atravesaba parte de su espalda en diagonal. Al parecer, tendría que administrar bien las suturas para que le pudieran rendir. Sencillamente, le parecía casi un milagro que este hombre se encontrara consciente con unas heridas de esta magnitud. Y sobre todo que aun siguiera con vida. Posiblemente había algo que lo impulsaba a seguir perteneciendo al mundo de los vivos.
Suspiro y dirigió su mirada al rostro del hombre, el cual tenia la mirada cansada y respiraba muy ligeramente, seguía haciendo las muecas de dolor de vez en cuando. Intento tomar el collar para retirarlo de su cuerpo para poder trabajar mejor y así evitar una infección. Lo miro directamente a los ojos.
- ¿Puedo? - dijo muy serena. El busco su mirada y a ella le pareció ver un destello de rabia y recelo.- No pienso robártelo, lo pondré junto a tu ropa - el la seguía observando silenciosamente, al parecer en busca de una buena justificación -, es para evitar que te infecte las heridas. Es puro protocolo. Al final te lo devolveré, te lo juro.
El bajo la mirada y asintió débilmente. Sophie dirigió sus manos al cuello del joven y comenzó a quitarle dicho collar. Lo coloco en su escritorio de la forma más delicadamente posible y se deslizo hasta donde estaba el hombre. Lo recostó de nuevo, bajándolo lentamente. Y tomo un poco de algodón y lo remojo en el agua oxigenada. Y lo dirigió al hombro derecho del hombre. Miro su rostro e intento reflejar toda la comprensión que pudo.
- Esto será doloroso, así que por favor te pediré que no te muevas mucho y que, de antemano, me disculpes por todo esto.
El asintió y cerro los ojos, ella pensó que lo hacia en espera de lo peor. Se sentía nerviosa por lo que estaba apunto de hacer, nunca había operado a alguien sin anestesia y mucho menos que el estuviera consciente. Lo miro al rostro y dio un suspiro. Debía de hacerlo ya, antes de que ocurriera otra cosa. Llevo sus manos, con el algodón y las pinzas, y comenzó a trabajar.
Loki espero a que empezara el dolor. La mujer había intentado ser sensible con él, cosa que le había parecido ridículo. Lo único que demostraba era su lastima hacia él, haciendo que el hirviera de coraje. ¿Como se atrevía una humana a sentir lastima por él? Él era un dios, alguien a quien debían de temer, no sentir lastima por él, pero dada su situación, no la culpaba. Hasta él sentía lastima de si mismo. Odiaba su existencia y todo lo que había vivido. El cuerpo le dolía, eso se había vuelto un terrible recordatorio de lo patético que se había vuelto. Había perdido todo interés en las cosas. Su propia dignidad se había esfumado.
Sintió como algo húmedo y frio rozaba la herida de su hombro. Se encogió un poco, pero no hubo dolor. ¿Que se creía aquella mujer al creerlo débil ante el dolor? Cuando iba a contestarle una punzada le atravesó el hombro. Soltó un alarido haciendo que abriera los ojos como platos. Intento levantarse pero ella lo sujeto del pecho y lo retuvo acostado. El la miro furioso, pero ella ni se inmuto, estaba concentrada en su herida. Entonces el vio como habilidosamente, con pinzas en las manos, comenzaba a sacarle la bala. Cada roce con la bala y las pinzas se había vuelto un martirio, sentía como la piel le era desgarrada poco a poco.
- ¡Me duele, mujer! - grito furioso.
- Te dije que lo sentía. Además, si no te dejas de mover, tardare mas en poder sacarte la bala - decía mientras seguía hurgando en su piel -. Casi listo... ¡Victoria!
Ella grito triunfante mientras miraba la bala que sostenía con las pinzas llenas de sangre. Loki la observaba mientras ella sonreía. Lo había logrado y a él le había dolido mucho. La miro fijamente mientras intentaba incorporarse, hasta que una mano en su pecho lo freno. Esta mujer se estaba tomando muchas confianzas con él.
- Quieto, compañero - le dijo mientras ponía la bala en una charola de color cromado -, solo he sacado la bala, aun no suturo la herida. Además, apenas estoy empezando con mi labor.
- Pues eres alguien muy incompetente - dijo tratando de soltar veneno con sus palabras, aunque no tuviera su magia, se podría defender con su lengua de plata.
Ella rio por lo bajo, pero Loki la logro escuchar. ¿De que se reía esa mujer?
- Este dolor que sentiste, apenas fue el principio - dijo ella mientras tomaba aguja e hilo -. Lo que viene a continuación, no será nada agradable. Así que te pediré que trates de mantenerte lo mas quieto posible, por que voy a cocerte para cerrar la herida y no seria bueno que encajara la aguja en un lugar donde no es.
Loki la miro colérico. Quería seguir haciéndolo sufrir. Esa mujer realmente seria buena en el cuarto de torturas de Odín. Pero aun así, ella no dejaba de verle de forma comprensible, quería seguir reconfortándolo. Su mirada le transmitía una sensación de seguridad. Algo en ella le hacia sentir bien en su presencia, y no quería perder esa sensación, dio un ligero suspiro. Cerró sus ojos y asintió esperando el dolor.
Sintió la mano cálida de ella, la cual, le sujetaba el brazo con fuerza, pero sin lastimarlo. Después, le siguió un dolor punzante que le atravesaba la piel. Soltó un grito ahogado. Todo en ese cuerpo mortal le dolía. Le siguió una sensación de que algo le corría a través de la piel, siguió gritando. Sentía como la consciencia se le iba yendo de las manos, pero él se seguía aferrando a ella. No quería desmayarse ni dormir. No confiaba del todo en aquella mujer, a pesar de la sensación que le transmitía, no podía confiar en ella.
Abrió los ojos de golpe. Todo el dolor de su cuerpo se había enfocado en su hombro, se había intensificado. Miro suplicante a la mujer en señal de que se detuviera, pero ella no lo miro. Intento enfocar su mente en otra cosa, olvidarse del dolor.
- Po-podrías - comenzó jadeante, no reconocía su propia voz -, al menos, co-menzar una conversación con-migo.
El la miro y ella fijo su mirada por un instante y le sonrió, volviendo a fijar su mirada al hombro de él.
- ¿Y de que quieres hablar, compañero?
- Podríamos em-pezar por tu nombre, mu-jer.
- Sophia Lerman - dijo ella sonriente - pero mis amigos me dicen Sophie. Eres alguien muy testarudo, pero tienes una pinta de ser alguien importante mí querido... - dejo un silencio invitándolo a continuar él.
Loki suspiro y enfoco su mente a su boca.
- Loki - comenzó el apagado - Loki Laufeyson - desvió su mirada hacia otro lado, pensando en otra cosa - ¿Cuantos años tienes Sophie?
- ¿Te interesa mi edad mientras te estoy cosiendo? - pregunto ella sarcástica para después contestar con la pregunta de él -. Tengo 25 años. Y por tu apariencia no creo que seas mucho mayor que yo...
- Veintisiete - mintió.
- ¿Disculpa?
- Tengo - soltó un quejido - veintisiete.
Ella tomo las tijeras y corto el hilo. Hizo un nudo y dirigió su vista a la de él.
- Vaya, te creí mas chico cuando te vi en el suelo, pero por tu estatura te creí mucho mas grande. Fue una sorpresa tu edad.
Loki comenzó a sentir el toque frio del algodón de nuevo recorriéndole el abdomen. Comenzó a sentir un ardor por toda esa área. Supuso que se debía al líquido que tenia el algodón. Le llego un olor muy fuerte a las fosas nasales y arrugo su nariz. Al parecer ella lo vio y comenzó a reír.
- El olor del agua oxigenada es muy fuerte - comenzó ella mientras Loki veía como tiraba el algodón que mostraba un color rojo oscuro -. Se puede volver desagradable cuando se combina con el olor de la sangre y tierra.
Ella volvió a tomar el hilo y la aguja y se dirigió al abdomen de él. Encajo la aguja en su cuerpo, haciendo que Loki volviera a soltar un alarido. Ella se disculpo con la mirada y devolvió su vista a la herida. Fueron pocas puntadas. A Loki le pareció más rápido y menos torturador. Ella tomo unas gasas y cubrió la herida del abdomen y la del hombro.
Tomo sus tijeras y las pinzas y se dirigió al pantalón de Loki.
- ¿Prefieres que te los saque o que haga un corte para poder trabajar con tu herida de la pierna?
Loki la miro indignado. Ella quería desvestirlo. No dejaría que un humano y sobre todo una mujer se atreviera a desvestirlo de mas, dejándolo indefensamente desnudo frente a ella. Ni siquiera dejaba que la servidumbre lo desvistiera cuando vivía en el palacio de Asgard. Solo una persona lo había hecho, y a decir verdad, se la había arrancado de un tajón en un arranque desesperado por poseerlo. Se sonrojo ante el recuerdo. Desvió su mirada, quería evitar que aquella mujer le viera sonrojar.
- Córtalo, pero no mucho.
- No te preocupes, te lo puedo remendar después.
El asintió y ella dio un pequeño corte en la tela y dejo las tijeras a un lado y comenzó su labor con las pinzas. La agonía de Loki volvió. Cerraba los ojos y se quejaba por lo bajo cada vez que ella intentaba sacar la bala.
- ¿De que mas quieres hablar? - pregunto ella mientras seguía inmersa en su trabajo.
- Antes has mencionado lo del aura - dijo algo dudoso, estaba seguro que ella no le diría nada pero aun así, valía la pena intentarlo -. ¿A que te referías?
Ella sonrió sin apartar la vista de la herida. Saco la bala, haciendo que Loki soltara un alarido mas pronunciado, y miro la bala curiosa.
- No se si me creas - comenzó mientras no dejaba de mirara la bala -, pero puedo ver las auras de las personas - dejo la bala en la misma charola y tomo la aguja y el hilo -. Soy capaz de identificar el estado de ánimo de las personas por el color de su aura. Pero no siempre puedo verlas.
Incrusto la aguja en la piel de Loki, mientras él daba un alarido ahogado. Pero él no dejaba de mirarla.
- ¿A que te referías a que mi aura era muy interesante? - pregunto Loki en un jadeo.
Ella siguió cosiendo sin decirle nada. Termino con la herida y corto el hilo. Coloco una gasa sobre la herida y se dirigió a un estante donde saco más gasas y vendas. Loki la miraba en la espera de la respuesta. Le molesto el hecho de que lo hubiera ignorado.
- ¿Por qué no me contestas mujer? - pregunto elevando la voz, lo cual se lamento por que provoco que todo el cuerpo le volviera a doler intensamente.
- Sophie - dijo ella seria -, no mujer. Ahora necesito que me ayudes a voltearte para poder curarte la espalda. Dudo que puedas mantenerte sentado por mucho tiempo.
Loki se indigno ante el comentario que ella le lanzo. En toda la noche nunca lo había tratado tan secamente, siempre mostraba respeto ante él y eso le hacia sentir bien, al menos no se comportaba tan errada la midgardiana. Pero ese comentario lo había ofendido, sentía que su tono de voz le demostraba que ella lo veía como un inútil y suficiente tenia con sentirse el como uno para que una simple humana le tratara así. Quiso contestarle para que entendiera cual era su posición ante él, demostrarle quien era él y lo que podía hacerle si se atrevía a subestimarle...
- Tu aura demuestra una incertidumbre - le interrumpió ella en sus pensamientos -, pero a pesar de eso la podía ver llena de sentimientos puros, llenos de arrepentimiento. Pero tu forma de hablar y de actuar, me dice todo lo contrario, demuestras ser un hombre muy pedante, al cual esta acostumbrado que le den las cosas cuando estira la mano. Pareces el típico caso de principito mimado. Por eso mismo digo que tu aura es un caso muy interesante.
Loki se quedo mudo ante ella. Por primera vez en su vida, las palabras no le salieron de su grandiosa boca. La miro fijamente mientras ella le levantaba una ceja y se encontraba cruzada de brazos.
- Ahora - continuo ella -, ¿me permites ayudarte a girar tu cuerpo para terminar de curarte, por favor?
Su tono fue más agradable, pero no perdía su intención de imponer su voluntad. Loki no asintió solo se dejo guiar por los brazos de ella y comenzó a girar su cuerpo para quedar boca abajo. Todo ese movimiento le hizo sentir como crujían sus huesos y el dolor de todos los golpes internos se hicieron presentes. Todo su ser le dolía, se sentía muy cansado, agotado, pero aun así luchaba por mantener la consciencia. Sintió como ella colocaba el algodón sobre su espalda y el ardor volvió a inundarlo por completo, seguido por el penetrante olor del alcohol con agua oxigenada. Cerró sus ojos, pero sintió como comenzaba a perder la razón, así que mejor decidió abrirlos y pasearlos por todo el lugar.
- Disculpa lo que dije antes - dijo ella un poco mas serena, en su voz podía identificar el sentimiento de culpa -, no debí de haberlo dicho, no me correspondía.
Loki sintió como encajaba la aguja en su piel y el dolor le volvió a inundar. Apretó con sus manos el colchón sobre donde él estaba y ahogo otro grito.
A pesar de todo ese dolor, pudo percibir la sinceridad de ella. Loki era el dios del engaño y él podía saber cuando le mentían y cuando no. Pero esta mujer, Sophia, era sincera al momento de disculparse, pero también tenía razón al decir lo que había dicho sobre él. Estaba acostumbrado a que se hiciera su voluntad, ser reconocido, ser tratado igual que a Thor que buscaba el respeto de la servidumbre sin importar como los trataba. Era de la misma forma en la que veía a los humanos, como seres que debían servirlo, por mas ridícula que fuera su petición, debía de cumplírsela. Pero esta mujer le había tratado como un igual y, en algún punto, como si ella fuera la dueña de él. Se sintió extraño ante esa idea.
La aguja seguía incrustando en su cuerpo mientras hacia pasar el hilo por su piel.
- ¿Alguna otra cosa de la que quieras hablar? - pregunto ella, con un tono mas relajado.
- Mi cumpleaños, lo supiste... - no termino, se quejo de nuevo.
- ¡Oh! Eso - comenzó ella mientras soltaba unas risitas -, algo en tu aura... -suspiro-. Mira, no se como explicarlo, pero solo lo presentí y, al parecer, no estaba tan errada.
- Hablas de una manera muy propia, ¿Lo sabias?
- Me gusta leer. Es un habito que mis pa...- guardo silencio, detuvo lo que estaba haciendo por un momento.
Loki dudo por un momento en preguntar, pero se atrevió.
-¿Algo anda mal? - intento no sonar preocupado, pero fallo.
- No, nada - prosiguió con su trabajo -. Te decía que me inculcaron el habito de lectura, adoro realmente leer -soltó unas risas -. Supongo que por eso tengo más fluidez al hablar.
- Es buen hábito... ¡aggh! - gruño.
Loki sintió como algo le desgarraba la piel.
- ¡Disculpa! - dijo la mujer algo exaltada -. No fue mi intención. Es que la aguja se encajo en ti, mientras hacia el nudo. En verdad discúlpame.
- ¡Ten mas cuidado, mujer! - grito exasperado.
Sophia saco la aguja con cuidado, provocándole otra punzada por la cual, soltó otro alarido. Ella se volvió a disculpar. Loki sintió como le cubría la herida con algún tipo de tela, la cual supuso que era una gasa. Fue algo reconfortante para él, así que cerro los ojos, necesitaba despejar su mente, se sentía agotado pero no quería dormirse, no aun. Aun no sabía en donde pasaría la noche, sabia que era cuestión de tiempo para que la midgardiana terminara de curarlo y él tendría que seguir su camino. Suspiro.
Ella le sujeto suavemente del hombro, haciendo que abriera lentamente los ojos y saliera de sus pensamientos.
- Necesitare que me ayudes a sentarte en la cama, tengo que vendarte - le dijo en un susurro cerca de su oído, le tomo por sorpresa pero no lo demostró.
Loki asintió. Se sostuvo como pudo de sus brazos y mientras ella le tomaba del hombro bueno, termino de incorporarse y se pudo sentar, dejando colgar sus pies por la orilla de la cama. Le comenzó a doler la herida del pie por el peso, y ella le puso un banco en los pies para que estos no colgaran y descansaran en este, supuso que su rostro mostro alguna mueca que le indico a ella que le dolía estar en dicha posición.
Vio como ella se dirigía hacia uno de los estantes que estaban en el lugar y tomo de ellos algunas vendas y un pequeño frasco. Lo coloco en la mesita de metal. Tomo el frasco y lo abrió. Metió los dedos en el y los saco con una sustancia entre el color verde y azul, era viscosa y de un olor muy fuerte, ella lo dirigió al cuerpo de Loki y este la detuvo con la mano.
- Oye - dijo ella sorprendida.
- ¿Que es eso? - miro directamente a sus dedos con algo de asco, mientras arrugaba la nariz.
- Es un ungüento, sirve para relajar los músculos y disminuir el dolor. Te servirá para que te mejores, pero si no quieres que te deje de doler...
Loki le soltó el brazo y agacho la cabeza. Ella dirigió su mano a sus costados y comenzó a aplicarle el ungüento. Él se quejo al principio, el dolor era muy fuerte y casi insoportable, pero mientras ella masajeaba y aplicaba la sustancia fría, él comenzaba a relajarse. Cerró sus ojos. El calor que emanaba de la mano de ella y que lograba traspasar el frio de la sustancia viscosa, le reconfortaba, era agradable. Sentía una gran paz. No entendía porque, pero estando en su cercanía podía sentirse en completa paz. Pero aun así no confiaba en ella del todo, por más que esa sensación lo inundaba, la desconfianza seguía presente, clavándosele en el pecho.
Continúo con la misma rutina en su otro costado y en todo el abdomen. Cuando llego a su pecho, ella se detuvo. El levanto el rostro y se encontró con la cercanía del rostro de ella, sus ojos miraban fijamente a los suyos. La mirada de ella era profunda, pero denotaba nerviosismo. Permanecieron así, sus respiraciones rozando el rostro del otro. La cercanía hacia sentir a Loki algo de ansiedad, quería seguir viéndola, pero algo en él le decía que no lo hiciera. El momento termino cuando ella desvió su mirada a su brazo izquierdo y llevo su mano al brazalete de él. Loki la sitio con la mirada mientras ella rozaba con las yemas de sus dedos el nombre grabado en el brazalete.
- Es lindo - dijo ella en casi un susurro, su aliento rozo la piel desnuda de él, haciendo que sintiera un escalofrió recorrerle todo el cuerpo. Se molesto.
- Tiene inscrito mi nombre.
Ella sonrió y se voltio rápidamente hacia la mesita de metal. Tomo las vendas y las comenzó a desenvolver el inicio de esta. Puso la punta en su hombro derecho y comenzó a vendarlo. Debía aceptar que la joven era muy hábil haciendo su trabajo, no lo lastimaba cada vez que la venda pasaba por alguna herida. Y cada vez que debía pasar por su espalda, evitaba golpearlo, pero le rodeaba con sus brazos hábilmente, acortando el espacio entre ellos en varias ocasiones. Cuando hubo terminado, se sentía mejor, su respiración se había vuelto mas regular y sus costillas ya no le dolían tanto. Supuso que el vendaje estaba haciendo bien su trabajo de sostenerle las costillas rotas.
- Listo, termine con tu dorso - subió la mirada a su rostro y suspiro -. Y ahora seguiré con tu rostro.
Ella tomo otro poco de algodón y lo sumergió en el frasco con la mezcla. Paso levemente sobre la herida de la ceja, provocando que él se encogiera hacia atrás. Ella sonrió y siguió con su labor.
- Me apestaras el rostro con esa sustancia tuya - dijo molesto Loki, mientras fijaba su mirada a los estantes, no quería encontrarse con la mirada de ella.
- Se llama alcohol - dijo ella mientras movía hábilmente la mano por cada una de las heridas de su cara -, y lo siento por ti, pero no tienes otra opción mas que aguantarte. Me pediste ayuda y eso te estoy dando.
Loki gruño. Le ardía cada vez que ella hacia contacto con el algodón en su piel. Y el olor ya había llegado a sus fosas nasales, penetrándolo hasta lo más dentro de sus pulmones. Realmente odiaba ese olor.
Ella dirigió el algodón hacia su labio inferior, lo pasó suavemente, lo tenía reventado, a Loki le dolía cada vez que pasaba por la herida. Sophia se detuvo unos instantes en sus labios y los acaricio con la yema de los dedos, él no pudo evitar verla a los ojos por unos instantes, ella desvió la mirada y continuo con su labor. A Loki se le acelero el corazón por un momento, nadie lo había hecho que su pulso se acelerara, realmente le incomodo, maldijo interiormente su condición humana.
Termino de curarlo y le coloco vendas adhesivas en cada una de las heridas grandes. Ella retrocedió unos pasos y lo observo sonriente.
- Realmente te admiro, Loki - dijo mientras se cruzaba de brazos mientras lo observaba de pies a cabeza -. No conozco a nadie que haya soportado, sin morfina, una intervención tan dolorosa, en todo momento, consciente.
Loki desvió su mirada y giro su rostro hacia la derecha. Inundo en su mente la terrible realidad. No tenia donde quedarse. Debía de hallar la forma de que esta mujer le diera un lugar donde poder pasar la noche, y de pasada que le diera alimento. Debía vivir a costa de ella hasta que encontrara una mejor opción.
Una ligera sensación de calor lo abrumo. Decidió ponerse de pie e ir por sus cosas y después le abordaría su intención a ella. Al ponerse de pie, ella lo intento detener, pero una punzada en la cabeza se hizo presente, seguida por un ligero mareo. ¿Acaso Thanos había dado con él y quería seguir torturándolo? No, no se lo creía. Esta vez aun no lo había inundado ningún recuerdo viviente, ni mucho menos sentía que lo estuvieran hiriendo, solo era la punzada y el mareo. Se desoriento por un momento e intento sujetarse de lo que tuviera mas cerca, mientras con la otra mano se sujetaba la cabeza que le daba vueltas. Sophia lo sujeto como pudo y esta le rozo el hombro lastimado, haciendo que Loki diera un alarido.
- ¿Que demonios estas haciendo? - dijo ella casi gritándole - ¿A donde piensas ir?
"A ningún lado" le quiso responder, pero lo que realmente salió de su boca fue:
- ¡Maldita mujer, me lastimaste! - dijo elevando la voz lo cual provoco que su dolor y mareo fueran en aumento. Tomo nota, evitaría alzar la voz.
- Yo solo te sujete antes de que te cayeras - soltó ella un tanto molesta -. De nada.
Loki comenzó a sentir como las piernas le comenzaban a fallar, así que opto por recargar su cuerpo al de ella. Odiaba el contacto físico, pero no tenia opción, no se mostraría débil frente a una humana, no más.
- ¿Te sientes bien? - pregunto ella mas relajada, con un leve tono de preocupación. ¿Acaso se preocupaba por él?
- Me siento mareado - decía mientras negaba con la cabeza. No supo porque le revelo su condición a esa mujer.
Ella llevo su mano a la frente de Loki. Y se sorprendió a si mismo lo frio que podría ser el contacto de ella.
-Por Dios, estas ardiendo en fiebre - dijo alejando su mano.
¿Fiebre? Oh si, algo mas que anoto que debía agradecer a su cuerpo mortal. Realmente lo odiaba. El dolor de cabeza se hizo mas intenso y todo a su alrededor le comenzó a dar vueltas. Se aferro más a ella antes de que perdiera el equilibrio. Ella lo sujeto y paso su brazo izquierdo por encima de sus pequeños hombros y sujeto a Loki por la cadera, rodeándole, mientras que su otra mano sujetaba el brazo izquierdo de él.
- Necesitas descansar - dijo ella. Su voz se escuchaba lejana para él, oía que le decía algo pero no podía entender nada. Ella guardo silencio, al parecer esperando su respuesta, pero él no se sentía capaz de articular palabra. Ella capto la situación y siguió hablando, Loki solo pudo captar una que otra palabra - ... Te llevare a mi casa...
El asintió ligeramente y ella comenzó a caminar, no sin antes tomar unas llaves de una mesita, para después salir del consultorio. Loki fue guiado por ella fuera del consultorio, camino varios pasillos que le parecieron eternos, pero pronto se encontraron con la puerta principal del edificio y salieron de allí.
Pudo ver como la noche reinaba toda la ciudad y como esta era embellecida por la luz de algunos faroles de la calle. Se dirigieron al carro de ella que estaba estacionada enfrente del edificio de enseguida. Ella metió las llaves en una de las cerraduras, no sin antes hacer sonar la alarma, ruido que provoco un gruñido por parte de Loki, abrió la puerta y guardo sus llaves en la bolsa de su pantalón.
Condujo a Loki en el asiento delantero del copiloto. Trato de maniobrar con él de la forma más delicada posible, cosa que Loki agradeció, ya que él no podía sostenerse completamente, el dolor de cabeza y los mareos lo desorientaban y sus movimientos se habían vuelto torpes. Lo termino de sentar y le coloco el cinturón evitando que esta fuera ajustada.
Ella lo miro por unos instantes y luego le dijo:
- Vuelvo en un momento, no tardo.
Y dicho esto cerro la puerta dejando a Loki solo dentro del auto, con sus pensamientos.
Había terminado de curarlo y aun observaba detenidamente con una sonrisa triunfal a aquel pobre hombre que tenia enfrente.
Debía aceptarlo, realmente lo admiraba, no solo por el hermoso físico, sino, más bien, por su increíble fuerza de voluntad. Ella supuso que Loki se había propuesto el mantenerse consciente hasta el final y lo había cumplido, solo con el objetivo de no bajar la guardia frente alguien desconocido. Típico en los hombres.
Se cruzo de brazos. Debería decirle lo admirada que estaba. "Claro, Sophie, alimenta mas su ego", se recriminaba a si misma. Pero sentía la necesidad de decirlo, así que no había de otra.
- Realmente te admiro, Loki - comenzó mientras mostraba su enorme sonrisa, esperaba que este hombre realmente se le subiera el ánimo ante aquel comentario, lo observo completamente -. No conozco a nadie que haya soportado, sin morfina, una intervención tan dolorosa, en todo momento, consciente.
Espero la respuesta de Loki pero lo que obtuvo fue un simple gesto, el desvió su mirada. Vaya al parecer no le gusto al "chico ego". Ella suspiro y comenzó a guardar las cosas en su lugar lo más rápido. Ya era tarde y ella quería ir a descansar, además debía encontrar el hogar de Loki para que pudiera descansar el también y dar indicaciones a su familia de los cuidados que deberían de tener con él. Hubiera sido interesante poder quedarse mas tiempo con el. Pero por desgracia su tiempo juntos había acabo y él debía de regresar con los suyos, tal vez lo fuera ir a visitar de vez en cuando para ver como seguía, solo con propósitos profesionales y tal vez surgía una amistad con su extraño paciente. Sonrió interiormente y cerró la puerta de los estantes cuando hubo guardado todo. Giro su cuerpo y vio como Loki intentaba ponerse de pie y como este comenzaba a desplomarse. Velozmente se puso a su lado y lo sujeto por debajo del brazo y del pecho. Al parecer golpeo por error una de las heridas porque que hizo que el hombre diera un alarido. Quiso disculparse por eso pero el sentimiento de enojo la inundo. ¿Qué estaba pretendiendo hacer este loco?
- ¿Que demonios estas haciendo? – Le grito Sophia, pero ella no se percato de eso hasta que vio el rostro de Loki, así que decidió bajar su tono de voz dos rayas -. ¿A donde piensas ir?
- ¡Maldita mujer, me lastimaste! – grito imitando su tono de voz.
- Yo solo te sujete antes de que te cayeras - soltó ella un tanto molesta, realmente no entendía a este hombre, en un momento puede estar muy relajado y al otro puede explotar como si le hubieras chocado el auto ultimo modelo que acaba de comprar y no le quisieras pagar lo que exige -. De nada.
Ella intento calmarse un poco, no debía perder los estribos con un paciente, después de todo ella era una profesional y no combinaba los sentimientos con el trabajo. Pero este hombre la ponía en una encrucijada, realmente debería mejorar su carácter, realmente compadecía a su pobre familia que lo tenia que soportar todos los días.
De repente sintió como el comenzaba a recargarse mas en ella, lo vio de reojo al rostro y pudo ver como su mirada se veía mas cansada y el dolor se comenzaba a reflejar en ella. Sophie se asusto.
- ¿Te sientes bien? – le pregunto mostrando preocupación, a pesar de la actitud de mierda que poseía este hombre, no podía evitar preocuparse sinceramente por el.
- Me siento mareado – dijo el después de unos minutos. Por primera vez ella lo sintió sincero. Vaya al parecer si podía demostrar lo que sentía, un gran avance pensó ella.
Lo sujeto más a ella para evitar que este se derrumbara en cualquier momento. Al tener su cuerpo mas cerca de ella comenzó a sentir una enorme calidez, se sonrojo por un momento, pero al instante recordó que antes él no había transmitido ninguna calidez, al contrario el roce con su piel era un contacto muy frio. Dirigió su mano a la frente de él esperando comprobar lo que suponía. Y así fue, comprobó que tenia fiebre, se encontraba hirviendo en ella. Le hubiera gustado saber a ciencia cierta cuanto era exactamente, pero no podía dejarlo ahí nomas de pie.
- Por Dios, estas ardiendo en fiebre – dijo con un leve tono de preocupación, mientras alejaba su mano de su frente.
Era definitivo debía llevarlo pronto con su familia para que le dieran un baño y así disminuir la fiebre.
- Necesitas descansar – comenzó ella -. Necesito saber en donde vives para ir a dejarte a tu casa y así dar indicaciones a ellos para que te cuiden bien y te bajen esta fiebre. ¿De que parte de la ciudad eres? – espero que le contestara, y deseo interiormente que no tuviera que salir de la isla de Manhattan. La respuesta nunca llego, haciendo que Sophia se desanimara. Tal vez no la escucho o tal vez… "Es lo único que tengo". Recordó lo que el hombre le había dicho. Tal vez no tuviera familiares, tal vez ni casa. Se compadeció de él. Fuera cual fuera la situación del hombre, ella debía de auxiliarlo, era su responsabilidad, además él se lo pidió, debía de ayudarlo ¿Qué no? Suspiro y decidió que hacer con él -. Mira desconozco tu situación, pero en estos momentos necesitas de mi ayuda, no puedo dejarte así como así con la fiebre tan alta, así que te llevare a mi casa, ahí te atenderé hasta que te mejores y puedas regresar a donde eres, ¿Te parece?
Vio como Loki asentía débilmente. Suspiro y comenzó su andar, tomo las llaves del auto de la mesita metálica y abrió la puerta del consultorio, todo esto mientras cargaba todo el peso del hombre, al parecer este hombre tenia muchas fuerzas y engerías para ofender, pero no para poder con su propio cuerpo. Camino los largos pasillos de la clínica hasta que llegaron a la puerta principal, ella la abrió como pudo y salieron de ahí. La noche era fría, algo común en Octubre. Se dirigió a su carro y con las llaves en la mano hizo sonar la alarma del auto. Al estar enfrente de este, quito el seguro de la puerta del copiloto y la abrió. Comenzó a maniobrar con Loki lo más cuidadosa que pudo. Cuando logro sentarlo le puso el cinturón y comenzó a respirar agitadamente, estaba realmente agotada, a pesar de que el hombre fuera muy esbelto y larguirucho, su peso era considerable como para poder manejarlo como si nada.
Lo miro fijamente y vio como sus enormes ojos esmeraldas la observaban detenidamente, mientras parpadeaban pesadamente.
- Vuelvo en un momento, no tardo – le dijo jadeando un poco, aun le faltaba recuperarse del pesado ajetreado que este hombre le hizo vivir.
Cerró la puerta y salió disparada hacia su consultorio. Recorrió velozmente los pasillos hasta que se adentro en el consultorio. Tomo su maletín y su mochila que contenía la ropa hecha bola de Loki, tomo la camisa y el collar de él y, no sin antes cerciorase de que no olvidaba nada, cerro la puerta con llave. Camino mas relajada hacia el exterior del lugar y ya afuera, cerro con llave la puerta principal. Se dirigió a su auto con la mente concentrada en algo. Debía de coser la ropa rota de este hombre y debía conseguirle ropa de hombre, por que dudaba que la de ella le quedara.
Las luces de la enrome ciudad le parecían realmente hermosas, no era como se mostraban en Asgard, pero peor es nada. De noche la ciudad se mostraba mas pacifica, sin todo el ajetreo que él había visto cuando llego a ella. Y aun desconocía en donde estaba realmente. Dio un leve suspiro he intenso cerrar los ojos para poder relajarse, los mareos y las punzadas lo traían vuelto loco, agradecía realmente que ella no estuviera escuchando música de aquel infernal aparato al cual los humanos llamaban "radio", y mucho mas agradeció que ella no estuviera cuestionándolo. No quería hablar en estos momentos, ya lo haría cuando descansara un poco. Necesitaba información sobre ella y sobre el lugar donde estaba y sobre todo pensar en lo que le inventaría a ella para que le dejara vivir un tiempo con él y, sobre todo, una historia de su vida, no podía dejar que ella descubriera quien es, por mas que se moría por que al menos esta humana se humillara ante el, tenia que recordarse que debía de mantener un perfil bajo, estaba en Midgard, el hogar de esos malditos Vengadores, si lo descubrían podrían regresarlo o, peor, entregarlo a Thanos si este se aparecía y reclamaba su cabeza.
Después de un largo tiempo de camino, llegaron a su destino. Era un edificio alto, ella apago el motor del auto y salió del auto diciéndole un leve "Espérame", para después cerrar la puerta. El obedeció y vio como ella se dirigía al interior del edificio cargando las cosas que había sacado de su consultorio. Al pasar un par de minutos ella volvió casi corriendo y abrió la puerta de él, le quito el cinturón y lo sujeto del hombro sano y lo incorporo como pudo sacándolo de aquel auto. Pateo la puerta lo suficiente para poder cerrarla sin brusquedad. Sintió como ella se apegaba mas a él, haciendo que se molestara por el atrevimiento de ella, pero no se lo hizo notar. Caminaron con rumbo al edificio, al estar adentro vio varias puertas y al final unas escaleras, las cuales estaban enseguida de unas puertas metálicas. Se dirigieron a las puertas de metal y ella presiono un botón y esperaron. Las puertas se abrieron sin previo aviso y se adentraron al pequeño espacio que se abría ante ellos. Loki lo observo un poco confundido. ¿Qué tenia pensado hacer esa mujer al introducirlo a esa pequeña habitación? Las puertas se cerraron y el comenzó a sentirse incomodo. Vio como ella presionaba otro botón semejante al que estaba afuera, con la diferencia de que este tenia marcado el numero 3. Sintió como la habitación comenzó a moverse y comenzó a recorrerle el pánico. Ahora los mareos les estaban provocando que alucinara cosas.
- Tranquilo, es solo el elevador – le dijo ella entre risas.
Él se calmo y giro la cabeza mientras chasqueaba la lengua. La mujer se había burlado de él.
De pronto la puerta se abrió y ante ellos se encontraba un pasillo distinto al que dejaron atrás antes de que las puertas se cerraran. Salieron de aquella habitación movible y caminaron unos cuantos pasos y se pusieron frente una puerta que tenia inscrito el numero 352. Ella abrió la puerta y lo introdujo a la habitación. Presiono un botón enseguida de la puerta y el lugar se ilumino.
- Bienvenido a mi hogar – dijo ella felizmente -. Sé que no es la gran cosa, pero es mi departamento.
Loki observo el lugar y pudo ver como frente a él había unos sillones de color blanco y negro, fijo su vista más allá y pudo ver un comedor y la cocina. Tenía unas que otras cosas que eran de su agrado, otras simplemente eran repulsivas. Lo llevo hacia un pasillo el cual tenía tres puertas por todo este. Entraron a la primera de estas, dentro pudo ver que estaba oscuro, después se encendió la luz y pudo ver una sencilla cama y enseguida de esta una pequeña mesa de noche con una lamparita sobre de ella. La habitación era de un color claro que Loki no reconoció. Lo llevo hasta la cama y lo fue recostando poco a poco. Una vez estuvo completamente sobre la cama, ella fue hacia sus pies y le saco, como pudo, las botas. Las puso en el suelo, se dirigió hacia un armario que estaba frente a la cama, el cual Loki no había visto al entrar. Abrió sus enormes puertas y el vio como sacaba un cobertor. Lo puso sobre de él. Salió del cuarto y al instante regreso con una charola con agua y unas toallas. Las coloco en la mesita de noche y se sentó a su lado, en la cama. Remojo una de las toallas y la puso sobre su frente. La sintió muy fría. Cerró los ojos, hasta que se dio cuenta que estaba titiritando. ¿Estaba el sintiendo frio? "Realmente patético" se dijo a si mismo.
Abrió levemente los ojos y se encontró con los de ella muy cerca. Carraspeo la garganta y ella se alejó. Realmente esta mujer era extraña. Ella le sonrió levemente y remojo sus manos en el agua de la charola y las puso sobre las mejillas de él. Era una mujer realmente atrevida, ¿Cómo osaba tocar su rostro con sus patéticas manos? Maldijo muchas veces ese gesto de ella hacia él, pero debía aceptar que una parte de él, por mas que pequeña que fuera, le agradada lo que ella estaba haciendo.
- Intenta descansar – comenzó ella en voz baja -, no dejare que nada te pase, ¿de acuerdo?
Loki vio como comenzaba ella a sonreírle y, a pesar de que parte de él se negaba, decidió creerle. Asintió débilmente y cerro los ojos, en espera de que el sueño le ganara, el cual, se presento mas pronto de lo que pensó.
Thor se encontraba de pie en el Bifröst, con la miraba perdida al vacío que se presentaba frente a él. Habían podido resistir y erradicar el ataque de los homúnculos, las creaturas resultaron ser mas debilites una vez que Loki había caído por el puente. El palacio había quedado un poco destruido, pero no era tan grave que no pudiera arreglarse. Thor había decidido irse inmediatamente, después de que vencieron, a buscar a su hermano. Pero Frigga lo había detenido, le dijo que tenia que esperar a que el padre de todo despertara, además él debía de descansar. Pero él se sentía con muchas energías aun, aun podía seguir, pero su madre lo persuadió de que debía de hacerlo. El acepto y se fue a su cuarto. Pero no pudo conciliar el sueño, así que se dirigió al puente arcoíris.
El dolor y el vacío que sentía era mas fuerte ahí, de lo que era estando en otras partes del palacio. Otra vez había dejado caer a su hermano y no pudo hacer absolutamente nada. Se sintió impotente, no sabia donde estaba y Heimdall le había dicho que no podía verlo en ningún lugar de los nueve reinos. Se estaba escondiendo de él.
Lloro con amargura, se tumbo de rodillas en el suelo mientras daba un alarido. Volvió a perder a su hermano y él era, en extremo, el único culpable.
Pero tenía aun una esperanza. Suponía el lugar en donde pudiera estar. Lo supuso al ver cuando su hermano caía. Lo vio como cambiaba su piel traslucida a esa piel azul que su hermano tanto aborrecía. Se puso de pie y decidió que mañana iría a ese lugar a buscar a su hermano.
Decidió ir a descansar un poco mas relajado. Tenia que hacerlo, ya que mañana le esperaba un día muy ajetreado en las frías tierras de Jotunheim.
Bueno... no he visto muchos reviews ( de hecho ninguno .-.) pero quiero creer que hay gente que lee sin contestar (otraves yo y mis locas ideas) pero pues esto lo hago para entretenerme un rato y asi desestrezarme de la escuela... pero pues... supongo que tambien en el primer cap no deje muy en claro todo.. asiq ue creo que en este cap le guste y comenten...
dejen sus reviews y nos leemos al proximo... ( si es que hay alguien por aqui .-.)
чιчυкιмσ αк~
