Después de varias horas dando vueltas en la cama y hablando con sus hadas, como a eso de las cuatro de la mañana Inglaterra toma su teléfono, pensando que seguramente esto es una insensatez como una catedral. Suena el teléfono de Estados Unidos.
America, mira quién es y contesta contento.
—Hello!
—H... Hi —balbucea Inglaterra con la voz medio quebrada, pero tratando de sonreír.
—Iggy! Hi! —se ríe—. How are you?
—Well... Fine —miente finalmente aun tratando de sonreír—. ¿Y tú?
—Pues aburrido viendo el baseball —dice algo abstraído—. ¿Tú? —cae en la cuenta—. Es como... Tardísimo allá, ¿no?
—Yes... well, es que no puedo dormir —contesta restándole importancia.
—Oh... Jeje... Bueno —se encoge de hombros—. Mmm... Y... Err... ¿Qué haces?
—Pues... Estaba hablando con Tinkerbell y las demás y me han convencido para que te llame —explica.
—Oh… Tinkerbell es muy lista entonces —concluye sonriente. Inglaterra tuerce el morro y se da la vuelta en la cama.
—Oye, America...
—Err... Yes? —pregunta bebiendo un poco del refresco.
—¿Estás muy ocupado mañana? —pregunta como si nada.
—Mañanaaaa... —piensa un poco—. Mmm ¿qué día es mañana? Ah, yes... Jueves. Nah, solo tengo que ir a firmar unos papeles —responde.
—¿Crees que podrías recibirme? —pregunta en el mismo tono.
—R-Recibirte? Really? —sonríe—. Awesome!
—Yes... —tratando de sonreír, tristemente—. Hay algo que quiero hablar contigo —explica—. Estas en DC supongo.
—¿Hablar conmigo? ¿Hablar de qué? —levanta las cejas—. Yep... DC.
—Es... Don't worry. ¿A qué hora te va bien que llegue? —insiste quitándole hierro a lo otro.
—A... Pues a mi me da igual. Tú dime a que hora llegas y voy por ti.
—¿Por la mañana? A eso de... ¿Las diez? —pregunta levantándose y buscando su ordenador portátil para buscar vuelos.
—Yes, sure! Aquí nos vemos a las diez! awesome! Sabes? Tengo un juego nuevo... —sigue contándole sin enterarse.
xoXOXox
Inglaterra baja del avión en el Regan National Airport con su bolsa de mano y se le hace raro pasar de largo de la cinta de recogida de maletas donde normalmente tiene que esperar más de tres cuartos de hora para recuperar todo el cuantioso equipaje que suele usar. Se pasa una mano por los ojos y por la cabeza para tratar de sentirse mejor y se dirige a buscar un taxi sacando su teléfono.
Llega un mensaje al teléfono de Estados Unidos quien lo abre y lee mientras se despereza en su escritorio en la Casa Blanca, bostezando.
De: Iggy
I'm here, te veo en una hora en el Starbucks del noroeste de the Pennsylvania Avenue.
Frunce el ceño.
—En... Starbucks? —marca el número de Inglaterra, quien le da la dirección al taxista, pensando que en una hora, quizás pueda calmarse un poco, lavarse la cara y tomarse algo que le haga sentir mejor... cuando en la radio del taxi empieza a sonar Wonderwall de Oasis... y se pone a llorar otra vez.
El europeo mira el teléfono y da un brinco, limpiándose la cara y tratando de calmarse.
América tamborilea la pluma en el escritorio, tarareando una cancioncilla, mientras espera que le conteste. Él traga saliva y se calma un poco, tratando de conseguir un tono de voz normal que no delate y contesta.
—Iggy! Heeeeeeey! —lo saluda sonriente.
—He... hello? hello —carraspea un poco tratando de ignorar la radio—. What is up?
—Ya llegaste por lo visto... mmm —sonríe de lado—. ¿No quieres venir aquí como siempre y arrearme hasta que salga y así nos vamos caminando? Porque...
—Ehm... —vacila—. Es que estoy un poco cansado, del vuelo y eso. ¿Has terminado tu trabajo? Tienes que terminarlo primero.
—Yes, yes... I know —hace los ojos en blanco y se recarga en la silla—. God... —protesta—, OK. Te veo allá pues, sólo no te enojes mucho si llego tarde.
—It is OK —niega con la cabeza tratando de quitarle importancia.
—All right then. See you there —sonríe— Me da gusto que hayas venido.
Inglaterra trata de sonreír y solloza silenciosamente.
—See you —se despide.
—Byeeee! — América cuelga sonriente aún, sin enterarse en lo más mínimo de lo que pasa. Se estirar mientras le da un trago a su café y se come las galletas que le quedan, terminando de firmar los papeles de su escritorio y hablándole a su secretaria para confirmar que no estará ahí por un par de horas.
Después de un rato de firmas y demás, se levanta, se pone su chaqueta y empieza el largo proceso de salida que indica al menos dos o tres minutos detenido con cada persona que encuentra en su camino, discutiendo del partido de anoche o de cualquier trivialidad por el estilo.
Inglaterra llega al Starbucks y se va al baño, lavándose la cara como por quinta vez en el día. Luego pide un tanque de earl grey de al menos cinco litros y se va a pasar la mañana meando. Bueno, cinco litros no, pero de un litro seguro y luego un pedazo de pastel de chocolate también del tamaño de su cabeza y se apodera de unos de los sillones.
América llega unos buenos veinticinco minutos tarde, silbando, localizándolo en uno de los sillones desde afuera, golpeando el vidrio y sin prestar mucha atención señalándole la caja para indicarle que irá para allá en cuanto compre su comida.
Al inglés le da una arcada y se lleva otro pedazo de pastel de chocolate a la boca remojado con un buen sorbo de té para que baje, empezando a ponerse nervioso de verdad y temblando.
Un ratito después, Estados Unidos regresa con un sándwich, un jugo y un café enorme con crema, canela, chispas de chocolate, tres jarabes distintos y todo el azúcar posible poniéndolas en la mesa.
—Heeeeey! Sorry! He llegado tarde porque me encontré a Pete... ¿te presenté a Pete? Quizás debas conocerlo luego, nos ha conseguido boletos para el baseball y... bueh —comenta de manera algo aleatoria sin mirar a Inglaterra. Se termina por sentar en el sillón de junto, sonriéndole al fin, cuando levanta la cara. Al verlo, se le congela la sonrisa y frunce el ceño—. How are... —una pausa— you... What's up?
Cuando el británico consigue tragar un poco más de te, echa mucho MUCHO de menos no haberle echado un chorrito de ginebra o de whiskey o de ron a su té... para ser exactos, en realidad echa mucho de menos no haberle echado un chorrito de té a su ginebra o su whiskey o su ron. Niega con la cabeza y trata de sonreír para que no se preocupe mucho... fallando miserablemente.
El estadounidense se echa para adelante, con cara de bastante preocupación y le pone una mano en la pierna.
—Iggy? What... What's wrong?
Inglaterra suspira y se pasa la mano por los ojos tratando de calmarse, en cuanto vuelve a abrirlos para mirarle, le vuelven a dar ganas de llorar, cierra los ojos y se muerde el puño tratando de mantenerse con calma.
—¿Qué pasa? ¿Estás bien? ¿Pasó algo? ¿Se... murió alguien? ¿La reina? —lo ataca con preguntas, cada vez más tenso—. ¿Te hicieron algo? ¿Pasó algo con France? ¿Secuestraron a alguien? ¿Pusieron una bomba? —sigue pensando en opciones. Inglaterra le fulmina y vuelve a suspirar.
—America... —empieza.
—Yes? —pregunta sentado prácticamente en el aire de tan adelante que está.
—Cálmate.
—¿Cómo me dices que me calme si estás aquí, con los ojos hinchados como rana? —protesta haciéndose para atrás y haciendo su mayor esfuerzo por no decir más.
El británico suspira de nuevo tratando de calmarse... de hecho, no esta muy claro si eso se lo ha pedido a Estados Unidos o se lo ha dicho a si mismo.
—Dime... ¿has hablado últimamente con Canada?
—¿Con... Canada? —hace un poco de memoria—. Hablé con él... ayer o antier ¿Por?
Inglaterra medio sonríe de lado asintiendo con la cabeza.
—Bien, bien. Te llevas bien con él, ¿verdad? —pregunta sin malicia.
—Pues es... Canada. Es my brother y somos vecinos. Yes, yes... why?
El inglés baja la cabeza y se lo piensa.
—También te llevas bien con Japan, ¿verdad? ¿Has hablado con él?
—Pues... no desde la junta en Berna —se encoge de hombros—. ¿Pero esto qué tiene que ver con que tu estés así? —frunce el ceño. El británico niega con desaprobación.
—Tienes que tratar mejor a tus amigos —le riñe.
—¿Tu has hablado con él? —devuelve la pregunta frunciendo más el ceño. El mayor levanta las cejas y le mira.
—Ese no es el asunto —desvía la mirada tomando un poco más de té. América bufa, intentando apresurarle.
—Pues no veo cual sea el asunto aquí —protesta impaciente—No, no... ni siquiera me has dado una razón —explica mirándole y está pálido.
Inglaterra aguanta el aire unos instantes, aun con la cabeza gacha, volviendo a sentir un nudo en la garganta.
—I... —empieza, se ha pasado las ultimas doce horas pensando en como hacer esto y aun no se le ha ocurrido como empezar.
—Aja? —lo incita el americano, cruzando los brazos. El inglés le mira.
—You... —baja la vista otra vez—, and I... —añade un poco más bajito.
—Yes? —pregunta sintiendo la tensión en el aire, sin poder evitar tensarse él mismo.
—What is up? —pregunta finalmente, mirándole, como si eso fuera el resumen de todo.
—¿Qué pasa de qué? —pregunta de regreso—. Tu eres el que me está diciendo...
—¿Qué pasa contigo y conmigo? —insiste.
—¿Qué... pasa de qué? No pasa nada, ¿o sí? —se tensa más aún al ver por donde va la cosa—. A ti si te he visto y te he hablado y... —empieza a intentar adivinar a lo que se refiere mientras el de ojos verdes niega con la cabeza y desvía la mirada hacia la ventana.
—It's not OK.
—¿Crees que no cuido lo suficiente? —pregunta a ciegas—. ¿Qué es lo que no está bien? —pregunta más tenso aún cerrando los puños. Inglaterra aprieta los ojos con fuerza.
—This. You and I... no... no está bien —explica pensando que probablemente esta es la peor forma en la que podría llevar esto.
—W-Why? ¿N-No te he hablado lo suficiente? —pregunta angustiado mirándose las manos—, ¿Crees que no cuido lo suficiente esto? o... —resopla—. Jesus! Sabía que... —le mira—. I'm sorry. Dime qué es lo que no está bien y yo estoy seguro de que podemos...
El británico trata de limpiarse los ojos disimuladamente y de mirarle.
—Tú... tienes que ir con más gente, no conmigo. No está bien —sigue diciendo haciendo un esfuerzo.
—What? —pregunta más alterado de lo adecuado, sentándose bien— What? No, no no... Wait. No te estoy entendiendo, Iggy. Algo no te parece y me estás diciendo que... —se le hace un nudo en la garganta y abre los ojos—. What? ¿Tengo que ir con más gente a dónde? —pregunta intentando asumir que está malentendiendo todo. El inglés baja la cabeza.
—I'm sorry... —susurra también con un nudo en la garganta, deseando decirle que todo es mentira y maldiciéndose a si mismo por haber permitido todo esto.
—For what? ¿Qué es lo que sientes? —pregunta alterado, MUY alterado, aun intentando pensar positivo y asumir que lo que está diciendo es algo que debe ser un malentendido—. ¿Tengo que ir con más gente a dónde?
Inglaterra solloza llevándose las manos a la cara.
—No tienes que ir a ningún sitio, tienes que relacionarte, general. Con más gente, no con... —hace una pausa tratando de tragar— conmigo...
América le mira con ojos desorbitados unos instantes, tratando de entender lo que está oyendo y después de unos segundos, empieza a reírse, algo en pánico. Inglaterra aparta las manos de la cara y levanta los ojos para mirarle, tristemente.
—Es... —se ríe un poco—, hay algo que me estás diciendo que... —se ríe un poco más—, hay algo aquí que estoy entendiendo fatal y estoy entrando en —se ríe— pánico absoluto.
El europeo sigue mirándole y vuelve a cerrar los ojos teniendo ganas de pegarse un tiro, toma un poco más de té tratando de sentirse mejor o algo así. El americano se quita los lentes y se pellizca el puente de la nariz intentando relajarse.
—Please... please, aclárame lo que estoy entendiendo —prácticamente suplica. El inglés se pasa una mano por el pelo y vuelve a suspirar, poniéndose serio.
—Te estoy diciendo que vamos a dejar de vernos —resume con prácticamente una arcada.
—No.
Inglaterra le mira y no puede evitar sonreír imperceptiblemente un poquito durante un instante y luego sentirse unas dieciocho veces peor, aproximadamente.
—El motivo es que no está bien —reflexiona el mayor.
—¿No está bien qué? ¿Qué es lo que hago que no está bien? —pregunta parpadeando rápido y haciendo su mejor esfuerzo por controlarse—. ¿Es que no llego a tiempo? ¿o que te hablo a mitad de la noche? ¿O que como hamburguesas? o... —se le llenan los ojos de lágrimas inevitablemente.
—No, no. No es lo que tú haces, es… esto. En general, no es correcto. No tiene que ver con tu comportamiento —contesta partiéndosele el corazón. El estadounidense le mira, con dureza, unos instantes.
—¿Qué es lo que no es correcto?
Inglaterra hace un esfuerzo por no desmoronarse.
—Que esto suceda —responde cerrando los ojos y pensando que si no le ve será más fácil... y aunque no está aquí para tener consideración por si mismo y ponerse las cosas fáciles, ya está bastante destrozado.
—England... —contesta bastante más frío que de costumbre—. No me estás explicando una fucking mierda y, no es por nada, pero en este momento no tengo muchas ganas de ser perfectamente paciente —explica tratando de modular su voz.
El inglés aprieta más los ojos tratando de que no se le salten las lágrimas.
—Tu eras... —hace una pausa— yo te crié. ¿Cómo crees que puedo...? —balbucea sin saber como explicar esto, pensando en lo jodidamente claro y ordenado que sonaba en su mente ayer por la noche y como todo parece haberse revuelto ahora mismo.
—What? —pregunta América abriendo los ojos como platos—. Tú me criaste, ¿cómo creo que puedes? Esto... esto es broma, ¿verdad? —replica empezando a pensar que Inglaterra está buscando cualquier excusa imbécil para sacarse esto de encima, lo cual le parece bastante molesto.
Se sostienen la mirada, el menor con la mejor cara de obstinación que tiene, cruzando los brazos. El mayor tragando saliva y queriendo morirse otra vez.
—Aun ahora... no puedo dejar de ver ese niño pequeño que se dormía entre mis brazos —suelta ni siquiera sabe cómo.
—Bullshit! —responde—. Llevo cogiendo contigo por meses, England... y ahora mismo, de la nada, vienes a decirme que ves al niño pequeño que... BULLSHIT! —grita frustrado llamando la atención de algunas mesas a su alrededor. Inglaterra baja la cabeza y cierra los ojos.
Estados Unidos se recarga en el asiento y se queda callado unos instantes, sin poder evitar que se le llenen los ojos de lágrimas otra vez se sorbe los mocos después de unos segundos.
Inglaterra aprieta los ojos al oírlo, cada vez más hecho polvo y con mas ganas de golpearse a si mismo. ¿Cómo? ¿Cómo ha podido dejar que esto pasara?
—No... no me puedes decir eso. Me niego a creer que me digas que me ves como un niño, si toda la fucking vida te la pasas diciéndome que... —se sorbe los mocos de nuevo.
—Madures... —susurra el inglés para si mismo terminando la frase, sin levanta la cabeza y sin abrir los ojos. El americano frunce el ceño, sintiendo la palabra como un golpe.
—Well... I'm fucking sorry si no soy lo suficientemente maduro para ti.
El inglés levanta la cabeza y le mira.
—No, no es eso lo que he dicho —responde en un tono suave y medio agobiado, por que no quiere que Estados Unidos, además, se sienta culpable por esto.
—Pues lo has dejado bastante claro —contesta en el tono más frío que encuentra.
—Aunque fueras más maduro que yo, aunque fueras un anciano... no podría dejar de verte como un niño —explica tristemente.
—Fucking bullshit! —protesta de nuevo y se queda en silencio unos instantes, con el ceño fruncido, los brazos cruzados, mirándolo fijamente. El británico vuelve a bajar la cabeza y a cerrar los ojos.
—I'm sorr.y
El de las gafas frunce más el ceño y lo sigue mirando fijamente.
—Yo no te veo a ti como un padre ni como un hermano... —suelta después de un par de minutos en silencio. El mayor solloza de nuevo—. ¿Por qué lloras? —pregunta con el ceño fruncido—. Es a ti a quien le desagrada estar conmigo de ESTA forma —agrega ácido.
Inglaterra trata de limpiarse los ojos y sorberse los mocos.
—No estoy llo... —empieza decir y finalmente decide callarse—. I'm sorry —añade.
—Quizás podrías estar feliz de que deje intentar abrazarte o besarte o cualquier cosa asquerosa como esas —concluye el menor mientras el cielo empieza a oscurecerse.
Inglaterra aprieta mas los ojos tratando de luchar contra el impulso de hacerse una bolita.
—Dime, England, ¿te dabas asco a ti mismo por abrazarme, o besarme, o... —hace una pausa y se le corta la voz—, acostarte conmigo? ¿O te daba pena que yo quisiera y que tu no?
El inglés se cruza de brazos... o más bien se abraza a si mismo tratando de que no se note que lo hace.
—I'm sorry —solo logra balbucear al ver a las conclusiones de mierda que esta llegando, absolutamente erróneas, pero sin poder evitarlas.
—You're sorry for WHAT? —pregunta acercándosele. El británico abre los ojos y se echa para atrás.
—Please... —suplica.
—Please nothing —susurra acercándosele más en serio y besándolo en los labios. Ç
Inglaterra hace un esfuerzo sobrehumano por resistirse al beso y apartarse
—¿P-Por qué haces esto, Iggy? —pregunta en cuanto ve que se separa, sentándose en su lugar de nuevo.
—Por que ya no lo soporto... —susurra. El americano se quita los lentes de nuevo y se lleva las manos a la cara, empezando a llorar en serio.
Al inglés se le parte el corazón deseando levantarse y abrazarle y decirle que todo está bien.
—Será mejor que me vaya —balbucea tratando de ponerse de pie mientras las piernas le tiemblan y no logran sostenerle, cayéndose de nuevo. Le tiemblan tanto que ni se plantea volver a levantarse. América levanta la vista, se limpia la cara y se pone los lentes, mirándole.
—No voy a... —niega con la cabeza—, no vas a poder... no. No quiero. No quiero. Debe haber una solución a esto.
—No... No, please... No... —suplica pensando en que esto ya esta siendo una de las cosas mas complejas que ha hecho nunca.
—No —le mira serio y se limpia de nuevo la cara—. Puedes irte si quieres, pero no... no esperes que no haga NADA.
Inglaterra solloza otra vez... Y vuelve a tratar de ponerse de pie lográndolo por pura fuerza de voluntad, pensando en usar un poco de chantaje emocional para que no haga esto mas difícil y odiándose por ello, se castiga a si mismo obligándose a prometer que aguantara cualquier cosa que haga, por imbécil.
—Quizás no estás pensando bien y quizás no estás... No sé. Pero si ya no me quieres y si no quieres estar conmigo, tengo que pensar cómo es que voy a lograr que todo esté bien otra vez —agrega el americano. Él le mira, de pie.
—Please America... Ódiame —pide. El menor levanta la cara, mirándolo con absoluto terror.
—No.
El británico, con la respiración absolutamente alterada, trata de suspirar y empezar a andar. Y con un nudo en la garganta, América lo ve irse por la puerta, limpiándose los ojos otra vez. Va a recoger todo con parsimonia y aparente tranquilidad, y terminar por levantarse de su asiento, salir a la calle, caminar hasta su despacho en la Casa Blanca, con seriedad, sin hablar con nadie, encerrarse en su oficina y, después de unos minutos ahí adentro, empezar a tirar cosas y a destrozarlo todo mientras en Washington, sorprendentemente, empieza a nevar.
Inglaterra, anda exactamente una esquina y al dar la vuelta, sus rodillas ceden y vomita otra vez en el suelo. Cuando termina, da la vuelta sobre si mismo, arrastrándose un par de pasos y haciéndose bolita en el suelo. Quince minutos más tarde, aun tirado en la calle, helándose de frío entre la nieve, sin poder moverse apenas y sin que le importe tampoco lo que le pueda pasar, se acurruca como puede con su gabardina mojada. Saca su teléfono pensando en quien hablar y llama a Canadá. Él saca su teléfono y al ver quien es, responde con tranquilidad.
—Hello?
Inglaterra suelta un bufido entrecortado aun sin poder relajar su respiración en un "hi" suave.
—England? Hello —repite— How are you?
—H-Hi, Canada... ¿Tienes... Mucho trabajo? —pregunta sorbiéndose los mocos. Canadá frunce el ceño detectando algo mal.
—Mmm... no, not really. ¿Todo está bien? Suenas...
—Yes, yes... No te preocupes por mi... —sigue acurrucándose más contra la pared—. ¿Podrías hacerme un increíble favor?
—Mmm... Yes, desde luego. ¿Ha pasado algo? —pregunta frunciendo el ceño aun más.
—Necesito... Necesito que llames a... —hace una pausa inspirando profundamente— tu brother —susurra.
—¿A quién, perdón? —pregunta porque realmente Inglaterra está hablando FATAL.
—Bloody hell —protesta.
—I'm sorry England, de verdad no te escucho bien —se disculpa avergonzado.
—A America —repite un poco más fuerte, con los ojos cerrados.
—Oh... —hace una pausa—, England, perdona la insistencia pero... ¿va todo bien? ¿Ha pasado algo?
—No. No! Bloody no of the hell! —protesta muy enojado—. Olvida eso, OK?
—I'm sorry —vuelve a decir Canadá— Yo... yo hablo con el en cuanto cuelgue contigo.
—Listen to me —pide volviendo ha bajar el tono—. Disculpa, no debí gritarte, solo escúchame...
—Yes? —pregunta quedito.
—Hemos... —hace una pausa y traga saliva—. Peleado. Muy fuerte. Quiero que hables con él y te asegures de que no hará ninguna estupidez.
—Ok, ok... don't worry —cierra los ojos pensando en lo que le está pidiendo Inglaterra y en el que "ninguna estupidez" es un término con un AMPLÍSIMO significado en el caso de América.
—Y no le digas que lo sabes por mí. No le digas que has hablado conmigo bajo ningún concepto, ¿me oyes? —añade.
Canadá suspira quitándose los lentes y pellizcándose el puente de la nariz.
—OK... haré lo posible.
—Pregúntale por la nieve en Washington o algo así si necesitas una escusa o te pregunta como es que te ha preocupado justo ahora. Y no dejes que haga nada estúpido, please... —insiste.
—¿Ni... nieve en Washington? —pregunta frunciendo el ceño—. ¿Está nevando en Washington?
—Yes... —responde en un susurro pensando que él es el culpable final de eso y en como debe haberle dejado como para que eso pase.
—Oh, god! —exclama preocupado—. ¿Tú estás en Washington? —pregunta después de un instante.
—Please... Protégele... —susurra Inglaterra en una suplica y luego deja caer la mano con el teléfono.
—Yes, yes... I will. Don't worry —le tranquiliza pero Inglaterra ya no le oye.
Canadá cuelga, preocupado y descuelga el teléfono de su escritorio para llamar a América. Antes de marcar, con el auricular en la oreja, piensa unos segundos y, frunciendo el ceño y con cierta duda envía un mensaje a Francia "Si'l vous plait, háblale a Angleterre. Peleó con Amerique. Suena grave".
xoXOXox
Canada llama al teléfono del despacho de Estados Unidos, el cual se encuentra desmembrado en una esquina y no suena, así que prueba con el móvil.
América pega un brinco y saca el celular de su bolsillo, con las manos temblorosas deseando con todas sus fuerzas que sea Inglaterra para decirle que nada de todo lo que está pasando es cierto y que... jo... que cualquier cosa. Mira quien le llama y, decepcionado, está tentado a picar el botón rojo para rechazar la llamada. En el último segundo cambia de parecer y contesta el teléfono sin decir nada.
Canadá vacila un poco ante el silencio.
—H-hello? Brother?
—Hi —contesta sentándose en el piso con la espalda recargada en su escritorio (o en lo que queda de él) y la respiración algo agitada por todo el esfuerzo físico del ultimo rato.
—hello! —exclama al oírle responder—. How are you? —pregunta temeroso.
—Fine —contesta automáticamente con una mentira—. What's up?
Canadá frunce el ceño.
—Ehm... no, nada... hum... —vacila—. Es que... he visto en el weatherchannel que estaba nevando y...
Estados Unidos cierra los ojos con fuerza y se da un golpe en la nuca con el escritorio.
—¿Lo está? Mmm... no he... no me había dado cuenta —intenta soltar una risita y falla miserablemente—, debe ser... I... I... don't know... —se calla dejando la frase al aire.
—Hum... ¿quieres que nos veamos un rato después del trabajo? —propone cada vez más preocupado—. Quizás podamos ir al hockey, ¿quieres?
Estados Unidos se queda callado unos segundos más.
—He pensado en ir al frente... ¿sabes? Afganistán o... Libia —suelta sin venir absolutamente nada al caso— Quizás los chicos allá necesiten un poco de ánimo, you know? —sonríe un poco.
Canadá FLIPA EN MAYUSCULAS poniéndose nervioso por lo que le ha prometido a Inglaterra, no pensando ni por un momento que la estupidez iba a ser TAN grande.
—B-but...
—Les he prometido un millón de veces que iría a verlos en algún momento... —suelta en tono triste.
—But wait... —vuelve a decir buscando algo que hacer para evitar un argumento cualquiera— pero es... no hay conflictos nuevos, no es como que ahora sea un buen momento para levantarles la moral —reflexiona.
—Pues Libia... —se lo plantea—. Además, creo que extraño eso, ¿sabes? La adrenalina, las armas... solo unos días —se encoge de hombros—. ¿Quieres venir conmigo? Tienes tropas allá también, ¿no? Pocas pero bueno, como tú dices, no es que haya nada tan extraordinario que hacer, es solo ir y... —sonríe.
—Ehm... y por que no lo piensa bien unos dias, seguro... bueno, ya sabes que es un gasto de dinero y de recursos, seguro podemos hacer algo mejor aquí, ¿sí? —propone, por que sinceramente, ya se esta viendo en Libia. Al estadounidense se le borra la sonrisa.
—Mmm... Well, yes. Quizás pueda pensarlo mejor —dice decepcionado—. Seguramente no es lo suficientemente maduro... —agrega sin poder evitar tener que parpadear un poquito más rápido para evitar las lágrimas.
—Yes... —sonríe—. Com'on, algo divertido. Que te parece si organizamos algún evento deportivo, eh? entre los dos...
—No, eso tampoco. Quizás solo tenga que venir aquí y trabajar y llegar a tiempo y esas cosas que... —suspira.
—U-Una competición mundial de algo divertido, ¿sí? que te parece... hum... —vacila pensando en algo que pudiera gustarle—. ¿Carreras aéreas? de... acrobacias y eso.
—Necesito hacer algo para que todo esté bien de nuevo —confiesa cambiando el tema e nuevo—. Él estaba contento, ¿sabes? Una vez me hizo perseguirlo por todo New York en moto y... —sonríe más tristemente limpiándose la cara con las manos—. Yo... Se supone que yo soy awesome. Al final creo que nunca le ha parecido nada de lo que hago, no importa lo mucho que... —solloza un poco—. Tengo que irme, brother... —concluye al final sorbiéndose los mocos.
—Wait! Wait, please! —pide desesperado—. Quieres... ¿vengo a por ti?
—I don't know... —responde quedito.
—O-OK. Estaré ahí en una hora, please no te vayas a mover —suplica—. You're in the White House, verdad? —pregunta empezando a recoger.
—I'm... —solloza un poquitín—. No, brother, no necesito que... I'm ok —América el héroe.
—¿Qué es lo que ha pasado? —pregunta mientras sigue recogiendo, ahora en pánico de que si le cuelga termine teniendo que ir a buscarle a oriente medio.
Estados Unidos siente una punzada en el estómago notando por fin donde está y que está sentado en medio de lo que parece haber sido arrasado por un huracán.
—Eh... mi oficina... creo que van a regañarme por ello —confiesa.
—¿Qué le ha pasado a tu oficina? —pregunta mientras acaba de firmar rápidamente unos documentos y manda unos email rápidos, (Canadá el Nerd terminando su trabajo como un buen chico).
—Pues... —murmura mirando a su alrededor y viendo incluso la bandera norteamericana hecha jirones en la pared—... oh, god.
—What? ¿qué pasa? —pregunta espantado por tan poca respuesta cerrando su oficina y corriendo por los pasillos... pero como es Canadá, nadie le ve, ni choca con él, ni le saluda, ni le llama la atención, ni van a notar su ausencia, seguramente.
—Quizás debería ir a London, you know? Quizás... quizás quiere que le ataque o algo para poder dejar de verme como un niño —piensa.
—What? ¿A quién vas a atacar? —pregunta resbalándose y casi cayéndose en el hall de salida del edificio por esa idea.
—Pues a Igg... —se le hace un agujero en el estómago nada más de decir el nombre—. A England.
—¿Pero por que os habéis peleado? —pregunta subiendo a su coche, que seguramente es un Ford de hace como un millón de años, por que ni siquiera fabrican coches, así no que le importa un pimiento que coche usar y usa uno hasta que se cae a pedacitos solo que para no molestar a nadie pidiendo uno nuevo.
—I... I don't even know... He... —hace una pausa—, ya no quiere verme, brother... —dice muy, muy, muy, muy quedito.
—¿Pero cómo no va a querer verte? —reflexiona Canadá para el completo terror de Inglaterra pensando en que el mismo inglés ha sido quien le ha pedido que fuera a por él—. ¿Seguro has entendido bien? a veces no escuchas del todo cuando la gente te habla y... —ya no se le oye.
América se limpia la cara, viendo un rayito de esperanza al final del camino.
—B-But… ¿Tu crees que…? —analiza la plática con Inglaterra "no debemos vernos más"—. ¿Crees que lo haya entendido mal, de verdad?
—¿Qué es lo que te ha dicho? es que quizás estabas pensando en alguna otra cosa —propone Canadá—. A veces empiezas a hacer tus películas y realmente no entiendes que esta diciendo quien te habla por que no escuchas, y eso suele traer problemas y malentendidos.
Estados Unidos se sorbe los mocos.
—Me ha dicho... me ha dicho... "vamos a dejar de vernos" y... —baja el tono de voz— que le odie.
Canadá frunce el ceño entrando a la autopista.
—Pero... ¿por qué? ¿qué le has hecho para que estuviera tan enojado?
—I... —se le llenan los ojos de lágrimas de nuevo—... I don't know... —contesta con absoluta sinceridad.
—¿Cómo no lo sabes? ¿No le preguntaste? —insiste sin poder creerlo, pero en un tono amable, no de riña.
—Llegué tarde y comí hamburguesas, y le dije que su comida era fea... —confiesa—, but… but…
—Aja? —le insta a hablar.
—Dice que está mal que salgamos y que él me crió... pero eso es bullshit!
—¿Estás seguro de que entendiste bien? —pregunta pensando en la llamada telefónica.
—¿Me estás diciendo idiota o algo así? ¡Claro que sé que entendí bien! me mandó a la fucking mierda y luego se largó, ¿qué es lo que crees que no entendí bien? —protesta.
—I just… I'm sorry... —vacila por la agresividad, por que Canadá siempre vacila.
—Maybe... Maybe I should go with Russia. Hace mucho que no peleamos. Quizás eso me haga... quizás me sienta mejor —propone después de unos minutos en silencio. Canadá PALIDECE.
—Ah... N-No creo que sea lo mejor.
—Mmm... no? —se lo piensa un rato— Quizás si yo adopto a un niño deje de verme como a un...
Canadá parpadea y se sube un poco las gafas.
—Ejem... ¿Y no tienes ni idea de por qué de repente...? —trata de cambiar de tema.
—No tengo ni idea brother... Is not fair! —protesta.
—¿Y qué vas a hacer? —pregunta.
—I don't know. No puedo dejarlo ir así como así. Él... no parecía feliz, ¿sabes? Creo que en el fondo... —traga saliva—. Creo que hay algo que no me está diciendo.
—¿Algo como qué? —le hace seguir hablando mientras sigue conduciendo bastante rápido, pero no le van a poner una multa, por que nadie le ve... a veces hay ventajas.
—Algo como... algo. Voy a ir por él, mandarle flores. Debe haber alguna forma de que... —se mira las manos con tristeza.
—¿Dónde está ahora? —pregunta de nuevo tratando de esquivar temas difíciles.
—I don't know. Se fue... —una idea brillante—. ¡Quizás deba ir a buscarlo ahora mismo! —se pone de pie, resbalándose con unos vidrios rotos en el suelo.
—No, no, please —pide—. Ya estoy llegando.
Estados Unidos se asoma por la ventana y se sorprende de ver todo, TODO blanco.
—Jesus F Christ! está NEVANDO —suelta impresionado y seguramente, de no ser por su estado de ánimo, esto le causaría muchísima emoción.
—Yes... te lo he dicho... —responde Canadá en un susurro casi inaudible.
—Yes, pero pensé que... Iggy no trae ni siquiera ropa de invierno, brother. ¿Podrías... podrías hablarle, please? ¿Podrías preguntarle si está bien? —pide, casi suplicando.
—Yes... en cuanto llegue le llamamos, OK? —propone.
—OK. En lo que llegas, voy a ir buscando, vale? —propone caminando a la puerta.
—No, no, wait! ¿Dónde vas a estar? —pregunta pensando que va a llegar y van a estar buscándose unos a otros.
—Pues... no sé, en la calle o en cualquier sitio, buscando a... jo... no tengo idea. Quizás debería hablarle. Ahora nos vemos, brother —concluye despegándose el teléfono y colgando por que es un cabrón con el pobrecito de Canadá.
El canadiense quisiera golpearse la cabeza contra el volante en este momento, si no fuera por que esta tratando de conducir lo más rápido que puede según las normas.
América marca el número de Inglaterra por primera vez y no le contesta así que cuelga.
El hecho en sí de que no le conteste hace que caiga en la cuenta más en serio de lo que está pasando. Abre el cajón de arriba de su escritorio (a golpes y arrancones porque todo está desvencijado) y saca de ahí una foto de Inglaterra y él en un portarretratos, que sorprendentemente está intacta, a diferencia del resto del despacho, la abraza contra sí y se sienta en el piso con ella abrazada. Afuera, empieza a nevar con más fuerza.
Inglaterra se ha resfriado y debe estar a punto de pillar una pulmonía por que se ha pasado una hora bajo la nieve con solo una gabardina que además ahora está toda empapada. Se ha arrastrado hasta un taxi, que lo ha dejado en el aeropuerto... y ahí ha tomado una decisión.
Canadá aparca en un parking al lado de la casa blanca y sale corriendo hacia allí. Después de tardar más tiempo en conseguir que alguien se de cuenta de que está ahí haciendo aspavientos con frenesí que en identificarse y pasar los controles... golpea la puerta del despacho de Estados Unidos, quien, desde luego, no contesta.
—Bro... brother? —vuelve a golpear suavecito. Se oye un ruido adentro, mientras América golpea la pared con una pelota o algo así... no creo que pueda estar más de diez minutos abrazando la foto de Inglaterra.
Al oír ruido dentro, el canadiense entreabre la puerta con cuidado.
—Con permiso...
—Oh... Canadá —América mira a la puerta, acostado en su escritorio, con las luces apagadas, la foto en su estómago, usando un pisapapeles de cristal como pelota.
El canadiense parpadea al darse cuenta de como está todo... y por un segundo se acuerda de la cocina de Francia llena de comida y se pregunta muy sinceramente como termina siempre en esta clase de líos.
—Are you ok?
—Sure... I'm fine —sonríe desde el escritorio y lanza el pisapapeles al techo, luego lo detiene a un centímetro de su cara, cuando va de bajada. Canadá se asusta un poco pensando que quizás se le caiga en la cara, pero no hace para detenerle.
—Ehm... estabas... ¿habías perdió algo? —pregunta mirando alrededor y buscando una posible explicación para el desastre.
—No, solo estaba enojado —vuelve a lanzar el pisapapeles al techo y vuelve a cacharlo en las mismas.
—Hum... —vacila y busca una de las sillas que esta por ahí dada la vuelta y con una pata medio torcida, la pone en su sitio y trata de sentarse, pero ahora esta coja—. ¿Quieres que te ayude a recoger? —se ofrece amablemente.
—No —niega con la cabeza—. Ya recogerá alguien. Al final está todo roto. ¿Hablaste con Iggy? —pregunta mirándole. Canadá da un saltito asustado pensando en la llamada de antes... y en Inglaterra diciendo que no quería que supiera que le había hablado, encoge un poco el cuello.
—I-Íbamos a llamarle... ¿no?
—No. No me contestó. No quiere hablar conmigo —lanza otra vez la bola de vidrio al techo.
—Quizás está sin batería o sin cobertura —propone— quizás en el avión...
—No tengo ni idea de qué voy a hacer ahora, brother. —Confiesa con voz plana—. Hablaba con él, salía con él y todo... todo era con él —agrega en el mismo tono plano.
Canadá trata de sentarse al borde de la silla en equilibrio, escuchando atentamente, preocupado.
—De todo el mundo, el único que creí que siempre, siempre... SIEMPRE... estaría ahí... —agrega. El canadiense se siente mal de oírle decir eso y piensa de nuevo en la llamada telefónica y en que Inglaterra le ha pedido que no diga nada... y luego recordando la forma en que Inglaterra siempre ha hecho cosas al revés de como realmente las quiere, con Francia y con America.
—I...
—Yes? —pregunta lanzando otra vez el pisapapeles.
—Perdona que insista con esto pero... ¿estás seguro que lo has entendido? quizás ha sido algo como esas veces que dice que no quiere algo, pero en realidad si quiere —propone para el absoluto terror de Inglaterra otra vez.
—Estaba llorando, brother... y parecía muy en serio —se espera unos segundos— Le di un beso y se quitó.
Canadá baja la cabeza pensando que nada de esto tiene sentido alguno y todas estas cosas que está diciendo Canadá, para el absoluto terror de Inglaterra... va a usarlas América más adelante.
—Nunca lo había visto así. Maybe the Independence Day... —propone después de unos minutos. El canadiense levanta la cabeza mirándole sin entender.
—The Independence Day?
—Pero ahí había guerra y armas y... muchas cosas. Aquí no pasó nada, brother. ¡Te lo juro! Todo era... todo estaba bien.
—Ah! —entiende que se refiere a que solo le había visto antes así en la independencia—. ¿Y no te explicó nada? eso es muy extraño —comenta.
—Quizás nunca debí decirle que le quería o esa vez que intenté abrazarlo o cuando dije lo del reloj enfrente de todos —piensa en voz alta—. Me explicó... me dijo eso. Que él me había criado. Que siempre me verá como un niño pequeño... —le mira—. Eso es absurdo, brother... por dios. Hace meses que estábamos... bueh.
—Pero si hubiera sido algo de eso te lo habría dicho en el momento, ¿no? —valora inseguro.
—¡Pues es que no pasó nada! Estaba viendo el baseball ayer y ¡me habló de la nada! —se quita los lentes y se pellizca el puente de la nariz—. Todo era normal.
Canadá se lo piensa realmente tratando de encontrarle sentido.
—¿Qué te dijo ayer?
—I don't know. Estaba viendo el baseball. Que quería hablar conmigo hoy, que no podía dormir y que Tinkerbell le había convencido de hablarme. Y yo soy un idiota, estaba TAN feliz de que viniera... —se lleva las manos a la cara.
—Pero... ¿estaba bien? —pregunta—. Quizás hace días que pasó lo que sea que pasó. Por que algo tuvo que pasar.
—Sólo estaba… sólo me dijo eso.
Canadá entrecierra los ojos, pensando.
—Quizás deberíamos hablar con France... —propone pensando que Francia es quién tiene más experiencia que nadie en tener problemas con Inglaterra.
—Con... France... —levanta la cabeza del escritorio. Canadá se encoge de hombros sin saber que está haciendo pero valorando la más posible pequeña opción.
—Well, quizás él lo sepa, son amigos... seguro sabe como manejar estas cosas.
América se sienta en el escritorio, ligeramente emocionado por tener al menos un plan.
—Además, France is the country of love y tiene ese ridículo programa de radio…
—Yes! seguro el puede ayudarte y decirte que hacer —los dos hermanos americanos idiotas.
—Yeah! Com'on... com'on! Habla, habla!
Canadá saca su teléfono y poniendo el manos libres, le marca a Francia.
—Allò? —contesta Francia después de un par de timbrazos—
—Allò, France! Aquí le Canada et l'Amerique —responde Canadá. Francia se queda frío, sin saber qué decir... no esperaba esa llamada.
—Oui? Mmm cómo... están?
América mira a Canadá de reojo, algo suplicante. El canadiense cae en la cuenta de algo y frunce el ceño apretando los ojos. Le ha dicho que... Pero Francia quizás...
—Brother, antes que nada tengo que confesar que England habló conmigo antes de que viniera aquí y me pidió que no te dijera —suelta un poco apenado. Inglaterra va a cortarle la cabeza a Canadá y a clavarla en una estaca en cuanto le pille —. France, ¿leíste mi mensaje?
—What? ¿Habló contigo? ¿Qué te dijo? —pregunta América mirando a Canadá con cara de asesino serial desquiciado—. ¿Cómo no me dijiste? brother!
Francia se mantiene en silencio.
—Dijo... Solo dijo que te llamara y me pidió que no te dijera —se defiende.
—Y... ¿estaba bien? —pregunta América al borde del llanto de nuevo.
—Él parecía un poco —balbucea—. France, ¿te contesté al teléfono? —pregunta pidiendo ayuda.
—Non... —responde escuetamente, intentando ordenar su pensamiento—. Garçons... qué pasó? Canadá...
—Angleterre peleó con Amerique —explica Canadá a Francia—. Y no sabemos por qué, pensamos que quizás tu...
—¿Parecía un poco qué? —pregunta Estados Unidos en pánico. Francia absoluta, total y completamente paralizado... parpadea.
—Moi?
—Bueno... No muy bien, you know —explica tímidamente a Estados Unidos tratando de rebajar el drama para que no entre en realmente pánico y haga una estupidez. Luego se vuelve al teléfono volviendo al francés—. Pensamos que tú, como eres el país del amour, quizás podías ayudarnos a entender que puede haber pasado —explica Canadá.
—J-je… je ne se pas, mes garçons... —responde inseguro—. Amerique... ¿por qué pelearon?
América mira a Canadá con cara suplicante de nuevo, en plan "tu le explicas".Francia pone el altavoz, y se cambia de aplicación, empezando a escribir un mensaje para Inglaterra.
"Ou est, Angleterre? Estás bien?"
—A-Al parecer —vacila Canadá que no esta muy seguro de haber entendido—. Angleterre le dijo a mon frére que ya no debían verse más por que le ve como un niño —resume—. Pero... Es muy raro y debe ser algo reciente por que hasta ahora... —ya no se oye lo que dice.
—¿Hasta ahora... ? —le insta a seguir el francés, irritado porque no le oye y empezando a tener unas terribles ganas de llorar.
—Bueno, mon frére dice que todo iba bien —explica un poco más alto mirando a Estados Unidos en busca de su aprobación. América asiente con la cabeza y Francia agradece que no sea él quien esté hablando.
—Je... estoy seguro de que de una u otra forma, mes garçons, esto va a solucionarse —atina a decir, de manera bastante vaga, después de que es capaz de coaccionar a su boca para que diga algo. Canadá mira a Estados Unidos nada convencido.
—¿Pero cómo? No sabemos que hacer —pregunta a Francia.
—¿Has... has hablado con él últimamente? —pregunta América.
—Tran... —siente un nudo en el estómago al escuchar la pregunta de América—. Tranquilos, ambos... Amerique, Angleterre suele tener algunos momentos de... debilidad. Estoy seguro de que te quiere lo suficiente como para no querer no verte más.
—Pero él me dijo… —empieza América.
—Eso he dicho yo, no me habría llamado para decirme que viniera aquí contigo si no le importaras —reafirma Canadá.
—Oui... pero Angleterre dice muchas cosas, muy distintas a lo que en realidad quiere, mon ami... yo sé que tu lo sabes perfectamente —intenta Francia en tono tranquilizador.
—Eso también lo he dicho yo —añade Canadá orgulloso.
—Pero no puede no querer verme si tanto me quiere —protesta América con los brazos cruzados. Canadá lo mira con tristeza sin saber que decir.
—Algún motivo habrá... —propone torpemente. Francia se muerde el labio, sintiendo tristeza por todos.
—Angleterre va a volver, Amerique... sólo... dale un poco de tiempo —afirma Francia después de unos instantes, sin estar muy seguro.
—Pero es que... no puede hacerme esto y luego... — el americano se limpia los ojos con la manga de la chaqueta mientras se sorbe los mocos.
Canadá le sonríe a Estados Unidos y le pone una mano sobre los brazos cruzados tratando de confortarle. Francia suspira.
—Sé paciente, garçón...
—This is stupid... and I hate it! —protesta. Canadá tristemente se vuelve a Francia al teléfono.
—Well... Merci, France, no dejes de avisarnos si sabes algo, si'l vous plait.
—Voy a ver qué puedo hacer, ¿vale? —propone Francia al otro lado de la línea—. Tranquilícense. Canadá, llévalo al cine, o al baseball o a cualquier cosa.
—Oui —asiente Canadá—. ¿Quieres? —le pregunta a Estados Unidos.
—Si hay nieve no hay partido —se encoge de hombros— Quizás el cine...
—Yes! Que sea el cine entonces, vamos a ver que hay en cartel —trata de animarle Canadá.
—Bien... cuídense. À bientôt! —se despide Francia colgando.
—OK... —asiente América, sintiéndose un poquito más tranquilo después de hablar con Francia. Quizás en verdad, lo que decía Inglaterra no era lo que quería... y él iba a encargarse de hacer EXACTAMENTE lo contrario... en cuanto Inglaterra apareciera.
Canadá empieza a buscar las películas en el teléfono en cuanto Francia ha colgado.
Podría apostar que quizás alguna se ha sorprendido.
