Los personajes de Twiliht no me pertenecen, yo sólo los tomo prestado, porque estoy muy, muy aburrida.
I
La hora del receso es la hora que más le gusta a Bella, ya que puede sentarse en cualquier rincón del colegio y espiar a hurtadillas a la persona que ama. Él se encuentra unos metros alejado de ella, en el patio, sentado bajo la sombra de un árbol mientras habla animadamente con unos amigos. Bella los reconoce, son Jasper y Emmet... Y se les acaba de unir una chica, que a Bella le gustaría decir que también es una amiga.
Desgraciadamente no lo es.
Bella desvía la mirada, sintiendo la familiar punzada de dolor al saber que justo en ese momento la maldita de Tania se está tragando a su hermano. Una solitaria lágrima surca su rostro y ella la limpia con brusquedad.
¿Por qué tuvo que enamorarse de él? Se pregunta, no entendiendo por qué de todas las personas de las que pudo haberse enamorado en el mundo, su terco corazón eligió a su hermano. Bella no sabe a ciencia cierta en qué momento sucedió; lo que sí sabe es que fue en algún punto en el que ella dejaba atrás la etapa de la niñez, dando paso a la adolecencia. De un momento a otro pasó de reír y jugar contenta escondite con su hermano, a estar siempre triste, sola, llorando a escondidas porque no sabía qué hacer con lo que había descubierto sentía por su él, y que no debía.
Bella jura que hizo hasta lo imposible para que esto no sucediera, pero no pudo hacer nada. ¿Cómo hacerlo si simplemente Edward es el chico del que cualquiera se enamoraría? Él es perfecto. Es inteligente, gracioso y lindo. El es una buena persona. Es buen hijo, buen amigo y... un buen hermano. Su hermano. Lo que debería bastar para que ella no se la pase todas las noches, soñando despierta con las manos y la boca de él recorriendo cada centímetro de su cuerpo...
—Al fin te encuentro...
Bella se sobre salta ante la llegada sorpresiva de su amiga y, nerviosa, trata de ocultar su rostro de la mirada escrutinia de Alice, a la vez que parpadea rápidamente para deshacerse de las lágrimas.
—¿Qué te pasa? ¿por qué lloras...? —Alice le pregunta primero con preocupación. Luego de unos segundos, la compresión se refleja en su rostro y, cómo para cerciorarse, comienza a mover su cabeza, viendo en diferentes direcciones. Cuando al fin sus ojos azules encuentra la confirmaciónde su certeza, vuelve a mirar a Bella, ésta vez cómo si sintiera pena por ella. ¿Quién no la tendría?
—Bella, ¿por qué te gusta hacerte daño? —la reprende, señalando lo obvio:
Edward ahora se encuentra sólo con su novia. Tania está colgada cómo un simio de su cuello, mientras que él le susurra no sabe qué cosa al oído, lo que hace que ella se ría cómo una hiena.
Antes de que Bella tan siquiera pueda pensar en qué contestarle a su amiga ésa pregunta a la que ella no tiene respuesta -quizá porque es una masoquista sin remedio-, la campana que anuncia el final del receso, resuena en toda la institución.
Alice suspira cansinamente y se inclina para darle un beso en la mejilla a Bella mientras la abraza.
—Sabes que te quiero, amiga —le dice con cariño y sinceridad—, y porque te quiero, no me gusta verte sufrir —se separa de ella y deja momentáneamente de hablar, dándole chance a Bella que se ponga de pie—. Sabes que eso que sientes por él no puede ser, ¿cierto? —continúa, hablando en voz baja para que los demás estudiantes, que bajan y suben apresurados las escaleras para retomar las clases, no escuchen lo que le dice. Alice también tiene la delicadeza de no utilizar nombres.
Bella asiente.
—Lo sé. —le dice con brutalidad honestidad, lo que hace que su corazón duela.
—Entonces, ¿por qué no haces nada para olvidarlo?
—¿Y crees que no lo hago?
—No. —Alice contesta rotunda
Bella bufa con irritación.
—¿No? —dice, elevando sin darse cuenta la voz—. ¿Y qué se supone qué debo hacer? Levantarme un día y decir: Listo, hasta hoy amo a mi her...
—¡Bella! —la corta Alice antes de que cometa una burrada
Bella respinga y, para su horror, se da cuenta que la pequeña discusión que tiene con Alice, ha llamado la atención de varios estudiantes y un profesor. Para ser más exacto, el profesor que le toca darle clase a ella en ese momento.
Bella lo escucha mandar a los alumnos a que continúen su camino, y sus pulmones se hacen pequeños cuando lo ve que dirigirse hacia ellas. Es consciente de repente que casi grita a los cuatro vientos que está enamorada de su hermano, y es consciente también que, aunque Alice la interrumpió antes de ella terminara de hablar, no fue lo suficiente antes, cómo para que su profesor no escuchara y no terminara por inferir lo que ella quiso decir.
—Respira Bels. No te vayas va desmayar. —Alice le dice entre dientes al ver lo pálida que está.
—¿Es que ustedes dos son sordas o qué? Hace unos minutos que sonó el timbre. ¿Por qué no están ya en su salón? —el profesor las reprende una vez se detiene en frente de ellas, y Bella se acuerda de cómo respirar al saber que él no alcanzó a escuchar nada. De ser así, en éste momento ya la estuviera arrastrando a la dirección, para llamar a sus padres mientras ella los espera con la psicóloga del colegio haciéndole miles de preguntas.
Bella y Alice asienten y la segunda se despide de la primera con un "Nos vemos más tarde", para luego dirigirse a su clase.
Alice se dirige al salón con el profesor caminando delante de ella. Suspira, quizá su amiga tiene razón y ella no ha hecho todo para olvidar a su hermano... Quizá Jacob sea la solución.
Espero que les haya gustado. Gracias por leer comentar y agregar la historia a Alertas y Favoritos.
