-Pulverizo accidentalmente a mi profesora de introducción al algebra- leyó Atenea
Enseguida los griegos comenzaron a reír.
-Amigo, ¿cómo se puede pulverizar a una profesora?- dijo Travis
-y accidentalmente- añadió Connor, mientras Percy se sonrojaba.
-¿Van a ser todos los títulos así de raros?-pregunto Piper a Annabeth.
-Conociendo a Percy, sí- respondió esta con una sonrisa cariñosa.
Mira, yo no quería ser un mestizo
-¿Quién quiere?- pregunto Thalía.
Todos, tanto griegos como romanos, le dieron la razón.
Los dioses se miraron, no podía ser tan malo ¿no?
Si está leyendo esto porque crees que podría estar en la misma situación, mi consejo es este:
-¡Ponerse a cubierto!- grito Thalía.
Todos los griegos se rieron y algunos fingieron esconderse.
-¿Qué pasa?- Pregunto Hazel confundida, como los romanos y Jason, Leo y Piper.
-Percy da uno consejos horribles- respondió Nico a su hermana con un estremecimiento.
-No es verdad. Annabeth diles que no es verdad-protesto Percy como un niño pequeño. Annabeth se rió
-Lo siento sesos de alga, pero tienen razón.
Percy le saco la lengua.
Cierra el libro inmediatamente. Créete la mentira que tu padre o tu madre te contarán sobre tu nacimiento e intenta llevar una vida normal.
-No es un mal consejo-dijo Annabeth, provocando que Percy sonriera con suficiencia- pero te faltó el insignificante detalle de los monstruos- finalizó.
Ser mestizo es peligroso. Asusta. La mayor parte del tiempo solo sirve para que te maten de manera horrible y dolorosa.
Todos los mestizos asintieron. Los dioses los miraron con preocupación.
Si eres un niño normal, que está leyendo esto porque cree que es ficción, fantástico. Sigue leyendo. Te envidio por creer que nada de esto sucedió.
-Nosotros también- murmuraron los semidioses.
Pero si te reconoces en estas páginas – si sientes que algo se remueve en tu interior- deja de leer al instante. Podrías ser uno de nosotros. Y en cuanto lo sepas, solo es cuestión de que ellos lo sepan también, y entonces irán a por ti.
-¿Quién?- Pregunto Leo. Todos lo miraron con incredulidad.
-Cómo no te has podido dar cuenta- dijo Travis
-Sí, es súper obvio- corroboró su hermano.
-Vosotros tampoco lo sabéis ¿no?- resopló Katie. Ambos se sonrojaron- Habla de los monstruos.
-Ahhhh- respondieron.
No digas que no te he avisado.
- No me avisaste-dijeron Hermes, Apolo, junto con los hijos de ambos, Leo y Nico.
Me llamo Percy Jackson
-¡No puede ser! ¡Pensaba que eras Peter Johnson!- grito Connor
-Menuda decepción. Crees que conoces a alguien y luego…- se lamentó Travis.
Los griegos se rieron, junto a Apolo y Hermes. Los dioses y Quirón los miraban divertidos.
Los romanos los observaban, sin dejar de pensar "¿Cómo pueden estar tan relajados alrededor de todos los dioses?"
Tengo doce años.
-Eras muy joven- comento Poseidón, intentando que no se le notara la preocupación. Falló estrepitosamente.
Percy se encogió de hombros.
Hasta hace uno meses estudiaba en la academia Yancy, un colegio privado para niños con problemas, en el norte del estado de Nueva York.
¿Soy un niño con problemas?
-SÍÍÍ- grito el campamento mestizo.
Percy les fulmino con la mirada, aunque sonreía.
Sí.
Podríamos llamarlo así.
-Incluso tú lo admites- dijo Clarisse.
Podría empezar en cualquiera de mi corta y triste vida para dar prueba de ello, pero las cosas comenzaron a ir realmente mal en mayo del año pasado, cuando los alumnos de sexto grado curso fuimos de excursión a Manhattan: veintiocho críos tarados y dos profesores en un autobús escolar amarillo, en dirección al museo Metropolitano DE Arte a ver cosas griegas y romanas
-Eso suena increíble- murmuro Annabeth. Sus hermanos y su madre le dieron la razón.
-Yo lo veo más como una tortura- dijo Poseidón.
Ya lo sé: suena a tortura.
Todos se rieron, menos Atenea, que miraba mal a Poseidón, y su cabaña, que miraba mal a Percy.
La mayoría de nuestras excursiones de Yancy lo eran. Pero el señor Brunner, nuestro profesor de latín, dirigía la excursión, así que tenía esperanzas.
-¿Eres tu Quirón?- pregunto una niña pequeña de Hermes. Este le asintió sonriéndole.
El señor Brunner era un tipo de mediana edad que iba en silla de ruedas motorizadas. Le clareaba el cabello lucía una barba desaliñada y una chaqueta de tweed que siempre olía a café. Con ese aspecto, imposible adivinar que era guay,
Quirón levanto una ceja, mientras miraba divertido a Percy, que se había puesto rojo.
Pero contaba historias y chistes y nos dejaba jugar en clase. También tenía una colección alucinante de armaduras y armas romanas, así que era el único profesor con el que no me dormía en clase.
Annabeth golpeo a Percy en la cabeza.
-No te duermas en clase- le regañó, haciendo que algunos soltaran risitas y Artemisa y Atenea miraran orgullosas.
-¿Ni siquiera para poder soñar contigo?- pregunto Percy con una sonrisa adorable. Annabeth se sonrojo levemente. Afrodita vio el sonrojo de Annabeth y contuvo un chillido.
Esperaba que el viaje saliera bien. Esperaba, por una vez, no meterme en problemas.
-Imposible- dijo Rachel.
Anda que no estaba equivocado.
-Que decía- dijo el oráculo
-Era obvio-repuso Will
A Poseidón no le gustó nada esta conversación.
Veras, en las excursiones me pasan cosas malas. Como cuando en quinto fui al campo de batalla de Saragona, donde tuve aquel accidente con el cañón de la guerra de independencia americana. Yo no estaba apuntando al autobús del colegio, pero por supuesto me expulsaron igualmente.
Todos se estaban riendo en este punto. Incluso los romanos soltaban pequeñas risitas.
Y antes de aquello, en cuarto curso, durante las instalaciones de la piscina para tiburones en Marine Word, le di a la palanca equivocada en la pasarela y nuestra clase acabo dándose un chapuzón inesperado.
Ahora todos se estaban riendo en toda regla. Tardaron algunos minutos en recuperarse.
Y la anterior… Bueno te haces una idea.
-¡No! ¡Dinos más!- rogaron los Stoll.
Jason por otro lado miraba al famoso Percy Jackson. Había oído historias pero… ¡por todos los Dioses del Olimpo, era como tener otro Leo!
En aquella excursión estaba decidido a portarme bien.
Se oyeron resoplidos por toda la sala. Los más fuertes los de Thalía y Nico.
Durante todo el viaje soporte a Nancy Bobofit
Percy y Grover se miraron
La pelirroja pecosa y cleptómana que le lanzaba a mi mejor amigo, Grover, trocitos de sándwich de mantequilla de cacahuete y kétchup al cogote.
Las hijas de Afrodita y Venus hicieron una mueca de asco.
Thalía, Nico y Annabeth empezaron a murmurar sugerencias por donde se podía meter Nancy Bobofit el sándwich.
Grover era un blanco fácil.
-Vaya, gracias - dijo sarcásticamente Grover. Percy murmuro unas disculpas.
Era canijo y lloraba cuando se sentía frustrado. Debía de haber repetido varios cursos, porque era el único con acné y una pelusilla incipiente en la barbilla. Además, estaba lisiado.
-Con amigos como tú no necesito enemigos, Perce- Se quejó Grover mientras escuchaba risitas a su alrededor.
Tenía un justificante que lo eximia de la clase de Educación Física durante el resto de su vida, ya que padecía una enfermedad muscular en las piernas. Caminaba raro, como si cada paso le doliera; pero que no te engañe: tendrías que verlo correr el día que tocaba enchilada en la cafetería.
-Camino de soplar tu cubierta chico-cabra- regaño Thalía.
En cualquier caso, Nancy Bobofit estaba tirándole trocitos de sándwich que se le quedaban pegados en el pelo castaño y rizado, y sabía que yo no podía hacer nada porque ya estaba en periodo de prueba. El director me había amenazado
Poseidón se tensó y apretó su tridente
Con expulsión temporal si algo malo, vergonzoso o siquiera medianamente entretenido sucedía en aquella salida.
-Jooooooo- se quejó Hermes como un niño de seis.
Los romanos miraban boquiabiertos a los dioses.
-Voy a matarla-murmure
-Hazlo- gritaron Ares y sus hijo
-No pasa nada. Me gusta la mantequilla de cacahuete.
-A mí también, pero no en el pelo- dijo Piper
-Esquivo otro pedazo del almuerzo de Nancy.
-Hasta aquí hemos llegado.-
-Sii, ¡acción!- gritaron los hijos de Ares y Marte. Frank no podía dejar de pensar que se debían de haber equivocado al reclamarlo. Hazel, al ver su cara, se rio y le golpeo juguetonamente el hombro. Este se sonrojo.
Empecé a ponerme en pie,
Los hijos de Ares y Marte, junto con su padre, miraron emocionados.
Pero Grover volvió a hundirme en mi asiento.
-Aguafiestas- murmuro Clarisse.
-Ya estás en periodo de pruebas- me recordó-. Sabes a quien van a culpar si pasa algo.
Echando la vista atrás, ojala hubiera tumbado Nancy Bobofit de un tortazo en aquel preciso instante. La expulsión temporal no habría sido nada en comparación con el lio en el que estaba a punto de meterme.
Poseidón empezó a ponerse nervioso. Atenea lo miro sospechosamente.
El señor Brunner conducía la visita al museo.
El iba delante, en su silla de ruedas, guiándonos por las enormes y resonante galería, a través de mármol y vitrinas de cristal llenas de cerámica roja y negra súper vieja.
Me parecía flipante que todo aquello hubiese sobrevivido más de dos mil o tres mil años.
-Mucho más- dijeron todos los dioses al unísono.
Nos reunió alrededor de una columna de piedra de casi cuatro metros de altura con una gran esfinge encima,
Percy, Annabeth y Grover se miraron, recordando la esfinge del laberinto.
Y empezó a contarnos que había sido un monumento mortuorio, una estela, de una chica de nuestra edad. Nos habló de los relieves de sus costados. Yo intentaba prestar atención, porque parecía realmente interesante,
Todos los griegos se quedaron sin aliento y Annabeth se apartó de Percy.
-¿Quién eres y que has hecho con el verdadero Percy Jackson?- pregunto Annabeth. El resto de griegos lo miraban como si fuese un extraño.
-Ja-ja, muy graciosa- respondió Percy sarcásticamente.
Pero los demás hablaban sin parar, y cuando les decía que se callara la otra profesora acompañante, la señora Dodds me miraba mal.
La señora Dodds era profesora de matemáticas, que siempre llevaba una chaqueta de cuero negro, incluso a su edad, a sus cincuenta años. Parecía lo suficiente como para montar en una Harley.
"Por qué me suena la descripción" no podía dejar de pensar Hades y Nico.
Había llegado a Yancy a mitad del año, cuando nuestro profesor de matemáticas tuvo un ataque de nervios.
Percy resopló.
Desde el primer día, la Sra. Dodds se enamoró de Nancy Bobofit y me imagine que estaba poseída. Me señalo con su dedo torcido y me dijo, "Ahora, cariño," realmente dulce, y sabía que iba a caerme una detención después de clases durante un mes.
Una vez, después de que me hiciera borrar las respuestas del libro de matemáticas hasta la medianoche, le dije a Grover que no parecía que la Sra. Dodds fuera humana. Me miro muy serio y me dijo: "Tienes toda la razón."
-¡Grover!- se quejó todo el mundo. El sátiro se ruborizo.
El Sr. Brunner dejo de hablar de arte funerario Griego. Por último, Nancy Bobofit río por el hombre desnudo con la estela y me di la vuelta y le dije,
-¿Quieres callarte?- me salió más fuerte de lo que quería.
-Obviamente- comentó Rachel.
Todo el grupo se echó a reír. El Sr. Brunner detuvo su historia.
"Señor Jackson," dijo. "¿Algo que decir?
"Mi rostro estaba totalmente rojo.
Todos se rieron al ver el rostro de Percy.
Le dije. "No, señor. "
El Sr. Brunner señalo una de las imágenes de la estela.
"¿Tal vez podrías decirnos lo que representa la foto?"
-10 dracmas a que no lo sabe- le susurro Connor a su hermano.
-Hecho.
Mire la talla y sentí una oleada de alivio, porque en realidad lo reconocía.
-Sé cosas- se defendió Percy al ver la cara de sorpresa de sus amigos.
Mientras Connor le entrego 10 dracmas a su hermano.
"¿Es Cronos comiéndose a sus hijos no?"
-Tenía que ser esa ¿no?- se quejaron los hijos del susodicho. Todos menos Zeus que sonreía con arrogancia.
"Si," dijo el Sr. Brunner, obviamente no conforme. "Y lo hizo porque..."
"Bueno..." sacudí me cerebro para recordar. "Cronos era el rey de los dioses y"
-¡¿DIOS?! –Preguntó enfadado Zeus.
-Será corregido, mi señor- se apresuró a decir Quirón.
"¿Dios?" preguntó el Sr. Brunner.
"Titán" me corregí. "Y... no se fiaba de sus hijos, que eran los dioses. Así que, ummm Cronos se los comió, ¿verdad? Pero su mujer escondió a Zeus bebé y le dio a Cronos una piedra para comerse en su lugar
-¿Cómo te pudo confundir con una piedra?- pregunto Leo
Hades y Poseidón empezaron a reírse al ver que su hermano no era capaz de responder.
Atenea a para ayudar a su padre continuó leyendo.
Y más tarde cuando Zeus creció, engaño a su padre, Cronos."
"Eeew!" Dijo una de las chicas detrás de mí.
Las hijas de Venus y Afrodita asintieron.
"Y por eso fue la gran lucha entre los dioses y los titanes," continué. "Y los dioses ganaron."
-¿Resumes la mayor guerra del mundo en una oración?- se interrumpió Atenea para mirar fijamente a Percy.
-Para mí, está bien- dijeron Hermes, Apolo y Ares.
Se oyeron algunas risitas en el grupo. Detrás de mi Nancy Bobofit le murmuro a un amigo: "Como vamos a usar esto en la vida real. Quien nos va a preguntar en una entrevista de trabajo, '¿Por qué Cronos se comió a sus hijos?' "
"¿Y por qué Señor Jackson," dijo Brunner, "para contestar a la excelente pregunta de la señorita Bobofit, de porque es importante en la vida real?"
-Pillada- dijeron los Stoll, Leo, Will y Chris junto con los dioses inmaduros. (Ya sabeis quienes son)
-Pillada- murmuró Grover.
-¡Pensamos como una cabra!- exclamaron las anteriores personas, causando risas a su alrededor
"Cállate," susurró Nancy, con la cara roja, incluso más brillante que su pelo.
Al menos Nancy se avergonzaba también. El Sr. Brunner era el único que escuchaba. Tenía las orejas como radares.
-Como orejas de caballo, en realidad- dijo Chris.
Pensé en su pregunta y me encogí de hombros. "No sé, señor."
-Bueno, esto es más normal- dijo Thalía soltando un suspiro.
Percy le saco la lengua infantilmente.
"Ya veo." el Sr. Brunner parecía decepcionado. "Bueno, la mitad bien, el Sr. Jackson tenía razón. Zeus efectivamente le dio una mezcla de mostaza y vino a su padre lo que le hizo vomitar los otros cinco hijos, que por supuesto, siendo dioses inmortales, habían estado viviendo y creciendo sin digerirse completamente en el estómago del Titán. Los dioses vencieron a su padre, cortándolo en pedazos con su propia guadaña y esparciendo los restos en el Tártaro, la parte más oscura del inframundo. Después de esta nota feliz,
-¿Nota feliz?- preguntaron algunos dioses y romanos. Los griegos miraron divertidos. Típico de Quirón.
Es momento de almorzar. ¿Sra. Dodds, podríamos salir? "
La clase se movió, los niños se aguantaban el estómago, los chicos empujándose unos a otros y actuando como burros.
-Hombres- dijeron al unísono Thalía y Artemisa. Luego se sonrieron.
Grover y yo estábamos a punto de seguir al Sr. Brunner, cuando dijo. "Señor Jackson. "
Yo sabía que venía. Le dije a Grover que siguiera adelante. Entonces me volví hacia el Sr. Brunner.
"¿Señor? "El Sr. Brunner tenía la mirada que no te dejaba ir - intensos ojos marrones que podrían haber tenido mil años de antigüedad y haberlo visto todo.
-Todo no, pero si la mayoría- dijo Quirón. Los romanos lo miraron, no habían pensado que era tan antiguo.
"Tú debes saber la respuesta a mi pregunta." me dijo el Sr. Brunner.
"¿Acerca de los titanes?"
"Acerca de la vida real. Y como tus estudios son aplicables."
"Oh."
Respuesta típica de Percy- dijo Nico
"Lo que has aprendido de mí," dijo. "Es de vital importancia. Espero que lo trates como tal. Voy a aceptar solo lo mejor de ti Percy Jackson."
-Eso es mucha presión- DIJO Jason, sabiendo lo que era estar en ese lugar.
Quería enojarme, ese chico me empujo fuerte. Quiero decir, claro, era una especie de día fresco, cuando él vestía alguna clase de traje romano y armadura y gritó. "¡Eh!" y nos desafió, con la punta de la espada contra la tiza.
-Yo quiero un profesor así- se quejaron los Stoll.
-Ya lo tenéis, idiota- replico Katie
Pero el Sr. Brunner esperaba que yo fuera tan bueno como todos los demás, a pesar de que tengo dislexia y el trastorno por déficit de atención y nunca había pasado por encima de una C en mi vida. No, él no esperaba que fuera igual de bueno, él esperaba que yo fuera el mejor.
-Eres el mejor-le susurro Annabeth en el oído. Percy se sonrojo.
Y yo no podía aprender todos los nombres y los hechos y mucho menos con perfecta ortografía.Murmure algo acerca de esforzarme más, mientras que el Sr. Brunner echaba una larga y triste mirada a la estela, como si hubiera estado en el funeral de esa niña.
-Lo estuve- dijo en voz baja Quirón. Esa niña había sido alumna suya.
Me dijo que me fuera a comer.
La clase estaba reunida en la escalinata del museo, donde se podía observar el tráfico de gente a lo largo de la quinta avenida. En el cielo, una gran tormenta se estaba formando, con nubes más negras de lo que nunca había visto en la ciudad. Me imagine que tal vez fuera por el calentamiento global o algo, porque el tiempo en toda la Navidad, había sido extraño. Habíamos tenido grandes tormentas de nieve, inundaciones, incendios forestales por rayos.
Todos se giraron la cabeza hacia Poseidón y Zeus.
-¿Por qué estáis discutiendo ahora?- pregunto Deméter harta del comportamiento de sus hermano.
-No sé, pero seguro que es culpa suya- respondió Zeus señalando a Poseidón, quien puso los ojos en blanco
No me habría sorprendido si se tratara de un huracán en formación. Nadie más parecía darse cuenta.
-Niebla- dijo Piper. Jason le agarró la mano y esta sonrió. Reyna, por su parte, vio esta acción llena de celos.
Algunos de los chicos le tiraban a las palomas trozos de galletas. Nancy Bobofit estaba tratando de robar algo del bolso de una señora,
-No es hija mía- dijo Hermes rápidamente. Sus hijos suspiraron de alivio.
Y por supuesto la Sra. Dods no veía nada. Grover y yo nos sentamos en el borde de la fuente, lejos de los demás. Pensamos que tal vez así hacíamos eso, la gente no sabría que éramos de esa escuela - la escuela para los casos problemáticos que no podían estar en otro lugar.
-¿Funcionó?- pregunto Lou Ellen, todos saltaron, se habían olvidado de ella.
-Lo dudo- respondió Grover.
"Te han castigado?"preguntó Grover.
"No," dije."No Brunner. Me gustaría que se olvidara de mí a veces. Quiero decir, no soy un genio."
-No tienes que jurarlo- dijo Thalía.
Grover no dijo nada durante un tiempo.Luego cuando pensé que iba a soltarme un comentario filosófico profundo para hacerme sentir mejor, dijo."¿Me das tu manzana?"
La sala estalló en carcajadas, mientras el sátiro enrojecía hasta la punta de las orejas.
-Tenía hambre- se defendió, causando más risas.
Cuando se calmaron, la diosa de la sabiduría continúo.
Yo no tenía mucho apetito, así que se la di. Observando la quinta avenida y pensé en el apartamento de mi madre, en la parte alta de la ciudad. No la había visto desde navidad. Yo quería coger un taxi y volver a casa.
Artemisa giro los ojos mentalmente. Los hombres eran todos iguales.
Que me abrazara y se alegrara de verme, pero sería decepcionante también. Ella me mandaría de vuelta a Yancy, recordándome que tenía que esforzarme más, incluso si esta era mi sexta escuela en seis años y que probablemente iba a ser expulsado de nuevo. Yo no podía estar ahí de pie mirándome ella con esa cara triste.
Artemisa miró sorprendida. Thalía, al ver la cara de su señora, sonrió para sus adentros.
El Sr. Brunner puso su silla de ruedas en la parte baja de la rampa para minusválidos. Comía apio, mientras leía una novela de bolsillo. Una sombrilla roja sobresalía de la parte posterior de la silla, haciendo que pareciera una mesa de café motorizada.
-Increíble-dijo Leo, sacó una libreta y apuntó algo antes de cerrarlo rápidamente.
Estaba a punto de desenvolver mi sándwich cuando Nancy Bobofit apareció delante de mí con sus feas amigas, supongo que se había cansado de robar a los turistas y dejo caer su almuerzo a medio comer sobre el regazo de Grover.
Todos gruñeron. Se estaban hartando de Nancy.
"Uy!" Ella me sonrió con los dientes torcidos. Sus pecas eran de color naranja, como si alguien se pintara la cara con Cheetos líquido.
-Gran descripción- se rieron los Stoll.
Trate de mantener la calma. El consejero de la escuela me había dicho un millón de veces, ' cuenta hasta diez, controla tu temperamento.' Pero yo estaba tan loco con la mente en blanco. Una ola rugió en mis oídos.
¿Una ola? pensó Atenea mientras miraba a Poseidón, que no cumplía con su mirada.
No recuerdo tocarla, pero lo siguiente que supe es que Nancy estaba sentada de culo en la fuente, gritando. "¡Percy me empujo! "
La Sra. Dods se materializo junto a nosotros. Algunos de los niños murmuraban::
"¿Has visto?"
"-El agua"
"-Como la agarro-"
-POSEIDON- rugieron sus hermanos
-No seáis hipócritas, ambos tenéis dos hijos en la sala- replico Poseidón.
Hades y Zeus parecía que querían decir algo más, pero se lo pensaron mejor y se sentaron en su trono, enfurruñados.
No sabía de qué estaban hablando. Todo lo que sabía era que estaba en problemas de nuevo. Tan pronto como la Sra. Dods estuvo segura de que la pobre Nancy estaba bien, prometiéndole conseguirle una camiseta nueva en la tienda de regalos del museo, etc., etc., la Sra. Dods se volvió contra mí. Hubo un incendio triunfal en sus ojos, como si hubiera hecho algo que había estado esperando todo el semestre.
-Probablemente estuvo- dijo Frank
"Ahora, cariño."
"Ya lo sé," murmure, "Un mes borrando libros.
-¡NO!-grito la cabaña 11, con su dios y sus hermanos romanos.
-Nunca intentes averiguar tu castigo- dijeron los Stoll. Hermes asintió.
Eso no fue correcto decirlo.
-Por supuesto que no- dijo el dios de los ladrones.
Ven conmigo," dijo la Sra. Dods.
"¡Espere!" grito Grover. Fui yo quien la empujo.
"Me quede mirándolo, atónito. No podía creer que estaba tratando de cubrirme.
-Eso fue muy valiente- dijo Hestia, sonriéndole al sátiro.
La Sra. Dods le dio una mirada que mata. Con tanta fuerza que la barbilla de él temblaba.
"No lo creo, Sr. Underwood." dijo ella.
"Pero-"
"Usted-quédese-aquí."
Grover me miro de forma desesperada.
"Está bien, tío," le dijo. "Gracias por intentarlo."
"Cariño," dijo la Sra. Dods gritándome. "Ahora"
Nancy Bobofit sonrió. Le di mi mirada de Nos-veremos-más-tarde.
Los semidioses griegos, Quirón y la propia Lupa se estremecieron.
-No será para tanto- dijo Ares. Los mestizos simplemente asintieron.
Entonces me volví para hacerle frente a la señora Dods, pero ella no estaba allí. Estaba de pie en la entrada del museo, en la parte superior de la escalera, gesticulando impaciente para que fuera. ¿Cómo había llegado allí tan rápido?
-Monstruo- coreo la sala. Poseidón empezó a sudar.
Tengo momentos bastantes, cuando mi cerebro se queda dormido o algo y la siguiente cosa que se es que me he perdido algo, como si una pieza de un puzle cayera del universo y me dejara mirando un lugar en blanco detrás de ella. El consejero de la escuela me dijo que era parte de la ADHD, mi cerebro malinterpretaba las cosas.
-No creo que sea eso- dijeron Nico, Thalía, Jason y Hazel.
Yo no estaba tan seguro
Los primos se miraron entre ellos, los dos primeros con horror. La sala comenzó a reír por el parecido.
Fui detrás de la Sra. Dods.
Annabeth gimió ligeramente. Obviamente sabía que estaba bien, pero eso no significaba que tenía que gustarle leer todas las veces que su novio estaba en peligro. Percy la abrazo más cerca. Atenea entrecerró los ojos e hizo una nota de hablar más tarde con su hija.
A mitad de los escalones, mire a Grover. Estaba pálido, mirando del a mí, como si quisiera que el Sr. Brunner notara lo que estaba pasando, pero el Sr. Brunner estaba absorto en su novela.
-Quirón- se quejó el dios del mar preocupado.
Bueno, pensé. Me va a hacer comprar una camisa nueva para Nancy en la tienda de regalos.
-Lo dudo- dijo Reyna
Pero al parecer, ese no era el plan. La seguí por el museo. Cuando finalmente la alcance, estábamos de vuelta en Grecia y la sección romana. Excepto por nosotros, la galería estaba vacía.
Todos se tensaron, menos los hijos de Marte y Ares, que esperaban ansiosos una pelea.
La Sra. Dods estaba de pie con los brazos cruzados delante de un gran friso de mármol de los dioses griegos. Estaba haciendo un ruido extraño con la garganta, como gruñendo. Incluso sin el ruido ya estaba nervioso. Es raro estar a solas con un profesor, especialmente la Sra. Dods. Algo sobre la forma en que miraba el friso, como si quisiera pulverizarlo...
"Nos estas dando problemas cariño." dijo.
Hice lo seguro. Le dije: "Si señora."
-¿Desde cuando eres respetuoso?- preguntó Nico
- y encima con un monstruo- añadió Thalía.
Percy se encogió de hombros.
Ella tiro de las mangas de su chaqueta de cuero.
"¿De verdad crees que puedes salirte con la tuya verdad?"
La mirada en sus ojos iba más allá de la locura. Era malvada. Ella es maestra pensé con nerviosismo. No es que vaya a hacerme daño.
-Tú sigue pensando eso y veras como acabas- dijo Ares.
Le dije. "Yo… Yo… me esforzare más, señora."
Un trueno sacudió el edificio.
"Nosotros no somos tontos, Percy Jackson." dijo la Sra. Dods. "Era solo cuestión de tiempo que te descubrieras. Confiesa y sufrirás menos dolor."
No sabía de qué hablaba. Todo lo que podía pensar era que los maestros habían encontrado el alijo ilegal de dulces que había estado en mi dormitorio.
Todos rieron.
-¿Seguro que no eres mío?- pregunto Hermes
-Estoy bastante seguro de que no.
O tal vez se habían dado cuenta de que mi ensayo sobre Tom Sawyer era de Internet y no por haber leído el libro y me iban a quitar mi nota. O peor, me iban a hacer leer el libro.
La diosa de la sabiduría lo fulmino con la mirada.
-Cuando volvamos vas a leer el libro- dijo firmemente Annabeth. Percy se quejó.
"¿Y bien?" preguntó ella.
"Señora, yo no..."
"Se acabó el tiempo." dijo entre dientes.
Entonces, sucedió la cosa más extraña. Sus ojos empezaron a brillar como brasas de barbacoa. Sus dedos se estiraron convirtiéndose en garras. Su chaqueta se fundió en grandes alas de cuero.
-¡Alecto!- exclamaron Nico y Hades.
-¡¿COMO SE TE OCURRE MANDAR UNA FURIA A MI HIJO?!-grito Poseidón
-Todavía no lo hago- se defendió Hades
-Más te vale no hacerlo-
Los romanos y algunos griegos que no lo conocían, miraban con admiración al joven, que, ante tantas miradas, se escondía detrás de Annabeth.
Ella no era humana. Era una bruja arrugada con alas de murciélago y garras, y una boca llena de colmillos amarillos, apunto de comerme. Luego las cosas se pusieron aún más extrañas.
-¿Más todavía?- pregunto Piper, mirándolo.
-Es Percy- se limitó a decir Annabeth.
El Sr. Brunner que había estado frente al museo un minuto antes en su silla de ruedas, estaba en la entrada de la galería con un boli en la mano.
"¡Eh, Percy!" gritó, tirando el boli al aire.
Todos miraron a Quirón con cara de ¿En qué Hades estás pensando? Todos menos los que sabían lo que era ese boli en realidad, que sonrieron.
La Sra. Dods, se abalanzo sobre mí. Con un grito, la esquive y sentí las garras rozando el aire junto a mi oído. Cogí el bolígrafo en el aire, pero cuando llego a mi mano, ya no era una pluma. Era una espada - la espada del Sr. Brunner que siempre utilizaba en el torneo.
-¡Contracorriente!- exclamaron todo los griegos.
La Sra. Dods se volvió hacia mí con una mirada asesina en sus ojos. Mis rodillas parecían de gelatina. Me temblaban las manos tanto que casi dejo caer la espada.
-Cobarde- dijo Ares. Como respuesta, una ola se estrelló contra su trono, empapándole.
Me espeto. "¡Muere, cariño!"
Y voló directamente hacia mí. Absoluto terror corrió por mi cuerpo. Hice lo único que llego de forma natural: blandí la espada.
-¿Eso es natural?- pregunto Rachel
-Para los semidioses si, en especial Percy- respondió Annabeth.
La hoja de metal toco su hombro y paso limpia a través de su cuerpo como si fuera de agua. ¡Hisss! La Sra. Dods fue un castillo de arena en un momento.
-Todo lo comparas con el mar o la playa- comento Pollux.
Ella estallo en polvo amarillo, se vaporizo en el terreno, sin dejar nada, pero con olor a azufre y un gritó de muerte y un enfriamiento en el aire, como si esos dos ojos brillantes siguieran mirándome.
Todos se estremecieron. El primer monstruo nunca se olvidaba.
Estaba solo. Había un bolígrafo en la mano.
-La Niebla todavía te afecta- dijo Katie.
El Sr. Brunner, no estaba allí. No había nadie más que yo. Mis manos estaban temblando. Mi comida debía de haber sido contaminada con hongos o algo así. ¿Y si había imaginado todo eso?
-Eso sería increíble para una broma- gritaron los Stoll, haciendo que el campamento mestizo se estremeciera y Hermes sonriese con orgullo.
Volví a salir. Había empezado a llover. Grover estaba sentado junto a la fuente, con un mapa del museo sobre su cabeza. Nancy Bobofit estaba todavía allí de pie, empapada después de su baño en la fuente, refunfuñando con sus feas amigas. Cuando ella me vio, dijo:
"Espero que el Sr. Kerr te haya azotado el trasero."
-¿Quién?- pregunto Poseidón, confundido.
Le dije. "¿Quien?"
-De tal palo, tal astilla- dijo divertido Apolo. Padre e hijo intercambiaron una sonrisa.
"Nuestro maestro, tonto."
Parpadee. No hemos tenia nunca un maestro llamado Sr. Kerr. Le pregunte a Nancy de que estaba hablando. Ella solo puso los ojos en blanco y se alejó. Le pregunte a Grover donde estaba la Sra. Dods.
Él dijo. "¿Quién?"
Pero se detuvo y no me miro, así que pensé que estaba bromeando.
-Muy mal Grover, nunca dudes- le regañaron los Stoll.
"No es gracioso hombre," le dije. "Voy enserio. "
Un trueno retumbo. Vi al Sr. Brunner sentado bajo su sombrilla roja, leyendo su libro, como si nunca se hubiera movido. Me acerque a él. Miro hacia arriba , un poco distraído.
"Ah, mi pluma. En el futuro haga el favor de traer su propio utensilio de escritura, Sr. Jackson."
-Tu sí que sabes Quirón- exclamo la cabaña 11.
Le entregue al Sr. Brunner su pluma. Ni siquiera me había dado cuenta de que estaba todavía con ella.
"Señor," le dije. "¿Dónde está la Sra. Dods?"
Me miro sin comprender. "¿Quién?"
"El otro acompañante. La Sra. Dods. La maestra de álgebra."
El frunció el ceño, inclinándose hacia adelante, viéndose ligeramente afectado.
"Percy no hay una Sra. Dods en este viaje. Por lo que yo sé, nunca ha habido una Sra. Dods en la academia Yancy. ¿Te encuentras bien?"
-Perfectamente, desayuna furias todos los días- dijo sarcásticamente Leo.
-Aquí termina el primer capítulo- Dijo la diosa de la sabiduría ¿Quién lee ahora?
-Yo- dijo Apolo.
Se aclaró la garganta- Tres ancianas tejen los calcetines de la muerte…
Segundo capitulo! Espero que os guste. Os doy las gracias por el apoyo y los comentarios. Me animan mucho para seguir :D
Si queréis que cambie algo o añada más personas decídmelo. Y decirme que parejas queréis que haya, aparte Percabeth.
Se despide
Listilla22
