Desde el Lado Oscuro
Capítulo 2- Repentino adiós
Temores, rumores, desapariciones, batallas y muertes… Era todo lo que había acompañado al transcurrir de aquellas dos semanas, tiempo que había parecido transcurrir con gran lentitud, más de lo normal, y todo esto, propiciado por un solo poder, un único ser que no se detendría ante nada con tal de lograr sus propósitos…
Lord Voldemort se encontraba de pie en medio de aquel salón que era iluminado por llamas de color verde esmeralda colocadas en las paredes; aquel ser, observaba con sumo placer como el plan que acababa de dar a conocer, era comentado con consternación, con inquietud, e incluso, con duda entre sus más fieles y allegados mortífagos, algo natural, ya que, solo había dicho parte de este…
-Mi Señor- dijo en voz baja la persona que se encontraba a su derecha, con un dejo de desconfianza en su voz -¿Está seguro de que es una buena idea?
-¿Acaso dudas de tu Señor?- preguntó con algo de enojo Voldemort, desviando lentamente su roja mirada hacia la persona, hacia el hombre que había tenido la osadía de cuestionarle… -¿Te atreves a dudar de mi, Snape?
-No, mi Señor- le respondió Snape, sin inmutarse siquiera por la actitud que estaba tomando Voldemort –Es solo que no creo que el traer a ese niño sea la solución…
-Sabes que no me gusta que se me contradiga ni ponga en duda mis decisiones- lo cortó Voldemort, fijando en Snape, una mirada por demás penetrante… una mirada, que a cualquier persona normal habría hecho temblar… -Así que si no quieres que me olvide de todo lo que has hecho y te dé tu merecido, cierra la boca
Snape, a pesar de que se le notaba el deseo que tenía por seguir hablando, se calló, dejando ver solo una expresión en su rostro que denotaba rabia y enojo; mientras tanto, Voldemort, al ver que Snape no iba a decir ni una palabra más, formó una expresión de suficiencia, para después, con un tono de triunfo, dirigirse nuevamente a sus mortífagos y decir:
-Es hora… ya saben que hacer… ¡Tráiganlo ya!
Mientras los mortífagos comenzaban a moverse para cumplir aquellas extrañas órdenes de Voldemort, un chico de aproximadamente unos 17 años, observaba todo desde una oscura esquina… Sus platinados cabellos le caían suavemente por su rostro de finas facciones, aunque sin poder ocultar de esta manera aquellos ojos grises en los que la maldad casi lograba dominar, pero que no lo logró del todo debido a unas cuantas palabras que habían sido dichas varios días atrás, unas palabras que habían dejado en él una enorme huella, y que si no hubiera sido por su duda, su indecisión y temor en ese momento, seguramente ahora se encontraría un poco más libre, sin tener que vivir con aquella amenaza día tras día, con el temor de saber que si hacía algo mal, aún así el más mínimo error, lo pagaría con su vida… Y es que lord Voldemort no iba a soportar otro error más por parte de él, otra más de sus cobardías… No iba a permitir que él, Draco Malfoy, saliese como si nada después de cometer otro error, y menos aún después de haber tenido miedo y duda al no haberse atrevido a matar a Albus Dumbledore, haciendo así, que otra persona, que Severus Snape, lo hiciera en su lugar
-Después de todo, seguirás viéndole la cara a Potter- dijo repentinamente una voz enfrente de él; Draco alzó la mirada para encontrarse con los penetrantes ojos negros de Snape que lo miraban fijamente, como si tratara de penetrar en su mente, a lo que Draco, usando lo aprendido con Bellatrix, cerró su mente de inmediato… Aunque le habían dicho que Snape iba a ayudarlo, a protegerlo, no confiaba mucho en él…
-No necesariamente- le contestó Draco secamente; en su labio inferior, podía verse una pequeña cicatriz… Una de las muchas huellas físicas que le había dejado Voldemort al enterarse de que él, no había cumplido del todo -No tengo que estar con él día y noche…
-Te equivocas- le interrumpió Snape, mirándolo sin una expresión definida en el rostro –El Señor Oscuro sabe que ustedes son enemigos, y tú sabes perfectamente que él aún no está muy contento contigo… No dudes en que el Señor Oscuro te seguirá haciendo pasar malos ratos
-No me importa- le contestó Draco dando un giro brusco, algo que le provocó una mueca de dolor –De cualquier manera, ya soy mayor de edad, y puedo planear mi propio juego…- finalizó el chico, comenzando a caminar lentamente hacia la puerta, dejando a Snape viendo como se perdía entre la densa oscuridad del pasillo
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Armonía, alegría, felicidad… A pesar de estar en medio de aquellos momentos difíciles y oscuros, era lo que en el ambiente reinaba, era lo que invadía el ambiente de aquella casa en donde se encontraban reunidas unas cuantas personas para presenciar el enlace matrimonial de Fleur Delacour y Bill Weasley… Personas reunidas ahí, sin imaginarse siquiera que, al final del día, la desesperación, la tristeza, el dolor y lágrimas, reemplazarían el ambiente de esos instantes
-Ya aquí viene Fleur- escuchó decir Harry a la señora Weasley; el chico volteó hacia donde ahora todos estaban mirando, y, efectivamente, Fleur venía acercándose lentamente hasta el altar que habían colocado; su túnica blanca ligeramente ceñida en algunas partes resaltaba su esbelta figura, su rubio cabello estaba recogido en un moño dejando al descubierto parte de su blanca piel, sin embargo, lo que más resaltaba en ella, era su rostro, el cual, irradiaba felicidad en cada expresión, pero que la expresaba más en sus ojos claros y en su sonrisa
Harry siguió el recorrido de Fleur hasta que ella hubo llegado al altar y se reunió con Bill, el cual, portaba un traje de gala de color negro muy elegante, y que, a pesar de unas heridas que aún no sanaban del todo en su rostro y de la palidez de este, irradiaba también una gran felicidad al estar a unos momentos de unir su vida para siempre con la mujer que amaba.
Harry desvió su mirada inconscientemente y vió que detrás de Fleur, habían dos chicas como damas de compañía; una de ellas, era una niña de más o menos unos 11 años, con el cabello rubio y la blanca piel iguales a las de Fleur, lo que hizo que Harry se diera cuenta de que se trataba de la hermana pequeña de Fleur, Gabrielle, la cual, al sentir la mirada de Harry sobre ella, se sonrojó y fijó la mirada en el pasto; Harry, que había formado una leve sonrisa ante esto, posó la mirada en la otra chica , y, al hacerlo, sintió como el corazón le daba un gran respingo, y es que, ahí, junto a Gabrielle, portando un vestido de un pálido color dorado, estaba Ginny, con su largo cabello rojo recogido en una media coleta, haciendo que la parte de abajo le cayera suavemente por la blanca y tersa piel de sus hombros
Ginny, que ya estaba a punto de tomar su lugar en los asientos de enfrente, sintió una mirada sobre ella, a lo que la chica, sabiendo a quien pertenecía aquella penetrante pero reconfortante mirada, volteó su rostro para mirar directamente a Harry y sonreírle levemente, algo a lo que el chico respondió de igual manera.
La ceremonia dio comienzo, y aunque Harry estaba observando atentamente a Bill y Fleur, su mente estaba divagando, perdida entre pensamientos y recuerdos, y todo esto, provocado por una de las cosas que a Harry le fascinaba de Ginny, por su linda y perfecta sonrisa…
¿Cuántas veces habían estado los dos juntos, sin que Ron y Hermione los acompañaran?... Muy pocas veces, y todas estas, acompañadas siempre de profundos silencios, que, aunque no resultaban del todo incómodos, si un poco extraños… Y es que, por lo menos en su caso, siempre sentía la necesidad, la desesperación de sentir nuevamente a Ginny entre sus brazos… Sentirla a ella, respirar su agradable aroma, sumergir su rostro entre su pelirroja y sedosa cabellera, sentir su rostro muy cerca del suyo, sus labios… Todas esas cosas, todos esos sentimientos que se agolpaban en su ser cuando estaba con ella, eran tantos, que, él sentía, sabía, que debía hacer algo pronto, sin embargo, tenía que aceptar, muy a su pesar, tal y como lo había hecho poco antes de irse de Hogwarts, que eso, no era ya posible… Aunque él deseaba con toda el alma, con todo el corazón estar con Ginny, simplemente no podía… ¿Y todo por qué?... Por un solo ser que llevaba el seudónimo de Voldemort…
-Harry¿Sigues aquí?- escuchó de repente Harry decir a Ron
-Ah, si… lo siento- le respondió algo despistado Harry, mirando a su alrededor
¡Por Merlín¿Por cuánto tiempo había estado sumido en sus pensamientos?... La ceremonia ya había terminado y ahora varios de los presentes se encontraban esperando su turno para poder felicitar a los recién casados, cuyas expresiones de alegría, eran de las mejores cosas en aquellos tiempos
Harry, que iba vestido en una elegante túnica de gala color negro, junto con Ron, el cual, al igual que su amigo, portaba una túnica de gala, solo que en su caso, de un color azul marino, y Hermione, que llevaba puesto un sencillo pero hermoso vestido de un sutil color rosa y el cabello lacio, se encaminaron como todos los demás a felicitar a Bill y a Fleur.
A pesar de que los invitados a la boda eran pocos dada la situación actual, esto no impidió que el ambiente fuera siendo más ameno y alegre ni que las personas ahí congregadas se olvidaran aunque fuese por un pequeño rato de todas las preocupaciones y males que les acechaban… Y hacían bien, ya que, aquello, no iba a durar mucho…
-Esa canción me encanta- inquirió de pronto Hermione al escuchar el comienzo de la canción; tanto ella como Harry y Ron, se encontraban sentados en una de las mesas que estaba muy cerca de donde todos los demás se encontraban bailando muy animadamente –Recuerdo que a Viktor también le gustaba…
-¿Vicky?- la cortó malhumorado Ron, volteando a verla con un poco de enojo –Es verdad, se me olvidaba Vicky "el perfecto"… ¿Qué¿Acaso te dedicó esa canción?
-No- le contestó secamente Hermione, mirándolo con algo de resentimiento
-Entonces, si no te la dedicó¿por qué te recordó esa canción a Vicky?- siguió diciendo Ron… Al parecer la mención de Viktor Krum lo había puesto de un humor insoportable –Dudo mucho que haya sido por que es un buen bailarín, por que honestamente…
-Pues, mejor bailarín que tú, si es- le respondió Hermione, cambiando su expresión a una desafiante
-¿Qué?- fue lo único que pudo decir Ron, cuya expresión ahora era de incredulidad… Viktor Krum¿Mejor bailarín que él¡Por Merlín!... Aunque, bueno, había que aceptarlo, estaba claro que en ese terreno no se destacaba mucho, pero, el suponía que se defendía, y mucho más ahora que lo estaban comparando con Krum… No podía dejar que Hermione pensara que ese tipo era mejor que él en eso¡Simplemente, no!
-Lo que oíste- le respondió con naturalidad Hermione, desviando su mirada nuevamente a la pista de baile –Viktor es mejor que tú bailando
-Eso no es verdad- le respondió Ron levantándose de pronto de su asiento, a lo que Harry, que había necesitado de toda su fuerza de voluntad para no morir de un ataque de risa, pensó que en cualquier momento iba a irse enfadado de ahí
-Lo es, y lo sabes- siguió con aquel tono de naturalidad Hermione, sin inmutarse siquiera por Ron
-¿Quieres que te demuestre que soy mejor que él en esto?- dijo tendiéndole la mano y con rapidez Ron, cuyo rostro había adquirido un gracioso tono escarlata
Harry, que había bajado un poco el rostro para que sus amigos no vieran que soltaba una pequeña risa, se dio cuenta de que Hermione se había quedado sin habla por un momento, aparentemente sorprendida por la repentina propuesta
-De acuerdo- dijo finalmente ella con una sonrisa juguetona tomando la mano de Ron y encaminándose con él a la pista de baile, olvidándose de Harry, dejándolo ahí solo mirando como sus amigos se perdían entre los demás que bailaban
-Si esto es así ahora que son solo amigos- pensaba Harry con una sonrisa, levantándose de su asiento y comenzando a caminar sin rumbo, lejos del ruido -No quiero ni imaginar como será si llegan a salir juntos…
El sol ya se ocultaba entre las montañas, dejando tras de sí, espectaculares tonos rojizos mezclados con anaranjado, tiñendo así las ya pocas nubes que había; la temperatura comenzaba a descender pero aún así, esto no impedía que el roce de la brisa sobre su ser se sintiera muy agradable… Harry, con las manos en los bolsillos, llegó a uno de los árboles y se sentó, recargándose en el fuerte tronco de este; respiró hondo, cerró los ojos y siguió dejándose llevar por aquel momento, dejando que la suave brisa le alborotara aún más su negra cabellera…
Sin embargo, mientras aún mantenía los ojos cerrados, un suave aroma le llegó hasta él, un aroma que él conocía sumamente bien y que, poco a poco, llegaba más hasta él… Harry no necesitó abrir los ojos para saber quien se encontraba ahora sentada a su lado, muy cerca de él, tal y como él había deseado estar con ella en todo ese tiempo
-Parece que Ron y Hermione van progresando¿Verdad?- inquirió Ginny, cerrando ella también los ojos mientras se acomodaba y dejaba que la brisa jugueteara con su cabello
-Eso espero- le contestó Harry mientras abría los ojos y volteaba a verla –Por que si siguen así, van a volverme loco
-Se a lo que te refieres- le contestó Ginny, formando una sonrisa aún con los ojos cerrados
Después de esto, ambos se quedaron en un profundo silencio, en un silencio, que, a diferencia de los anteriores, no era nada incómodo, si no todo lo contrario… Harry, sin poder evitarlo, se quedó contemplando a Ginny por largo rato, mientras ella seguía con los ojos cerrados y una respiración profunda…
-Te he extrañado mucho Ginny, más de lo que te imaginas- susurró Harry cerca del oído de ella, sin poder contenerse… todo aquel remolino de emociones se habían vuelto a hacer presentes en él, toda aquella desesperación que sentía por tenerla entre sus brazos, por estrecharla, por saberla suya, era más fuerte que la misma razón
Ginny, abriendo lentamente los ojos, volteó su rostro hacia el de Harry solo para encontrarlo a escasos centímetros de el de ella… Podía sentir su respiración cálida y agitada en su rostro, podía ver, a pesar de la oscuridad que ya reinaba en el lugar, ese brillo en sus verdes ojos, un brillo que muy pocas veces tenía… sin embargo, lo que más nerviosismo le dio y provocó un enorme cosquilleo en su espalda, fue el hecho de tener sus labios a menos de un palmo de distancia, tener esos labios que deseaba sentir sobre los suyos de nuevo…
-Yo también Harry- le respondió ella sin dejar que la razón interviniera, sin dejar que nada estropease aquel momento que ella tanto había deseado en aquellas últimas semanas…
Harry, al ver el deseo reflejado en los ojos castaños de Ginny, al sentir de igual manera su cálida respiración sobre él, no pensó en nada más y se dejó llevar por el corazón, deshaciéndose de la ya escasa distancia que los separaba y juntando sus labios con los de ella, transformando aquella acción en una cargada de pasión, de desesperación, de ansiedad por poder sentirse, por poder recuperar todos los momentos perdidos… Era tal la desesperación que sentían, que no se percataron de que la música alegre a sus espaldas había cesado, siendo reemplazado por gritos de terror…
Ambos, cuando el aire ya no pudo ser negado más, rompieron el beso, separándose solo lo suficiente para poder respirar, sin embargo, antes de que alguno de los dos tuviese la oportunidad de decir algo, un rayo color rojo surcó los aires y le dio directamente en el pecho a Ginny, haciendo que esta cayera lejos y profiriera un profundo alarido de dolor.
Harry, sacando inmediatamente su varita, se encaminó de prisa hacia donde Ginny, pero un rayo ahora de color azul, dándole en su pierna izquierda, se lo impidió.
-Siento mucho que no vuelvas a ver a tu novia en largo tiempo, Potter- dijo el hombre que los había atacado y que ahora se encaminaba hacia él con la varita en alto
Harry, que no podía hablar debido al fuerte escozor que sentía en su pierna, solo se limitó a mirar profundamente al mortífago que cada vez estaba más cerca de él… Escuchaba con enorme impotencia como a tan solo unos metros de él, los invitados gritaban y corrían, atemorizados debido al ataque de mortífagos, que, por desgracia, parecía ser que los superaban en número, y por mucho…
-Dime a que te refieres con eso- logró decir después de un gran esfuerzo Harry, viendo a Ginny de reojo… Al parecer se encontraba bien… al parecer…
-Yo no soy la persona autorizada para decírtelo- le respondió el mortífago, mirando a Harry detrás de aquella máscara blanca –Pero, si quieres saberlo, tendrás que venir conmigo…
-Prefiero quedarme con la duda, gracias- le respondió desafiante Harry, aún tirado sobre el húmedo pasto, aferrando con gran fuerza su varita
-¡Incárcero!- exclamó el mortífago, haciendo que unas gruesas lianas se apoderaran del cuerpo de Harry, provocándole una inmovilidad total –Créeme que lo que menos quiero es llevarte, pero son órdenes del Señor Tenebroso, y su palabra es ley
-¿Ya está todo listo?- preguntó de la nada otro mortífago, que se había ido acercando sin que ninguno de los dos se diera cuenta de eso
-¡Harry!
-¡Relaskio!
El hechizo dio de lleno a uno de los mortífagos, lanzándolo por los aires; Harry, con algo de temor debido al pensamiento de que podía pasarle algo a sus amigos si iban a ayudarle, volteó su rostro y vio como Hermione y Ron se acercaban corriendo hacia donde el estaba, sin embargo, aún había un mortífago más en pie…
-¡Opuggno!- exclamó el otro mortífago, lanzando unas rocas hacia los dos jóvenes que se acercaban
-¡Protego!- exclamó Ron, colocándose por delante de Hermione; el encantamiento dio resultado y las rocas se volvieron contra el mortífago, golpeándolo en la cabeza y dejándolo inconsciente
-Harry¿Estas bien?- preguntó preocupada Hermione al momento de que ella y Ron llegaron hacia él
-Si, no se preocupen por mi- les respondió Harry, quitándose apresuradamente de encima las lianas con la ayuda de sus amigos –Vayan con Ginny… no se que le habrá hecho ese maldito…
-¡Everte Statum!- exclamó de pronto una nueva voz, que se escuchaba agitada; su hechizo derribó a los tres chicos, cosa que aprovechó para dar más órdenes -¡Ya saben a quien tenemos que llevar!… ¡Vayan!- gritó el mortífago diciéndole a otros tres que iban con él
Los mortífagos, teniendo cuidado de arrebatarles las varitas, tomaron a cada uno de los chicos y los separaron, necesitando de un gran esfuerzo debido a que ellos ponían gran resistencia… No iban a dejarse doblegar tan fácilmente… Aún sin saber, sin imaginarse, que su esfuerzo iba a ser vano…
-Bien, Potter, ha llegado el momento de irnos-dijo con malicia el mortífago que lo tenía sujeto fuertemente–Despídete de tus amigos
Y, sin darles tiempo a alguno de los tres de hacer o tan siquiera, decir algo, el hombre que tenía fuertemente agarrado a Harry, desapareció con un ruidoso plop junto con él, haciendo de esta manera, que los demás mortífagos también desaparecieran…
Hermione y Ron, vieron aquello como si pasase en cámara lenta… Vieron con un gran terror reflejado no solo en sus ojos, si no también en cada expresión de sus rostros, como Harry, su amigo, su hermano, les era arrebatado enfrente de ellos, era llevado por aquellos malignos seres, era llevado directamente a su enemigo… Era llevado hacia la muerte…
La desesperación se adueñó de lugar…
Gritos y sollozos… Los únicos sonidos que se escuchaban al pensar que el posible final de un joven, de Harry Potter, había llegado…
Aunque, sin pensar siquiera, que lo que sucedería iba a ser algo mucho peor, un profundo golpe para el mundo mágico y uno aún más para sus amigos:
La unión de Harry Potter al Lado Oscuro
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N/A: Hola!!!! jeje, que tal??!! Espero que les haya gustado… Y bueno, igual y es un poquito aburrido, pero ya pronto, MUY pronto, empezará lo bueno, jeje, XD.. En fin, pues, no tengo mucho que decir… Bueno, si, XD… Solo que les agradezco infinitamente el que le estén dando una oportunidad a mi nueva locura… Es genial en serio… Y ya saben, cualquier duda, comentario, jitomatazo, etc, XD, me lo pueden decir en sus Reviews o por correo…
Muchas gracias!!!!!
Besitos!!!!!
Mary
Futura de Radcliffe, XD
