Contactos

.

01. Primer contacto

.

.

Otro capítulo más, algo subido de tono pero nada excesivo. Espero tener los otros terminados a tiempo, que no se demoren como este lo hizo. Ojalá lo disfruten. Gracias por los comentarios.

.

.

Disclaimer: El anime y sus personajes no me pertenecen, sólo lo tomo prestado para mi insana diversión. Son propiedad Matsuri Hino-sama.

.

.

.

XoXoXoXOXoXoXoX

.

.

.

La pregunta formulada en su cabeza dejó de tener sentido al comprobar por enésima vez, que aún si llegaba a obtener una respuesta convincente, no explicaría la cruel jugarreta a la cual el destino, en sus más oscuros azares, había decidido apostar. Bien, tal vez debía comenzar a plantearse la situación desde el principio. Sí, como si de un complicado ejercicio de álgebra se tratase.

Si el problema, llamado x, lo multiplicaba por la suma de los factores: a (Yuuki) y b (no era muy importante el nombre)…entonces…

Debía tachar eso, porque realmente no iba a funcionar. Definitivamente no comprendería ni lo uno ni lo otro, y tal vez Yuuki debía conseguirse otro profesor sustituto de matemáticas. Suspiró agotado acomodándose mejor en el suave mueble de aquella tranquila tienda, esperando ansiosamente poder escapar con urgencia del aquel condenado meollo.

-No creo que esto vaya a terminar pronto, Kiryuu-kun. Así que olvide la idea de buscar la forma de huir de aquí. –mencionó con tranquilidad su acompañante. Dio un respingo mientras su cuerpo se tensionaba ante la interrupción de sus pensamientos. Miró de reojo a su "para nada agradable compañero de desventuras" maldiciendo mentalmente que en medio de aquella mala fortuna todavía el destino le escupía a la cara enfrentándolo con la desagradable suerte de compartir su karma precisamente con él, y que además de ello, sus pensamientos fueran fácilmente leídos como si de una persona predecible se tratase. Giró su cabeza con brusquedad para enfrentarse junto con su mueca de fastidio a su interlocutor –Oh, es bueno saberlo, Kuran. Pero le recuerdo que haberla animado más de lo debido es claramente su culpa y del hecho que seguimos aquí esperando por horas delante de un probador de ropa –Ojos chocolates se detuvieron en la figura del arisco cazador, sus miradas fijas se desafiaban a guerra, tal vez en exceso más que en una situación normal, sin embargo, aquella circunstancia estresante había empeorado el temperamento de ambos. Sí, el cazador tenía razón. Su excesiva amabilidad hacia su amada Yuuki le había acarreado una encantadora tarde compras con ella y su cascarrabias acompañante. Pero el no era un experto en cosas de chicas ¿Qué iba a saber el de lo complejo que llegaría a ser adquirir un traje al gusto de la pequeña? Ahora lo sabía, y no era realmente agradable. Aunque, entre reconocerlo y aceptarlo había un largo trecho, por lo tanto, no iba a disculparse por ello, lo que haría sería tomar nota del molesto reclamo del ex humano recordándose en un futuro ser más sutil a la hora de ofrecer esa clase de invitaciones.

-Además, ¿Por qué diablos sigue aquí? Si es más que evidente lo fastidiado que se encuentra, no es que Yuuki necesite un escolta, puede disculparse inventando una buena excusa y ella no se molestará en absoluto –le sugirió el cazador con una ceja alzada al notar el gesto serio del sangre pura.

Esas mismas cavilaciones ya habían rondado por su cabeza, así que ¿Por qué seguía alargando su estancia allí…? Ah, cierto, era una promesa, por esa misma razón sus ojos no se despegaron de los lilas ni por un momento. No iba a arrepentirse de su decisión y no permitiría que él lo hiciera –Recuerdo haber llegado a un acuerdo, ¿Mencioné lo importante que era acompañarla hoy? ¿Los dos? Acaso, ¿Lo ha olvidado, Kiryuu-kun?

-No lo hice –respondió con resignación –Pero no estoy discutiendo eso.

-¿Pretende que la saque de allí sólo para marcharnos a quien sabe que otra tienda por unas cuantas horas más? No es muy inteligente, así que buena suerte con eso. –Le respondió con sarcasmo, la reacción del otro hizo que algo por dentro se retorciera de placer.

-Creo que no entiende. Lo que me molesta es su excesiva cercanía, ¿No hay suficientes muebles para que tengamos que compartir este? –le aclaró mientras con un dedo le señalaba los otros cómodos artefactos en la sala. La sonrisa divertida no se hizo esperar por parte del sangre pura quien asió con fuerza la pálida muñeca del ex humano y redujo el espacio entre los dos cuerpos –Trato de mantenerlo vigilado, es lógico que su comportamiento pueda verse afectado ya que tiene hambre, ha pasado mucho tiempo desde la ultima vez, según recuerdo –clavó su mirada minuciosa en la orbes lavandas. Por unos instantes una chispa de ansiedad cruzaron por ellas, después su propietario se removió bruscamente salvaguardando distancias.

-Cállese –volteó su cabeza buscando enfocar su atención en algo totalmente diferente al vampiro a su lado, aunque no se alejó de él, tan sólo intentó ignorarlo. No podía admitir que se estaba muriendo de hambre desde unos días atrás, primero muerto antes que depender de la lastimosa humillación a la que se veía sometido. Sin embargo, el aroma del moreno así como la palpable sensación de la sangre corriendo por su desnudo cuello era una visión tentadora que difícilmente había logrado contener.

Por su parte, Kaname volvió a acomodar su cuerpo a su antigua posición satisfecho del resultado esperando que con aquella pequeña charla, el cazador se calmase un poco. Aparte de su mortal aburrimiento estaba algo preocupado por la forma como el ex humano parecía evitar todo contacto con Yuuki y se mantenía indiferente a las personas a su alrededor. Entendía que para un Nivel E como él, encontrarse entre una turba de gente en aquel centro comercial significaba un festín perfecto para un vampiro. Era peligroso, a decir verdad, pero la insistencia de la castaña había borrado esa advertencia de su mente. Aunque no había evitado que moviera sus influencias para lograr reservar esa pequeña y elegante tienda solo para ellos tres y la mujer que atendía a los clientes del lugar, la cual aparecía cada determinado tiempo.

-¿Qué les parece chicos? –interrumpió la chica presentándose muy animada ante los dos hombres. Dos pares de ojos la observaron con detalle mientras posaba frente al espejo y contemplaba con detalle el hermoso vestido que modelaba.

El noble le sonrió –Te ves preciosa Yuuki -Fue el único comentario que se escuchó en aquel lugar. Los ojos lavanda rebotaron del vestido a la aparición repentina de la encargada de aquella tienda de ropa.

-¡Zero!

-No lo diré, así que no empieces -se encogió de hombros ignorando la penétrate mirada de los ojos chocolate de su acompañante de al lado.

El puchero no se hizo esperar, Yuuki lo fulminó con la mirada. Estaba tan concentrada que no había notado la presencia de una cuarta persona en la habitación. Su mano irrevocablemente mantuvo asida una zapatilla que aún no terminaba de vestir con su traje, lo tiraría no debía dudarlo.

-Luce muy bien en usted, Cross-san –la aludida se sobresaltó al verse descubierta en su acción infantil. Sonrió con dificultad, aun cuando su sonrojo evidenciaba su total vergüenza. Alisó la falda del traje y asintió al comentario dejando de lado la perversa sonrisa que el ex -humano había formado en su rostro.

Más tarde me las pagarás –pensó la castaña.

-Podría intentar combinar este precioso diseño con algún accesorio de fina joyería como una gargantilla… -la mujer se extendió en prosa guiando a la joven hacia la fila de armarios cercanos con miles y una cosas sobre bolsos de mano, sombreros de variadas formas y vitrinas con hermosas y reluciente joyas.

Cansado, el ex -humano rodó su mirada hacia el otro, quién se había levantado para acompañar a las dos mujeres en su larga travesía de escoger algo adecuado. Bufó molesto por la estúpida manía de ser caballeroso en un momento como ese. Un leve sentimiento de necesidad recorrió su cuerpo y pronto sus ojos no dejaron de observar el cuello a penas visible bajo la camisa de seda del hombre castaño. Se regaló a si mismo mil veces por la estúpida idea en su cabeza. Se recostó con el movimiento inconsciente de su mano acariciando el tatuaje. Tenía hambre, mucha.

Una mano en su muñeca le hicieron brincar sorprendido, no había notado cuando el sangre pura se había acercado. La mirada chocolate era intensa, parecían regañarlo. Intentó alejarlo, pero claramente la fuerza con la que lo mantenía sostenido era superior.

-¿¡Qué estas…!? – no terminó la frase, le tapó su boca con una mano y con la otra lo sostuvo de caer. Kaname Kuran lo arrastró hacia uno de los rincones menos visibles del local cuidando de ser cubiertos por las filas de ropa colgadas en orden por toda el área, a pesar de lo repetidos intentos del cazador por liberarse, no tuvo dificultad en lanzarlo contra de una pared y acorralarlo contra su cuerpo evitando que pudiera escapar, aun así lo mantuvo asido con fuerza del brazo mientras atrapaba su barbilla y lo obligaba a mirarlo.

-Es inútil que le niegue a su propio cuerpo la oportunidad de satisfacer su deseo. Ambos sabemos que aunque lo evite no logrará disminuir la sensación, sólo la empeorará, así que hagamos las cosas más fáciles, Kiryuu-kun.

-¡Suélteme, Kuran! –ladró furioso forcejeando rudamente ante la repentina cercanía y muestra de dominio sobre él. Y sin embargo, el contacto solo empeoró su frustración al verse inútil. Jadeó de repente al percatarse del aroma y el cuello palpitante de su enemigo a la vista.

-Shh –le calmó con un deje de lujuria en su voz. – Acéptela, no saldremos de esta situación si no calma su instintos y deja de ser un peligro para Yuuki o cualquier otro ser viviente que se le acerque.

Las palabras parecieron calmar su aversión a aquel acto de alimentación. Había verdad en aquella declaración. No quería ser un vampiro sin cordura que en cualquier momento se lanzara al ataque de víctimas, no podía, no aun cuando necesitaba hallar la razón de su eterno odio. Eliminar a los sangre pura. –Cállese y suélteme. ¡No pienso hacerlo! – se removió contra el pecho del castaño sintiendo la dolorosa presión de la fuerza antinatural sobre sus muñecas.

-No me haga repetirlo, Kiryuu-kun –y la textura de la mente de Zero se derritió ante la amenaza implícita que aquello significaba. Sus cuerpos se juntaron más, y pronto Kaname desabrochó el cuello de la camisa que vestía dejando al descubierto su piel. Los ojos rojos siguieron el más mínimo movimiento sintiendo como la deliciosa sensación de calor se expandía por cada fibra de su organismo.

Seguía negándose pero poco a poco la adrenalina y el placer de sentir esa sangre correr por su garganta acallaron su orgullo. Bajó lentamente su boca dejando que su aliento chocara contra la sensible piel del mayor, la respuesta fue un leve estremecimiento y la idea morbosa de someter cruzó por su cabeza. Su frente descansó en el hombro desnudo jadeando levemente. Internamente una vocecita instaba en detenerse, la otra parte, le apuraba para cumplir el acto. Incorporó la cabeza a medias para pasear su lengua por la clavícula y la garganta caliente sintiendo debajo de aquella piel el palpitar de la sangre corriendo con fuerza.

-Deténgase, sólo hágalo –y aunque pudo haber sido una amenaza el tono sofocado y placentero de aquella voz no parecía en desacuerdo con aquella caricia húmeda. Le respondió mordiéndolo con fuerza y casi al instante un pequeño gemido de dolor escapó de los labios estoicos de su acompañante. Succionó con ansiedad todo el fluido que corría presto a su boca y no se preocupó por beber a grandes sorbos, después de todo la fortaleza de aquel ser que le estaba brindando su sangre no era dudosa.

Fueron unos minutos escuchando el sonido de la sangre salir impulsada que pronto se perdió en el efecto inmediato de su sed sin importarle que el castaño estuviera presionándolo más contra la pared y arañando su cuero cabelludo mientras enredaba sus dedos entre sus cabellos plateados. No, no le importó porque un cosquilleo placentero estaba subiendo por su abdomen.

Kaname luchaba contra su propio instinto, aquel contacto aunque no era el primero, estaba ocasionándole problemas para no pensar en algo que no fuera lujuria pura. No era la persona que esperaba al hacerle sentir ese deseo salvaje y oscuro de someter, pero debía aceptar que la sensación era única. Le dejo beber mientras se concentraba en mantener controlado su lado vampírico sin recurrir a lastimar al ex humano. El chico que no era del todo consciente de lo que ocurría entre ellos, se movió con fuerza utilizando su cuerpo, por que por alguna extraña razón estaba subiendo la temperatura entre los dos. Kaname pareció reaccionar ante ello porque lo apretó más contra si y metió su pierna entre las del perfecto, la fricción sobre su ingle aumentó y pudo ver las estrellas. Dejó de beber de forma brusca permitiendo que la sangre escurriera por el cuello hasta caer al piso, jadeó con ganas apoyando sus manos en la espalda del castaño y a trayéndolo más. Le dejo hacer a medida que el estímulo de aquella rodilla sobre sus partes de abajo aumentaba el placer, gimió más alto y entonces notó que no era el único con el problema, el bastardo respiraba contra su oído frotándose sobre su cadera.

-Zero -le escuchó gimotear entrecortadamente. Y aquello le pareció lo más erótico que pudo haber escuchado en su vida. Se corrió duro entre sus pantalones a sabiendas que el mayor también lo había hecho. El éxtasis fue increíble, no pudo reprimir el grito de agonía placentera que brotó de su garganta. Se mantuvieron inmóviles durante unos segundos, luego como si fueran arrancados por una fuerza extraña se separaron. La expresión de sorpresa en sus rostros parecía calcada, estaban sudorosos, con manchas de sangre en toda la ropa, jadeaban como si hubieran estado corriendo una maratón y encima de todo el problema en sus pantalones era algo de no podían olvidar, lejos de estar confundidos por la escena que habían jugado minutos atrás.

-¿Qué me estás haciendo? –susurró el cazador con una mano en su boca y su mirada clavada en el suelo.

Y por primera vez, Kaname no supo contestar. Se había dejado llevar por su deseo y la sangre cargada de sus feromonas lógicamente había afectado al chico. No tenía ni idea porque lo había hecho, sólo era una rutina de alimentación, así lo pensó al principio, sin embargo, si de algo tenía la certeza era que le había gustado.

-¿Kaname-senpai? ¿Zero? –escucharon a los lejos la voz de Yuuki. Se tensaron ¿Cómo saldrían de aquel lío?

Se miraron por primera vez después de lo sucedido. Miedo de ser descubiertos saltaba a la vista en los ojos lavanda.

–Yo me encargó, Kiryuu-kun.

.

.

.

¿Reviews?