Segundo capítulo: Jeanny, mi encuentro sorprendente

Se que soy impulsiva. Me reconozco como una mujer de pocas pulgas, y siempre he sido de las que no permiten que nadie juegue con ellas. Por eso cuando Daisy me dijo frente al equipo completo de soccer femenil que era una capitana inepta y una patizamba que no le atinaba al balón se me agotó la paciencia y me le fui encima como leona salvaje. Hizo falta que el entrenador, el prefecto Stormwell y algunos de los jugadores de fútbol americano intervinieran si no aquello hubiera terminado en una verdadera carnicería. A Daisy se la llevaron a la enfermería con múltiples contusiones (ja!) y a mi al salón de detenciones con un poco de sangre saliendome del labio y mi orgullo en alto. El prefecto, rojo como tomate por el enojo, me dijo que tan pronto llegaran mis padres me macharía, quizás para siempre expulsada del colegio por agresión. No le dije nada, solo fingí no escucharlo tratando de aparentar valentía, pero en el fondo al fin me dí cuentaque me había metido en el problema mas peliagudo que alguna vez me había buscado. Perdida en mis pensamientos de desolación y angustia, y buscando miles de excusas para enfrentar a papá y mamá, me dí cuenta que mi muslo derecho me ardía horrible y creyéndome sola me levanté el short para revisarmelo. En ese instante escuche una voz maliciosa desde el otro lado del salón:

-Lindas piernas...

Voltee sorprendida mientras me bajaba la prenda y lo vi en todo su esplendor. Recostado sobre el sillón con los pies encima del escritorio estaba el tipo mas arrogante que yo había visto en mi vida. Se cubría la mitad de la cara con una boina de piel y con el ojo que le quedaba libre me miraba descaradamente. Una sonrisa chueca y burlona se dibujó en su rostro mientras se incorporaba con pereza y apoyaba ambos codos en el mueble para verme con mayor amplitud. -A quien le hablas...? Le contesté airada pero él me interrumpió con enfado:

-Pues a quien más le estoy hablando, "piernas", al fantasma dela escuelao al mesabanco en el que estas sentada?

Yo abrí la boca escandalizada... "como me ha llamado el muy hijo de...?"

A punto estuve de lanzarme sobre él para propinar otra golpiza ese día, pero el reciente recuerdo del problema en el que estaba hasta el cuello me detuvo y desinfló cualquier intención de castigar semejante ofensa. Me conformé con fulminarlo con una mirada asesina y le dí la espalda, rogándole a los cielos que mis padres llegaran pronto a sacarme de ahí aunque tuvieran que castigarme por haber sido expulsada.

-Eres muy agresiva por lo que puedo ver, "piernas", una niña tan linda como tú no debería tener semejantes arrebatos. No va con tu sana imagen de deportista.

-Tú no me conoces! No soy ninguna agresiva y deja de llamarme piernas o...!

-O qué?

Mejor guardé silencio. Me dí cuenta que el buscabullas ese quería divertirse y pasarse el rato a mis costillas, a mis espaldas escuché que se levantaba del sillón y se acercaba hacia mi. Pasó a mi lado y se acomodó frente a mi recargándose de pie en la ventana mientras encendía un cigarrillo y lo fumaba con total desenvoltura, entonces me di cuenta de quien era. Era el chico nuevo, y no era la primera vez que me topaba con él. En el último partido de los Titanes en el que animamos las porristas me lo encontré fumando en un pasillo del campo de fútbol. De hecho me asustó pues casi me estrellé con él al dar una vuelta en la esquina para entrar a los baños. Lo vi otra ocasión llegar en su moto a la escuela y me llamó laatención por lo increíblemente guapo que era. El muy sinvergüenza sabía lo que su aspecto causaba en las chicas, pero yo decidí no seguirle el juego.

-Espero que laotra haya quedado mucho peor que tú.

Dijo mientras exhalaba una gran bocanada de humo. Me causó mucha gracia el comentario y no pude evitar sonreír y sonrojarme. El correspondió mi sonrisa con otra deslumbrante, y sus ojos destellaron de una forma que nunca había visto, tan bello era sin duda que de repente y sin desearlo, me dieron nervios y pena por estar a solas ahí con él. Sería la soledad, serían los nervios por el problemon en el que me encontraba, no se a que atribuírselo, pero comenzamos a charlar. Me dijo que era nuevo en la ciudad y que lo habían castigado por estar fumando en un pasillo y yo terminé platicandole la bronca por la que muy probablemente me correrían del colegio a semanas de la graduación. Quizás lo notó, mi desdén hacia él se había esfumado y jalando una silla se sentó frente a mi con el respaldo hacia enfrente para tomar con delicadeza mi barbilla, quise apartar el rostro pero él no lo permitió.

-Shh, calma, calma, solo quiero ver sea herida. No pretendo nada mas...

De cerca lo observé detenidamente, guapo o atractivo eran adjetivos pobres para lo que realmente era, tenía unos enormes ojos azul oscuro enmarcados por unas pestañas espesas y unas cejas perfectas. Su facciones eran varoniles y sin embargo tan hermosas y sus labios... Oh eran tentadores, carnosos, apetecibles... El miraba con atención e interés mi boca y después de unos segundos me miró a los ojos, esa mirada era tan dulce que me llenó de confianzay seguridad. Soltó mi barbilla con mucha suavidad y se levantó hacia el escritorio donde anteriormente había estado sentado. Como Juan en su casa abrió un cajón y sacó un botiquín y regresó a mi lado.

-Aunque tengo poco en esta escuela ya conozco bastante este lugar, así que vamos a hacernos cargo de esa herida antes de que se infecte.

Tomó un algodón y lo mojó con agua oxigenada, y con la misma ternura con que me había tocado anteriormente procedió a limpiar mi herida. Yo para ese momento apenas si sabía como me llamaba, estaba en las nubes completamente loquita por ese bello desconocido. No se que me pasó, no se que pasaba por mi cabezota, pero es obvió que la perdí partir de ese instante.

-Prométeme que nunca volverás a pelearte, con nadie "piernas"... Me susurró y mi piel se erizó completa.

-Yo.. me llamo... Jean...

-Jeanny, prometemelo, una criatura tan hermosa no debe perderlacompostura de esa forma...

Su boca se adueño de la mía y me dio el beso mas intenso que jamas había recibido. No sentí ni siquiera la herida de mi labio y pronto estaba prendida de su cuello, me levantó de la silla y me apretó de la cintura de una manera desquisiante. No hubo palabras, yo solo cerré mis ojos dejándome llevar por esa locura que me invadió hasta el tuétano.

Ahhh... ¿Por que las mejores cosas son las que mas rápido se terminan? El ruido del picaporte nos sacó de nuestro arrobo amoroso y presurosos nos separamos sentándonos en diferentes mesabancos, haciéndonos los occisos. El prefecto Stormwell asomó la cara para asegurarse que estábamos aun ahí, e ignorándome se dirigió a mi "enfermero".

-Terrence Granchester, ya llegó su tutor, puede retirarse.

Se levantó y al darnos el prefecto la espalda me dijo sin voz "voy a buscarte, nena", mientras me guiñaba un ojo. Yo me quedé sola y con la sensación de que un huracán me había pasado por encima... entonces recordé que mis padres estaban por llegar y la realidad me bajó de la nube enlaque los besos de Terry me habían dejado.