Twilight no me pertenece.
Se prohíbe la reproducción total y/o parcial de esta historia.
La trama es Mía...
Mi verdad.
15 de octubre de 1987_Forks. Whashington.
Forks era mi hogar, el que tanto me había costado mantener, ya sea por nuestra condición como vampiros vegetarianos, que deseábamos vivir en el anonimato como tales o por el hecho de que nuevamente me sentía atraído por la sangre humana, la sangre de una recién nacida, y como un completo cobarde decidí huir. No quería caer de nuevo, no quería mis manos manchadas con la sangre de una bebe, de ningún otro humano por mas que sea una completa escoria... No quería mis manos con sangre, de eso me sentía seguro.
Toda mi familia fue a cazar, sólo quede yo en casa, todo estaba empacado... Absolutamente todo, recordé a la pequeña, Isabella... Bella. ¿Qué me había hecho es niñata? Odiaba la idea de irme y encontrarme con las hermanas Tanya, Irina y kate, todas ellas querían una pareja y para mi mala suerte, yo era el único soltero en el Clan Cullen...
Sabía que encontrarme con ellas sería inevitable, siempre podría rechazarlas, era una larga vida huyendo de ellas, ninguna era lo que buscaba, no eran lo que yo necesitaba, no me sentía ni un cuarto de atraído por ningún ser, como lo estaba por la sangre de esa pequeña.
Isabella Marie Swan ya tenía un mes, desde que casi acabo con su corta vida, cada noche regresaba a aquella casa, a ese cuarto adornado de cosas rosas, solo para verla, mi único propósito... Cuando despertaba, la tomaba en mis brazos y parecía que en la oscuridad, me veía a mi... y eso me estremecía...
Era el vampiro de cada noche en su cuarto, velando sus sueños y queriendo no sentirme atraído de esta manera, era confuso... ¿Cómo podía ejercer tanto poder en mi?
Por el bien de Isabella, de mi adorada Bella, de mi familia, de nuestro secreto... Debía de irme, irme solo... Mi familia no tenía porque tener que enfrentar lo mismo que me pasaba.
No recordaba un dolor peor en todos mis años de vivo, como los años de muerte, con una eterna soledad en el que me sintiera tan mal, tanto dolor, tanta ía saber de ella, protegerla, cuidarla, verla crecer, dormir... Ser parte de su vida como lo era ahora, en las noches...
Escuchaba los pensamientos de los padres de Bella, sabía que se asombraban de que ella no despertara de noche llorando. Yo no soportaba verla ni oírla llorar, conmigo nunca lloraba, ella estaba siempre para mi...
Bella se había convertido en mi Nemesis personal, con la que estaba formando un vínculo que sabía debía romper... No sabía que pasaba por su mente, solo sus atentos ojos en la oscuridad, que me miraban, se que suena de locos, que un humano no podía ver en la oscuridad cuando su visión no era para ver en la oscuridad.
Yo la veía y eso me bastaba, pero esto no podía seguir así... Por eso me marchaba muy lejos de Mi Bella...
Entre a la habitación de Bella, y ella me miro, haciendo una mueca adorable en su rostro, ella sabía que yo volvería a visitarla pero no sabía que esta era la ultima vez, me sentía fatal.
No entendía la locura de esta necesidad... Si, ya había perdido toda cordura y un mes después, para el bien de todos, debía irme...
La tomé en mis brazos y ella balbuceaba cosas que no comprendía, pero adoraba escucharla... Acerque mis labios a su frente y la bese... Era mi despedida...
—¿Qué haces, Edward?—Como siempre, Alice y sus visiones...
—Debo hacerlo, Alice. Esto es peligroso... Para todos y mas para ella.
Alice sonrió, sabía que me daba la razón. Entro y me vio con Bella en mis brazos. No supe descifrar el brillo de los ojos de mi hermana, para mi desgracia se puso a cantar todo tipos de canciones, sin dejarme leer su mente.
—¿Qué es lo que tienes allí?—Dijo señalando una bolsa que llevaba.
—Es un regalo para Bella—le dije, sacando un oso de felpa, que tenía escrito su nombre en ella o mas bien decía "Bella"...
Deje el regalo en la cuna de Bella, junto a su lado, ella dormía... Así era mejor...
—Alice, cuídala... Yo, necesito un tiempo. De verdad, prefiero que ustedes se queden en Forks...
Alice no dijo nada, me fui.
Madrugada_16 de octubre de 1987_Forks. Whashington.
Renée estaba preocupada, su hija no dejaba de llorar...
—Charlie, no se que le sucede. Isabella no deja de llorar...
—¿Qué es esto?—Dijo Charlie agarrando un peluche que se había caído al suelo. Le dio el peluche a su esposa e Isabella pareció calmarse... había cierta insistencia de parte de la niña...
—No se... No había visto ese peluche. No entiendo Charlie...
Esa noche, la pequeña Isabella no pudo dormir, algo andaba mal, presentía que algo le faltaba... Y era sólo el principio, pronto conocería a Alice, su futura mejor amiga...
Continuara...
