Unos meses más tarde...

-Gohan, ¿juegas conmigo? -preguntó la pequeña Seira en su forma humana.

- No puedo, tengo que entrenar. ¿Por qué no vas a jugar con Trunks? -propuso él.

- Dice que no quiere jugar con niñas -contestó la princesa mostrando su confusión.

- Entonces, ¿con Haruko? -dijo el muchacho con una sonrisa nerviosa por la actitud de su amigo, tan parecida a la de su padre.

- ¿Tú crees que querrá? -interrogó ella ilusionada.

- Je je. La verdad es que no -admitió Gohan con una gota en la frente-. ¿Qué tal si vas a ayudar a Bulma en el laboratorio?

- Eso es aburrido -se quejó la niña haciendo un puchero-, pero es mejor que nada.

El hijo de Goku rió un poco y removió los cabellos de Seira. Ella acompañó su risa y recolocó su pelo cuando él ya se había marchado.

Al llegar al laboratorio, empezó a mirar todo lo que había a su alrededor: un montón de cachivaches extraños que no sabía para qué servían. Bulma se encontraba tecleando algo en un pequeño ordenador.

- ¿Qué haces? -curioseó Seira mirando el ordenador.

- Estoy haciendo unos planos -respondió la científica.

- ¿Para qué?

- Para algo que podría cambiar nuestras vidas. Por cierto, ¿cómo es que no estás jugando con Trunks? -preguntó Bulma apartando por un momento la mirada de la pantalla.

- ¿Por qué todos quieren que juegue con él? -se cuestionó la pequeña- Dice que no quiere jugar con niñas -contestó.

- Pues dile que como no juegue contigo le dejaré sin comer el resto del día -declaró con una mirada que daba miedo.

- N-no hace falta, señorita Bulma, puedo ayudarte con lo que estés haciendo aquí -ofreció Seira un poco asustada. No quería molestar a Trunks ni obligarle a nada.

- No. Mi hijo tiene que aprender a relacionarse, no puede ser que esté siempre detrás de Gohan o los androides podrían hacerle daño -explicó preocupada y enfadada al mismo tiempo.

- Vale, iré con él -aceptó la niña. Aún no se había acostumbrado a esta familia de locos.

Algo después llegó a la habitación de Trunks. Dio unos golpes en la puerta, pero no recibió respuesta. Volvió a golpear y ocurrió lo mismo.

- Trunks, ¿estás ahí? -preguntó.

De pronto, alguien la agarró por la espalda. Ella intentó gritar, pero le taparon la boca.

- No, estoy aquí -dijo riéndose de su cara de susto.

- No es justo, yo no puedo sentir el ki -protestó la princesa cuando él la soltó-. ¿Por qué eres tan malo conmigo?

- Porque eres una niña -respondió encogiéndose de hombros como si fuera obvio.

- Y tú un niño, pero eso no significa que tengamos que tratarnos mal. ¿No éramos amigos? -cuestionó la chiquilla algo triste.

- Hey, no te pongas a llorar -consoló Trunks sintiéndose algo culpable.

- Tu mamá dice que como no juegues conmigo te dejará sin comer el resto del día -avisó la niña un poco temerosa.

- Tenías que decírselo -se quejó él fastidiado -. Está bien. ¿A qué jugamos?

- ¿A qué quieres jugar? -ella no sabía juegos, menos aún juegos humanos.

- Mm... ¿Sabes jugar a peleas? -preguntó el niño.

- ¿Por qué quieres pelear? ¿Estás enfadado conmigo? -interrogó la chica con lágrimas en los ojos. Quería llevarse bien con él, no hacer que la odiara.

- No, no es eso. Es un juego- aclaró incómodo.

No le gustaba verla llorar, su madre decía que un niño bueno no hacía llorar a las niñas, pero ella era una llorona. ¡No podía decir ni dos palabras sin que amenazara con llorar!

- ¿Cómo se juega? -la sirena le miraba ahora con ojos brillantes.

- Simplemente tienes que intentar golpear al otro.

- Pero yo no quiero hacerte daño -otra vez estaba a punto de llorar.

- No podrás, además no hace falta golpear fuerte -explicó Trunks guardándose una risa.

Él no era tan buen peleador como Gohan, pero estaba seguro de que ella no conseguiría acertar un golpe, mucho menos hacerle daño.

- Vamos, tú empiezas -animó.

- Vale, pero vamos a otro lado. Creo que a tú mamá no le gustará si rompemos algo.

- Bien, agárrate -dijo él mientras la tomaba y la sacaba afuera por una ventana rota.

La chiquilla se asustó, pero se calmó una vez que tocó de nuevo el suelo. De repente, se sintió molesta con el niño e intentó golpearle para empezar el juego antes de arrepentirse. Él se sorprendió, pero esquivó el puñetazo y la empujó en el pecho con la otra mano. Seira se sonrojó e intentó darle otro golpe dirigido al pecho. Trunks le agarró el puño y le hizo una llave poniéndose detrás de ella y tirando de su brazo en su espalda.

- ¡Para! Me duele -se quejó ella.

El hijo de Vegeta soltó un suspiro de aburrimiento y la liberó. La chica se masajeó el hombro dolorida mientras dejaba escapar unas lágrimas. No entendía porque la trataba así, ella solo estaba jugando a lo que le había dicho a pesar de que no le gustaba y él la había herido. Además no parecía preocuparle su dolor.

- Por eso no quiero jugar con niñas, son muy débiles. Mejor vayamos a casa, estar aquí es peligroso -propuso el niño colándose por la ventana-. Salta, yo te cogeré.

- ¿Seira? -llamó al oír sollozos.

Ella saltó y el chico la atrapó, pero la mirada de la niña había cambiado.

- Te odio, Trunks. No quiero ser tu amiga nunca más -lloró mientras escapaba de sus brazos y corría a su habitación.

Él se quedó en shock, pero después volvió a encogerse de hombros.

- Nunca entenderé a las niñas -murmuró.

- Yo tampoco -secundó una voz conocida.

- Tía Haruko, ¿lo has visto? -preguntó inquieto.

- ¿Tú qué crees? -contestó ella con su tono irónico de siempre.

- Por favor, no se lo digas a mi madre -pidió Trunks.

Sabía que Bulma adoraba a Seira, decía que siempre había querido tener una hija y ella era perfecta para el papel.

- No te preocupes, no se lo diré, pero a ella no le gustará ver a sus hijos enfadados en Nochebuena -por primera vez en mucho tiempo le mostró una sonrisa sincera a su sobrino.

- ¿Qué es Nochebuena? -preguntó él.

- Es una fiesta humana que se celebraba hoy, pero cuando los androides empezaron a destruir ciudades se les quitaron las ganas de celebraciones -explicó secamente la joven.

- ¿Eso qué tiene que ver con Seira y conmigo? -parecía que estaba molesto por no entender.

- Nochebuena y el día siguiente, Navidad, eran unos días en los que las familias se reunían, incluso con los parientes más lejanos -sus ojos reflejaron algo de añoranza, pero de inmediato fue sustituida por la mirada dura de siempre.

- Ella no es de mi familia -rebatió el niño.

- No sé ni para qué me molesto, no es mi problema si Bulma se enfada -dijo Haruko retirándose a quién sabe dónde.


Ese día en la cena...

- Bueno, chicos, ¿os lo habéis pasado bien hoy? -preguntó Bulma mirando sobre todo a los más pequeños.

- No -respondió Seira en voz baja.

- Para nada -contestó Trunks.

- ¿Qué has hecho ahora, hijo? -inquirió la mujer con la conocida vena palpitando en su sien.

- Nada, no es mi culpa si no sabe pelear -se defendió el semisaiyajin.

Bulma estaba lista para regañarle, sin embargo un comentario de Haruko la detuvo.

- Por eso voy a entrenarla -anunció totalmente decidida.

Todos los ojos se centraron en ella.

. No podemos permitir una debilidad entre nosotros. Pasado mañana nos iremos -declaró.

- Yo no quiero entrenar -se negó la niña.

- Es muy pequeña todavía, al menos déjala disfrutar de su infancia -opinó Gohan.

- ¿Con vosotros? No creo -respondió con una sonrisa cruel para después mirar a Seira-. No me importa si no quieres. En este mundo o luchas o mueres y creo que Trunks está de acuerdo en alejarse de ti, ¿cierto?

- Pues...

Todos le miraban a él ahora: su madre, amenazante; Gohan, con una pizca de decepción; Haruko, confiada; y Seira, dolida.

- Pensándolo mejor, quiero ir -decidió la chiquilla.

- No tienes que hacerlo, si no quieres -intentó disuadirla Bulma, no quería que ninguno de sus hijos peleara.

- Sí, quiero -afirmó ella para después mirar a Trunks- y cuando regrese quiero que volvamos a jugar juntos. La próxima vez te ganaré -prometió sacando la lengua y sonriendo.

Los juegos humanos eran peligrosos, pero la verdad es que se había divertido y si hubiese sido más fuerte habría durado más.

- Entonces supongo que no hay nada que hacer -admitió Bulma feliz por ver que habían hecho las paces, sin embargo aún estaba preocupada por la niña, Haruko podía ser muy bruta a veces.

Gohan la miró con simpatía, la pobre no sabía lo que le esperaba.

La joven princesa guerrera sonrió por su pequeña victoria. Había estado buscando el momento adecuado para llevársela y la peleíta con su sobrino era la excusa perfecta.

Trunks no sabía que pensar de ella, estaba claro que nunca entendería a las niñas.


Hola.

Bueno, este capítulo es medio raro y seguro que nadie esperaba la reacción de Trunks, pero tened en cuenta que es un niño que nunca ha conocido a una niña de su edad y la única persona medio femenina que conoce es su madre.

Gohan y Haruko (mi OC) no siempre están en la Corporación, solo se reúnen en ocasiones especiales. En este caso han estado visitándola para vigilar a Seira.

Cualquier duda preguntad.

Sayonara y feliz Navidad! (escribí este capítulo en Navidad)

Disclaimer: Dragon Ball y sus personajes pertenecen a Akira Toriyama.

Mermaid Melody y sus personajes y canciones pertenecen a Michiko Yokote y Elastic Rights en España.