Capitulo Segundo.La Hora Se Acerca...
-Demonios, demonios, demonios, ¡Demonios!- exclamaba Frank, furioso mientras fumada lo que quedaba de su habano- ¡Esto sí es bueno! ¡Baddington, ven acá maldito bribón!
Y llego corriendo un joven, llamado Thomas Baddington, agente del DSM. Joven alto, delgado y de cabello pelirrojo y con pecas, no tendría todavía los 25 años.
-Si señor ¿En que puedo servirle? - dijo el joven agente.
- No salude de esa forma demonios, no sabe que si hay enemigos espiando, les esta informando a quien matar primero. Salude normalmente y sin gritar mi rango a los cuatro vientos!- le regaño de muy mal humor.
-Dis… Disculpe señor, pe…pero, es así como ella nos enseño a…-empezó a tartamudear Baddignton, ese hombre era un dios para muchos jóvenes del DSM y hasta en el Departamento de Aurores.
-Olvídese de esas estupideces, pégueseme a mi, haga lo que yo le digo y con suerte podrá volver a su casita para que pueda volverle a joder la vida a su madre- Le corto Connor- Ahora busque inmediatamente a Jack Autrey, ¡Y rápido! Estaré en el Olmo.
-Señor, pero el esta en su puesto-dijo el muchacho.
-Demonios, demonios-maldijo Connor- Bueno bueno, vaya y dígale que voy para allá, que han habido cambios grandes. Vaya y vuelva tan rápido como pueda.
- Si señor!- Dijo el muchacho antes de salir corriendo.
Ya en el Olmo, Connor se encuentra con el Agente David Calamy, que daba instrucciones a los hombres. Oriundo de Manchester, de 28 años, rubio, alto, delgado pero con cierto desarrollo muscular en los brazos. Un muchacho con una habilidad para los interrogatorios, nunca necesitaba la violencia física, solo psicología. Podía detectar mentiras a leguas. Sus métodos le habían ahorrado muchos dolores de cabeza y de ensuciarse las manos.
-¿Para qué lo llamo señor? ¿Quiere intervenir?-pregunto Calamy, muy suave para que no fueran escuchados.
- Demonios sí, lo sabía, por eso no entramos antes, quería saber bien lo que pasaba antes de involucrarse. Está bien desesperada, quiere a esos cerdos con vida, a toda costa.
-¿No confía en Uds señor?- pregunto el extrañado e indignado- no cree que con señalarle la importancia de que estén con vida es suficiente.
- Si, creo que sí, pero ella no confía en que Jack pueda asegurar de que vivan. Y como yo me voy a encargar de los 5 malditos falschirmjager que los custodian, ella cree que debe hacerse cargo.
- Señor, esos falschirmjager, ¿son tan buenos como dicen?- dijo un agente novato.
-Los mejores…hemmm- no sabía su nombre.
-O`Brien, Daniel O`Brien señor- dijo este.
"O`Brien, un novato con ese nombre, son de los que con seguridad mueren" predijo para si mismo.
- Los mejores Daniel O`Brien, los mejores, así que no los subestimen, vigilen sus esquinas, recuerden lo que se les enseño- dijo Connor- Si no se rinden a la primera, derríbenlos. No duden, nunca duden.
- Señor, ¿Moriremos?- pregunto el joven Thoma Baddington, que no podía seguir ocultando su miedo.
-Muchachos miren al hombre de su izquierda- sigo el agente Briggs, un patán inútil, bravucón que solo por sus conexiones Connor se lo tenía que aguantar. Los muchachos movieron sus cabezas a la izquierda- Ahora miren al hombre que está a su derecha.
Los muchachos hicieron lo mismo. El hombre escupió tabaco al suelo, cosa que muchos hacían para liberar la tensión y controlar el miedo. Río y dijo.
-Bueno rezad por esos dos hijos de puta, porque de seguro morirán, pero Uds- rio más- de seguro sobrevivirán ¡Jajaja!- siguió riendo por su ocurrencia. Frank lo miro inexpresivo, pero por dentro hervía de rabia. "¡Pedazo de cerdo Británico! ¿Cómo carajos se le ocurre?".
-Briggs venga conmigo- le limito a decir- Ahora.
- Si señor.
"Estúpido Briggs, sí que sabes cómo cagarla" pensó Calamy.
Caminaron despacio unas yardas, uno atrás del otro. Frank miraba hacia el suelo mientras y tenia los brazos atrás de la espalda, agarrándose las manos. El pobre agente imbécil no podía descifrar lo que sentía su superior, pero sabía muy bien lo que le venía. No sabían que una mujer de pelos castaños los escuchaba de cerca. Connor se voltio bruscamente para enfrentarlo y le dijo.
- Señor Briggs, nunca, nunca vuelva a contestar una pregunta dirigida hacia mí, ¿quedo claro?- le reclamo Connor sin expresar ninguno sentimiento, ninguno- Si lo vuelve a hacer le haré azotar hasta que su piel blanca británica quede roja como una manzana.
- Si Yank…- y se arrepintió Briggs.
-¿Qué dijo señor Briggs?- dijo Connor, todavía inexpresivo, pero con un tono más elevado, desafiante.
- ¡Si, si Señor!- dijo el agente sin poder esconder el miedo. Connor se rió suavemente, antes de decir.
-No, no, no señor Briggs, uds no dijo eso- le aseguro negando con la cabeza, con una sonrisa fría- Por favor dígame lo que en verdad dijo ¡Ahora!- elevando el tono en la última palabra, con los ojos grises fijos en el hombre, haciendo que tragara saliva, no tenía idea de cómo salir de esa.
- S..si…si Yankee- dijo temblando.
- Si Yankee, Yankee, Yankee, Yankee- repitió suavemente- ¿Ve señor Briggs?, no es tan difícil ser honesto ¿Verdad señor Briggs?
-Si..si Se-trato de decir Briggs antes de que de improvisto Connor le agarra el cuello y le hiciera una llave inmovilizadota, tirándolo al suelo, además lo ahogaba poco a poco.
- Vuélvame a decirme Yankee, señor Briggs y le juro por Dios, que lo haré limpiar los orinales con su lengua, hasta que no pueda distinguir entre la orina y la cerveza- se levanto rápidamente dejando al hombre en el suelo, tosiendo. Se levanto trabajosamente
- ¿Quedo claro señor Brig?-pregunto Connor, ya sin nada de amabilidad.
-Si… si Señor- dijo suave y ahogadamente.
-¡Quedo Claro!-grito Connor.
-¡Si señor!- poniéndose firme, y recuperando la compostura.
- Lárguese de mi vista y vuelva su puesto.
Una vez ido el hombre el camino un poco, antes de volver a su puesto, se arreglaba un poco el uniforme gris, cuando una voz de mujer lo llamo.
-Señor Connor, ¿están los hombres listo?- Pregunto Hermione, saliendo de entre las sombras y fingiendo no haber escuchado nada, cuando ambos sabían que Connor no había tenido tanta suerte.
No le recriminaba nada. Briggs, un idiota que ella también despreciaba se había sobrepasado, de la forma que Connor nunca se le ocurría hacer con ella, de la forma que él nunca se atrevería. Frank se voltio, sorprendido, no tenía ni idea. Pero rápidamente se recobro.
- Si Madam, en espera a su señal- se limito a decir Connor, caminando hasta ella.
-Muy bien, terminemos esto ¿quiere?- le dijo Hermione- ¿Donde está mi grupo?
- A 15 metros al sur del Olmo, Madam, donde hay un pequeño terraplén-Señalo el terraplén- Apenas se ven los hombres, pero si pone atención los vera.
-Si, si veo las sombras. Muy bien lléveme a ellos.- Le ordeno, cuando empezaba a caminar.
-Si Madam- dijo encendiendo otro habano.
Espero que les este gustando mi historia. En cualquiero momento, les traigo más.
Muchas gracias por leerme y si quieren opinar o críticar, pues les agradezco el comentario ¡Pues siempre son bienvenidos!
Muchas gracias y saludos!
