Encuentros curiosos, Derklus y Hirklon.


Aquel era uno de esos días en que las aves trinaban alegremente en lo alto del cielo y el sol recibía todo lo que tocaba con un cálido y reconfortante abrazo. La quietud del momento sólo se veía interrumpida por una voz impaciente e insistente, que pronto terminaría por despertar al muchacho que dormía ajeno a los cambios acontecidos a su alrededor:

—Yo creo que deberíamos despertarlo, ¿qué tal si está herido?, ¡no podemos dejarlo así, solito!

—Déjalo en paz, Hirklon, sabes que no podemos hacerlo, el príncipe se enfadará si sabe que…

—Oh, vamos, conozco al príncipe, estoy seguro de que no le importará ni un poquito.

—Haz lo que quieras, pero no nos metas en problemas… —Sentenció la voz masculina, oyéndose un poco indignado al hablar, seguramente por la brusca interrupción del otro.

Harry se despidió del mundo de los sueños al escuchar el murmullo de voces totalmente desconocidas para él, sintiéndose nervioso al instante, no quiso ni pensar en abrir los ojos, ¿y si alguien había entrado a casa mientras dormía?, ¿y si lo habían secuestrado?, oh Dios, eso no podía estar pasándole, estrechó con fuerza el libro que aún sostenían sus manos, como si el acto pudiese brindarle alguna especie de salvación... justo cuando el chico estaba sopesando seriamente aquello de levantarse y correr, fue empujado suavemente por algo grande y frío, no pudo evitar sentir escalofríos, ¿y si era un arma?, no quería abrir los ojos, no quería, no quería… inconscientemente apretó los párpados lo más fuerte que pudo.

—Hey, Derklus, creo que lo he asustado.

—Entonces deja ya de molestarlo. —Ordenó la voz más seria. Harry escuchó un sonido muy alto, como si hubiesen aventado una enorme bolsa de patatas al suelo.

—Oh, es que es tan mono, podríamos quedárnoslo, ¡prometo cuidarlo!, le daría de comer y lo llevaría a pasear...

¿Creían que tenía cara de perro?, ¡debían de estar locos!

—Ya te he dicho miles de veces que los humanos no son juguetes que puedas "quedarte".

No pudo estar más de acuerdo con el tal Derklus, ¿serían rusos, alemanes, o algo por el estilo?, el nombre era raro, ¡la mafia rusa en su casa!

Un momento

—¡Pero, pero!, ¡Derklus!

"…los humanos no son juguetes..."

Eso sonaba tan… tan como si ellos no fuesen humanos, ¿y si eran marcianos?, ¡Dios!, ¡el tipo de History Channel tenía razón!, no volvería a burlarse de él...

Medio aterrado y medio curioso, al fin se atrevió a abrir los ojos, esperando hallar una nave con miles de elementos de ciencia ficción hechos realidad —algunos botones brillantes o seres verdosos y cabezones— sin embargo se encontró con enormes árboles a su alrededor y nubes viajando con tranquilidad encima suyo… Harry parpadeó tratando de despejar su mente, por el pueblo no había ningún bosque, ¿tan lejos estaría de casa?

El muchacho se enderezó e hizo un suave ademán para quitarse las gafas y así tallarse los ojos, pero, oh sorpresa, ¡no tenía gafas!, las buscó por inercia en todas partes, ¡sin ellas no podría ver un comino!, aunque, bien… quizá éste era un sueño o algo así porque se dio cuenta de que observaba claramente a su alrededor, incluso mejor que con sus lentillas de aumento…

O bueno... casi... porque claro que él no estaba en frente de dos enormes dragones en medio de la nada, no, por supuesto que no… ¿verdad que no?

—Ya se ha despertado, ¡Derklus, mira!

Harry buscó el lugar del que provenía la amable voz para pedir auxilio —y explicaciones, muchas explicaciones— grande fue su sorpresa al notar que una de esas grandes criaturas era la que estaba… ¿hablando?

—No, no me he despertado...

Dijo, más que nada para sí mismo, es que él no podía estar despierto. Ambas criaturas lo observaron sorprendidos al escuchar sus palabras.

—¿Me entendió?... Derklus, ¡me entendió! —el dragón rojo alzó las alas y dio una pequeña vuelta en el aire, que tuvo como resultado a un Harry tumbado en el suelo debido a la fuerza de la ventisca provocada por la gran criatura. Está bien que fuese bajito y todo, se había acostumbrado a eso, pero justo en ese instante se sentía, literalmente, como un hobbit frente a Smaug.

—Hirklon, deja de hacer tonterías —regañó a su vez el dragón verde, mientras se levantaba. Harry dedujo rápidamente que el sonido de hace un rato, el del costal de patatas, había sido en realidad el estruendo causado por el peso de la criatura al dejarse caer en la hierba para reposar. —… entonces, ¿nos entiendes, humano?

Harry, comprendiendo al fin que todo aquello era un sueño producto de su última lectura, asintió casi sonrientemente. Apretó con más fuerza su libro y se preguntó cuándo sería que al fin podría despertar.

—¡Fabuloso!, ¿cuál es tu nombre?, ¿de dónde vienes? —volvió a interceder la criatura de nombre Hirklon.

—Mi nombre es Harry Potter, yo… vivo en Newstrick. —el joven se pellizcó discretamente, empezando a asustarse por lo insistente de su imaginación, él no tenía el sueño tan pesado…

"Auch"

Soltó sin querer, tras un intento especialmente doloroso, ¿por qué no despertaba?, los dragones lo observaron extrañados, Harry comenzó a reír nerviosamente…

—¿Newstrick?, nunca he oído hablar a nadie de Newstrick. —comentó Derklus, dudando de la veracidad implícita en las palabras del humano frente a ellos.

—Sí, bueno, es un pueblo pequeño realmente, de esos que no suelen aparecer en el GPS... —dijo Harry, sin prestar cabeza al asunto en realidad, más ocupado en encontrar una explicación a lo que le estaba ocurriendo que en la conversación.

—¿GPS?—preguntó Hirklon, haciendo un sonido gracioso con sus fosas nasales.

—Sí, sí, la cosita que te dice dónde estás y esas cosas… ya sabes, GPS… —el muchacho observó el suelo en busca de algo con lo que pudiese darse un golpe en la cabeza. Hablando con dragones, ¡cuando le contase a los chicos el sueño que había tenido!

—Oh, entonces… ¡es una ciudad secreta! —Hirklon pareció por demás excitado ante la idea, logrando que Harry se carcajease e interrumpiese su búsqueda, ¿Newstrick?, ¿una ciudad secreta?

—No, no. Cualquiera puede llegar si toma el camino adecuado, la cuestión es que Newstrick es un pueblo en verdad pequeño, no tiene mucho atractivo turístico ni nada de eso.

—Mmm, entonces tu ciudad es muy rara, humano Harry… —dijo Derklus, sin entender a qué se refería el muchacho con aquello de "atractivo crístico", ¿sería alguna propiedad especial de las tierras o algo por el estilo? Harry, por su lado, pensó que él describiría Newstrick más bien como un pueblito común y corriente.

El muchacho se dio por vencido en su improvisada búsqueda: no sabía si se encontraba o no en un sueño, pero la verdad es que no se iba a poner muy quisquilloso —no en ese momento— aquellas criaturas habían sido amables todo ese tiempo y a Harry le estaban cayendo muy bien…

—Y bueno, ¿qué fue lo que te hizo venir aquí?, pocos humanos logran pasar a través de las montañas— Derklus observó fijamente las colinas que se alzaban en el horizonte, haciendo que el mismo Harry hiciera lo propio, el muchacho abrió los ojos a más no poder, ¡eran enormes!, la punta de las montañas incluso se perdía entre las nubes en lo alto del cielo, ¿había en serio quienes pasaban esas colinas?, tendría que ser a través de un túnel o algo por el estilo.

—¡Son gigantes! —pronunció asombrado.

—¿No las habías visto? —Hirklon demostró su contrariedad ante el hecho, el muchacho se ruborizó y negó con la cabeza—, entonces, ¿cómo llegaste?, ¿volando?

El dragón acercó su enrome rostro al pequeño Harry, buscando alas en donde claramente no las había.

—¡No!, yo sólo… estaba leyendo y… desperté aquí. —el joven enseñó el libro como para reafirmar sus palabras y entonces ambos dragones jadearon con sorpresa.

—¿De dónde sacaste eso? —Exigió saber Derklus, entrecerrando los ojos de forma casi amenazadora. Harry recordó en un segundo que los dragones escupían fuego. Tragó saliva y señaló el libro con dedos temblorosos:

—¿Esto?... jeje... y-yo… estaba en frente de mi casa… en la entrada de mi casa, ¡lo juro!

—¿Entiendes lo que dice? —preguntó un repentinamente serio Hirklon, Harry frunció el ceño un poco confundido, abrió el libro en la primera página y encontró un perfecto inglés impreso en ella, el mismo inglés que justo ahora estaban hablando… porque estaban hablando inglés, ¿no?

—Sí, lo entiendo tan bien como los entiendo a ustedes… —ambos dragones intercambiaron una fugaz mirada.

—Te llevaremos con el príncipe. —le informó Derklus al instante, evidentemente sin pedirle permiso ni opinión, sólo informándole. El dragón se enderezó del todo y emprendió el vuelo.

—¿El príncipe?, ¡Genial!, hace tiempo que no veo a mi amargado favorito... ¡por supuesto que también te quiero a ti, Derklus!—Hirklon gritó todo aquello jocosamente, brindándole al moreno una mirada amistosa al finalizar sus palabras; antes de tomar al sorprendido chico por la ropa con su hocico habló por última vez—… creo que serás de gran ayuda, pequeño Harry.

"No soy pequeño"… quiso responder casi sin pensarlo...

Sin embargo un golpe en su nuca logró dejarlo inconsciente antes de poder hacerlo, el dragón rojo tomó en una de sus garras al chico, asegurándose de no ser brusco con el delicado cuerpo humano, abrió sus inmensas alas y comenzó a volar. Harry, curiosamente, no dejó de abrazar el libro que lo había conducido a todo aquello.


Notas del capítulo: Newstrick, Nyntra, Rubel, Hirklon, Derklus etc. son totalmente invención mía.

Gracias a kothaax3 por ser el primero comentario... si, está terminada jeje, me alegra que te haya gustado el inicio, espero siga siendo así :D