Capítulo beteado por Vhica Tía Favorita, Betas FFAD

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Los personajes de la Saga Crepúsculo le pertenecen a Stephenie Meyer, la trama y cualquier personaje fuera de la saga, son de mi autoría.

Capítulo 1

—Bella, no quiero que me acompañes

—¿Tú... no... me quieres?

—No.

—Bien, eso cambia las cosas.

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—Te haré una promesa a cambio. Te garantizo que no volverás a verme. No regresaré ni volveré a hacerte pasar por todo esto. Podrás retomar tu vida sin que yo interfiera para nada. Será como si nunca hubiese existido.*

Mientras miraba la foto que formaba parte de mis mayores tesoros, sus palabras se repetían en mi mente y es que aunque ya no me afectaban como lo hacía cuando lo dijo, sigue siendo un recuerdo triste para mí, porque aunque he seguido adelante como me pidió que hiciera, la herida supurante que dejó en mi corazón sigue intacta y por más eventos que pasen en mi vida, su recuerdo sigue vivo a pesar de que él se haya encargado de borrar cualquier evidencia de su existencia. Lo que no logró conseguir, porque me quedó el mejor recuerdo que me dio Ángela cuando él partió, una fotografía nuestra del baile de graduación, fotografía que especialmente en esta fecha, no se aparta de mis manos, dándome la libertad de por lo menos unos minutos permitirme llorar de nuevo.

—¡Mami! ¡Mami! —me llamaba mi adorado hijo, era la viva imagen de su padre, imagen que un día como hoy hacia doler un poco más mi corazón.

—¿Qué pasa mi amor? —contesté mientras ocultaba la foto y ponía mi mejor sonrisa.

—Mami, Derek quiere que juegue con él en su casa. Me dejas, ¿verdad que si?

—¿La mamá de Derek está de acuerdo?

—Por supuesto, mami, sabes que me adora —dijo dándome esa sonrisa idéntica a la de su padre.

—Está bien, mi amor, pero nada de salir a la calle y mucho cuidado con la pelota.

—Perfecto, ma —gritó mientras salía corriendo y lo veía saltar la cerca de mi casa para pasar al patio de la de Derek.

Carla y su hijo Derek han sido nuestra mejor compañía desde que nos mudamos a Seattle. Carla es viuda de un marine, el cual apenas llegó a conocer a su hijo; uno de los tantos puntos que tenemos en común, lo que nos ayudó a formar este vinculo que ha sobrevivido durante el tiempo. Cuando tomé la decisión de salir de Forks, fue difícil alejarme de todos los que me rodeaban, en especial de Charlie, pero los recuerdos eran muy fuertes y sabía que mientras me mantuviera allí, no podría sobrellevar mi pérdida; pero no podía desprenderme de todo lo que viví en este pueblo, por eso es que escogí Seattle, aquí podía tener un poquito de lo que perdí al dejar Forks y la novedad de lugares diferentes para tratar de sanar mi corazón.

Pero la verdad es que mi corazón nunca llegará a sanar completamente, pensé que lo haría cuando decidí darle la oportunidad que Jake me pidió y por poco lo logra. Todavía puedo recordar sus palabras aquel día en el cine de Port Ángeles:

—Te gusto, ¿vale?

—Sabes que sí.

—¿Más que ese vacilón que está vomitando hasta la primera papilla?

—Sí.

—¿Más que cualquiera de los chicos que conoces?

—Y más que las chicas —señalé.

—Pero eso es todo.

—Sí.

—Pues no hay problema, ya sabes, como tú eres la que más me gusta y crees que estoy bien... Estoy preparado para ser sorprendentemente persistente.

—No voy a cambiar.

.

.

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—Tengo tiempo de sobra.

—No deberías desperdiciarlo en mí.

—Es lo que quiero hacer, siempre y cuando te guste estar en mi compañía.

—No logro imaginarme cómo no voy a querer estar contigo.

—Puedo vivir con eso.

—No esperes nada más.*

Recordar esos dulces momentos con mi sol, hacen que mi corazón se estreche más, de la misma forma que lo hizo en aquel entonces, cuando no lograba entender porque se alejó de mí, después descubrí que era un licántropo; esos días me enseñaron que aunque no era el mismo dolor que sentí a la partida de Edward, sabía que no lograría superar perderlo a él también y esa fue la clave para que después de que me contara toda la verdad, decidiera darle una oportunidad. Al principio sentía que estaba traicionando a Edward, pero el recordar sus palabras de que siguiera adelante, fueron las que me motivaron a ser feliz junto a Jake. La relación empezó poco a poco, primero el andar tomados de la mano por las playas de la Push, después las reuniones con la manada y las historias en los consejos, los besos empezaron a llegar al poco tiempo y el contraste de diferencias entre el frío de los labios del Edward y el calor de los de Jake, me hicieron ver que cada uno era especial para mí.

Charlie fue el más feliz al verme rehacer mi vida, ya que estaba a punto de enviarme con Renée con tal de hacerme reaccionar y al ver que con Jake lo estaba logrando, no pudo más que mostrar su felicidad y consentimiento. Pasaron unos meses y la situación era cada vez mejor, seguía sintiendo el vacio que había dejado Edward, pero por lo menos ahora podía sentir el confort y tranquilidad que Jake me brindaba; después de cinco meses de mi renacer, las cosas empezaron a complicarse, la manada detectó el olor de un vampiro, en su momento pensé que podía ser alguno de los Cullen, pero Jake me sacó de mi error, era un vampiro desconocido, a los pocos días descubrimos que se trataba de Victoria y de inmediato supe a que venía: quería venganza.

Cuando se lo comenté a Jake y a la manada, reforzaron la vigilancia y las medidas de mi seguridad, lo que hizo que lograra ver a Jake cada vez menos, lo extrañaba y sentía que cada minuto que estábamos separados un nuevo agujero se hacía en mi corazón. Empezaron nuevamente las pesadillas solo que esta vez se trataban de Jake, soñaba que Victoria lo mataba mientras trataba de protegerme. Después de ese día procuraba de pasar cada segundo posible con él, algo que a Charlie no le molestaba hasta que llegó el fatídico día. Ese día la manada estaba segura que atraparía a Victoria, salieron todos a cazarla, Billy preparó una salida de pesca con Charlie para evitar que rondara los bosques buscando a los lobos gigantes y Jake fue mi cuidador mientras estábamos en su casa.

La tarde pasaba tranquila pese al nerviosismo por la manada, podía sentir como Jake se mantenía tenso y yo solo podía pensar que todo esto era mi culpa y en cómo solucionarlo; lo único que se me ocurrió fue besarlo, empezó como unos besos inocentes pero poco a poco fueron subiendo de intensidad, no era la primera vez que me pasaba con Jake, como tampoco lo era sentir sus manos por mi cuerpo, poco a poco sus manos ya no estuvieron sobre mi ropa, sino sobre mi piel y cuando me di cuenta estábamos desnudos los dos, el frenesí del momento no me dejaba pensar, solo quería sentir esta adrenalina que traía consigo el sentirme deseada, anhelada; pero por lo visto a Jake no pensaba lo mismo, trató de frenar lo que estábamos haciendo.

—Bella, preciosa. ¿Estás segura? No tenemos que hacer nada.

—No pares, Jake, por favor —dije mientras besaba su mentón acercándolo de nuevo a mí.

—Bells, yo quería que nuestra primera vez fuera especial.

—Es especial, porque tú me haces sentir especial.

—Te amo, Bella.

—Te quiero, Jake —se que él esperaba que le dijera algo más pero no podía, en ese momento no podía.

Pero no lo persuadieron mis palabras, volvió a besarme frenéticamente haciéndome conocer las estrellas, Jake me llevó al orgasmo con sus manos y lengua antes de entrar en mi, donde no duró mucho en alcanzar su éxtasis; sabía que para ser nuestra primera vez, no podía esperar el sexo más alucinante del mundo, pero por lo menos puedo decir que fue especial. Cuando nos encontrábamos en brazos del otro normalizando nuestra respiración, se escuchó el llamado de los lobos, Jake no se molestó en vestirse para salir de casa y transformarse para poder comunicarse con la manada.

Pocos minutos después volvió furioso contándome que Victoria no había venido sola y que ella había escapada mientras los lobos se encargaban de su acompañante, que debía salir a patrullar y que Seth se acercaba para cuidarme; me vestí lo más rápido posible sabiendo que tendríamos compañía en cualquier momento. Escuché un aullido muy cerca de la casa en el mismo momento que Jake se tensó.

Todo pasó como en cámara lenta, Jake salió corriendo de la casa y yo fui tras él, encontrando a Seth tirado en el límite del bosque malherido; cuando traté de acercarme, Jake me detuvo advirtiéndome que un vampiro estaba cerca, pero los aullidos de dolor de Seth eran desgarradores, por lo que los dos nos acercamos donde él estaba, sin darnos cuenta que Victoria estaba en el alto del árbol donde Seth estaba tirado.

Al llegar a auxiliar al menor de la manada, ella saltó sobre mí; Jake al darse cuenta, se interpuso entre nosotras y recibiendo la mordida que venía dirigida a mí. Vi como Jake caía a mis pies en el momento en que Sam desgarraba la cabeza de Victoria, pero yo solo podía pensar en una cosa que se había dicho en una reunión del consejo: "La ponzoña del vampiro es mortal para los licántropos"


*Partes originales de Luna Nueva

Bueno como el prólogo es tan pequeño les dejo el primer capítulo, nos leemos

Besos

Yas