Hola! Buenas noches a todos…hoy les traigo el siguiente capítulo…parece que les gusto…así que…seguiré actualizando…pero ya saben que estoy corta de tiempo algunas veces…pero bueno…Enso! Aquí está el cap. que tanto deseabas! Pasen a leer…


Capítulo 2

(Jeff POV)

Sentí como mis ojos volvían a la normalidad después haber estado desmayado por un largo rato (supongo yo). Es un fastidio quedarme dormido con los ojos abiertos. Aunque…no sé como rayos puedo dormir si no tengo parpados. A veces me cuestiono el porqué de haberme quemado los parpados (a parte de querer ver mi genial sonrisa para siempre)…creo que no me quería ir a dormir. Pero bueno, dejando eso de lado, ya es de mañana…aun sigue lloviendo…y no estoy a la intemperie del bosque. ¿Cómo rayos llegue hasta aquí? ¿Cómo diablos sobreviví a esas heridas? Joder…estoy echado en algo blando. Ya sé que es un sofá. Me senté y pase mis manos por mi bello rostro. Estoy muy cansado. ¿Mmm? ¿Por qué no tengo puesta mi sudadera y mi camisa? ¿Por qué tengo vendas en el estómago y mi brazo derecho? Creo que el que me trajo aquí me ha violado. ¡Me han violado! ¡¿Dónde está mi cuchillo?! ¡Quiero matar a esa persona!

—Ya despertaste…

Me gire para encontrarme con el portador de la voz. Me lleve una gran sorpresa al ver que era ese hombre sin cara. Estaba sentado, dándome la espalda, en una silla 'leyendo' el periódico y 'tomando' café.

Al no poder asimilar eso, pegue un grito y di un salto que ni yo me imagine dar. Caí al suelo, sentado y retrocedí hasta quedar pegado a la pared. No es que tuviera miedo…solo es que me sorprendió (si claro).

—Oye, no te quiero hacer nada. —se levanto a de su asiento y se fue acercando a mí.

Yo solo buscaba con la mirada mi cuchillo. Este tipo me daba miedo, no miedo de miedo si no miedo de raro. Cuando al fin pude localizar mi cuchillo (estaba encima de una mesita) me tire frenéticamente hacia él. Lo agarre y apunte directamente a la cara del ente.

(Slenderman POV)

Otra vez no. Esta es la decimo cuarta persona que me apunta con un cuchillo. Parece que no sabe lo que está haciendo. Sus ojos reflejaban locura. Creo que he traído a un loco. Me acerqué un poco más.

— ¡Aléjate de mí! — ¿Por qué? Ha empezado a reír de una forma cínica.

—Tranquilo. —no sé de dónde diablos me salió esa voz serena.

No quería pelear, pero él quería despedazarme. Podía percibir su sed de sangre. Su sonrisa se ensancho más. Sera mejor que lo tranquilice antes de que se salga de control. Mis tentáculos salieron y se acercaron un poco a él.

— ¡No me das miedo! — volvió a reír.

—No quiero que me tengas miedo.

— ¡Y yo quiero matarte!

Lanzo el cuchillo hacia mí. Suspire y agarre el arma con mi tentáculo. El se puso rojo de furia. Apretaba los dientes. Se abalanzo contra mí.

— ¡Devuélveme mi cuchillo! —gritó desesperado.

Mis ayudantes lo agarraron. El chico trataba de zafarse desesperadamente. Intentaba alcanzar su cuchillo como si un niño quisiera alcanzar su juguete.

— ¡Devuélvemelo! ¡Devuélvemelo! ¡Monstruo violador!

¿Monstruo violador? Mmm…ya entiendo…piensa que lo he violado porque no tiene puesta sus sudadera. Sin querer apreté un poco la herida que tiene en su estómago.

— ¡Au! —ay Dios…fue sin querer.

—Lo siento. —lo había hecho sin querer, pero igual me arrepentía por lo que mi tentáculo hizo. El solo se agarraba su estómago y me miraba con odio.

Me fije que sus vendas empezaron a teñirse de rojo. Lo senté en el sofá. Tenía un hilo de sangre cayendo de su boca.

—Maldito. —susurro mirándome feo.

Ay, que torpe soy. Tenía que ser yo. Lo mire fijamente. Debía explicarle las cosas.

—Escucha…yo te salve de esos policías.

— ¡No necesitaba tu maldita ayuda! —gritó alterado.

—Bueno pero…

— ¡Además tu me has violado! —está bien…debo aclarar eso.

—No te he violado…tenía que ponerte las vendas…y tu sudadera estaba llena de sangre. —Cuando dije eso, puso una mueca de confusión. —Además la lavé…también tu camisa.

Gruño y miro el suelo con frustración.

—Quiero irme. —dijo sin dejar de mirar el suelo.

—Estas malherido…afuera está lloviendo…si sales ahora puede que mueras de frio…y de desangrado también. — ¿Desde cuándo me preocupo por desconocidos?

— ¡Quiero irme! —gritó enojado.

—Apenas te sanas te vas. —fue lo único que se me ocurrió.

Él vacilo. Aun me miraba con odio y desconfianza. Suspiro y extendió la mano.

—Primero dame mi cuchillo. —esas palabras fueron severas.

—No. —dije cortante. —…te vas a hacer daño. — Creo que eso lo puso más intranquilo.

—Aggg…está bien. —lo dijo muy bajito, pero yo lo escuche perfectamente.

—Perfecto…tu ropa limpia está en la primera habitación del segundo piso, pero necesito cambiarte las vendas…vuelvo en un momento.

Dicho eso me fui a la cocina a sacar lo necesario.

(Jeff POV)

Joder…quiero irme de aquí. Ese monstruo sin cara me sigue dando miedo de raro. ¿Por qué es tan amable conmigo? ¡Ah! Me duele mucho el estómago. No de dolor…si no de hambre. No he comido desde hace tres días, pero eso es lo de menos. Si mi habitación tiene ventanas, escapare. Tengo muchas ganas de matar.

El monstruo regreso con vendas, agua oxigenada y alcohol. Esa cosa tenia suerte de que estuviera en mi estado "no tan loco". Le di una mirada asesina.

—A ver…—dijo acercándose. ¿Acaso lo quiere hacer él?

—Yo puedo solo. —ni de coña dejare que me toque…no de nuevo.

Me quite la venda de mi estomago dejando al descubierto…lo que parecía ser un segundo ombligo. Aun seguía saliendo sangre y eso era muy fastidioso. Le quite el algodón y el agua oxigenada a la cosa sin cara.

—Espera…— ¿Por qué insiste tanto?

—Te he dicho que puedo solo. — lo mire con fastidio.

Él solo 'guardo' sus tentáculos. Al fin me dejara en paz.

Después de unos minutos me cambie las vendas. El monstruo se sentó en el sofá que estaba enfrente mío…y me empezó…como a…mmm… ¿Vigilar? Si…creo que era eso. Había un gran silencio. Yo solo quiero salir de aquí lo más rápido posible. Me estaba empezando a hartar, hasta que este señor rompió el hielo.

— ¿Cuál es tu nombre? —que buena pregunta. ¿Cómo me llamo?

—Eso no es de tu importancia. —dije cortante.

Él se cruzo de brazos.

—Si voy a convivir con usted unos días…creo que sería bueno saber su nombre. — ¿Este tipo que se cree?

—He dicho que no es de tu importancia. —la paciencia se me agota.

—Bueno…entiendo que usted tenga vergüenza. Mi nombre es…Slender. —ay ok…no pierdo nada diciéndole mi nombre.

—Soy Jeff. —dije secamente.

—Con que Jeff, ¿Eh? —dijo 'mirando' el techo.

Yo solté un bufido y me quede mirando la no-cara de esa cosa. De repente, mi estómago empezó a sonar. Que buen momento. Joder. El monstruo se dio cuenta.

— ¿Tiene hambre?

—No…—mi barriga volvió a sonar. —…solo tengo problemas con el estómago. —dije avergonzado mirando el suelo. No quería admitir que tenía hambre.

—Bueno...estaré en la cocina —dijo levantándose y yéndose al lugar mencionado.

Yo por mi parte me levante y me dirigí a mi 'habitación'. Subí las escaleras, entre a la primera puerta, el cuarto era espacioso. Mi sudadera y mi camisa estaban encima de la cama. Ensanche mi sonrisa y me puse mis amadas prendas. Mire la ventana. Sonreí aun más. La abrí, saque la cabeza y mire abajo. Iba saltar, pero recordé algo. Mi preciado cuchillo aun lo tenía ese hijo de su madre.

—Joder…—me dije a mí mismo.

No iba a salir de esta casa sin el cuchillo. Salí de la habitación y baje las escaleras. Un olor dulce llego a mis fosas nasales. Abrumado por el olor…camine hasta la cocina y me lleve una gran sorpresa. El monstruo estaba cocinando unos ricos panqueques…panqueques. Eso me hace recordar a los ricos desayunos que hacia mi mami cuando era pequeño. Maldita pequeña parte humana que queda dentro de mí, siempre me hacer tener nostalgia. Pude ver mi cuchillo encima de la mesa que estaba al centro de la habitación. Slender estaba de espaldas a mi…es mi oportunidad. Me acerque sigilosamente a mi objetivo. Cuando estaba a punto de agarrar el cuchillo. Un tentáculo agarro mi muñeca y otro mi preciso tesoro. Mire anonado al monstruo.

— ¿Qué le dije sobre el cuchillo, joven Jeffrey? — ¡¿Cómo carajos me vio?!

Di un bufido. Slender se giro. Tenía un plato de panqueques. El sudor recorrió mi frente al ver tan exquisito plato. El ente puso el plato en la mesa y se fue. Me reí para mis adentros…que idiota, me deja su plato de panqueques servido…que mal que ya no los va a comer…porque acabaran en mi estómago. Mire a los lados. Al asegurarme de que Slendy no estaba… me tire a la silla y empecé a comerme los panqueques de una manera…bueno…cavernícola.

(Slenderman POV)

Hmph. Mi plan funciono a la perfección…el joven Jeffrey se está comiendo los panqueques…creyó que me tragaría la mentira de que tiene problemas con el estómago. Entre a la cocina y carraspee la garganta para hacer saber al joven de que me encontraba mirándolo comer de esa manera…salvaje. Como se encontraba de espaldas…se giro. Tenía las mejillas infladas por la comida que llevaba dentro, y unas migajas de los panqueques alrededor de su boca. Trago la comida y rio nerviosamente.

— ¿Eran tuyos? —pregunto nervioso.

—No…los hice para usted…se notaba que tenia hambre…

El se encogió de hombros y siguió comiendo. Yo mi fui al salón a leer un libro…parece que la compañía del joven Jeffrey será interesante.


¿Qué tal? ¿Les gusto? A mí no…nah mentira…no sé si les gusto…pero ya saben…háganmelo saber en los reviews :) Hasta el próximo capítulo mis queridos cachorros.

Atte: ShiroTsuki99 (Mar :3)