Capitulo II

— ¿Por qué no me dijiste que los vecinos eran los Delacour?—

—Lo encontré innecesario y además tampoco preguntaste y ni siquiera sabía que tenías relación con ellos. — Se encogió de hombros su padre mientras observaba a su hija pensativa.

—Fleur, luego del fiasco de la mansión Malfoy, ella me cuido en Shell Cottage. Cuido de mí, me alimento y espanto mis demonios. — Contesto la castaña mientras pasaba sus dedos por su brazo, levanto las manga y en él decía claramente 'Sangre Sucia' Su padre se quedó en silencio dejándola continuar.

—Antes de ello, pensaba que era arrogante y obsesiva consigo misma. Desde entonces mi nivel de admiración y respeto por ella crecieron. — Se colocó el encantamiento nuevamente para ocultar las marcas.

—Así que esto quiere decir que estas enamorada de ella. —

— ¿Acaso escuchaste algo de lo que te acabo de decir? Tu anciano perverso. —

—Ah ah ah, respeta a tus mayores ¿Y quién está pensando en meterle mano a la niña rubia?— El rostro de la castaña rivalizaría con el cabello de los Weasley en estos instante, sin previo aviso persiguió a su padre alrededor de la casa este se reía al ver a su hija tan avergonzada como estaba, hasta que se detuvo y la envolvió en sus brazos dejando un beso sobre su frente.

—Sé que esa guerra te cambio en más de un aspecto, entiendo por qué tuviste que borrarnos a tu madre y a mi.— Susurro en su oído notando como los hombros de su hija temblaban, acaricio su espalda con ternura.

—No fue tu culpa cariño quiero que lo entiendas, tu madre estaría orgullosa de la persona en la que te has convertido lo sé porque yo lo estoy. —

—Te amo papá. —

—Lo sé, yo también te amo a ti mi pequeño saltamontes. — La bruja comenzó a reírse con fuerza ante tal referencia.

—No eres el señor Miyagi. —

—Oh me hieres, yo que iba a entrenarte y hasta ya había comprado mi Bonsái. —

—Claro que si. —

—Aun así mañana te llevare a comprar el abono y algunas flores para plantarlas en el jardín de los Delacour. — Su hija se separó de sus brazos negando.

—Puedo hacerlo sin necesidad de esto y lo sabes, pero tienes razón algo está mal con Fleur. —

—Tu amiga parece enferma. —

—Es extraño según lo que leí de las Veelas, ellas prácticamente son inmortales solo estaría así si…— Sus ojos se abrieron a gran medida que una realización pasaba por su mente.

—La maldición del alma gemela— hizo aparecer un libro sobre sus manos para gran consternación de su padre.

— ¿Eso qué quiere decir exactamente?— La castaña continuo ojeando aquel libro mientras apretaba sus manos en el.

—Que si el alma gemela no le corresponde o por consiguiente muere, la Veela sufrirá un agónico tiempo antes de que finalmente muera de amor. —

— ¿Morir de amor? Creo que estas exagerando un poco niña. —

— Tengo 24 y no papá, son criaturas de naturaleza sensual y táctiles, al encontrar a su compañero puede ser su bendición como su maldición, el esclavo no afecta al elegido, son liberales y no importa si es hombre o mujer.—

—Ellas si están en la onda del siglo XXI. —

— ¿Acabas de decir 'Onda'? ¿Cómo qué onda? ¿Qué edad tienes? cinco—

—Creo que el que va a morir por una maldición soy yo y se llama 'Niñatus hijatus'— El hombre dejo escapar una carcajada mientras entraba en la casa, su hija rodó los ojos.

—Mejor comamos, mañana será un día largo y tengo que ir al consultorio. —

—Ahora cambia de tema Granger. — Padre e hija comieron en el calor de su hogar a partir de mañana todo se volvería una locura y ninguno de los dos se lo imaginaba.