Decir que Yugao estaba impresionada con su estudiante era quedarse realmente corto, más que impresionada estaba maravillada. El Hokage tenía mucha razón cuando había dicho que Naruto tenía un potente talento latente y un ansia de conocimiento insaciable. Llevaba solo dos semanas como su estudiante y había avanzado a pasos agigantados.

El chico no solo aprendía rápido sino que también tenía una fuerte determinación. Ella era extremadamente estricta y lo reconocía, muchas veces la habían criticado por eso y probablemente también era la razón por la que el Concejo siempre le había negado tener su propio equipo de estudiantes, porque los llevaría hasta un extremo peligroso para su propia salud. Bueno eso era lo que creían los demás, si era estricta y los obligaría a superarse pero jamás a costa de su salud.

Por eso agradecía que Sarutobi le haya permitido entrenar a Naruto, pero con el rubio ni siquiera necesitaba ser estricta, amenazarlo u obligarlo a entrenar. Por dios, la mayoría de las veces había tenido que atarlo o noquearlo para que descansara. Era extremadamente terco e incansable, además ni siquiera se lo veía asustado o intranquilo por estar en los terrenos más peligrosos de Konoha, es decir en el campo de entrenamiento cuarenta y cuatro, también conocido como el bosque de la muerte.

Ella hubiera preferido otro lugar cuando el Hokage se lo ordeno, pero su líder tenía razón, allí estarían lejos de ojos curiosos y podrían entrenar con tranquilidad. Además no existía un lugar mejor para aprender sigilo, rastreo y supervivencia. Los primeros días lo había mantenido cerca del lugar donde sus clones hacían ejercicios de control de Chakra, no le permitía alejarse más de veinte metros a la redonda de aquel claro que había elegido como base temporal. Pero él había demostrado desempeñarse bien en un lugar tan hostil, casi parecía que perteneciera a ese lugar.

Dos semanas de entrenamiento habían sido más que suficientes para que Naruto, con ayuda del aprendizaje extra que le brindaban sus clones, pudiera completar todos los ejercicios de Chakra a la perfección. Era agradable ver como aquel niño que fue el peor graduado de la academia ahora se desplazaba por el Bosque de la Muerte como si fuera su propio hogar. En solo dos semanas, aún estaba maravillada con su progreso, escalar árboles y caminar sobre el agua eran ejercicios que normalmente se tardaban semanas en perfeccionarse y él lo había logrado en un par de días cada uno. Su agilidad con lanzamientos de armas también habían mejorado indudablemente, había pasado de un solo acierto de veinte, a raramente fallar uno; aunque aún tenía problemas perfeccionando los lanzamientos a puntos ciegos. Había aprendido a rastrear y cazar animales fácilmente, casi como si su olfato y audición fueran mejores a las humanas. Su fuerza y velocidad eran muy superiores a la de cualquier Gennin que hubiera visto, seguramente podría darle pelea a un Chunnin experto, a pesar de aun no tener un Taijutsu desarrollado, Naruto ya había derrotado a aquel Chunnin que fue su maestro, por eso no dudaba de ello.

Yugao no era tonta, Naruto había sido el peor de la graduación pero solo porque nadie se había tomado la molestia de entrenarlo, si tuviera que compararlo con alguien seria fácilmente con Itachi Uchiha y Kakashi Hatake. Ellos dos habían sido considerados ese tipo de prodigio que solo nace una vez cada década, y Yugao podía asegurar que su estudiante era el prodigio de su década. Solo se preguntaba ¿Hasta cuándo podría enseñarle? Porque al ritmo que aprendía, pronto se le acabarían las ideas.

- Neko-Sensei – ella alzo la vista ante el llamado de su alumno, a unos metros alejado de ella sonreía como un niño pequeño mientras mostraba victorioso una cuerda de la cual colgaban seis conejos muertos – He conseguido la comida –

- Bien hecho Naruto – Yugao lo elogio con una sonrisa, la cual se perdió tras su máscara. Ella aun no le había revelado su identidad incluso ante los reiterados pedidos de su alumno, después de todo para cualquier ninja de la división ANBU el anonimato era importante. Ella observo con curiosidad como el chico comenzaba a apilar la madera en la fogata que siempre usaban, alzo su vista al cielo para notar que ya era alrededor del mediodía.

- Neko-Sensei – Naruto apunto hacia la fogata sin encender, ella sonrió tras su máscara, no la iba a engañar tan fácil.

- Voltéate – ordeno provocando que el rubio soltara un bufido de frustración, cuando el chico le dio la espalda ella rápidamente se retiró la máscara y con unos sellos de manos expulso una llamarada de fuego hacia la fogata – Listo – dijo una vez que se había vuelto a colocar la máscara.

- Es muy injusto Neko-Sensei, quiero saber quién me entrena – Naruto hizo un puchero mientras comenzaba a despojar a los conejos de sus pieles. Yugao tuvo que contener su risa, era una escena tan contradictoria que le era casi imposible, un joven haciendo una acción tan infantil mientras despellejaba animales como si fuera su día a día. Bueno técnicamente lo era, desde el primer día Naruto debió cazar la comida o quedarse sin alimento.

- Realmente tienes curiosidad ¿Verdad? – pregunto recibiendo un asentimiento del joven – Cuando recibas tu mascara te lo diré, ese fue el trato – le recordó ella, ciertamente siempre se negaba a revelarle su identidad, pero tras las continuas preguntas del chico había terminado por ceder a contarle cuando recibiera su máscara, es decir cuando completara su entrenamiento – Por cada entrenamiento que completes te responderé una pregunta sobre mí, ese es nuestro arreglo ¿O estas rompiendo tu palabra? – pregunto con un tono dramático, golpeando justo el punto sensible de su alumno.

- Yo nunca retrocedo a mi palabra – respondió Naruto mirando con seriedad a su Sensei quien soltó una suave risa – Allí esta, el canto de los ángeles – Yugao se avergonzó ante las palabras del chico, realmente agradecía portar su máscara en ese momento. No estaba acostumbrada a recibir elogios, solo había tenido una pareja en toda su vida y no había sido del tipo que dicen cosas bonitas. Pero Naruto no parecía importarle decirlas, ni siquiera parecía avergonzado.

- Sobre tu próximo entrenamiento – Naruto inmediatamente alzo la vista con curiosidad, ella volvió a sonreír al notar la emoción en los ojos del chico. Realmente era digno de admirar el ansia de crecimiento de su alumno – Mira aquí – pidió mientras extendía un pergamino en el suelo mostrando un sello.

- ¿Qué es? – pregunto Naruto comenzando a leer el texto a un lado del pequeño sello. Sus ojos viajaron con velocidad leyendo cada palabra y mientras avanzaba una sonrisa se formaba en su rostro – Un sello de gravedad –

- Exactamente. Generalmente en la academia no se enseña mucho Fuinjutsu después de todo es una de las ramas más difíciles, lleva mucho tiempo aprender y perfeccionar cada sello, se dice que para crear un estilo propio se necesita de una vida entera – Naruto alzo la vista maravillado, era la clase de cosas que le gustaban, un gran reto a superar – Los mejores en este arte fueron los Uzumakis y tú eres uno, estoy segura que tendrás cierta afinidad con el sellado – Naruto asintió recordando que tras completar su primer entrenamiento ella le había contado todo lo que sabía sobre su clan, no era mucho pero al menos sabía que él pertenecía a un casi extinto clan de grandes ninjas expertos en Fuinjutsu – Para asegurarnos que no te rompas algún hueso usaremos tus clones para entrenar el uso de este sello. Se los aplicare en diferentes partes del cuerpo y tus clones deberán acumular Chakra en los sellos, tendrás que encontrar el equilibrio perfecto. Mucho Chakra y tu clon terminara aplastado contra el suelo, si usas poco no sentirás ninguna diferencia –

- Entiendo – asintió el rubio regresando a vigilar su comida, casi se olvidaba de ella - ¿Entonces que hare yo? –

- Caligrafía – respondió Yugao provocando que el rubio hiciera una mueca, casi podía asegurar que era de asco – Los clones no pueden acumular memoria muscular, eso ya te lo explique. Por mucho que practiques ejercicios físicos tu musculatura no aumentara, lo mismo aplica para la caligrafía los músculos de tu mano deben aprender por sí mismo como escribir correctamente – Naruto asintió lentamente y para ella era claro que no estaba nada contento, incluso lo veía desanimado. Soltó un suspiro, sabía que si estaba en ese estado el entrenamiento se retrasaría y le tomaría mucho tiempo, pero también sabia como animarlo – Si logras reproducir el sello y su uso en tres días te diré mi comida favorita, mi color, mi lugar, mi pasatiempo y mi nombre. Supongo que es un buen trato, tendrás cinco datos al precio de solo dos entrenamientos –

- Trato hecho – Naruto rápidamente se levantó con los ánimos renovados, su curiosidad podía más. Con un sello de manos hizo aparecer diez clones a su espalda - ¿Podemos empezar? – Yugao negó y el rubio susurro una maldición apenas audible.

- Naruto – susurro ella lentamente con un tono de voz que le helo la sangre. Naruto se paró firmemente mientras intentaba inútilmente que las piernas no le temblaran – Siéntate y come. No me obligues a hacerte tragar la comida – el rubio rápidamente asintió una docena de veces mientras hacía desaparecer sus clones.

- Estoy comiendo, lo juro – aseguro Naruto agarrando el conejo más cercano y dándole un enorme bocado, ni siquiera se quejó cuando noto que su lengua ardía – Sensei da mucho miedo

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Naruto tomo una gran bocanada de aire, la contuvo en sus pulmones unos segundos y consiguiendo la calma que necesitaba miro en dirección de su Sensei, ella alzo el cronometro en su mano y asintió. Inmediatamente él comenzó a correr, vio la primera línea marcada en el suelo y dio un salto de 360 sobre su cabeza y logrando caer de pie justo detrás de la segunda línea.

Recorriendo con su vista el terreno sin detener su carrera tomo dos pares de shuriken entre sus manos, al localizar sus objetivos aumento la velocidad de su carrera haciendo un deslizamiento con sus pies por delante, por debajo del tronco que se interponía en el camino, al pasarlo lanzo sus proyectiles y sin tiempo a detenerse se puso en pie rápidamente, tomo la espada de su espalda y la desenfundo bloqueando el ataque de su clon y con un rápido giro de 180 logro apuñalarlo en su costada con el kunai que portaba en su otra mano. Al verlo explotar en una nube de humo guardo su espada y reanudo su carrera. Observo el enorme árbol frente a él y rápidamente comenzó a escalarlo mientras esquivaba la lluvia de proyectiles enviada de diferentes direcciones. Al llegar a la rama marcada rodeo el árbol y ayudándose de su control de Chakra se pegó al árbol para no caer. Rápidamente formo una serie de sellos manuales y dio un potente salto hacia delante.

- Kunai Kage Bunshin – pronuncio lanzando tres kunai hacia el suelo, los cuales rápidamente se convirtieron en una lluvia de proyectiles que cayó sobre una roca que le doblaba en tamaño, los múltiples kunai impactaron en la roca hasta hacerla explotar en pedazos. Naruto sonrió de lado mientras ágilmente caía de pie sobre la rama de un árbol, sin tiempo a apreciar su obra reanudo su carrera saltando de árbol en árbol.

Observo como un grupo de tres de sus clones se lanzaba hacia él, bloqueo el puñetazo del primer clon con su antebrazo y con un giro de muñeca logro torcer su brazo hasta llevarlo detrás de su espalda, usando los hombros de su clon como punto de apoyo se impulsó hacia delante en el aire y así mismo envió a su clon a chocar contra el suelo. Aun estando en aire saco su espada y aprovechando la lenta reacción de su segunda copia al verlo acercarse, Naruto lanzo un corte ascendente atravesando todo el pecho de su clon. Usando su brazo izquierdo aparto la nube de humo provocada por la desaparición del clon, gracias a los rápidos reflejos que había desarrollado logro bloquear la lluvia de Kunais que se dirigían hacia él, el último de los proyectiles paso a centímetros de su mejilla y con un rápido giro de 180 grados tomo el Kunai en pleno vuelo y con otro giro lo lanzo hacia su enemigo; el último de sus clones exploto al ser impactado en el estómago.

Apenas toco suelo comenzó a correr nuevamente, recorrió el paisaje buscando dianas de tiro y al localizarlas todas guardo su espada mientras daba un salto, estando en el aire llevo ambas manos a sus portas armas y dando varios giros en el aire lanzo sus armas apuntando tan precisamente como podía. Al tocar el suelo dio un pequeño derrape y siguió su carrera, al levantar la vista noto el árbol marcado con una enorme X metros delante de él, comenzó a acumular Chakra en su puño. Clavo sus pies en el suelo frenando a solo un metro del árbol y con un potente puñetazo a la corteza logro hacerle un gran hueco, retrocedió un par de pasos retomando el impulso para comenzar a correr por la superficie del árbol en plena caída.

Una vez en la copa del árbol flexiono sus rodillas y se impulsó dando un gran salto para sobrepasar en altura al resto de árboles. Apenas cruzo la cima recorrió con la mirada el paisaje, noto como el último de sus clones preparado desde el inicio se lanzaba hacia él. Estando aun en el aire el rubio se cubrió del primer golpe con sus brazos, inmediatamente intercambio una serie de golpes y bloqueos con su contraparte; fue solo un pequeño segundo pero cuando su clon llevo su mano a su porta arma aprovecho la baja de su guardia para clavarle su puño en la mejilla.

Cuando su último contrincante exploto en una nube de humo soltó un suspiro. Bajo su vista hacia el suelo, parada en medio del pequeño claro se encontraba su Sensei. Apenas Naruto toco el suelo también fue el final de su circuito de entrenamiento.

- 1 minuto 13 segundos – Naruto chasqueo la lengua – A mí me parece un buen tiempo – aseguro su Sensei dándole un suave golpe en la cabeza para borrar la mueca de su alumno – Teniendo en cuenta que aun tienes los sellos de gravedad activos y no sabías donde estarían ubicadas las dianas o tus clones – el rubio asintió, pero seguía estando inconforme con el resultado – Alégrate un poco Naruto. No recibiste daño de tus clones y solo fallaste un lanzamiento –

- Lo sé – respondió en un susurro – Pero sigo teniendo problemas al lanzar con mi mano derecha –

- Eso también es cierto, fue con esa mano que fallaste la diana y solo acertaste dos en el centro – Naruto volvió a chasquear la lengua, ganándose otro golpe por parte de su Sensei – Deja de hacer eso o no te daré el regalo que prepare para ti – regaño ella apuntándolo con el dedo.

- ¿Regalo? – Naruto ladeo la cabeza con curiosidad. Yugao saco un pergamino de su bolsillo el cual le lanzo al rubio, ella al notar la alegría y emoción en el rostro de su alumno no pudo evitar sonreír tras su máscara. Naruto rápidamente extendió el rollo en el suelo y aplico Chakra sobre el sello, al hacerlo ocurrió una pequeña explosión de humo revelando un traje ANBU aunque ligeramente modificado – Dijiste que no te terminaba de gustar el atuendo oficial, hable con el Hokage y dijo que como serias su ANBU especial podrías tener una vestimenta especial, espero que te guste –

- No me gusta – susurro tomando las ropas, Yugao logro escucharlo y bajo la cabeza con tristeza - ¡Me encanta¡ - grito el rubio corriendo hacia los arbustos.

- Tonto – susurro Yugao recuperando la sonrisa. Ella espero durante unos minutos el regreso de su alumno mientras recordaba el largo mes de entrenamiento que habían tenido.

Hoy había sido el último día de su entrenamiento y Naruto no había dejado de sorprenderla en ningún momento. El circuito que ella había preparado como última prueba no era excesivamente complicado, pero había creído que le iba a tomar el triple de tiempo en completarlo. Pero aunque le sorprendía también lo veía normal, era Naruto de quien hablaba. El chico sabia recomponerse rápido ante situaciones inesperadas y actuar en consecuencia, tenía un gran instinto de batalla y supervivencia, combinado con buenos reflejos y velocidad.

Técnicamente no había terminado de enseñarle todo lo que podía, pero ella solo sería su Sensei hasta ese momento. Desde hoy Naruto comenzaría su verdadero entrenamiento con Jiraiya, ella solo era la encargada de preparar el terreno, pero se había tomado la libertad de hacer mucho más que eso.

Comparando las habilidades actuales de Naruto con las que tenía hace un mes atrás, sus graficas se habían disparados en casi todos los campos. Su control de Chakra era bastante alto logrando que caminar por los árboles y el agua le fuera tan natural como respirar, lo que también había potenciado su nivel con el Ninjutsu. Aunque no le había enseñado mucho en ese campo pues era tarea de Jiraiya, si le había hecho entrenar lo suficiente para que lograra crear clones con solo una mano y lograra usar variantes de esa técnica como eran el Kunai Kage Bunshin, también había logrado un perfecto uso del Shunshin y el Kawarimi. Aun no tenía un estilo de Taijutsu definido pero como le había hecho entrenar su fuerza y velocidad no le iba a costar adoptar alguno. Aunque había otras áreas en las que seguía siendo pésimo, precisamente el Genjutsu, para Naruto era imposible lograr ejecutarlos y aun se le dificultaba disiparlos.

Y por último estaban los dos artes especiales que ella decidió enseñarle, Fuinjutsu y Kenjutsu. Tal como ella esperaba Naruto tenía una gran afinidad al Fuinjutsu, le había tomado tres días usar perfectamente el sello de gravedad y cinco días el poder replicarlo por sí mismo; Naruto había terminado por perder la apuesta pero había mejorado su caligrafía comenzando a ser decente y no aquella letra horrible e ilegible que poseía. Aunque aún lo tenía practicando su velocidad de escritura, que estaba muy poco por encima del promedio. Pero tendría que ser Jiraiya quien le enseñara el uso de Fuinjutsu sin papel y tinta, a base de simple Chakra.

Con respecto a Kinjutsu, el rubio se había visto bastante emocionado de aprender a usar una espada y aunque solo llevaba una semana entrenando ese arte, había logrado dominar las posturas básicas. Debería seguir practicando, pero sería luego de recibir el entrenamiento de Jiraiya.

Pero aun con todas aquellas habilidades que había adquirido y probablemente adquirirá con Jiraiya había algo que le seguía preocupando, y eso era su inestabilidad emocional y mental, si es que podía llamarlo de esa forma. Aunque ella no había hablado de eso con su alumno y él tampoco había mencionado nada. Estaba más que segura que él era consciente de sus cambios de actitud, era imposible que no lo estuviera. Es decir, parecía dos personas opuestas. Pero por el momento solo se lo comentaría a Jiraiya y dejaría que él tomara cartas en el asunto.

La mayor parte del tiempo Naruto era alegre, sonriente, bromista e incluso sarcástico. Tenía gestos infantiles como saltar de alegría, hacer pucheros o sacar la lengua. Tenía esa característica sonrisa de oreja a oreja y parecía despreocupado ante él mundo. Pero desde hace una semana, que comenzó a hacer pequeñas batallas de prácticas con su alumno fue donde lo noto.

En combate Naruto se convertía en otra persona. Siempre seguía el mismo patrón, primero inhalaba y exhalaba lentamente, borraba su sonrisa, sus ojos perdían brillo y se volvían fríos, las facciones de su rostro se relajaban hasta desaparecer y solo quedaba un joven serio, frio, sin emociones y listo para la batalla. Con casi una década siendo Shinobi Yugao podía reconocer perfectamente que el rubio adquiría la postura de un Shinobi preparado para una batalla a muerte. Pero eso era algo que se conseguía con los años de experiencia y tras sobrevivir a una cuantas batallas, tal vez perdiendo seres queridos en el proceso. Nunca lo había visto en una persona tan joven, sin experiencia y tan alegre como Naruto.

Era casi como si él hubiera nacido con esa capacidad, como si supiera que ese fuera su destino y lo hubiera aceptado. Pero no podía ser, porque de serlo eso lo convertiría en un…

- ¿Qué tal? ¿Cómo me veo? – con sus pensamientos interrumpidos Yugao lentamente se giró a observar a su alumno, vestido con sus nuevas ropas y sosteniendo su antiguo conjunto naranja, viejo, sucio y destrozado en sus manos. Su nueva vestimenta era una variante del uniforme ANBU estándar que ella misma había encargado al mejor modista de Konoha que conocía. Sandalias negras, pantalón negro, guantes negros sin dedos hasta por encima de sus codos y las guardias de metal en sus antebrazos; hasta allí era un uniforme ANBU estándar. La diferencia radicaba en que Naruto se había negado continuamente a usar la armadura gris común en el uniforme, así que Yugao había decidido elegir una camiseta roja sin mangas y por encima un chaleco negro con capucha y finalmente había cambiado las vendas blancas por unas en color rojo las cuales ajustaban sus pantalones en los tobillos y sostenían sus dos porta armas en ambas piernas – Mi uniforme es más genial que el tuyo – alardeo Naruto dando un par giros sobre sí mismo admirando y presumiendo su vestimenta.

- Si tú lo dices – Yugao rodo los ojos al responder. La modificación de su uniforme había sido solo por un simple capricho del rubio, pero ella creía que se lo había ganado por su esfuerzo y como el Hokage dio su aprobación se lo terminaron concediendo – Ahora ven aquí – ordeno ella mientras le mostraba una aguja y un bote de tinta.

- ¿Es necesaria la aguja? – pregunto Naruto retrocediendo un par de pasos.

- ¿Quieres tu tatuaje? – pregunto llevándose las manos a la cintura, el rubio se limitó a asentir lentamente casi de forma automática – Entonces ven aquí y deja de ser gallina – Yugao se sentó con las piernas cruzadas, Naruto comenzó a acercarse con cautela y con la guardia alta sin despegar la vista de la mano en la cual Yugao tenía la aguja – Hombro izquierdo, apúrate no tengo todo el día – Naruto a regañadientes se sentó de lado hacia ella permitiéndole tener acceso a su hombro – Solo mira hacia otro lado, prometo que no dolerá… no mucho – dijo Yugao con una sonrisa susurrando lo último.

- Si muero ahora, dile a Jiji que lo quiero – Yugao soltó una suave risa ante lo dramático que podía ser el chico - ¿Entonces me dirás tu nombre Neko-Sensei? – pregunto el rubio quien estaba tentado a mirarla pero temía ver la aguja clavándose en su piel.

- No –

- ¿Por qué no? – protesto el rubio regresando a mirarla e inmediatamente se arrepintió de ello, alejo rápidamente su vista hacia otro punto cualquiera – Prometiste decirme cuando me convirtiera en ANBU –

- Aun no eres ANBU Naruto – Yugao se detuvo un momento al notar la mueca de dolor que intentaba ocultar su alumno, tal vez estaba haciéndolo demasiado rápido – Sera Hokage-Sama quien te promueva y te entregue la máscara. Hasta entonces sigo siendo solo Neko – Naruto asintió pero por su rostro se podía notar que no estaba contento – Debes completar tu entrenamiento con Jiraiya-Sama antes de tener la aprobación del Hokage –

- Entonces ¿Por qué la ropa y el tatuaje? Es decir, lo agradezco pero pensé que venían con la máscara – Naruto se veía realmente curioso, ella sonrió tras su máscara. En un mes su alumno había llegado a agradarle realmente, incluso aunque era un niño las conversaciones con él eran amenas y divertidas.

- Aunque no completaste mi entrenamiento, desde hoy entrenaras con Jiraiya-Sama – Naruto se giró a verla con los ojos abiertos en sorpresa, momento preciso que ella aprovecho para reanudar su labor. Naruto trago saliva ruidosamente y con su rostro algo azul alejo la mirada. Yugao tuvo que contener una risa, no le temía a los animales gigantes del bosque incluso los cazaba él a ellos, pero contra una aguja era una batalla perdida – Ya ha pasado un mes así que desde hoy tendrás tu segundo Sensei. Retomaremos tu entrenamiento en Kenjutsu cuando tengas tiempo libre – Yugao bajo sus manos admirando el gran trabajo que había hecho con el tatuaje, y aunque la piel se veía hinchada y enrojecida luego quedaría un perfecto logotipo de ANBU.

- Y Jiraiya ¿Cuándo llega? – Naruto observo su hombro y una pequeña sonrisa surco su rostro, estaba un paso más cerca de su meta.

- Llego durante tu entrenamiento – Yugao tuvo que contener su risa al notar la cara de desconcierto del chico, el rubio comenzó a recorrer con su vista los alrededores durante un par de minutos antes de bufar con fastidio. A ella no le sorprendió, su alumno podía ser un buen cazador y rastreador de animales, pero intentar localizar al mejor espía de Konoha era un nivel totalmente fuera de su alcance - ¡Puede salir Jiraiya-Sama, Naruto no puede encontrarlo¡ -

- Tsk – Naruto chasqueo la lengua con frustración mientras cruzaba sus brazos con fastidio. Unos segundos después noto el movimiento de las hojas a su derecha y en un parpadeo tenia a alguien parado a su lado – Así que ¿Jiraiya-Sensei? – pregunto alzando una ceja hacia el hombre a su lado.

- Naruto ¿Qué te dije sobre subestimar a las personas? – Yugao lo apunto con el dedo de manera acusadora.

- Que puede ser un error mortal – respondió de manera automática con su vista clavada en el recién llegado. Cabello largo y blanco, sabía que era su color natural a pesar de las arrugas bajo su rostro podrían ponerlo en duda. Naruto capto la ligera postura abierta, tenía la guardia baja o eso aparentaba, la sonrisa ladina y la mirada despreocupada le decía que no podría tocarle un solo cabello si lo atacaba - ¿Me estas subestimando? – pregunto Naruto con un ligero tic en el ojo.

- ¿Tu qué piensas, mocoso? – respondió el mayor con otra pregunta mientras, intencionalmente, incrementaba su sonrisa.

- Creo que estas dejando un hueco en tu guardia para provocarme… y lo estas logrando – agrego gruñendo lenta y amenazadoramente. Jiraiya rio unos segundos antes de colocar con familiaridad su mano en los cabellos del rubio y revolverlos con cariño.

- Has crecido Naruto – susurro el Sannin midiendo con su mano la altura, indicando que aún no había alcanzado su hombro. Yugao parpadeo confusa cuando ambos sonrieron abiertamente.

- Tú te vez igual de viejo – Naruto alejo la mano de Jiraiya, ya comenzaba a molestarle ese gesto, no le gustaba que lo traten como un niño. Jiraiya frunció el ceño al recordarle su edad y con toda la delicadeza del mundo le mostro su dedo corazón – ¡Deja de hacer eso, deberías ser un ejemplo¡ – grito Naruto lanzándose sobre el Sannin.

- Y tu deberías aprender a respetar a tus mayores, mocoso desagradecido – respondió Jiraiya haciéndose a un lado y dándole un suave golpe en la espalda provocando que el chico se fuera de cara al piso – Jiraiya 1, el mocoso 0 – agrego burlonamente.

- ¡Te respetare cuando dejes de ser un pervertido¡ – Naruto rápidamente se puso en pie y cargo nuevamente. Jiraiya esquivaba cada golpe con facilidad para el fastidio del rubio – Quédate quieto y déjame golpearte – gruño cuando el Sannin esquivo su patada.

- No entiendo nada – ambos hombres se giraron a ver a Yugao - ¿Ustedes se conocen? – pregunto intercalando la mirada entre ambos.

- Ero-sennin fue quien me dio mi departamento. También me enseñó a leer y escribir – explico el rubio apuntando al hombre, recordando con una sonrisa aquella época, tal vez la más feliz de su vida – Fue cuando tenía 5 años, fue un tiempo corto porque un día desapareció sin dejar rastro – agrego mirándolo de manera acusadora.

- Solo fueron siete meses, fue la última vez que regrese a Konoha. Luego me asignaron una misión y tuve que abandonar la aldea – Jiraiya soltó un suspiro que demostraba cansancio –Deja de llamarme Ero-sennin – agrego golpeando con fuerza la cabeza del rubio estampándole de cara al suelo – Llámame Jiraiya-Sensei o Jiraiya-Sama –

- Ya deja de golpearme maldito – gruño Naruto levantándose y apuntándole con el puño mientras las venas de su frente se marcaban – Te llamare Sensei cuando te lo ganes –

- Ganármelo ¿Eh? – una sonrisa surco el rostro de Jiraiya, ese tipo de sonrisas que a Naruto le causaban escalofríos – Prepárate tendrás pesadillas luego de esto –

- Dame lo mejor que tengas Ero-sennin – Naruto canturreo la última palabra provocando el reclamo del mayor.

- Sigue provocándome y quemare cada puesto de ramen en el continente – Naruto retrocedió un par de pasos ante la amenaza, Jiraiya sonrió victorioso – Jiraiya 2, el enano 0 –

- ¿A quién llamas enano? Te reto a repetirlo, juro que romperé todas tus malditas revistas de adultos – esta vez fue Jiraiya quien retrocedió un paso alarmado – Naruto 1, viejo pervertido 2 – el rubio sonrió, venganza, dulce y adorada venganza.

- ¿Quieres pelea enano? –

- Claro, cuando quieras viejo –

Naruto y Jiraiya pegaron su frente mirándose con ira a la vez que levantaban su puño. Pero antes de golpearse mutuamente fueron detenidos por una suave risa, ambos curiosos giraron en dirección a la ANBU. Habían olvidado su presencia. Ella reía suavemente sosteniéndose el estómago con una mano y usando la otra para cubrir su rostro, aunque llevara la máscara puesta, sabía que la estaban mirando y le avergonzaba, pero no podía evitar reír. A oídos de Naruto era la risa más hermosa que había escuchado nunca.

- Deja de mirarla – gruño Naruto volteándose hacia a Jiraiya – Ella es mía –

- Grandes palabras para un niño – el albino volvió a revolver los cabellos de Naruto antes de soltar una corta risa – Ven empecemos con esto –

/

Naruto observo con curiosidad como Jiraiya extendía un pergamino en el suelo frente a él, aplicando un poco de Chakra el sello se extendió hasta rodear al Uzumaki. Naruto parpadeo un par de veces, no se sentía diferente, aunque según le había explicado Jiraiya solo era una medida preventiva por si se descontrolaba.

Siguiendo las indicaciones del Sannin Naruto se sentó en el suelo en posición de loto y observo a su maestro. Jiraiya se sentó frente a él en la misma posición fuera del sello, el albino asintió mientras formaba el sello del Carnero.

Naruto inhalo profundamente y cerró sus ojos. Como le había indicado Jiraiya debía concentrarse y buscar dentro de sí, buscar aquella presencia que lo acompaño desde su nacimiento mismo. Concentrándose solamente en eso y pensando específicamente en él, tardo varios minutos pero finalmente dio con él.

Al abrir sus ojos se encontraba en otro lugar. Oscuro, desolado y muy escalofriante, pero le agradaba lo enorme del lugar, muchas veces había querido llegar allí y ahora podía hablar con su ¿Inquilino? Naruto observo la enorme reja con curiosidad, podía escuchar la respiración de la bestia encerrada allí.

- Kyubi – susurro Naruto en un tono apenas audible para él mismo, pero entre la oscuridad del lugar un par de enormes ojos rojos aparecieron repentinamente. Cuando ese par se posaron sobre Naruto pudo sentir una extraña presión sobre él, la furia y el odio que desprendían le cortaban la respiración.

- ¿Qué quieres? – Naruto trago saliva, si sus ojos le causaban escalofríos su voz le aterraba, un tono oscuro, frio y lleno de rencor. Se mantuvo en silencio observándolo a sus ojos, no quería hablar porque sabía que si lo hacia su voz temblaría - ¿Y bien? – Naruto parpadeo un par de veces, el tono de voz se había relajado notablemente, seguía siendo amenazador pero en un nivel totalmente distinto.

- Hace tiempo que quería hablar contigo Kyubi – Naruto se acercó unos pasos hacia la enorme reja hasta quedar a solo un par de metros de distancia, se frenó en seco cuando escucho un gruñido, Naruto lo tomo como una advertencia – Hay algo que necesito decirte – soltó un largo bufido de frustración al ver que aquellos ojos amenazantes desaparecían, probablemente el zorro no quería hablar con él.

- Lárgate, no quiero escucharte a ti también llamarme monstruo. Yo no tengo la culpa que tu aldea sea basura – Naruto parpadeo confuso ¿El Kyubi pensaba que iba a culparle? – Son tan idiotas que me confunden con un mocoso. Son escoria humana, basura despreciable, simplemente deberían morir lenta y dolorosamente

- Te equivocas, yo no te culpo de nada – Naruto observo nuevamente aparecer los ojos del Kyubi entre la oscuridad – Quiero agradecerte – Naruto sonrió, cerro sus ojos y agacho la cabeza. Una leve reverencia pero que demostraba su gratitud por el zorro. Él escucho el sonido de movimientos, muchos de ellos para un humano, y seguido el retumbar de los enormes pasos producidos por el zorro. Sabía que se estaba acercando y a la distancia que se encontraba de la reja el zorro podía simplemente estirar su garra y aplastarlo, pero no le importo y permaneció en su posición.

- ¿Agradecerme? – los pasos se detuvieron y nuevamente los mismos sonidos de movimientos. Naruto se enderezo y con curiosidad abrió sus ojos. La vista fue simplemente impresionante, la mirada del rubio brillaba maravillada, las pocas pinturas que había visto representando a la bestia no le hacían ninguna justicia. El zorro noto la mirada del chico, era la primera vez que un humano lo miraba de esa forma, le hacía sentir raro - ¿Impresionado? – Naruto asintió repetidamente, nunca había visto una criatura tan, ni siquiera podía pensar un calificativo adecuado. Incluso estando acostado con su barbilla apoyada en sus patas delanteras era enorme, su brillante pelaje naranja, sus nueve colas ondeando con tranquilidad y los ojos tan rojos como la sangre - - Cambia esa cara, pareces un zoofilico serial – Naruto pudo distinguir el claro tono de burla en sus palabras, pero prefirió no decir nada y simplemente relajar sus facciones - ¿Por qué me agradeces enano?

- Ya sabes… lo que hiciste aquella noche –

- Especifica, he vivido millones de noches – el zorro oculto su sonrisa, él a diferencia de su Jinchuriki era muy astuto, sabía perfectamente a que se refería, solo había dos noches en las cuales tuvo contacto con el niño, no era difícil saber a cuál se refería. Pero quería escucharlo de su boca.

- El 10 de octubre hace tres años – aclaro Naruto rascándose la cabeza avergonzado – La noche de la segunda masacre del Kyubi – el zorro no se vio afectado por esas palabras, no le importaba que lo culpen de lo que sucedió, de hecho por la leve sonrisa en su rostro parecía que le gustaba, al menos eso creía Naruto – Yo escuche tu voz… esa noche… llamándome… diciendo mi nombre – Naruto trago saliva negando lentamente, alejando las lágrimas que amenazaban con salir – Tú me salvaste –

- Te equivocas enano – Naruto volvió a alzar su vista hacia el zorro – Esa noche no te salve – la enorme bestia se tomó unos segundos para pensar claramente sus palabras y observo fijamente al chico frente a él, quería ver su reacción – Esa noche te maldecí. Esa noche firme tu condena de vida – el zorro gruño unos segundos antes de continuar – Ahora no lo notas, pero aquella noche fue el último día de vida que tuviste. La cuenta regresiva comenzó esa noche