A veeer:
A Lu: La chica que me hizo empezar a leer el fic y que fue hoy mi beta xD
A Mary: que no me di cuenta que no había leido el séptimo y le puse el fan fic delante de los fociños xD
A Vane: Que tambien me ha firmado -, y ha sido la única persona del Expreso a la que se lo he enseñado xD
A x.kerosene: Que aquí tiene su próximo cap y espero que tambien le guste
Gracias por los RR chicas ;)
Albus Severus Potter entró, lleno de ira en el Gran Comedor. Los colores de las casas le acogieron enseguida, pero se sentía tan sumamente traicionado por Rose...Se giró hacia la puerta y la vió entrar, con los ojos rojos de llorar. Sin decirles nada, ni a él ni a sus compañeros, fue a sentarse a la mesa azul, sin embargo él no iba detrás de ella, ni siquiera llegó luego.
Llevaba un sólo día en Hogwarts y ya se había complicado todo. Rose Weasley sabía que aquello no podía salir bien, pero sin embargo, seguía adelante con ello, y a causa de eso ahora Al no le hablaba y seguro que en aquel momento ya lo sabrían tambien James, Lily y Hugo... fijo. Notaba la mirada de su primo y mejor amigo clavada en su nuca hasta tal punto que se rascaba en ella, nerviosa.
Tengo que hablar con él.
Si, eso es lo que haría... no parecía tan difícil, por lo menos la teoría: levantarse de la mesa, acercarse a la de Gryffindor, esquivar miradas llenas de asco y un par de coles que le tirarían y decir: Albus, ven un momento, por favor. Ahora había que ponerlo en práctica.
Venga, Rosalie, que yo puedo!
Me acerqué a la mesa de Gryffindor...
Por extraño que parezca no hubo miradas odiosas ni coles hacia mi persona.
Me acerqué mas
- Este... ¿buenas noches?
Me di la vuelta y me fui
Bien. Maravillosa y extraordinariamente bien: un pedazo de pan.
Ademas, Al ni me había mirado...
Suspiré y volví a mi mesa, iba a comenzar la ceremonia del Sombrero Seleccionador y no se podía interrumpir. Pero tenía que hablar con Albus.
Un beso apasionado, y no muy duradero. Morgana me apartó, ligeramente y lo que me djio me cayó como un jarro de agua helada.
- James... yo... tengo novio...
NO lo podía creer. Esa timidez y esa incapacidad de articular palabras volvian a asomar. Luché por mantenerlas al margen un momento más.
- ¿Qui... Quien es? -el desgraciado de mierda ese.
Morgue dudaba si decírmelo o no
- Hugo
¿Cooomo? ¿Aquel renacuajo de 5º había cogido a mi Morgana? ¿Y ese era de mi familia?
- Lo siento... de verdad
Y dicho eso se marchó.
Inenté relajarme y suspiré.
No debía matar a mi primo. No debía matar a mi primo. No debía matar a mi primo. No debía matar a mi primo. No debía matar a mi primo... pero ¿y si lo hacía?
Para cuando llegué al Gran Comedor la gente ya estaba saliendo de él. Felicidades James, día 10, ahora tambien te quedas sin cena. Esperé a que saliera alguien conocido que se mantuviera a una distancia prudencial de Albus.
Distinguí algunas caras, como la de la serpientilla esa de Scorpius, pero era como si estuviera en un mundito paralelo y no quisiera aceptar la realidad. Justo entonces, un largo cabello castaño pasó cerca de mi.
- Rose!
- James... -me miró. Rosalie tenía algo, era increible, pero parecía comprender mejor al resto de las personas que a ella misma. -problemas amorosos? -simplemente increible.
-Si... -entonces me fijé en sus ojos -Tu tampoco pareces estar increiblemente bien...
- Problemas amorosos... pero cuéntame tu.
- Es Morgue -las palabras salian solas. -está saliendo con tu hermano.
Rose parecía tan distante, rara...
- Oye... si ves a Albus, podrías decirle de mi parte que lo siento? Supongo que ya os habrá dicho porque...
Y se marchó.
Un rayo rojizo correteaba animadamente por el pasillo del séptimo piso, saludando a todo ser que se cruzara con ella. Era una chica permanentemente feliz. Envidia de muchos. Lily Potter, se ató su larguísimo cabello rojo en una rápida cola de caballo y bajó hasta el campo de Quidditch. Cogió su escoba y montó en ella. Estaba decidida a ser capitana de su grupo, pues desde hace algún tiempo, causado por la gran ambición que tenían los alumnos de Hogwarts por entrar en el equipo se había decidido hacer 3 equipos en cada casa: el tercero era con los alumnos de 2º y 3º; el segundo con los de 4º y 5º y el primer equipo constaba con varios jugadores de 6º y 7º entre los que estaba James, capitán. Cada equipo se enfrentaba con los equipos del mismo grupo. O sea, el tercer equipo de Gryffindor contra el tercero de Raveclaw, Slytherin y Hufflepuf. En total la casa que mas puntos consiguiera era la ganadora.
Y ella siempre quería seguir los pasos de su hermano. Había salido igual de traste que él y jugaba al deporte mágico incluso mejor. Así pues, dio una pequeña patada en el suelo y se elevó con la escoba. Sabía que tenía muchas posibilidades de ser capitana y lo deseaba infinitamente.
Encantó uno de los nuevos objetos de Quidditch que había; con el hechizo correcto podía formarse una especie de portero "de pega", ideal para una cazadora que quisiese entrenar sola.
Lanzó con fuerza una quaffle en dirección a uno de los aros pequeños, despistó completamente al portero-hechizo y sin embargo... ¡plop! Algo le dio a la bola impidiendo que entrara en el aro. Seguidamente el portero se desplomó como si el hechizo de Lily hubiera perdido toda su fuerza y la pelirroja cayó en picado hacia el suelo, sin hacer nada por evitarlo, aunque perfectamente consciente.
¿En media hora en la Sala de los Menesteres?
¿Como era posible que pudiera sentir todos los pecados capitales a la vez con solo nueve palabras y dos signos de interrogación?
Ira: Cabron de mierda... por tu culpa mi mejor amigo esta enfadado conmigo
Pereza: No pienso ir, estoy perfectamente aqui, al lado del fuego, lamentándome
Soberbia: Ja! ¿Quien es el para mandarme a MI? Lo que debería hacer era mandarlo a la mierda
Envidia: Claaaro, el se dedica a disfrutar de mi, sin problema alguno y cuando yo quiero disfrutar de él no puedo... y el pierde toda responsabilidad...
Avaricia: Pero está claro que puedo conseguirlos a los dos... ¿por qué no habría de hacerlo? Tengo que conseguirlos a los dos...
y, por supuesto, la odiada Lujuria: Ahora mismo le arrancaría la camisa a bocados, lo empotraría contra la pared de la Sala y le besaría hasta que mi carmín lo envolviera por completo...
¿Y la Gula? Bueno, realmente no sentía gula, pero daba igual... QUE ALGUIEN LLAME A UN CURA
Por supuesto, el último pecado fue el mas fuerte de todos. Cinco minutos antes de la hora acordada salí de la SC hacia aquel pasillo. Lo que no contaba era con encontrarme con Albus.
- Al... -susurré
Y él pasó de mi completamente.
Y volvió la soberbia: Ja! No tengo razones para comportarme así... si quiere que le pidan perdón que se lo pida a otro! Donde queda eso de que el amor no atiende a razones?
Despacio, muy despacio, caminé hasta la Sala de los Menesteres. Allí estaba él, con esa sonrisa de suficiencia que en ese momento odiaba... oih, por dios, que labios, ... yo odiaba... que dientes más blancos... son para comerme mejor... (NdlA: Esa frase se la dedico a mi Caperucita particular )... A ver, Rose, respira! Estabas diciendo que lo odiabas... ejem...
En cuanto llegué me besó suave y dulcemente, cogiendo mi mano con ternura y llevándome con suma delicadeza ha dentro. En cuanto oimos el "clic" de la pueta al cerrar él me atrajo hacia sí por la cintura y mientras me besaba me acercó hasta el sofá. Le desabotoné la camisa y el sonrió pícaramente mientras introducía sus frias manos por debajo de mi blusa. Le mordí suavemente el cuello e hizo lo propio. Con la respiración entrecortada y el corazón desbocado me tumbé completamente en el sillón y el se puso encima de mí. Nos besamos apasionadamente, recorriendo nuestros cuerpos con las manos mutuamente. Tambien él me sacó la camisa y pasó sus humedos labios por mi garganta, llegando hasta los pechos. Gemí de gusto. Era increible lo que aquel hombre me controlaba.
Volvió a subir hasta la oreja y me susurró
- Un año, tres meses y cinco dias...
Con una pasión desbocada que no sabía de donde venía lo agarré y le besé intensamente en la boca. Rodamos sillón abajo pero a ninguno de los dos nos importó. La Sala cambiaba y a nuestro alrededor se encendieron unas velitas y unas varillas de incienso como toda luz.
- ¿Que estamos haciendo? ¿Qué estoy haciendo?
Su cara se tornó en aquella sonrisa pícara que tanto me gustaba y despues rió. Una risa cristalina y pura que hacía que mi corazón se saliera de mi pecho desnudo.
- Me refiero... en dos días puedo perderlo todo... a mis amigos, el puesto de Prefecta... tan sólo por estar cont...
- ¿El puesto de Prefecta? -me atajó él
Esta vez fui yo la que sonreí
- No creo que esté permitido estar semidesnuda en la Sala de los Menesteres con un tío tan sumamente encandador. -le dije sensualmente mientras mi lengua recorría su oreja.
- Además...
... Se está perdiendo Historia de la Magia y eso no era propio en Rose. Albus miró el sitio vacío a su izquierda, con cierto pesar ¿que habría ocurrido?
- Bueno, mes petits, -dijo una estridente voz femenina. Hacía verios años que la directora McGonagall hanía conseguido que Binns se retirase al ver que los alumnos salian del colegio sin saber quienes eran los magi. Ahora estaba contratada una mujer francesa a la que todos llamábamos Madamme Fomartí, y era una historiadora con renombre. - hoy empezaremos a hablar de la Época Oscura Moderna -el Prefecto de Gryffindor se encogió en su silla. Varias voces cuchichearon detras de él y algunas cabezas se giraron para mirarlo (ooohhh, un biiiicho x) ). -Ais, mes petits, sabía que os gustaría este tema. Pues así es, Era Oscura Moderna o Era de Voldemort.
Maldita profesora. Ahora narraría la vida de su padre y cómo venció al malo malísimo de Voldy-poo, pasando por el número de granos que tuvo en la cara para llegar a cómo fue la noche de bodas con su madre.
Ademas, la buena de la mujer interrumpia constantemente su discurso diciendo...
- ... Verdad, Albus?
- Mpf?
Pero a Albus no le dio tiempo a enterarse de lo que hablaba la profesora, pues el señor Lupin, nombrado el año pasado profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, entró presurosamente con un pálido James detrás. En casa, cuando cenaban todos juntos, estan acostumbrados a llamarle Ted, o Teddy le decía Ginny, pero en el colegio tenía que ser señor Lupin.
- Disculpe Madamme Fomartí, pero he de llevarma a Albus Severus Potter -¿COOOOMO? ¿ALBUS SEVERUS? NI SIQUIERA LOS PROFESORES LE LLAMABAN ASÍ... TENDRÍA QUE DECIRLE ALGO CUANDO ESTUVIERAN A SOLAS, (como se notaba que era un novatillo aún y que se le hacía raro estar sentado en la mesa horizontal del Gran Comedor)
- Pog supuesto, ¿a ocurrido algo?-preguntó curiosa mientras AL recogía sus cosas y salía del aula.
- Si -dijo el profesor dejando a Albus muy inquieto ¿le habría pasado algo a Rose? ¿estaría bien? ¿estaría aquello relacionado con que no hubiera ido a clase?
Bueeeno, en el próximo capítulo más, pero no mejor porque es imposible jaja (nah)
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Ya no teneis excusa para no dejarlo xDD
(...SiNNa...)
