CAPÍTULO II
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Las manecillas del reloj con su compas pausado no ayudaban a mantener la calma, estaban en problemas. Lo sabían, el hombre frente a ellos lucia impaciente. Dio un manotazo a la mesa.
-¿Qué comportamiento fue ese?
-Daniel Legan estaba agrediendo esta alumna, señor director.-dijo el castaño, que tenia el ceño fruncido de solo recordar aquello. – Según vi la estaba humillando en frente de los demás alumnos en el patio de la escuela. Había muchos alumnos, puede constatarlo.
-¡No es verdad, señor director! –exclamo Niel, mirando con disgusto a Terrence.
El joven castaño iba a decir algo más, pero miro a la muchacha rubia que estaba callada, con la cabeza gacha, no le podía ver los ojos, y tenia abrazado su cuaderno azul, el mismo que causo todo.
-¡Es verdad, señor director! En vista de que NADIE hacia nada por detener eso. No podía ser indiferente…
-¿Lo escucho, señor director? – pregunto Niel. –Acaba de decir que empezó todo.
-¡BASTA! –todos se giraron a ver a la rubia oji-verde que había gritado. La miraron con sorpresa. –Yo soy la única culpable, señor director. Daniel me quito mi cuaderno y se puso a burlarse de mí delante de todos… Nadie dijo nada, al contrario… lo alentaban…-hizo una pausa. -..Si va a castigar a alguien castígueme a mí.
-¡Es suficiente! Ya había tenido un problema con ustedes dos. –el hombre señalo a los dos muchachos varones. – Simplemente hallaron la oportunidad de "arreglar" sus diferencias… Estaría bien, si ese comportamiento se lo llevaran a un lugar lejos de la escuela.
-¿Acaso está sugiriendo que se peleen en la calle, director? – pregunto Candy, con incredulidad.
-¡Con usted no estaba hablando , señorita White! Aprenda a respetar a sus superiores. De usted no tuve ninguna queja, salvo del incidente de hace un mes atrás…
Candy abrió los ojos grandes, creía que ese asunto se había solucionado, pero al parecer no.
-Yo– quiso decir Candy, pero la mirada de Niel le basto para fruncir el ceño. – Esa vez… En realidad…
-En vista todo esto no me quedara de otra que castigarlos por su mal comportamiento. Estarán tres horas en la sala de detención. Aparte recogerán los tachos de basura después de clase. Y si vuelvo a escuchar otro tipo de incidente en el que estén involucrados ustedes tres estarán suspendidos… ¿Les ha quedado claro?
OoOoOoOo
Fueron conducidos al salón donde estarían castigados. Una maestra estaba como vigilante, se sentó delante y revisaba un grueso libro. No presto atención a nadie, solo negó al ver a Candy.
-¿Parece que regreso pronto, White? Tomen asiento en silencio.
Nadie dijo lo contrario. Fueron las horas mas aburridas que pasaron en esa sala, calurosa. Había aire condicionado, pero era parte del castigo. Así que estaba apagado, la maestra se había quedado dormida. Otros alumnos que estaban antes, fueron saliendo conforme pasaba su hora de castigo. Todos eran varones, la única muchacha ahí con ellos era Candy.
La joven se sentó atrás, no podía hacer nada. Observo a Legan que tomo asiento. Terrence solo se sentó en el asiento vacío que encontró. El único libre y lejos de Niel estaba al lado de Candy.
-Gracias…
El castaño alzo la vista, y miro a la rubia que le sonrió de manera tímida.
-Por lo que hiciste… Aunque terminaste metiéndote en problemas… -susurro Candy. –¡Cielos! Temíamos un examen, eso quiere decir que no lo pode dar...
-¿Sección "B"? –pregunto Terrence, que miraba las baldosas del suelo tratando de relajarse.
-Sí, ¿Cómo lo supiste?
-¿No escuchaste que habría un intercambio de alumnos de las secciones de ultimo grado?
-¡Ah! Sí, lo escuche. –decía Candy, como recordando, en voz baja. Niel estaba durmiendo en su mesa.
-Hoy iba a mi primera clase a esa sección.
-¿A la sección "B"?
-En realidad se lo ofrecieron primero a Brower…
-¿Dijiste Brower? –pregunto Candy, más atenta.
-El chico que defendía a Legan. –decía Terrence, negando con la cabeza.
-Él no hacia eso, solo trataba de detener la pelea.
-Si, claro. ¡Como sea! El punto es que le ofrecieron cambiarse de aula por el intercambio de alumnos. Pero se negó… Y como a mis amigos los dispersaron, pues no me importo cambiar de aula… El año pasado dos de ellos se fueron a otras escuelas, y uno se fue del país. ¿Así que teníamos examen? ¡Diantres!
-¿No estudiaste?
-¿Qué? Los temas son sencillos, me basta con solo oírlos una vez.
-Pretencioso…-dijo la rubia, girando los ojos.
-Este "pretencioso", como tu me llamas. Tiene un nombre y es…
-¡Si sigue hablando deberá venir aquí mas días a la semana! –grito la maestra, al verlo.
-Terrence…-comenzaba diciendo el joven.
-¡Alumno, se lo estoy advirtiendo…!
-Grand…
-¡Silencio!
-Grandchester…
-¡Pero que incorregible! –se desespero la maestra.
"¿Cuál es tu nombre, o debo de inventarte un nombre?"
Leyó Candy, mirando la hoja donde escribió Terrence.
-Inven…-iba a decir Candy, pero se callo al recordar a la maestra presente.
"Soy Candy White, tu compañera de la sección "B". Bienvenido, Grandchester."
Termino de escribir Candy con su bolígrafo, y se lo mostro a Terrence.
"Solo usa mi nombre…"
-De acuerdo. –dijo la rubia en voz baja.
"Annie estará extrañado de que halla faltado a clases… Pobre Annie… Se supone que debía ayudarla con su examen, a estudiar rápido, pero no… Y aun debo de recuperar mi tarjeta para sacar libros de la Biblioteca… "Pensó Candy, con una sonrisa.
No le gustaba nada ese castigo. Al terminar las tres horas. Aun sentía que llegaría para las últimas clases.
-¡Amiga! ¿Dónde estabas? ¿Dónde te habías metido, Candy?
-Me castigaron…
-¿Qué? ¿Por qué? Tu eres tranquila, no entiendo…
-Te cuento después, Annie…
-Ok, pero ahora tu eres la que me debe una explicación… Ya llego el profesor, siéntate.
La clase siguió su curso. Candy estaba más atenta que de costumbre, porque no quería retrasarse más de lo que ya podía estar. Suspiro y tarto de disipar sus preocupaciones. Uno mayor le cruzo la mente con malestar.
No quería pensar en ello, pero estaba seguro de que ya se lo habían notificado a sus padres.
"Con lo ocupados que están con su trabajo…" Pensó Candy, sintiéndose mal por ellos
"Tu hermano fue un fracaso… Tu podrías al menos tratar de esforzarte un poco, Candy." Recordó las palabras de su madre.
-Mi hermano no es un fracaso, hizo lo que le gusta… Y es feliz con eso… -murmuraba Candy. –Y yo tampoco lo seré.
OoOoOoOo
Terrence había terminado de apuntar sus deberes. En eso observo que la rubia pecosa se alejaba junto a la pelinegra.
-¡Adiós, Terrence! –se despidió Candy.
-¿Lo conoces, Candy? –se sorprendió Annie. –Ahora si tienes mucho que contarme, amiga…-murmuraba la pelinegra.
Caminaron a la salida de la puerta. Cruzaron por los pasillos.
-Hola, Terry. ¿Cómo estas? No sabía que te hubieran transferido a esta aula. –escuchó decir a sus espaldas.
-¿Ahora que deseas, Elisa? –pregunto el joven. Se giro a verla.
-Solo vine a verte. ¿Eso esta mal?
-Pues no necesito tus visitas.
-Pensé que necesitarías una amiga.
-¿Una amiga como la de la mañana? No gracias. Por cierto buen trabajo como abogada de Brower… ¡Quizá algún día en el futuro te contrate! –menciono con burla el joven, mas bien sonó con desprecio.
-Sabes que mi familia y la suya son cercanas.
-Me importa un bledo. Te dije que entre tu y yo no puede haber nada. Además tu estas detrás de Anthony… ¿O acaso te boto como una botella de soda vacía?
-¡Idiota!
-¡Lárgate! Y la próxima que trates "de ayudarme" te ira mal. NO tenias que meter tu cuchara en eso.
-… No sabia que la caridad estuviera de moda. Tu acto bueno para la navidad… ¿Eh? Ayudar a los indefensos...
-Lo que yo haga o deje de hacer me concierne solamente a mí. No actúes como si fueras mi novia. Porque NO lo eres, Legan… Y dile a tu patético hermanito que se mantenga lejos de mi y de White.
-¿White? ¡Ah! Candy… La amiguita de la mosquita muerta de Annie Britter… Son tal para cual, son unas fingidas… Se de buena fuente que Candy anda con un hombre mayor… Y que Annie esta detrás de un joven universitario. ¡Solo son unas zorras!
-¿No será que la "zorra" aquí es otra?-pregunto mirando a la pelirroja. – No te insultes a ti misma, Elisa…-dijo el joven, antes de tomar sus cosas y retirarse.
Elisa solo crispo los puños.
-¡Ah! ¡Estúpido Niel! Pero que no se crea Terrence… Cuando quiero algo lo tengo… ¡Jajajaja!
-Pensé que tú querías a Anthony, Eliza. –dijo una chica de cabello color cenizo que recién entro a ese aula, al buscar a Eliza.
-¡Tu te callas, Luisa!
OoOoOoOo
Mientras que dos muchachitas salían de la escuela.
-Ahora me dirás que paso, amiga… ¡Cuenta! Tuvimos que limpiar…. Otra vez…. Lo que dice que es un castigo serio… ¿Qué paso?
-Niel me molesto.
-¡¿Otra vez, Candy?! –se altero Annie. -¡ESTO YA ES EL COLMO!
-Tranquilízate, Annie.
-¡No! Una cosa es que no quieras salir con él. Y otra es que te quiera perjudicar en venganza.
-¿Así lo ves tu, Annie?
-Claro, eso es así. ¡Te molesta mucho! Iré a decírselo a Archie…. Ya sabes lo mucho que nos aprecia… Una palabra y el vendrá, lo se…
-Annie… Tu solo quieres una excusa para ver a Archie. Ya admítelo, Ann…¡Jajajaja! ¡te gusta!
-¿A quien no? ¡Es guapísimo! –suspiraba Annie, sonriendo como tonta.
-¿No se lo piensas decir?
-¡¿Qué?! Pensaba, pero lo halle bien acompañado de una joven bonita y lo pensé mejor, y me dije que no. Me gusta que seamos amigos… Y si a el le gusta esa chica, pues bien…
-¡Annie! Lo siento.-decía la rubia, abrazando a la pelinegra.
-¿Y el chico?
-¿Qué chico?
-¡Sobre el que escribes! No se que… Andas muy misteriosa. ¿Es mayor que nosotras también?
-No. No quiero hablar de eso, Annie…
-Yo te conté mi gusto por Archie, no es justo.
-Archie, siempre te gusto. Eso era obvio. Eres su vecina… Lo conoces de tiempo.
-¿Y de que me valió eso? No, Candy. Empiezo a creer que si no le das alguna indirecta a los muchachos nunca te toman en cuenta…-decía la pelinegra cabizbaja. –Pero es una chica muy guapa la que iba del lado de Archibald… Espero que sea buena para él…
-¡Pero que grupo mas simpático! –escucharon una voz alegre detrás de ella.
-¡ALBERT!-exclamo Candy, antes de correr a abrazarlo con fuerza. -¡Albert!
-¡Candy! –alzo a la rubia, que se reía alegre. Annie solo se reía también.
-Hola, Albert.-saludo Annie. - ¿Cómo estas?
-Hola, Annie. Estoy bien. ¿Y ustedes?
-Perfecto ahora que te veo, Albert. –dijo la rubia. -¿Hace cuanto que regresaste? ¿Te volverás a ir? ¿Tuviste problemas? ¿Qué paso con tu sueño de…
-Sin muchas preguntas, pequeña.
-Cierto... Lo siento… Es solo que te extrañaba, Albert…-dijo Candy, apoyando su cabeza en el hombro del joven rubio alto.
-Lo bueno es que regresaste. Candy ha tenido muchos….
-¡Annie me dijo que le gusta Archie! –exclamo Candy.
-¡Candy! –le reclamo la pelinegra.
-¿Tienen hambre?
-¡Mucha! –gritaron las dos muchachas. -¡Jajajaja!
-Entonces les invito el almuerzo y así conversamos. ¿Te parece, pequeña?
-Esta bien, Bert.-dijo Candy. Que se colgó del brazo de Albert.
-Te ayudo con tu mochila.
-También la de Annie…-dijo Candy.
-Claro que si, Candy. Annie déjame ayudarte…
-¡Candy! No, descuida, Albert. –dijo la pelinegra. –No pesa nada.
-Bien, nos vamos…
-¡Quiero saberlo todo, Albert! –exclamaba Candy sonriendo.
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Una joven rubia que caminaba por ahí observo todo eso con atención. Pero ninguno de ellos la vio.
-Parece que regreso… ¡Y yo que me divertía con la tonta de Candy! -exclamo la joven acomodando sus cabello.-¿Qué se hace? -luego observo a una persona conocida, sonrió.-Hola, Anthony. -alzo su mano para hacerle una seña.-¿Qué tal todo?
-Susana, hola.-la saludo Anthony.- No esperaba verte. Pensé que estabas en la universidad.
-No tengo clases hasta más tarde.
-Ya veo…
-Venia a ver a mi primita…
-¿Prima? ¿Tienes prima, Susana?
-Olvídalo. Solo es una niña, no te importaría. ¿Has visto a Lisy?
-Sí, vamos en la misma aula. ¿Lo olvidas?
-Tu prima…
-No es mi prima… Pero todos dicen eso.
-¿Te molesto si te pregunto por tu compañero de clase? No recuerdo su nombre…-se tocaba la cabeza como pensando.-Solo que es muy simpático. -dijo sonriendo-Se llama Theodore… No, así no es…-se esforzaba por recordar.-Era… Thomas…
- No hay nadie con ese nombre. ¿No será Terrence Grandchester?
-¡Ese mismo!
-Pues no sé…
-¡Dime! No seas malo conmigo, que sabes que necesitas siempre mi ayuda.
-Se cambio de sección…
-¡¿Cómo?! ¿No que estaba junto contigo? En la aula "C"… ¿Por qué se cambio? En fin, no creo que tenga la mayor importancia… ¿Qué tienes ahí? ¿Una tarjeta de préstamo de libros? ¿Te guata estudiar? A ver tu foto... déjame verla…-trato de quitarle la tarjeta, cosa que logro rápidamente con una sonrisa triunfal.
-No es mía, Susana. No vayas a malograrlo. Me lo prestaron, y debo regresarla.
-¿Entonces de quien es…-iba preguntar Susana, pero se quedo callada al leer el nombre. -¿White?
-¿La conoces? Es una muchacha rubia, se viste como si fuera niña, y tiene dos coletas grandes, y muchas pecas en su cara… Escuche que es aplicada. Bueno eso dice la mayoría… Justo la buscaba para…
-¡Aléjate de ella!
-¿Qué? ¿Por qué? No parece mala chica. Creo que me seria útil en algunas materias que se me hacen pesadas… Se ve que es amable y…
-La conocí de niña, no es buena compañía. Créeme… Harías bien en alejarte de ella, Anthony.
Gracias por sus comentarios : Guest, Guest (no se si es el mismo, o es otra persona), Elydereyes, karime, santy lopez, Guest (gracias), palasatenea2018, ArmonicadeTerry y Gelsi.
y tambien a las que me agredaron como Follow ,a lively jing, ArmonicadeTerry.
y a sus listas de Favoritos a lively jing , carol jeniffer Grandchester.
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Selenityneza
