Una chica entrenaba arduamente desde temprano en el gimnasio del hotel, la blusa blanca empapada del sudor, era una señal segura del tiempo que había invertido. Podría pasar desapercibida fácilmente, su aspecto era ordinario en su opinión. El cabello largo, de un azul tan oscuro que era como mirar el cielo nocturno, casi parecía negro, como sus ojos. Sujetado con una coleta y 2 pinzas, a sus 13 años ella se consideraba normal.
Finalmente dejo de golpear el saco de box, desajusto las pesas de sus muñecas y piernas, guardándolas cuidadosamente en una bolsa. Antes de irse, miró su reflejo, con los años apenas notaba los cambios. Sus brazos y piernas, testamento del arduo esfuerzo, músculos que no desentonaban con sus apenas notorias curvas crecientes. Pero si duda aun podía distinguirse ese aire femenino, como lo llamaba Jun, que no sabía tomarlo como debilidad o un atributo favorable.
Mirando el reloj de pared, se apresuró a regresar a la habitación, tomar un baño y alistarse antes de que el amo Ren despertará. Esta vez tenía una noción más certera de información que le interesaba al joven amo. Apenas termino de alistarse usando un estilo típico local, shorts y una blusa sin mangas que cubriera el tatuaje en su espalda, sujetando su cabello de forma que no estorbara si tuviera que pelear, simplemente enmarcando su rostro de una forma agradable, cuando Bason vino a buscarla.
"Desayunaremos fuera" Ren anunciaba, eso se traducía a "No quiero estar en el hotel". Mei conociendo los deseos del chico hizo memoria de los lugares cercanos que podrían ser apropiados de acuerdo con sus gustos. Pronto logró encontrar una pequeña cafetería cerca de un parque, no muy concurrida pero eso era lo que le gustaría a Ren.
Con mi libreta y pluma en mano, pronto le pedía el favor al encargado que le dejará preparar al amo su té. Era lo menos que podía hacer después de ser tan generoso con ella, además era un pretexto sencillo para darle un vistazo a la cocina y satisfecha de los aromas de algunas cacerolas confió en que sería de su agrado.
"… lo hiciste de nuevo" Ren la interrumpió a medio bocado. "No te ordene que lo hicieras, pero… lo permitiré"
Simples palabras que me hicieron el día, sus hombros menos tensos mientras sorbía lentamente el té era suficiente para mí. El resto del día Fu y Bason exploraron otros lados de la ciudad buscando la energía espiritual del chico Yoh. Mientras caminábamos mi curiosidad ante tantas cosas nuevas a veces me distraía un poco de los comentarios del amo Ren. Al principio eran simples e inofensivos, luego mientras el día avanzaba había cosas que fueron empeorando su humor. Mirando a tanta gente despreocupada, el tráfico, gente vendiendo cosas en la acera, la contaminación, la basura, a veces entendía, pero también miraba otras cosas.
Gente pasando y sonriendo, niños jugando, música tan diferente, la curiosidad nunca me llevó lejos del amo Ren. Cuando llegamos a un rastro terminamos en un cementerio, los espíritus al vernos se fueron, más bien fue por ver al joven Ren. Él siempre tuvo un aura diferente, Fu decía que era mala influencia, pero él nunca me hizo nada malo. Fu y Bason nos encontraron allí, describiendo un hostal donde probablemente vivía el chico.
Esa noche de camino al hotel fue curioso ver a Fu y Bason hablando tan cordialmente, realmente no tenía tiempo de verlos juntos, pero sonreí pensando que quizás a Fu le agradaba el guerrero más de lo que quería admitir. Algo en esa leve risa de Bason me dio una idea curiosa.
El día siguiente en la mañana mientras Ren desayunaba yo ignoré la comida buscando el pasaje que había leído de una vieja historia. Era algo encantador sobre una vieja leyenda, las metáforas eran fascinantes y pensaba que sería algo perfecto para distraer al menos un rato.
"Se va a enfriar la comida." Su voz me sobresalto un poco, pero había encontrado lo que buscaba. Afuera, Fu me dio el coraje y ese pequeño empujón para enseñarle el libro a Ren. Por dentro temblaba de nervios, tenía pánico y ganas de abortar todo, pero… no quería ser débil.
"¿Qué es esto? ¿Encontraste algo?" Preguntaba confundido, tomando el libro que yo había ofrecido.
"Mei pensó que estabas aburrido, te propone un reto para pasar el tiempo, mi señor" Fu afortunadamente dijo lo que yo necesitaba, era la media verdad pero me dio tiempo para sacar mi libreta y escribir.
"Y qué clase de reto necesita un libro?" Contestó, Bason le echo un vistazo mientras Ren ojeaba el libro.
Cuando termine de escribir le enseñe la hoja a Ren y esperé con el corazón palpitando fuerte, escondiendo mis dedos detrás de mi espalda para que bailaran mis nervios.
"Parece interesante señorito"
"Será sencillo, sin embargo, ¿qué objeto tiene?" Pregunto curioso, no era el tono molesto que desaprobaba muchas cosas. Ya había escrito otra cosa en esa hoja, mostrándosela.
Fu sonreía mirando la expresión de Ren, Basón se sonrojo y Fu le golpeo la cabeza, no entendí porque lo hizo, pero la sonrisa del amo Ren fue todo lo que necesitaba. "Prepárate para perder, Mei" Se dio la vuelta, continúo caminando con el libro en mano. Sentía mi cara caliente, mi corazón tintineando porqué algo tan simple lo había hecho feliz.
Yo dirigía completamente a Ren esta vez, mi misión era evitar que chocara y soltara el libro. Nada debía desconcentrarlo o perdería, él tenía hasta la noche antes de regresar al hotel para memorizar el libro completamente y proponerme 3 pasajes. 3 oportunidades para determinar cuál de todos era mi favorito. Si ganaba, no sabía realmente que pedir, pero algo se me ocurriría. La verdad no me molestaba tanto. No pude contar cuantas veces leía el libro, ni me di cuenta cuando el atardecer llegó y finalmente Ren levantó la vista.
"No fue difícil, creo que solo me queda adivinar." Siempre tan confiado, era increíble que hubiera terminado y memorizado el libro pero… él siempre fue dedicado. Lo pensó un momento, cruzamos miradas un momento pero no quería darle pistas, desvié la mirada a la acera esperando.
"No hay silencio en la naturaleza, una esencia existe pura y finita a lo largo y ancho de este mundo, el hombre frente a la inmensidad del océano no es más que un grano de arena, una gota cuya fuerza es insignificante frente a las olas que bailan cada noche bajo la luz de la luna"
Su pequeña sonrisa, estaba tan confiado que ese era el pasaje. Negué con la cabeza y esperé a su siguiente respuesta, curiosamente el amo Ren estaba cerca, tenía curiosidad por saber que pensamientos lo habían llevado a ese pasaje en específico.
"¿Qué es el frío sino la ausencia de calidez? ¿Qué es el sonido sino la pérdida de un sentido? Para un retoño en invierno, quien floreció en tiempos inciertos, la incertidumbre ante el futuro de sobrevivir a la siguiente estación solo tiene un testigo. La tierra que junto a la flor pelea por una oportunidad de conocer el fulgor del sol"
Si no estuviéramos caminando, me habría detenido sorprendida, no porque hubiera acertado, sino que encontrará la parte que me hacía pensar en él. Pequeño, fuerte, y testarudo como el retoño; Bason siendo la tierra y juntos funcionando para un solo fin. No sabía si eso era ser una herramienta, de la forma que la familia Tao aclamaba de los espíritus, pero si eran parte de un mismo mundo. Volví a negar con la cabeza y el amo Ren frunció el ceño, sin querer lo había presionado.
Nos detuvimos brevemente ante la señal de alto, suspire mirando al cielo, pero no veía las estrellas. Era una lástima, realmente era lo que no me agradaba de la ciudad, la tranquilidad de mirar al cielo y pensar que hay todo un cosmos de infinitas posibilidades era entretenido. Escuche la voz de un niño, pero no creí que fuera para nosotros porqué el amo Ren finalmente hablo.
"En Tokio no existe el cielo, ¿no te da esa impresión?" Sabía cuando dijo eso que ya había perdido, sin querer me había delatado.
"Las estrellas son como pequeñas linternas que sirven para guiar nuestra vida, aquellos seres que no pueden leer el movimiento de las estrellas pierden de vista el sendero por el que iban y mueren"
Siguió caminando, el amo Ren había ganado y aun así yo estaba feliz. Creo que nunca podré saber cómo el joven Ren conseguía todo lo que se proponía, que envidia ser tan seguro, saber a donde quieres llegar. Alguien gritó, un niño cabezón y bajito, no me di cuenta por seguir ciegamente al amo que se aproximaba un coche. Sin embargo, al estar junto al amo no le temía a nada, retrocedí al notar su molestia. Cada vez que yo me resguardaba a su espalda me sentía segura, sin importar la altura del amo, jamás dude de él. Basón y el amo se hicieron cargo; no pensé que vería nuevamente a ese cabezón.
El amo Ren arregló el encuentro, hasta Fu notaba sus ansias por entrar en combate con ese tal Yoh Asakura. Esa noche en el cementerio esperé fielmente a una distancia que no molestará a mi amo. Era algo tan diferente escuchar al muchacho de audífonos hablar de los espíritus como amigos, me pregunté entonces que era para mi Fu. Mientras observaba la pelea sabiendo el resultado, por que mi amo no había fallado y no perdería contra alguien que considerara como un contendiente digno. La diferencia fue tan clara entre ambos, el ataque final acabo todo, de repente los otros humanos rodearon al amo con sus motocicletas y no dude en sacar la espada Jian pero Yoh ya se había ido y los demás huyeron.
El amo les permitió esta vez recuperar el aliento, sin embargo, no había escapatoria cuando tenía fijo un objetivo. Ren estaba determinado a acabar con esto, los encontramos un par de horas después en el consultorio cercano y nos trasladamos a un parque cercano. Donde la batalla continuó. Me quede junto al cabezón pensando que podría ser una amenaza, pero era solo un humano. Era extraño observar al amo tan molesto, normalmente peleaba con una mente más centrada. El joven Yoh defendía con mucho corazón a su alma, sin embargo, había caído más veces de las que pudiera contar.
Algo en su mirada, en su sonrisa y el aire tan solemne, hizo que Fu se hiciera presente a mi lado. Era algo tan… extraño ver su disposición a sacrificar todo por ese espíritu. "Qué maravillosa amistad" Fu susurró, una vez más se fusionaron y esta vez temblé al mirar por primera vez al amo Ren ser derrotado. Ambos habían caído, corrí a su lado algo asustada, examiné sus heridas y no eran tan graves como temí, no sangraba y eso era para mi un gran alivio. Me fusioné con Fu para tomar el arma del amo y llevarlo de regreso inmediatamente. Cuando Fu y yo nos uníamos era veloz y ágil, solo necesitaba eso para llegar al hotel, ignorar a los guardias y ponerme a trabajar. Fu me indicaba a veces donde estaban las cosas, que despejara mi mente no perder la concentración mientras cerraba las heridas.
"Señorito, le he fallado. Perdóneme" Bason se lamentaba a su lado, pero no era su culpa. No para mí.
"No digas eso Bason, va a estar bien, no fue grave" Fu lo animaba, finalmente acabe de vendarle, parpadeaba mientras vigilaba que descansara en paz. No supe en que momento fue, despertar cálidamente por la luz del sol. Era borroso al principio, pero cuando todo se aclaro no quería ni respirar por miedo a despertar al amo. Jamás estuve tan cerca como en ese momento, su mirada apacible tan distinta. "Ren..."El sonido que broto tenue y cansado lo desconocí al inicio, pero cuando me di cuenta de que había dicho su nombre, que era yo quien hablaba. El susto me movió de ese lugar con premura, salí corriendo de la habitación, temblando en el pasillo respirando hondo.
"Mei, respira… estoy aquí" Fu, sentía su presencia a mi lado. Verla a los ojos me hacía sentir mejor, tan paciente y comprensiva, simplemente sentirla allí ayudaba a que volviera a respirar normal.
"Eso es, no tienes que asustarte. Me da gusto escuchar tu voz otra vez" Fu sonreía tan hermosamente, realmente estaba feliz y no entendía por qué finalmente sentía deseos de hablar. Aquí no debía temer que el señor Tao me escuchara, Fu me daba ánimos para intentar poco a poco recuperar completamente mi voz. "No hay prisa, no temas, solo tu y yo si no estas cómoda" Y mirándola tan alegre y esperanzada, quería intentarlo, que Fu estuviera orgullosa.
