Bueno, aquí esta el segundo capitulo para las que lo esperaban tanto 3
Muchas gracias por sus Reviews y Favs ;w;) Les prometo que ire mejorando con el tiempo en
cada uno de los capítulos que saque~
Los quiero mucho, y sin mas preámbulo...el segundo capitulo!
Una navidad esperada que resulto ser inesperada
Koujaku ya tenía todo listo para la noche, serviría langostinos en tempura, sushi, salmón ahumado y onigiris para pasar bien la víspera de navidad pero casi olvidaba un detalle importante; había comprado pizza y pasta para Noiz. Sabía que era lo único en la dieta del rubio y para evitar cualquier percance, al no estar seguro de si su comida le gustaría al menor, aquellos platillos también se encontraban listos. Por alguna razón los había comprado para que el menor no tuviera disgustos en su primera Navidad, Koujaku sabía muy bien que era un tiempo de "paz" así que trataría de ser amable con Noiz, aún así no podía evitar sentirse extraño por comportarse de esa forma con el líder de Ruff Rabbit.
De pronto el coil de Koujaku comenzó a sonar, sacándolo de sus pensamientos acerca del rubio y para su sorpresa era Aoba quien le hablaba.
—Hola ¿Qué pasa? —Preguntó algo preocupado Koujaku ante tan inesperada llamada.
—Koujaku…Por favor discúlpame, no podré ir a esperar la Navidad con ustedes, le duele la espalda y la cabeza a mi abuela así que no podremos ir hasta que mejore su estado de su salud —Pronunció Aoba aquellas palabras un tanto triste, le preocupaba mucho el hecho de que algo le pasara a su abuela, al igual que Koujaku aunque este último tenía que demostrar fortaleza para que Aoba no se quebrara en llanto.
—No te disculpes Aoba, por ahora lo más importante es su salud. Cuídala bien y no le causes muchos problemas—Contestó con calma para que su amigo de la infancia no se sintiera mal consigo, además podría ir a verlos mañana, no era como si nunca más los volvería a ver.
— ¡G-Gracias Koujaku! ¡Te mantendré al tanto de lo que suceda! Si amanece mejor nos veremos mañana—Exclamó e de cabellos azules un poco más alegre, después de hablar con Koujaku se sentía mejor hasta que se escuchó un grito provenir de las escaleras.
— ¡¿Cuántas veces tengo que decirte que cierres con llave?! ¡Siquiera podrías dejar un rato esa computadora o tu coil! ¡Me podría estar muriendo y tú seguirías con tus aparatos, nieto idiota! —Con un tono no tan a gusto, la abuela de Aoba comenzó a regañarle como era de costumbre por haberse olvidado de cosas básicas.
—Abuela…—Susurró Aoba con cierto cansancio, comenzando a frotarse la sien, sintiéndose un poco apenado por aquel regaño que le dio su protectora mientras que él seguía hablando con su amigo.
—Creo que ahora tienes algo más importante que hacer—Koujaku dijo en un tono divertido, riendo un poco por aquella situación, despidiéndose de Aoba segundos después para dar por terminada la llamada.
Mientras tanto, afuera caían pequeños copos de nieve del cielo. Uno por uno iban cubriendo Midorijima con una fina capa blanca de nieve, la temperatura comenzaba a bajar paulatinamente gracias a este suceso y el ambiente se tornaba más pacífico, era común que nevara en víspera de navidad, de eso no había duda pero ese hecho era lo que hacía preciosa esa festividad.
Había pasado ya más de una hora desde la llamada de Aoba, tanto él como la comida estaban bastantes frías. Koujaku se encontraba intentando pensar que haría con toda esa comida; después de aquel percance con Tae-san, Aoba no podría ir a su casa con él a esperar la Navidad en su hogar por primera vez.
—Ahora que haré con toda esta comida…—El japonés dio un suspiro y justo antes de que pudiera pensar algo, el sonido de la puerta interrumpió sus pensamientos— ¿Qué haces aquí, mocoso? —Preguntó el anfitrión algo confundido al ver que era Noiz en la entrada de su casa el que tocaba el timbre.
El rubio sacudió sus ropas por la abundante nieve que comenzaba a caer más fuerte que antes—Serás tan viejo…—Susurró algo hastiado— ¿Que ya te olvidaste del compromiso que teníamos los 4? —Dijo cruzado de brazos, mas por frío que por disgusto a que el viejo, como así le llamaba por costumbre, se olvidara de lo prometido.
El peluquero se quedo pensando por un momento en las palabras de Noiz hasta que recordó aquel compromiso, después de todo se encontraba preocupado por estado en el que se encontraba Tae-san y en aquel momento no pudo pensar en algo más que en tal situación, llevándolo a olvidar accidentalmente el compromiso—Tienes razón...Y no me llames anciano, mocoso. Solo soy mayor que tú por unos cuantos años—Recriminó un tanto molesto Koujaku mientras rascaba su cabeza para decirle a Noiz lo ocurrido. Dio un suspiro y habló—Seré breve, Tae-san no se encuentra muy bien de salud como para venir hoy; Aoba por el bien de la salud de su abuela dijo que era mejor si se quedaba a cuidarle.
— ¿Y el punto es?... —Siseó el rubio cruzando los brazos con indiferencia, tratando de sacer que tenía que ver el estado de la abuela de Aoba con eso.
—No pueden venir así que no podremos pasar la Navidad todos juntos—Contestó el estilista con un tono de tristeza; para ser sinceros, esa sería la primera Navidad que pasaría sin Aoba y Tae-san, lo único que tenía era al tipo que parecía un tallo de frijoles con metal parado frente a él.
—Ya veo…—Noiz miró al suelo pensativo para luego dar un suspiro pesado—Supongo que no queda más remedio que quedarme, afuera está nevando bastante y hace frío—El rubio sin siquiera pedir permiso para entrar a la casa, fue directamente a sentarse en el sofá dejando un pequeño paquete en la mesa ratona que se encontraba en medio de la sala.
Tratando de recuperar algo de calor, comenzó a frotarse los brazos con ambas manos. Si bien era sabido que Noiz no podía tener algún tipo de sensación en su cuerpo, luego de los incidentes ocurridos en Plantinum Jail con la caída de la torre Oval, por alguna razón, poco a poco comenzaba a recuperar los sentidos por su cuerpo.
En el interior de la casa de Koujaku se podían ver algunos adornos navideños, no muy cargados pero si lo suficientes para dar un ambiente navideño y confortable a la casa, en su inspección a los decorados, Noiz vio un racimo de hojas colgadas sobre el comedor principal de Koujaku que se encontraba quitando un poco la nieve que podría obstruir la entrada de su hogar.
Lo que estaba colocado sobre el comedor era un… ¿Muerdago? El rubio sabía muy bien que significaba, después de todo, había decidido buscar algo de información sobre esta festividad para no verse tan novato al momento de celebrarla.
— ¡No entres como si fuera tu casa! —Le reclamó Koujaku al cerrar la puerta una vez que vio despejada su entrada.
—Entonces…Supongo que solo seremos nosotros dos…Que alegría…–Pronunció irónicamente el rubio con su tono tosco de siempre; no tenía otra opción, era estar en la casa del viejo o volver a su departamento en medio de aquel clima que seguro lo haría morir de hipotermia antes de llegar a su casa.
Koujaku no le hizo ningún hizo caso omiso a sus palabras mientras Noiz se encontraba temblando por el frio, el japonés pensaba seriamente en dejarlo morir congelado pero era Navidad y debía ser una buena persona con él, al menos ese día, así que fue a su habitación en busca de una manta para darle a Noiz.
—Ten—Koujaku colocó la manta en los hombros de Noiz para que recuperara su calor corporal y luego fue por la comida que había preparado con esmero para llevarla al comedor adornado con un modesto mantel rojo con detalles verdes y azules elegido por Beni ese mismo día—Bueno, sírvete lo que gustes—Comentó al ver que el rubio ya se había sentado en el comedor para compartir la comida con él. Koujaku agradeció la comida y comenzó con un onigiri, sonriendo orgulloso de que su comida sabía deliciosa, incluso más que otras veces— ¿Por qué no comes?
—No es nada, es solo que… ¿Por qué te tomas tantas molestias conmigo? —Murmuró Noiz mirando al líder de Benishigure a los ojos mientras deslizaba aquella manta por detrás de su espalda.
— ¿Uh? Solo quiero ser amable contigo, aunque sea por un momento…—Koujaku tampoco estaba muy seguro de porqué se comportaba de esa forma con él. Suponía que tal vez era porque eran las primeras fiestas decembrinas que celebraba Noiz y no quería ocasionarle algún disgusto. Si, debía ser eso…O al menos eso quería pensar—Después de todo, es la primera Navidad que pasas con alguien así que no quiero arruinarla además ese alguien soy yo y con eso tendrás que conformarte—Contestó con una sonrisa en su rostro—Ahora come, con el frio que pasaste no vayas a resfriarte.
—Bueno mamá—Koujaku miró de mala manera al menor que se burlaba de él de esa manera. La verdad no le molestaba esas atenciones, solo que recibirlas de parte de Koujaku era un tanto extraño ya que lo único que esperaba recibir de él era un buen golpe o una discusión que se prolongara por horas hasta que Aoba los detuviera.
—Mocoso…—Bramó Koujaku haciéndose el dingo, siguió comiendo y por un momento vio que el rubio miraba la comida de una forma extraña; era de suponerse, después de todo…Lo único que había comido en su vida era pizza a domicilio y pasta—Se llaman onigiris, son bolas de arroz con pescado en su interior generalmente, pruébalos. No te arrepentirás.
—Tsk, suenas a comercial barato, viejo—El rubio tomó uno con algo de inseguridad y mordió una esquina de aquel alimento desconocido, la verdad estaba muy bueno para ser la primera vez que probaba uno pero no le diría a Koujaku que sus…Como le había dicho que se llamaban estaban deliciosos.
Tanto era el gusto por aquel pequeño placer que de solo degustarlo sus mejillas tomaron un pequeño sonrojo.
Pensando mientras que seguía comiendo, el rubio se decidió por al menos decirle a Koukaju algo respecto a la comida que le ofreció; a final de cuentas, el líder de Benishigure se había tomado algunas molestias con él—Están buenos…—Después de aquellas palabras que soltó en lo que comía, desvió su mirar a algo que no fuera la cara del viejo.
El rostro de Koujaku no tenía valor, estaba atónito porque Noiz le había hecho un cumplido. Bueno, después de todo al menos esa era la forma que tenía el menor de "adular" su comida—Gracias, supongo—Contestó riendo, mirando como el rubio desviaba su mirada al reloj de pared que en esos momentos lucía de lo más interesante para el de ojos verdes.
Ambos continuaron comiendo hasta que Koujaku decidió levantarse de la mesa para traer algo de tomar. A su regreso traía una botella que Noiz miró confundido por el líquido que contenía dentro.
— ¿Qué es? —Preguntó el rubio, arrebatando con cierta brusquedad la botella de las manos del mayor para ver mejor su contenido.
—No me digas que nunca probaste el Sake—Koujaku observó al rubio y éste en respuesta, negó con su cabeza, diciéndole al peluquero que no sabía ni que era—El Sake es una bebida alcohólica originaria de Japón—Explicó el japonés con una sonrisa amable en su rostro, como si le hubiera enseñado a un niño que decía en su libro de cuentos.
—Ya veo…—El rubio se sirvió una gran cantidad del líquido en su vaso, pero antes de que lo probara, Koujaku frenó la mano de Noiz que dirigía rápidamente el trago hacia su boca— ¿Qué? —Cuestionó molesto el rubio al verse interrumpido por el estilista.
—Te serviste demasiado, es la primera vez que bebes alcohol—Noiz subió una ceja al escuchar eso, dándole a entender a Koujaku que era muy idiota sacar ese tema a colación—Además eres un mocoso, lo más probable es que no te controles—El peluquero sostuvo una mirada seria hacia el menor en lo que decía eso, no quería un borracho en su casa y si le sumaba a la ecuación el hecho que estando sobrios podrían aventarse un televisor, no quería saber cómo serían estando ebrios, seguramente alguien terminaría por llamar a la policía acusando de asesinato a alguno de los dos.
— ¿Estás diciendo que no tengo resistencia? No me conoces anciano, puedo tomar lo que quiera—El menor miró molesto a Koujaku al decir eso, no le gustaba recibir órdenes y mucho menos de su supuesto rival, así que sin más preámbulo, sacó el vaso de las manos del japonés y se dispuso a beber todo el contenido del vaso.
—Para que me molesto…—Suspiró Koujaku, frotando su sien en señal de desaprobación y de relajación; si bien el había llevado la bebida hacía la mesa, no pensaba que Noiz se serviría demasiado tan repentinamente—Luego no te quejes, niñato—Observó como el rubio ya iba por la mitad del vaso cuando dijo eso.
El menor paró de tomar un par de segundo para decirle algo al mayor— ¿Por qué no tomas también? O acaso… ¿Tienes miedo de que te gane en resistencia un mocoso? —Preguntó en evidente tono de burla para provocar al estilista, por supuesto que Koujaku no se iba a quedar atrás luego de ese comentario proveniente del niñato rubio semi ebrio.
Se sirvió la misma cantidad que Noiz y lo bebió todo de un jalón hasta terminarlo—No me hagas reír, nunca podrías ganarme, niño—Dijo el mayor con orgullo y alegría al ver que finalizó su bebida mucho antes que el rubio, al final de todo, le llevaba años de práctica.
Noiz molesto por la acción del mayor, se tomó la mitad del Sake que quedaba en su vaso. Podía sentir como le quemaba la garganta pero no se mostraría débil frente a Koujaku.
Al terminar su vaso, sus mejillas se tornaron de color carmesí ¿Tan fácilmente ya estaba algo ebrio? Koujaku ya había terminado el tercer vaso y apenas si estaba un poco mareado más no borracho; en cambio, Noiz iba por la mitad de su segundo vaso y ya tenía bochornos.
Y así continuaron por lo menos por una hora aproximadamente, después de una media hora ya no seguían compitiendo, habían tomado tanto que ya se habían olvidado de la pequeña competencia que habían iniciado. El rubio dejó el vaso en la mesa, quería lavarse la cara para bajar el calor que sentía en sus mejillas pero estaba demasiado mareado como para pararse, más bien, ya se encontraba ebrio como para sostener por sí solo su cuerpo.
—Te vas a caer si te levantas—Advirtió el mayor, al contrario del rubio, él no se encontraba tan fuera de sí aunque estaba algo desorientado por la cantidad de alcohol que ya había ingerido.
Noiz se levantaba torpemente del sofá cuando le contestó al mayor—No soy un inútil que no sabe cómo ponerse en pie para poder lavarme el rost…—Las palabras de Noiz fueron interrumpidas por un sórdido golpe, había pateado una de las patas de la mesa sin querer, ocasionando que Noiz se balanceara hasta casi besar el suelo pero no fue así.
—Serás idiota…Aunque sea alguna vez en tu vida escúchame—Koujaku pudo sostener al rubio antes de que cayera de bruces al suelo en consecuencia de aquel movimiento, el mayor se cayó al piso con Noiz, quien se encontraba en las piernas del peluquero—Mocoso, levántate…Está bien que seas delgado pero no es para que nos quedemos todo el día en el suelo.
—Koujaku…—Murmuró el rubio por lo bajo, mirando confundido las viriles facciones del peluquero "¿Por qué?" Es lo que se preguntaba el de ojos verdes en ese instante, pudo haberlo dejado caer pero no lo hizo… ¿Por qué? Entonces rubio llegó a la conclusión de que Koujaku quería algo a cambio, después de todo, las personas solo eran buenas para recibir algo a cambio.
El ebrio chico miró el muérdago que estaba por encima de ellos y con la poca cordura que le quedaba recordó lo que había leído en su Coil. "Las personas que están debajo del muérdago, por tradición deben besarse".
Y sin pensarlo dos veces, antes de que Koujaku se levantara del piso, lo tomó por su kimono y depositó un beso algo brusco en sus labios, aquella acción sorprendió al mayor de sobremanera, el cual se separó rápidamente del contacto.
— ¡¿Qué haces?! —Preguntó sorprendido, no podía creer lo que había hecho Noiz por más borrachos que ambos estuvieran.
—Te besé…—Contestó Noiz, señalando hacia arriba para mostrarle a Koujaku el porqué de ese beso.
— ¡¿Por el muérdago?! Mocoso…—El peluquero pensaba que se estaba burlando de él como siempre pero al parecer no era así ya que el menor lo volvió a tomar de sus ropas para volver a besarlo aunque esta vez con mayor profundidad porque aún seguían debajo de aquel racimo.
Ambos seguían en el suelo y Koujaku no sabía si la cara de Noiz estaba roja por lo avergonzado que estaba o por todo el alcohol que se ingirió pero no era forzoso elegir solo una.
El mayor comenzó a seguirle el beso al rubio, el mocoso besaba bastante bien a su parecer, debía admitirlo aunque fuera en sus adentros; de reojo miró el reloj, faltaba solo una hora para Navidad. La primera Navidad de Noiz. La que iban a celebrar entre cuatro y terminaron siendo solo ellos dos y la forma en que la estaban celebrando era un tanto…Peculiar. Koujaku no podía dejar de pensar en esas cosas ¿Por qué él?
¿Comentarios al respecto?
Como dije, actualizare aunque sea una vez a la semana~
Quiero cumplir con mi palabra ^^ y bueno, este capitulo va dedicado a mi amiga Adry-chan!
Gracias por soportarme y ayudarme con esto de los fics -inserte corazón- (?)
Y en el próximo capitulo se viene algo bueno e_e)
¡Gracias por leer!
